La policía cometió violaciones de derechos humanos tales como ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias. Asimismo, utilizó munición real durante las protestas, con lo que causó la muerte de 14 personas e hirió a más de 400. Se recibieron informes de tortura y otros malos tratos infligidos en los centros penitenciarios.
En enero, el presidente Armando Guebuza juró su cargo para un segundo mandato. Ese mismo mes sustituyó a la primera ministra Luísa Días Diogo por Aires Bonifacio Baptista Ali.
Al menos 10 personas perdieron la vida en linchamientos cometidos por miembros de la comunidad que se repitieron por todo el país en 2010. Decenas de personas también resultaron heridas de gravedad en intentos de linchamiento. La mayoría de estos incidentes tuvo lugar en la provincia de Sofala.
Se produjeron varias fugas carcelarias. En enero se fugaron de una prisión de Nampula 51 presos, de los cuales se volvió a detener a 7. En marzo se fugaron 3 presos de la prisión de máxima seguridad de Maputo, y en octubre, 17 reclusos más de una prisión de Nampula. Se detuvo a 7 guardias en relación con la fuga de Maputo.
Se detuvo a cientos de migrantes indocumentados, algunos de los cuales eran refugiados. La mayoría trataba, según parece, de entrar en Sudáfrica de manera irregular. En junio, 9 personas murieron ahogadas y más de 40 desaparecieron al hundirse frente a las costas de la provincia de Cabo Delgado una embarcación que transportaba a decenas de migrantes indocumentados.
En octubre, el gobierno se comprometió públicamente a garantizar la reforma del sistema penitenciario y, en especial, a reducir el hacinamiento en las prisiones. Se entablaron debates para la elaboración de un proyecto de ley sobre sanciones alternativas a las penas de prisión.
También en octubre se destituyó de su cargo al ministro del Interior y se le nombró ministro de Agricultura. Se tomó esta decisión tras las protestas que tuvieron lugar en las provincias de Maputo y Manica, donde la policía empleó munición real para contener a la multitud y causó la muerte a 14 personas.
En noviembre, Mozambique ratificó la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo.
ArribaAlgunos agentes de policía fueron declarados culpables de cometer actos delictivos, como agresiones, robos, chantajes y asesinatos. Se produjeron varios casos de policías que murieron o resultaron gravemente heridos a manos de presuntos delincuentes, en ocasiones al parecer porque existían vínculos entre agentes de policía y bandas de delincuentes.
ArribaLa policía continuaba usando fuerza excesiva en las manifestaciones y al dar el alto a presuntos delincuentes. En mayo, el cadáver de Agostinho Chaúque –a quien las autoridades habían declarado “enemigo público número uno”– fue hallado en la ciudad de Matola, cerca de su domicilio familiar. La policía aseguró que había resultado muerto en un tiroteo ocurrido en la ciudad de Maputo.
Además de las detenciones en masa que siguieron a las protestas celebradas en el mes de septiembre, se recibieron informes de detenciones y reclusiones arbitrarias llevadas a cabo por la policía.
Se recibieron informes de que en las prisiones se dispensaba un trato cruel, inhumano y degradante. En abril, al menos siete internos de la prisión de máxima seguridad de la Brigada Operacional de Maputo dijeron a la ministra de Justicia durante su visita a la prisión que los guardias los habían golpeado, dado patadas, azotado y atado. Uno de ellos denunció que los guardias habían dejado que otros reclusos lo golpearan y habían participado además en la paliza. Cinco de los presos fueron al parecer sometidos a malos tratos como medida disciplinaria por estar en posesión de teléfonos móviles. Otro fue víctima de malos tratos por volver tarde a la celda, mientras que el séptimo desconocía la razón para que le dispensaran ese trato. Suspendieron al director de la prisión y a otros guardias, pero al finalizar el año no se disponía de información con respecto a las actuaciones judiciales emprendidas contra ellos.
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