Con una población de entre 10 y 12 millones de personas, la comunidad romaní es la minoría más numerosa y una de las más desfavorecidas de Europa. Seis millones de esas personas viven en la Unión Europea (UE).
Cientos de miles de romaníes se han visto obligados a vivir en campamentos y asentamientos informales, en viviendas que a menudo carecen de calefacción, agua o saneamiento; cada año, decenas de miles sufren el desalojo forzoso de sus hogares.
Miles de niños y niñas romaníes son enviados a escuelas segregadas y reciben una enseñanza de calidad inferior.
Es frecuente que se niegue a los romaníes el acceso al trabajo y a una atención médica de calidad. Son víctimas de violencia por motivos racistas y a menudo no reciben protección de la policía ni tienen acceso a la justicia.
No se trata de una coincidencia; es el resultado de la discriminación y el racismo generalizados que la comunidad romaní sufre en toda Europa. Gobiernos de toda la región se abstienen de proteger sus derechos humanos.
La Unión Europea debe actuar con decisión
En lo que respecta al trato a los romaníes, los gobiernos de la UE no sólo incumplen las normas internacionales de derechos humanos jurídicamente vinculantes, sino que tampoco aplican la legislación de la UE contra la discriminación. A pesar de que esta legislación está vigente desde hace más de 10 años, los gobiernos de la UE siguen adoptando políticas discriminatorias que afectan a la comunidad romaní y permiten que siga existiendo discriminación.
Esta situación debe acabar ya. La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, tiene la responsabilidad, la obligación y las herramientas para garantizar que se respeta la legislación y combatir la discriminación y la violencia que sufre la comunidad romaní.
¡Participa en nuestra campaña "Aquí y ahora: derechos humanos, derechos de los romaníes" y defiende la igualdad y los derechos de esta comunidad!
