Myanmar - Informe 2008 Amnistia Internacional

Human Rights in Unión de Myanmar

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Myanmar is now live »

Jefe del Estado : general en jefe Than Shwe
Jefe del gobierno : general Thein Sein (sustituyó al general Soe Win en octubre)
Pena de muerte : abolicionista en la práctica
PoblaciÓn : 51,5 millones
Esperanza de vida : 60,8 años
Mortalidad infantil (<5 años) (h/m) : 107/89 por cada 1.000
PoblaciÓn adulta alfabetizada : 89,9 por ciento

Continuó el deterioro de la situación de los derechos humanos, que llegó a su punto máximo cuando las autoridades reprimieron durante cinco días las protestas generalizadas que habían comenzado seis semanas antes. En las protestas, que eran de carácter pacífico, se expresaban quejas sobre asuntos económicos y políticos. Se creía que más de 100 personas habían muerto durante la represión, y que otras tantas habían sido víctimas de desaparición forzada. Varios miles estaban detenidas en condiciones lamentables. El gobierno inició el procesamiento de numerosos manifestantes en aplicación de la legislación antiterrorista. La respuesta internacional a la crisis incluyó el endurecimiento de las sanciones impuestas por países occidentales. Al menos otras 1.150 personas detenidas por motivos políticos continuaban encarceladas; algunas de ellas llevaban decenas de años en esa situación.

Continuó la ofensiva militar en el estado septentrional de Kayin, en donde se produjeron violaciones sistemáticas y generalizadas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. El gobierno continuó con las negociaciones sobre el gasoducto a gran escala de Shwe, en el estado occidental de Rajine; entre las medidas que se tomaron para ponerlo en marcha se incluyó el desplazamiento forzado de miembros de algunas comunidades étnicas, que fueron obligados a realizar trabajo forzoso.

Información general

En septiembre, el gobierno concluyó el borrador de principios para una nueva Constitución, el segundo paso en su «Plan de Trabajo» de siete fases para avanzar hacia la democracia. En diciembre, el gobierno designó una comisión de 54 miembros, integrada por militares y otros funcionarios, para elaborar un borrador de Constitución. La Liga Nacional para la Democracia (LND), el principal partido de la oposición, no participó en ninguna fase del proyecto desde su inicio, y continuó vigente la legislación que tipificaba como delito criticar el proceso.

El gobierno había firmado el cese de hostilidades con los ejércitos de todos los grupos étnicos a excepción de tres, pero en los siete estados habitados por grupos étnicos los militares continuaron sometiendo a la población a desplazamiento forzado, trabajo forzoso y la obligación de actuar como porteadores.

Tras una visita del enviado especial del secretario general de la ONU para Myanmar, las autoridades del país se reunieron con Daw Aung San Suu Kyi con el fin de iniciar el diálogo sobre la reconciliación nacional, pero la dirigente de la LND continuó bajo arresto domiciliario, régimen al que había estado sometida durante 12 de los últimos 18 años.

Libertad de expresión

Durante todo el año se hostigó y amenazó a miembros de la LND, lo que obligó a muchos de ellos a abandonar el partido. Se detuvo a activistas y manifestantes en favor de la democracia. En especial, integrantes del grupo Estudiantes de la Generación del 88 (88G), formado en 2005 por ex estudiantes que habían participado en el levantamiento de 1988 en favor de la democracia, estuvieron en el punto de mira y fueron amenazados por las autoridades.

Ante el deterioro de la situación económica, en agosto el gobierno aumentó espectacularmente los precios de los carburantes, lo que provocó protestas pacíficas en todo el país. Cuando las autoridades atacaron a un grupo de monjes que se manifestaban en Pakokku en septiembre, los monjes comenzaron a encabezar las protestas a escala nacional, fundamentalmente en Yangón, Mandalay, Sittwe, Pakokku y Myitkyina. Las autoridades reprimieron violentamente a los manifestantes entre el 25 y el 29 de septiembre. Se asaltaron y cerraron monasterios, se destruyeron y confiscaron bienes y los monjes fueron golpeados y detenidos. Las casas de otros manifestantes y lugares en donde se habían ocultado fueron asaltados, generalmente durante la noche, y las autoridades tomaron a amigos y familiares como rehenes para presionar a personas a las que se buscaba o para disuadirlas de seguir manteniendo una actitud discrepante. La Alianza Pan-Birmana de Monjes, un nuevo grupo formado por los dirigentes religiosos de las protestas, se convirtió en uno de los principales objetivos. Las autoridades fotografiaron y grabaron las manifestaciones, y posteriormente avisaron a la opinión pública de que contaban con esas grabaciones y las utilizaron en sus redadas. El acceso a Internet se cortó en todo el país durante la represión, y también cuando un pequeño grupo de personas se manifestó para conmemorar que había pasado un mes desde entonces. Se persiguió y detuvo a periodistas.

Homicidios y uso excesivo de la fuerza

El 18 de abril, en la división de Ayeyarwaddy, más de 50 personas atacaron a dos miembros del grupo Defensores y Promotores de los Derechos Humanos, causándoles heridas en la cabeza que obligaron a su hospitalización. Según los informes, se encontraban presentes altos cargos de la policía de la localidad y el secretario de la Asociación por la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión, una organización social patrocinada por el Estado.

Se confirmó la muerte de 31 personas durante los cinco días de represión de manifestantes en septiembre, aunque es probable que la cifra real fuera superior a 100. Miembros de los servicios de seguridad del Estado o grupos respaldados por ellos lanzaron balas de goma y dispararon fuego real contra multitudes de manifestantes pacíficos. Se desconocía el número total de personas muertas o heridas por armas de fuego. Teniendo en cuenta el perfil de las víctimas y los testimonios de testigos presenciales, que afirmaron haber visto cómo se efectuaban disparos desde camiones militares y pasos elevados, es probable que las autoridades hubieran ordenado atacar a los organizadores o presuntos organizadores de las manifestaciones.

  • Thet Paing Soe y Maung Tun Lynn Kyaw, alumnos de la Escuela Estatal de Enseñanza Secundaria Núm. 3 de Yangón, murieron abatidos a tiros el 27 de septiembre.
  • El periodista japonés Kenji Nagai murió el 27 de septiembre abatido por disparos realizados a quemarropa.

Miembros de los servicios de seguridad del Estado y grupos respaldados por ellos también golpearon a los manifestantes con palos. Entre las víctimas había monjes y laicos –hombres, mujeres y niños– que participaban directamente en las protestas o las presenciaban. En algunos casos, los golpes se propinaban de modo indiscriminado, mientras que en otros casos las autoridades se dirigían deliberadamente a una persona y la perseguían para golpearla.

  • Ko Ko Win, de 22 años y miembro de la LND, murió a consecuencia de las lesiones sufridas cuando fue golpeado cerca de la pagoda de Sule, en Yangón, el 27 de septiembre.

Crímenes contra la humanidad

En el estado de Kayin continuó con algo menos de intensidad la ofensiva militar de las fuerzas tatmadaw (el ejército de Myanmar), pero las violaciones sistemáticas y generalizadas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos que se seguían produciendo eran de tal gravedad que constituían crímenes contra la humanidad. Entre los abusos cometidos hubo destrucción de casas y cosechas, desapariciones forzadas, trabajo forzoso, desplazamientos y homicidios de miembros de la etnia karen.

Personas detenidas por motivos políticos

Ya antes de que comenzaran en agosto las manifestaciones a gran escala, las autoridades detuvieron por razones políticas a muchos y conocidos opositores al gobierno, varios de los cuales habían sido excarcelados apenas unos meses antes.

Una vez iniciadas las protestas, pero antes de la represión del 25 al 29 de septiembre, se llevaron a cabo más detenciones de activistas de la LND y del grupo 88G; muchas de ellas se practicaron claramente como medida preventiva antes del periodo de represión.

Durante la represión se llevaron a cabo redadas masivas, y las autoridades continuaron deteniendo a manifestantes y simpatizantes durante todo el año, aprovechando el toque de queda de tres semanas decretado en octubre. Se detuvo por motivos políticos a entre 3.000 y 4.000 personas, entre las que había menores de edad y mujeres embarazadas; se creía que 700 de esas personas aún permanecían recluidas al concluir el año. Al menos 20 de esas personas fueron acusadas y condenadas en virtud de legislación antiterrorista y en procesos que incumplieron las normas internacionales sobre garantías procesales. Se negaba a detenidos y acusados el derecho a asistencia letrada.

  • Ko Ko Gyi, Min Ko Naing, Min Zeya, Pyone Cho y Htay Kywe, todos ellos dirigentes del grupo 88G, quedaron en libertad sin cargos en enero, el día anterior a la votación de una resolución sobre Myanmar por parte del Consejo de Seguridad. Los cuatro primeros fueron detenidos de nuevo los días 21 y 22 de agosto por participar en las protestas, mientras que Htay Kywe, que había permanecido oculto durante un mes, fue capturado el 13 de octubre.
  • Zargana, humorista y ex preso de conciencia, fue detenido al comienzo de la represión, el 25 de septiembre. Quedó en libertad el 17 de octubre, pero días después volvieron a detenerlo durante varias horas.
  • Mie Mie y Thet Thet Aung, dirigentes del 88G, fueron detenidas el 13 y el 19 de octubre, respectivamente. Ambas habían participado en las manifestaciones de agosto, pero se habían visto obligadas a ocultarse. El esposo de Thet Thet Aung también fue detenido, y su madre y su suegra, tomadas como rehenes.
  • U Gambira, dirigente de la Alianza Pan-Birmana de Monjes y de las manifestaciones de septiembre, fue detenido el 4 de noviembre y, según informes, acusado de traición. Dos de sus familiares, que habían sido previamente tomados como rehenes, continuaban detenidos.
  • Su Su Nway, integrante de las juventudes de la LND excarcelada en julio de 2006 tras ser detenida por informar sobre casos de trabajo forzoso a la Organización Internacional del Trabajo, fue detenida el 13 de noviembre mientras colocaba carteles contra el gobierno.
  • El 24 de noviembre, ocho miembros de la Organización Independentista Kachin, de la etnia kachin, fueron detenidos porque, según los informes, la organización se negó a rechazar públicamente una declaración de Daw Aung San Suu Kyi relacionada con las conversaciones sobre la reconciliación nacional.

Se amplió por el periodo máximo permitido de un año la reclusión de Daw Aung San Suu Kyi, U Tin Oo, Daw May Win Myint y el doctor Than Nyein; todos ellos eran presos de conciencia y altos cargos de la LND recluidos sin cargos ni juicio, en el caso de los dos últimos desde octubre de 1997. También continuaban detenidos dirigentes de diversos grupos étnicos, comoU Khun Htun Oo, de la Liga de las Nacionalidades Shan por la Democracia. A Daw Aung San Suu Kyi se le permitió reunirse en tres ocasiones con el enviado especial del secretario general de la ONU para Myanmar, pero continuó bajo arresto domiciliario.

Desapariciones forzadas

Durante la represión de septiembre y posteriormente hubo al menos 72 casos confirmados de desapariciones forzadas.

Condiciones penitenciarias

Tras el deterioro de las condiciones penitenciarias en 2006, la situación empeoró aún más durante la represión, al detener las autoridades a miles de personas durante el periodo de cinco días. Se abrieron centros de detención secretos y no oficiales de gran capacidad, que no cumplían las normas internacionales para el tratamiento de los reclusos. Resultaba insuficiente la provisión de elementos indispensables como alimentos, agua, mantas, espacio para dormir, instalaciones sanitarias y tratamiento médico. Al Comité Internacional de la Cruz Roja se le negó la oportunidad de llevar a cabo las actividades esenciales de su mandato en las prisiones a lo largo de todo el año.

Tortura y otros malos tratos

Durante la represión, algunas personas detenidas, como Zargana, permanecieron recluidas en condiciones degradantes en salas destinadas a perros. Se recibieron informes de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, como palizas bajo custodia. Una persona detenida fue obligada a pasar largos periodos de rodillas con las piernas desnudas sobre ladrillos rotos y también a permanecer de puntillas en una postura incómoda durante periodos prolongados (tortura conocida como la posición de andar en bicicleta). A los monjes detenidos los despojaron de sus ropas y les dieron alimentos intencionadamente por la tarde, momento del día en que su religión les prohibía comer.

Muertes bajo custodia

Un número no confirmado de presos murieron mientras estaban recluidos tras la represión de septiembre, debido al trato recibido durante el interrogatorio.

  • U Thilavantha, abad adjunto de un monasterio de Myitkyina, fue golpeado hasta morir mientras se encontraba detenido el 26 de septiembre; había sido golpeado también la noche anterior, cuando su monasterio fue asaltado.
  • Ko Win Shwe, miembro de la LND, murió en el centro policial de Plate Myot, cerca de Mandalay, el 9 de octubre. Las autoridades incineraron su cadáver antes de notificárselo a la familia, impidiendo así que se confirmasen los informes de que había muerto como consecuencia de tortura u otros malos tratos.

Según informes, del 27 al 29 de septiembre fueron incinerados durante la noche un gran número de cadáveres en el crematorio municipal de Ye Way, en Yangón. De acuerdo con los informes, era poco habitual que el crematorio funcionase durante la noche; a los empleados se les ordenó que se mantuviesen alejados, y miembros de los servicios de seguridad del Estado o grupos que contaban con su apoyo se encargaron del funcionamiento de las instalaciones. Los informes indicaban que algunos de los cuerpos incinerados durante al menos una de las noches tenían la cabeza afeitada o mostraban señales de heridas graves.

Acontecimientos en el ámbito internacional

El 12 de enero, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una votación sobre una resolución en la que se criticaba a Myanmar, que fue vetada por China y Rusia. El 26 de febrero, el gobierno de Myanmar firmó un suplemento de memorando de entendimiento con la Organización Internacional del Trabajo destinado a ofrecer a las víctimas de trabajo forzoso un mecanismo que les permitiera obtener un resarcimiento sin temor a sufrir represalias.

Durante la represión de finales de septiembre, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático hizo pública una declaración en la que criticaba a Myanmar, pero le permitió firmar su nueva Carta en noviembre. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU convocó una sesión especial para el 2 de octubre y aprobó una resolución en la que condenaba enérgicamente la represión de los manifestantes. En noviembre, el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar visitó el país por primera vez desde 2003. Tras la visita, el Consejo de Derechos Humanos aprobó otra resolución basada en su informe, en el que se pedía una misión de seguimiento. El Consejo de Seguridad de la ONU hizo pública en octubre una declaración de la Presidencia en la que condenaba con firmeza la represión, mientras que la Asamblea General hizo lo mismo en una resolución de diciembre.

El enviado especial del secretario general de la ONU para Myanmar visitó el país en octubre y noviembre. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales impusieron sanciones o endurecieron las ya existentes. Según los informes, en diciembre India suspendió las ventas y transferencias de armas a Myanmar.

Informes y visitas de Amnistía Internacional

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