Las fuerzas de seguridad cometieron graves violaciones de derechos humanos, como homicidios ilegítimos, tortura y detención y reclusión arbitrarias. Continuaron el hostigamiento y la intimidación de periodistas y abogados, así como la reclusión sin juicio de opositores políticos. Las condiciones de reclusión eran duras y se violaban de manera habitual los derechos de las personas privadas de libertad.
El 17 de septiembre, los líderes políticos malgaches firmaron en la capital, Antananarivo, una “hoja de ruta” para resolver la crisis política en curso, con la mediación de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC). En octubre se nombró un nuevo primer ministro y en noviembre se formó un Gobierno de Unidad Nacional del que formaban parte miembros de la oposición. El ex presidente Didier Ratsiraka regresó a Madagascar en noviembre después de nueve años de exilio en Francia, pero volvió a París el 12 de diciembre. El 1 de diciembre se proclamó un nuevo Parlamento de Transición.
Top of pageLos miembros de las fuerzas de seguridad mataron con impunidad casi absoluta a presuntos delincuentes.
Decenas de opositores o presuntos opositores de la Alta Autoridad de Transición (HAT) continuaban recluidos sin juicio, algunos desde 2009.
Las condiciones de reclusión eran duras y se ignoraban los derechos de los presos. Los reclusos no tenían acceso a atención médica, alimentos ni saneamiento adecuados. Según un informe hecho público en junio por las autoridades, en las cárceles, cuya capacidad máxima era de 10.319 personas, había recluidas 19.870. De ellos, 785 eran mujeres y 444, menores de edad. El informe señalaba también que 10.517 reclusos estaban en prisión preventiva.
Top of pageSegún cifras oficiales, 58 reclusos estaban en espera de ejecución, algunos de ellos desde hacía años mientras esperaban que el Tribunal de Casación examinase sus casos.
Top of pageSegún UNICEF, los niños y niñas de Madagascar sufrían los efectos adversos de la deficiente nutrición, la carencia de hogar, la pérdida de escolarización, la falta de atención médica básica y el escaso o nulo acceso a agua y servicios de saneamiento, y continuaba la trata de niños y niñas para el servicio doméstico y con fines de explotación sexual. Estas prácticas se llevaban a cabo con impunidad.
Top of pageLa detención y la reclusión arbitrarias eran prácticas habituales. En algunos casos, los abogados que asistían o defendían a opositores o presuntos opositores de la Alta Autoridad de Transición también sufrían detenciones y reclusiones que constituían hostigamiento, intimidación y negación del derecho a asistencia letrada para sus clientes.
La Alta Autoridad de Transición actuó contra los medios de comunicación de propiedad privada y contra aquellos que, a su juicio, tenían vínculos con la oposición.