Tailandia - Informe 2008 Amnistia Internacional

Human Rights in Reino de Tailandia

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Tailandia is now live »

Jefe del Estado : rey Bumibol Adulyadej
Jefe del gobierno : general Surayud Chulanont
Pena de muerte : retencionista
PoblaciÓn : 65,3 millones
Esperanza de vida : 69,6 años
Mortalidad infantil (<5 años) (h/m) : 26/16 por cada 1.000
PoblaciÓn adulta alfabetizada : 92,6 por ciento

La violencia en el sur continuó siendo constante. Fuerzas de seguridad y grupos armados fueron responsables de abusos contra el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. La población civil se vio afectada de manera desproporcionada; defensores y defensoras de los derechos humanos y otras personas fueron víctimas de desaparición forzada. Una nueva ley otorgó a las fuerzas policiales y de seguridad inmunidad frente al procesamiento por abusos contra los derechos humanos.

Continuaron vigentes la Ley Marcial, en 31 provincias, y el Decreto de Emergencia en el sur. Hubo restricciones a la libertad de expresión y reunión. El gobierno endureció las restricciones impuestas a las personas refugiadas y solicitantes de asilo, especialmente en el caso de los solicitantes de asilo birmanos y de las personas que estaban detenidas, y devolvió a Laos a varios grupos de solicitantes de asilo laosianos de etnia hmong.

Información general

En agosto se aprobó la nueva Constitución y el 23 de diciembre se celebraron elecciones nacionales. El proceso político estuvo dominado por los enfrentamientos entre el Consejo de Seguridad Nacional y los aliados del depuesto primer ministro Thaksin Shinawatra. El Partido del Poder Popular, que apoyaba a Thaksin Shinawatra, obtuvo el mayor número de votos. Sin embargo, debido a presuntas irregularidades no estaba claro si se les permitiría formar gobierno.

Grupos armados

Aumentó el malestar social en Narathiwat, Pattani, Yala, y Songkhla, las cuatro provincias meridionales con predominio de población musulmana, y el número total de muertes ascendió a más de 2.700 desde enero de 2004. Se produjeron ataques de grupos armados casi a diario, por lo general dirigidos contra fuerzas policiales y de seguridad. El primer ministro aumentó la utilización de milicias civiles al intensificarse la militarización en el sur. La mayoría de las víctimas eran civiles musulmanes, aunque los grupos armados también incrementaron sus ataques contra la población civil budista. El hecho de que sólo en la provincia de Narathiwat se produjera en junio el cierre de más de 300 escuelas era indicativo del alcance que había cobrado la violencia.

Detención arbitraria

A partir de junio, más de 600 personas fueron detenidas en las provincias meridionales, muchas de ellas sin que mediase una orden de detención; la mayoría permanecieron recluidas durante un periodo superior al máximo de 37 días permitido por ley y fueron enviadas a campos de entrenamiento «voluntario». En octubre, casi 400 personas quedaron en libertad por orden judicial tras aceptarse que su participación no era realmente voluntaria. Sin embargo, no se les permitió regresar a las tres provincias meridionales de donde las habían sacado.

Defensores y defensoras de los derechos humanos

El colectivo de defensores y defensoras de los derechos humanos continuó amenazado, y sólo en noviembre tres personas fueron víctimas de homicidio. Corrían un peligro especial los miembros y socios del Grupo de Trabajo sobre Justicia por la Paz, presidido por Angkhana Neelapaijit, viuda del abogado musulmán Somchai Neelapaijit (desaparecido y muerto en 2004).

Desapariciones forzadas

Al menos 26 personas habían desaparecido desde 2001. Pocos de esos casos fueron llevados a los tribunales y ninguno de ellos se resolvió de modo concluyente. En marzo, 24 musulmanes del sur solicitaron asilo en Malaisia alegando que lo hacían debido a las desapariciones forzadas.

Sistema de justicia e impunidad

Se permitió que se reincorporasen al trabajo los cinco agentes implicados en la desaparición forzada de Somchai Neelapaijit, incluido el único que había sido condenado en 2006. No se adoptaron medidas disciplinarias contra ellos. En abril, un tribunal falló que la viuda de Somchai Neelapaijit no podía demandar al jefe de policía para obtener un resarcimiento.

El Ministerio de Justicia creó un comité para el procesamiento de las violaciones de derechos humanos cometidas durante el gobierno del primer ministro Thaksin Shinawatra, centrándose en las ejecuciones extrajudiciales que habían tenido lugar durante la guerra contra la droga de 2003. Sin embargo, apenas se produjeron avances en este tema.

En mayo, un tribunal declaró a tres militares responsables de la muerte de 32 personas durante el ataque de abril de 2004 contra la mezquita de Krue Se, en el que más de 100 personas murieron durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Ninguno fue procesado y uno de ellos fue designado para el Comando de Operaciones de Seguridad Interna en calidad de responsable de combatir la violencia en el sur.

La policía interfirió en la investigación de los hechos que se produjeron en Tak Bai en octubre de 2004, en los que 85 personas murieron, la mayoría asfixiadas mientras eran transportadas en camiones militares. Aunque la policía admitió su conducta indebida no se tomaron medidas disciplinarias contra ningún agente. Se pagó una indemnización a las víctimas con la condición de que renunciasen a las actuaciones judiciales iniciadas contra las autoridades.

El 20 de diciembre se aprobó la Ley sobre el Comando de Operaciones de Seguridad Interna, que otorgaba inmunidad frente al procesamiento por abusos contra los derechos humanos a casi todas las autoridades que actuasen «de buena fe».

Libertad de expresión

En abril, el Consejo de Seguridad Nacional revocó la licencia de un canal de televisión al que se consideraba favorable a Thaksin. Tres emisoras de radio de Bangkok fueron clausuradas en mayo tras emitir un llamamiento del primer ministro depuesto en favor de una vuelta rápida a la democracia. En mayo se aprobó la Ley de Delitos Informáticos, que permitía acciones de amplio alcance contra la utilización de ordenadores. Se cerraron sitios web a los que se consideraba contrarios al golpe de Estado o favorables a Thaksin. El acceso a YouTube permaneció bloqueado desde abril hasta agosto a causa de un vídeo que se juzgó crítico con la monarquía.

En mayo, tres miembros del grupo Paloma Blanca, contrario al golpe de Estado, fueron detenidos por la policía durante las manifestaciones que se celebraron en Chiang Mai.

  • Alegando que en 2006 se había producido un fraude electoral, el Tribunal Constitucional ordenó la disolución del partido Thai Rak Thai de Thaksin y la prohibición de que 111 de sus miembros llevasen a cabo actividades políticas durante cinco años. En junio, el gobierno levantó la prohibición general de realizar actividades políticas que había estado vigente en todo el país.
  • En julio, seis dirigentes del grupo Alianza Democrática contra la Dictadura fueron detenidos cuando participaban en una concentración contra el golpe de Estado que se volvió violenta. Sólo quedaron en libertad con la condición de que no emprendiesen nuevas actividades políticas.

Personas refugiadas y solicitantes de asilo

En enero, el primer ministro afirmó que «el cruce ilegal de fronteras por parte de trabajadores migrantes y traficantes de seres humanos» era la segunda de las seis amenazas con las que se enfrentaba Tailandia, y anunció que el gobierno comenzaría a regular a «los extranjeros ilegales de las tribus de las montañas, como los hmong».

Ese mismo mes, la presión internacional hizo que las autoridades detuviesen la expulsión de 143 laosianos a quienes se había reconocido la condición de refugiados, en su mayoría menores de edad. El primer ministro afirmó que se les permitiría reasentarse en terceros países.

Al menos 179 laosianos de etnia hmong fueron devueltos a Laos a lo largo del año, lo que suponía el incumplimiento de las obligaciones internacionales contraídas por Tailandia. Se firmó con Laos un acuerdo bilateral sobre fronteras que preveía la devolución de 8.000 laosianos de etnia hmong en 2008. No se estableció un proceso adecuado para determinar quiénes necesitaban protección de la comunidad internacional. A miles de refugiados de Myanmar se les impidió la entrada en la frontera.

  • El 15 de diciembre, Aye Oo, joven refugiado, fue abatido por disparos de miembros de las fuerzas de seguridad tailandesas en el campo para personas refugiadas de Ban Mae Nai Soi, cuando un gran número de refugiados se manifestaban contra los continuos abusos por parte de los agentes. El jefe del campo fue trasladado a un puesto inactivo.

Tortura y otros malos tratos

En marzo, varios miembros de las fuerzas de seguridad tailandesas del campo de refugiados de Ban Mae Nai Soi, en la provincia de Mae Hong Son, golpearon brutalmente a un hombre de etnia karenni que había adquirido la nacionalidad tailandesa y que vivía en el campo con sus padres, que eran refugiados. El hombre estuvo en coma durante nueve días. Ni los agentes ni el jefe del campo fueron objeto de medidas disciplinarias. Se recibieron informes de al menos 10 casos de tortura por parte de las autoridades en el sur.

Novedades jurídicas

La Ley sobre el Comando de Operaciones de Seguridad Interna autorizaba al primer ministro a enviar a personas sospechosas de participar en actos violentos en el sur a seis meses de «programas voluntarios de formación» en vez de presentar cargos penales en su contra. También le permitía ponerse al mando de agencias estatales y reprimir grupos y personas considerados «amenazantes». La Ley también restringía la libertad de reunión y circulación, el derecho a no sufrir detención arbitraria ni registros poco razonables y el derecho a la intimidad y a un juicio justo.

Tailandia firmó el Estatuto de la Corte Penal Internacional en agosto y la Convención de la ONU contra la Tortura en octubre.

Pena de muerte

Continuó vigente la pena capital, y había al menos 1.000 personas condenadas a muerte, muchas de ellas por delitos relacionados con drogas. No se llevaron a cabo ejecuciones.

Cómo puedes ayudar