Brasil
En el contexto del EPU, Amnistía Internacional ha formulado las siguientes recomendaciones a Brasil:
- Que garantice un enfoque multisectorial de la creación y la aplicación de todas las políticas de seguridad pública. El objetivo central de esas políticas debe ser la reducción de la violencia criminal, especialmente los homicidios, y debe incluir: una labor policial basada en los derechos humanos; una reducción de la mortalidad a manos de la policía; la investigación exhaustiva e imparcial de todos los delitos, incluidos los homicidios ilegítimos perpetrados por la policía; la revisión de la actuación de la policía en Río de Janeiro; y el control adicional de la proliferación de armas.
- Que siga tomando medidas para reducir los niveles de violencia urbana, entre otras cosas mediante la aplicación de su nuevo plan PRONASCI.
- Que garantice investigaciones exhaustivas sobre todas las denuncias de tortura y los informes de homicidios, incluidos los cometidos por la policía y descritos como “resistencia seguida de muerte”. Que haga públicas las conclusiones de esas investigaciones y que lleve a los responsables ante la justicia de acuerdo con las normas internacionales sobre juicios justos.
- Que cumpla con las obligaciones que le impone el derecho internacional e introduzca una reforma significativa de la tierra. Que acelere el proceso de ratificación de las tierras indígenas ancestrales y que proporcione protección adecuada a los territorios indígenas existentes.
- Que investigue exhaustivamente los informes sobre violaciones de derechos humanos perpetradas contra activistas que defienden el derecho a la tierra y contra pueblos indígenas de Brasil, especialmente los informes que denuncian la participación de empresas privadas de seguridad que actúan como milicias rurales.
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