Corea del Norte - Informe 2010 Amnistia Internacional

Human Rights in República Popular Democrática de Corea

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Corea del Norte is now live »

Jefe del Estado
Kim Jong-il
Jefe del gobierno
Kim Yong-il
Pena de muerte
retencionista
Población
23,9 millones
Esperanza de vida
67,1 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m)
63/63 por cada 1.000

El gobierno continuó violando sistemáticamente los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de millones de norcoreanos. La escasez de alimentos afectó a la mayor parte del país y se temía que aumentase la inseguridad alimentaria por la deficiente gestión económica y la disminución de la ayuda internacional. Miles de personas cruzaron la frontera con China, fundamentalmente en busca desesperada de alimentos. Las autoridades chinas detuvieron y devolvieron a miles de norcoreanos que fueron recluidos, interrogados y torturados. Algunas personas fueron sometidas a desapariciones forzadas que el gobierno se negó a reconocer. Siguieron produciéndose detenciones arbitrarias por motivos políticos y graves restricciones a la libertad de expresión y circulación. Al menos siete personas fueron ejecutadas. Continuó negándose el acceso al país a observadores independientes de derechos humanos.

Información general

En abril, Corea del Norte expulsó a los inspectores nucleares internacionales. En mayo, tras un aumento de la tensión con la comunidad internacional, anunció que había realizado una segunda prueba nuclear. En junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad el endurecimiento de las sanciones a Corea del Norte debido a sus programas de desarrollo nuclear y de misiles, y alentó a los miembros de la ONU a que inspeccionasen los aviones y buques de carga sospechosos de transportar armas y otro material militar.

La segunda mitad del año se caracterizó por las medidas conciliadoras hacia la comunidad internacional. En agosto, las autoridades dejaron en libertad a dos periodistas estadounidenses, Laura Ling y Euna Lee, tras una visita del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Las dos periodistas habían sido condenadas en junio a 12 años de trabajos forzados por entrar ilegalmente en territorio norcoreano.

En agosto, una delegación norcoreana asistió al funeral del ex presidente surcoreano Kim Dae-jung. Las autoridades dejaron en libertad a cuatro pescadores surcoreanos detenidos por entrar ilegalmente en sus aguas territoriales. En septiembre, por primera vez en casi dos años, Corea del Norte volvió a mantener reuniones para la reunificación de familias separadas durante la Guerra de Corea. En octubre indicó que estaba dispuesta a reanudar las conversaciones bilaterales y multilaterales sobre sus programas nucleares.

El 30 de noviembre, el gobierno inició una reforma monetaria que obligó al cambio de moneda antigua por nueva a un tipo de 100:1. La cantidad máxima de dinero que podía convertirse era de 300.000 wons (aproximadamente 150 euros). Según informes, las autoridades se vieron obligadas a aumentar ligeramente el tipo de cambio tras desencadenarse protestas en Pyongyang, la capital de Corea del Norte.

Crisis alimentaria

Casi 9 millones de personas, más de la tercera parte de la población, sufrían una grave escasez de alimentos. Sin embargo, la ayuda internacional disminuyó drásticamente después de la prueba nuclear de mayo y a causa del cansancio de los donantes, lo que provocó que el Programa Mundial de Alimentos redujese sus operaciones de emergencia y sólo llegase a 2,4 millones de personas, en vez de a los 6 millones previstos en un primer momento. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que los problemas humanitarios de Corea del Norte –como la escasez de alimentos, el desmoronamiento del sistema de salud y la falta de acceso a agua potable– dificultaban enormemente la realización de los derechos humanos de la población.

Detención arbitraria, tortura y otros malos tratos

Miles de norcoreanos que cruzaron la frontera con China, fundamentalmente para conseguir alimentarse, fueron detenidos por las autoridades chinas y devueltos a Corea del Norte. Al regresar, agentes de las fuerzas de seguridad norcoreanas los recluían durante varios días en centros de detención cercanos a la frontera y los sometían a tortura y otros malos tratos. La mayoría eran condenados a un máximo de tres años en campos de trabajo en donde eran sometidos a trabajo forzado durante periodos de 10 a 12 horas diarias sin días de descanso. Se recibieron informes de varias muertes en los centros de detención, causadas por el trabajo forzado, una alimentación deficiente y acceso insuficiente a medicinas y tratamiento médico.

  • En agosto, tras la visita a Corea del Norte del presidente del Grupo Hyundai, Hyun Jeong-eun, las autoridades dejaron en libertad a Yu Seong-jin, ciudadano surcoreano y empleado de Hyundai Asan. Lo habían detenido en marzo en el complejo industrial de Kaeseong, donde trabajaba, por criticar al gobierno e intentar convencer a una mujer de que abandonase el país para irse a Corea del Sur.

Desapariciones forzadas

Las autoridades no reconocieron que se recurría a la desaparición forzada, práctica que llevaban utilizando desde la década de 1950 contra ciudadanos norcoreanos y de otros países, como Corea del Sur y Japón. Familiares norcoreanos de presuntos disidentes desaparecieron al aplicar las autoridades el principio de “culpables por asociación”, una forma de castigo colectivo para quienes se relacionaban con personas consideradas hostiles al gobierno. Se desconocía el paradero de miles de norcoreanos devueltos desde China a lo largo del año.

Pena de muerte

Continuaron las ejecuciones en la horca o ante el pelotón de fusilamiento. Al parecer se llevaron a cabo ejecuciones públicas por delitos como asesinato, trata de personas, contrabando, espionaje, divulgación de información “perjudicial” y difusión de material religioso. Según información de medios de comunicación extranjeros, al menos siete personas fueron ejecutadas.

  • En junio, Ri Hyun-ok, de 33 años, fue ejecutada públicamente en la ciudad noroccidental de Ryongchon (cerca de la frontera con China) por cargos de espionaje y distribución de biblias. Los padres, el esposo y tres hijos de Ri Hyun-ok fueron enviados a un campo penitenciario para presos políticos de la ciudad nororiental de Hoeryong.

Libertad de expresión y asociación

El gobierno continuó imponiendo graves restricciones a los medios de comunicación y castigando toda forma de asociación y expresión que considerase hostil, incluidas las prácticas religiosas. No se tenía constancia de que hubiera ONG o partidos políticos de oposición independientes. Las autoridades locales continuaron deteniendo a personas por poseer teléfonos móviles chinos no autorizados o vender vídeos surcoreanos.

Novedades constitucionales

En abril entró en vigor una Constitución modificada que convertía al presidente de la Comisión de Defensa Nacional, Kim Jong-il, en “líder supremo” de Corea del Norte. El artículo 8 de la Constitución modificada establecía que el Estado debía “respetar y proteger los derechos humanos”.

Escrutinio internacional

En diciembre, la ONU evaluó el historial de derechos humanos de Corea del Norte en virtud del mecanismo de examen periódico universal. El gobierno continuó negando el acceso a observadores independientes de derechos humanos, incluido el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea.

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