Corea del Norte

Human Rights in República Popular Democrática de Corea

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Corea del Norte is now live »

Jefe del Estado Kim Jong-il
Jefe del gobierno Kim Yong-il
Pena de muerte retencionista
Población 23,9 millones
Esperanza de vida 66,8 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m) 62/62 por cada 1.000

Millones de personas padecían la mayor escasez de alimentos desde finales de la década de 1990, y miles continuaban cruzando la frontera con China, fundamentalmente por razones económicas y alimentarias. Las que eran detenidas y devueltas eran sometidas a trabajos forzosos, tortura y otros malos tratos en campos penitenciarios. Seguían produciéndose otras violaciones de derechos humanos generalizadas, como ejecuciones y detenciones arbitrarias por motivos políticos, y graves restricciones a la libertad de expresión y circulación. Continuaba negándose el acceso al país a observadores independientes de derechos humanos.

Información general

En junio, Corea del Norte envió al Ministerio de Asuntos Exteriores chino una lista de sus recursos nucleares como parte del proceso de desnuclearización de la península coreana. En octubre, tras acceder Corea del Norte a facilitar el pleno acceso a sus instalaciones nucleares, el gobierno de Estados Unidos la retiró de su lista de países que apoyaban el terrorismo.

En noviembre, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que expresaba honda preocupación por las violaciones de derechos humanos que se cometían en Corea del Norte.

"Según los informes recibidos se llevaron a cabo ejecuciones como medida disuasoria en casos de delitos políticos y económicos."

Derecho a la alimentación

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), millones de personas sufrieron el azote del hambre a una escala que no se había visto en diez años. Mujeres, niños y ancianos eran los más vulnerables. La producción de alimentos disminuyó bruscamente y se redujeron las importaciones de estos productos. Según informes se bloquearon las llamadas telefónicas de larga distancia para evitar que se difundiese información sobre la escasez de alimentos.

En junio, un estudio del PMA y la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre 53 comarcas de 8 provincias señaló que casi el 75 por ciento de los hogares norcoreanos habían reducido el consumo de alimentos. La mayoría de las familias dejaron de tomar alimentos ricos en proteínas y vivían a base de cereales y verduras. Muchas personas se vieron obligadas a buscar alimentos silvestres pobres en nutrientes y causantes de problemas digestivos. Según el PMA y la FAO, una de las principales causas de malnutrición en los niños menores de cinco años era la diarrea causada por el aumento en el consumo de ese tipo de alimentos.

A pesar de que la escasez de alimentos alcanzó niveles críticos, el gobierno no garantizó un nivel mínimo esencial. Debido a lo tensas que eran las relaciones entre ambos países, Corea del Norte no pidió ayuda a Corea del Sur, uno de sus principales donantes de arroz y fertilizantes durante los años anteriores.

Personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo

Miles de personas cruzaron la frontera con China, fundamentalmente por razones económicas y alimentarias, pero también debido a la represión política. Algunas se quedaban durante periodos breves para reunir alimentos y otros artículos de primera necesidad antes de volver a sus casas. Otras, sobre todo las mujeres, permanecían durante más tiempo y a menudo se casaban con agricultores chinos. Algunos intermediarios se aprovechaban de lo vulnerable que era su situación y las convertían en objeto de trata para matrimonios forzados. La mayoría de las personas de origen norcoreano que vivían en China temían ser detenidas y devueltas a su país. Casi todas las personas devueltas a Corea del Norte se enfrentaban a penas de hasta tres años en campos penitenciarios donde eran sometidas a trabajo forzado, tortura y otros malos tratos.

Cientos de norcoreanos viajaron a Tailandia a través de China para intentar establecerse en un tercer país. La mayoría se dirigió a Corea del Sur, donde se le concedía la ciudadanía, pero muchas de esas personas tenía dificultades para adaptarse a la vida en ese país y, según informes, algunas sufrían trastorno de estrés postraumático. Un número cada vez mayor migró a otros países, fundamentalmente europeos.

  • El 2 de diciembre, las autoridades de Myanmar detuvieron por entrada ilegal a 19 hombres y mujeres norcoreanos, entre los que había un niño de siete años, que intentaban cruzar la frontera con Tailandia. Se temía que el gobierno myanmaro los devolviese a Corea del Norte.

Condiciones de reclusión

Las personas recluidas en campos y centros penitenciarios eran obligadas a realizar trabajos que requerían un gran esfuerzo físico, como extraer piedras y talar árboles en zonas montañosas, a menudo durante turnos diarios de 10 horas o más y sin días de descanso. Los guardas golpeaban a los presos de quienes sospechaban que estaban mintiendo, a los que no trabajaban con la rapidez suficiente o a los que olvidaban la letra de canciones patrióticas. Otras formas de castigo consistían en obligar a los presos a realizar ejercicio, a sentarse inmóviles durante periodos prolongados y a sufrir críticas humillantes en público.

La combinación de trabajo forzado intenso, alimentación insuficiente, palizas, falta de atención médica y condiciones de vida antihigiénicas hacía que los internos se pusiesen enfermos o muriesen bajo custodia o poco después de quedar en libertad.

Pena de muerte

El gobierno continuó ejecutando mediante ahorcamiento o fusilamiento. Según los informes recibidos se llevaron a cabo ejecuciones como medida disuasoria en casos de delitos políticos y económicos. En febrero, las autoridades norcoreanas ejecutaron públicamente a 15 personas por cruzar ilegalmente la frontera con China; según informes, las ejecuciones pretendían servir de advertencia para otras personas.

En diciembre, Corea del Norte votó en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU en la que se pedía una moratoria mundial de las ejecuciones.

Desapariciones forzadas

Corea del Norte continuó con su política generalizada de desapariciones forzadas iniciada en la Guerra de Corea (1950-1953). Familiares norcoreanos de presuntos disidentes desaparecieron al aplicar las autoridades el principio de «culpables por asociación».

Las autoridades continuaron negándose a reconocer que llevaban a cabo desapariciones forzadas. Sin embargo, en agosto las autoridades norcoreanas accedieron a reabrir las investigaciones sobre la suerte y el paradero de varias personas de nacionalidad japonesa que llevaban desaparecidas desde la década de 1970.

Libertad de expresión

El gobierno controló férreamente los medios de comunicación y restringió gravemente las prácticas religiosas. Según informes, autoridades locales detuvieron a personas por ver vídeos surcoreanos o poseer teléfonos móviles no autorizados.

Escrutinio internacional

El gobierno continuó negando el acceso a observadores independientes de derechos humanos. En diciembre, la Asamblea General de la ONU expresó honda preocupación por la negativa de Corea del Norte a reconocer el mandato del relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en Corea del Norte.

 

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