Autoridad Palestina - Informe 2007 Amnistía Internacional

Human Rights in Autoridad Palestina

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Autoridad Palestina is now live »

Presidente: Mahmoud Abbas
Primer ministro: Isma'il Haniyeh (sustituyó a Ahmad Quray en marzo)
Pena de muerte: retencionista

La población palestina de los Territorios Ocupados sufrió múltiples formas de abusos contra los derechos humanos, y las condiciones humanitarias se deterioraron considerablemente debido a las operaciones militares y las medidas económicas punitivas de Israel, los recortes de la ayuda internacional y el aumento de la violencia entre facciones políticas rivales palestinas. Los homicidios de palestinos a manos de las fuerzas israelíes se triplicaron con respecto al año anterior, superando los 650. Entre las víctimas hubo activistas implicados en actos de violencia contra Israel, pero la mitad de ellas fueron civiles desarmados. Los grupos armados palestinos llevaron a cabo nuevos ataques contra israelíes, matando a 27 personas (la mitad que el año anterior), 21 de las cuales eran civiles. La violencia entre facciones rivales de las fuerzas de seguridad y los grupos armados palestinos aumentó, ascendiendo a 150 el número de personas muertas en tiroteos y ataques, entre ellas decenas de transeúntes civiles. Hubo secuestros frecuentes de palestinos y ciudadanos extranjeros, en especial de periodistas y personas empleadas en operaciones de ayuda humanitaria. A las víctimas de secuestro extranjeras las liberaron enseguida, ilesas, mientras que a las palestinas a veces las mataron o maltrataron. La impunidad era generalizada, pues los enfrentamientos entre facciones tenían prácticamente paralizados los organismos encargados de hacer cumplir la ley y la administración de justicia.

Información general

La tensión entre facciones aumentó tras las elecciones parlamentarias de enero, en las que el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) derrotó al partido del presidente Mahmoud Abbas, Fatah, que gobernaba la Autoridad Palestina desde el establecimiento de ésta más de un decenio antes. Hamás formó gobierno en marzo, con el primer ministro Isma'il Haniyeh a la cabeza. Los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos armados rivales aumentaron al fracasar los reiterados intentos de formar un gobierno de unidad nacional. En diciembre, el presidente Abbas anunció su intención de convocar elecciones presidenciales y parlamentarias, lo que provocó un nuevo estallido de combates entre facciones.

Tras el establecimiento de un gobierno dirigido por Hamás, que se negó a reconocer al Estado de Israel, el gobierno israelí comenzó a confiscar la recaudación fiscal correspondiente a la Autoridad Palestina, e importantes donantes occidentales dejaron de enviar directamente ayuda al gobierno palestino por considerar que Hamás era una «organización terrorista». Estas medidas provocaron una crisis cada vez más profunda en la economía palestina, exacerbada por frecuentes ataques militares israelíes contra infraestructuras palestinas y por el bloqueo impuesto por Israel a los Territorios Ocupados. La Franja de Gaza se vio especialmente afectada por los bombardeos y el bloqueo israelíes. Al mismo tiempo, los grupos armados palestinos aumentaron los ataques con cohetes «Qassam» de fabricación casera, lanzados contra el sur de Israel desde la Franja de Gaza, especialmente en la segunda mitad del año.

Deterioro de las condiciones económicas y sociales

Las condiciones de vida de la población palestina de los Territorios Ocupados se deterioraron a lo largo del año. La situación económica se vio muy afectada por la decisión de Israel de confiscar los ingresos recaudados por derechos de importación en nombre de la Autoridad Palestina -equivalentes a la mitad del presupuesto total del gobierno de la Autoridad Palestina-, el recorte de la ayuda enviada por donantes internacionales al gobierno de la Autoridad Palestina -en especial la Unión Europea y Estados Unidos- y las sanciones impuestas por Israel, que impedían la transferencia de fondos a la administración de Hamás. Como consecuencia de estas medidas, al gobierno de la Autoridad Palestina, principal empleador de los Territorios Ocupados, le resultaba imposible pagar los sueldos o cubrir los servicios de salud, educación y otros aspectos clave de la vida de los tres millones y medio de palestinos que vivían bajo la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza.

La comunidad internacional no tomó medidas para obligar a Israel a cumplir la obligación que le imponía el derecho internacional como potencia ocupante de atender las necesidades humanitarias básicas de la población palestina. La Unión Europea estableció un mecanismo internacional temporal a fin de reducir la crisis humanitaria, pero al concluir el año no estaba aún plenamente operativo ni había impedido un mayor deterioro del ya sobrecargado sector de la salud, que no daba abasto con el creciente número de pacientes. El aumento de la presión sobre los servicios de salud se debió a las numerosas víctimas de los ataques militares israelíes y al hecho de que los pacientes no pudieran buscar tratamiento fuera de la Franja de Gaza por el continuo bloqueo impuesto por Israel.

La educación y otros servicios públicos esenciales se vieron igualmente afectados por la falta de fondos, particularmente cuando a la Autoridad Palestina le resultó imposible pagar durante varios meses los sueldos de más de 150.000 trabajadores del sector público. En septiembre, los profesores se sumaron a otros empleados públicos que se habían declarado en huelga para reclamar el pago de sus sueldos. Debido a ello, la educación de centenares de miles de niños quedó paralizada. En diciembre, los organismos de ayuda humanitaria de la ONU hicieron un llamamiento urgente para recaudar 450 millones de dólares estadounidenses con que atender las crecientes necesidades de la población palestina.

La destrucción de infraestructuras palestinas por las fuerzas israelíes causó daños a largo plazo y empeoró aún más las condiciones de vida. En junio, las fuerzas israelíes bombardearon la única central eléctrica de la Franja de Gaza, que suministraba energía a la mitad del millón y medio de habitantes del territorio. Debido a los graves daños causados, esta población se quedó sin electricidad durante la mayor parte del día a lo largo de los meses más calurosos del año, y en muchos casos también sin agua, para cuya extracción y distribución se necesitaba electricidad. Las fuerzas israelíes bombardearon también puentes, carreteras y redes de suministro de agua y alcantarillado. Centenares de palestinos perdieron su hogar, ya que los bombardeos aéreos y los ataques de artillería israelíes contra la Franja de Gaza destruyeron o dañaron decenas de edificios, mientras que en Cisjordania, incluida la zona de Jerusalén Oriental, las excavadoras israelíes demolieron muchas viviendas.

El conflicto

Los grupos armados palestinos lanzaron un creciente número de cohetes «Qassam» contra el sur de Israel desde la Franja de Gaza. Estas armas de efecto indiscriminado mataron a dos civiles israelíes e hirieron a varios más, lo que generó una alarma generalizada; no obstante, la mayoría no causaron víctimas.

Los principales partidos palestinos, en especial Fatah y Hamás, reafirmaron su compromiso de 2005 de abstenerse de matar a israelíes -conocido como tahadiyeh o tregua-, pero continuaron lanzando ataques contra israelíes junto con otros grupos. De todos modos, el número de israelíes muertos en tales ataques descendió a la mitad del año anterior, la cifra más baja desde el comienzo de la Intifada en 2000. En total murieron por ataques palestinos 21 civiles israelíes, incluido un menor, y 6 soldados. El ataque más mortífero fue un atentado suicida con explosivos en Tel Aviv del que se responsabilizó el brazo armado de la Yihad Islámica el 17 de abril y en el que murieron 11 civiles y resultaron heridos 68 más. Un segundo atentado suicida con explosivos mató a cuatro colonos israelíes, incluido un niño de 16 años, cerca del asentamiento israelí de Kedumim, en el norte de la Franja de Gaza, el 30 de marzo. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, la Yihad Islámica y los Comités de Resistencia Popular se atribuyeron la responsabilidad de la mayoría de los ataques. En junio, el brazo armado de Hamás y los Comités de Resistencia Popular se responsabilizaron de un ataque lanzado contra una base militar israelí cerca de la Franja de Gaza en el que murieron dos soldados y fue capturado un tercero. Hamás anunció que no liberaría a éste, el cabo Gilad Shalit, si no se dejaba en libertad a algunos de los 10.000 palestinos recluidos en cárceles israelíes. Según informes, al final del año continuaban las negociaciones, si bien no se había acordado aún ningún intercambio de prisioneros.

Los homicidios de palestinos a manos de las fuerzas israelíes se triplicaron con respecto al año anterior (véase el apartado sobre Israel y los Territorios Ocupados). Unos 650 palestinos, la mitad de ellos civiles desarmados, incluidos unos 120 niños, murieron en ataques aéreos, bombardeos artilleros y disparos temerarios de las fuerzas israelíes contra campos de refugiados y zonas residenciales densamente poblados. Las fuerzas israelíes bombardearon y destruyeron varios ministerios de la Autoridad Palestina y otros edificios de organizaciones benéficas e instituciones vinculadas a Hamás. Los ataques israelíes se intensificaron espectacularmente tras la captura de Gil'ad Shalit en junio. La mayoría de ellos fueron contra la Franja de Gaza, pero también resultaron muertos decenas de palestinos en ciudades y pueblos de toda Cisjordania.

Homicidios ilegítimos, ausencia de orden e impunidad

Las fuerzas de seguridad palestinas leales a la anterior administración de Fatah y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y otros grupos armados vinculados a este partido cuestionaron la autoridad del nuevo gobierno de Hamás, que estableció una nueva fuerza de seguridad con partidarios suyos. Los enfrentamientos armados entre fuerzas de seguridad y grupos armados rivales fueron especialmente frecuentes en la Franja de Gaza, donde las disputas entre familias y los delitos comunes estaban a menudo entrelazados con la violencia política. Los transeúntes quedaban a menudo atrapados en medio de tiroteos, y decenas de personas murieron o resultaron heridas en un clima de creciente desorden.

Un niño de 10 años, Ousama Ba'lousha, y dos hermanos suyos, Ahmad y Salam, de 7 y 4, murieron el 11 de diciembre en la Franja de Gaza, cuando se dirigían a la escuela, al ser alcanzados por los disparos efectuados por unos hombres armados contra el automóvil en el que viajaban. Según informes, su padre, alto cargo de los servicios de inteligencia de la Autoridad Palestina, había sobrevivido a un intento de asesinato meses antes. Fatah y Hamás se culparon mutuamente de la muerte de los niños, pero los responsables no fueron puestos a disposición judicial.

La proliferación de armas ilegales contribuía a exacerbar la violencia y la inseguridad. Las autoridades palestinas encargadas de hacer cumplir la ley y judiciales eran incapaces de cumplir con su deber o no estaban dispuestas a hacerlo. A las víctimas de abusos se les negaba la justicia y el resarcimiento, mientras que a los autores de los abusos no se les hacía rendir cuentas. En Cisjordania, el ejército israelí continuaba, en la práctica, impidiendo a las fuerzas de seguridad actuar en muchas zonas que, en teoría, estaban bajo jurisdicción de la Autoridad Palestina. Debido a la crisis económica y a la incapacidad del gobierno para pagar los sueldos de los funcionarios y de otros empleados dependientes directamente de la Autoridad Palestina, incluidos los miembros de las fuerzas de seguridad, se llevaron a cabo huelgas y manifestaciones, algunas de las cuales degeneraron en disturbios, como ocurrió en junio y septiembre, cuando agentes de seguridad asaltaron el Parlamento y los ministerios, destruyendo bienes públicos.

Secuestros y otros homicidios ilegítimos

Decenas de palestinos y unos 20 periodistas y trabajadores humanitarios extranjeros fueron secuestrados por grupos armados palestinos, principalmente en la Franja de Gaza. Todos los extranjeros fueron liberados ilesos, la mayoría al cabo de unas horas, aunque dos periodistas estuvieron retenidos durante dos semanas en agosto. Con frecuencia, los secuestradores pidieron trabajo o concesiones políticas de la Autoridad Palestina a cambio de la liberación de sus rehenes extranjeros. Los secuestros de palestinos se produjeron en el contexto de los enfrentamientos entre grupos armados, fuerzas de seguridad o familias rivales, pero apenas se supo nada sobre la identidad de las víctimas o lo exigido por su liberación. La mayoría de los palestinos secuestrados quedaron en libertad, pero a algunos los mataron, entre ellos varios acusados por sus secuestradores de «colaborar» con los servicios de seguridad israelíes. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y otros grupos escindidos de Fatah reivindicaron homicidios de presuntos «colaboradores», o los homicidios se les atribuyeron a ellos.

Violencia contra las mujeres

Las mujeres continuaron sufriendo los efectos negativos de la ocupación y el conflicto, incluidos la destrucción de viviendas, la creciente pobreza y la restricción de la libertad de circulación, que limitó aún más su acceso a los servicios de salud y a la educación. A la vez que el peso del cuidado y el mantenimiento de la familia recaía cada vez más sobre las mujeres, el deterioro de la situación contribuyó a aumentar la violencia en el seno de la familia y de la sociedad. Al menos dos mujeres fueron víctimas de homicidio por motivos de «honor» a manos de hombres de su familia en la Franja de Gaza.

En agosto, Faiza ?Id Abu Sawawin murió a tiros en la Franja de Gaza por razones de «honor familiar». Según informes, los disparos fueron efectuados por un hombre de su familia. No se pudo confirmar si el hombre había sido detenido.

Informes y visitas de Amnistía Internacional

Informes

•  Israel y los Territorios Ocupados: Información para el Comité para la Eliminación de Discriminación Racial (Índice AI: MDE 15/002/2006)

•  Israel y los Territorios Ocupados: Un camino a ninguna parte (Índice AI: MDE 15/093/2006)

Visitas

•  Varias delegaciones de Amnistía Internacional visitaron zonas bajo jurisdicción de la Autoridad Palestina en abril, mayo, junio, noviembre y diciembre. En abril, la delegación se reunió con el primer ministro Haniyeh y otras autoridades del gobierno palestino y presentó un memorando con los motivos de preocupación de la organización y las medidas que recomendaba para mejorar la situación de los derechos humanos en la Autoridad Palestina. En diciembre, la secretaria general de Amnistía Internacional encabezó una delegación que visitó Cisjordania y la Franja de Gaza. En reuniones con el presidente de la Autoridad Palestina y con representantes del gobierno dirigido por Hamás, expresó preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos y la ausencia cada vez mayor de orden y pidió el fin de la impunidad en las zonas bajo jurisdicción de la Autoridad Palestina.

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