Israel Y Los Territorios Palestinos Ocupados - Informe 2010 Amnistia Internacional

Human Rights in Estado de Israel

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Israel y los Territorios Palestinos Ocupados is now live »

Jefe del Estado
Simón Peres
Jefe del gobierno
Benjamín Netanyahu (sustituyó a Ehud Olmert en marzo)
Pena de muerte
abolicionista para los delitos comunes
Población
7,2 millones (Israel); 4,3 millones (Territorios Palestinos Ocupados)
Esperanza de vida
80,7 años (Israel); 73,3 años (Territorios Palestinos Ocupados)
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m)
6/5 por cada 1.000 (Israel);
Población adulta alfabetizada
97,1 por ciento (Israel); 93,8 por ciento (Territorios Palestinos Ocupados)

Las fuerzas israelíes cometieron crímenes de guerra y otras infracciones graves del derecho internacional en la Franja de Gaza durante una ofensiva militar de 22 días que llevaba el nombre en clave de operación “Plomo Fundido” y que terminó el 18 de enero. Entre otras cosas, llevaron a cabo ataques indiscriminados y desproporcionados contra civiles, seleccionaron como objetivo y mataron a personal médico, utilizaron a civiles palestinos como “escudos humanos” y lanzaron de forma indiscriminada fósforo blanco sobre zonas residenciales densamente pobladas. Murieron más de 1.380 palestinos, incluidos más de 330 niños y niñas y centenares de civiles. Gran parte de Gaza fue totalmente arrasada, hasta el punto de destruir infraestructuras esenciales, arruinar la economía y dejar sin hogar a millares de personas.

A lo largo de 2009, las fuerzas israelíes continuaron imponiendo severas restricciones a la libertad de circulación de la población palestina de los Territorios Palestinos Ocupados. Estas restricciones obstaculizaban el acceso a servicios esenciales y a las tierras. Entre ellas figuraba un bloqueo militar de la Franja de Gaza que mantenía prácticamente encarcelados al millón y medio de habitantes del territorio y era causa de una crisis humanitaria, a pesar de lo cual Israel impidió a menudo la entrada de asistencia humanitaria y ayuda internacional en Gaza. Se denegó o retrasó la concesión del permiso para salir del territorio con objeto de recibir tratamiento médico a centenares de personas palestinas gravemente enfermas, y al menos 28 murieron esperándolo. En la Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental, las fuerzas israelíes continuaron desalojando por la fuerza a familias palestinas, a las que demolían sus casas y expropiaban sus tierras, a la vez que se permitía la ampliación de los asentamientos israelíes en tierras palestinas confiscadas ilegalmente.

A lo largo del año, las fuerzas israelíes hicieron uso de fuerza excesiva y, a veces, de medios letales contra la población civil palestina. Continuaron las denuncias de malos tratos a personas palestinas detenidas, que raras veces se investigaban. Había centenares sometidas a detención administrativa sin cargos, y muchas que cumplían condenas impuestas en juicios militares injustos. Los soldados y los colonos israelíes que sometían a palestinos a abusos graves contra los derechos humanos disfrutaban de casi total impunidad.

Información general

Las elecciones parlamentarias israelíes de febrero supusieron un aumento del apoyo a los partidos de derechas y la formación de un gobierno de coalición que agrupaba al partido Laborista, al derechista Likud y al ultraderechista Yisrael Beitenu.

El gobierno de Estados Unidos intensificó sus llamamientos a Israel para que detuviera la construcción de asentamientos como primer paso para reiniciar el proceso de paz, pero no fue escuchado.

Operación “Plomo Fundido”

La ofensiva militar israelí emprendida sin previo aviso sobre Gaza durante 22 días tenía como objetivo declarado poner fin a los ataques con cohetes efectuados contra Israel por facciones armadas afiliadas a Hamás y otros grupos palestinos. Como consecuencia de ella murieron más de 1.380 palestinos y resultaron heridos, en muchos casos de gravedad, alrededor de 5.000. De éstos, más de 1.800 eran niños y niñas. Fueron destruidos millares de viviendas civiles, establecimientos comerciales y edificios públicos. Se demolieron barrios enteros. Los sistemas de suministro eléctrico, abastecimiento de agua y saneamiento sufrieron graves daños, al igual que otras infraestructuras esenciales. Se destruyeron grandes extensiones de tierra de cultivo y muchas propiedades comerciales e industriales. Gran parte de la destrucción fue gratuita y deliberada, y no podía justificarse por razones de necesidad militar. Durante los combates murieron 13 israelíes, entre ellos 3 civiles alcanzados por cohetes y proyectiles de mortero que grupos armados palestinos dispararon contra el sur de Israel (véase el apartado sobre la Autoridad Nacional Palestina).

Antes de la operación “Plomo Fundido” y a lo largo de ella, el ejército israelí se negó a permitir la entrada en Gaza de observadores independientes, periodistas, observadores de los derechos humanos y trabajadores humanitarios, lo que dejó al territorio prácticamente aislado del mundo exterior. Las autoridades se negaron también a cooperar en una investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En el informe de la investigación del Consejo de Derechos Humanos, publicado en septiembre y conocido como informe Goldstone, se acusaba a Israel y a Hamás de haber cometido crímenes de guerra y posiblemente crímenes de lesa humanidad en Gaza y el sur de Israel. Se recomendaba en él que se llevara ante la justicia a los responsables de crímenes de guerra.

Las autoridades israelíes no realizaron una investigación independiente ni imparcial sobre la conducta de sus fuerzas durante la operación “Plomo Fundido”, aunque hubo varias investigaciones internas.

Homicidios ilegítimos

Las fuerzas Israelíes mataron a centenares de civiles en ataques con proyectiles de alta precisión y de largo alcance disparados desde aviones de combate, helicópteros y aviones teledirigidos o desde tanques apostados a varios kilómetros del blanco. Las víctimas no murieron en tiroteos ni en situaciones en las que estuvieran sirviendo de protección a activistas armados, sino que las mataron en sus casas, mientras dormían, realizaban sus quehaceres cotidianos o jugaban. A algunos civiles, incluidos niños y niñas, les dispararon a corta distancia sin que representaran ninguna amenaza para la vida de los soldados israelíes. Se atacó reiteradamente a personal paramédico y a ambulancias que habían acudido a socorrer a personas heridas, lo que causó varias muertes.

Decenas de civiles murieron o resultaron heridos en ataques con armas menos precisas, como piezas de artillería, morteros y proyectiles de tanque cargados de flechillas.

Se lanzó reiterada e indiscriminadamente fósforo blanco sobre zonas residenciales densamente pobladas, que mató e hirió a civiles y destruyó bienes civiles.

Muchos de estos ataques violaron el derecho internacional, pues fueron desproporcionados e indiscriminados; se dirigieron directamente contra civiles y bienes de carácter civil, incluidos personal y vehículos médicos; se realizaron sin tomar todas las precauciones posibles para minimizar los riesgos para la población civil, o se efectuaron sin permitir el paso a tiempo de personal y vehículos médicos y de socorro o el acceso a ellos.

  • El 4 de enero, Saadallah Matar Abu Halima y cuatro de sus hijos murieron en un ataque con fósforo blanco contra su casa, situada en la zona de Sayafa, en el noroeste de Gaza. Su esposa, Sabah, que sufrió quemaduras graves, contó a Amnistía Internacional que había visto a su hija de meses, Shahed, fundirse en sus brazos. Poco después del ataque, los soldados israelíes mataron a Matar Abu Halima y a su primo Muhammad Abu Halima, disparando a corta distancia contra ellos cuando intentaban llevar a sus familiares quemados al hospital.
  • El 6 de enero por la noche murieron 22 miembros de la familia Al Daya, en su mayoría mujeres, niños y niñas, al bombardear un avión israelí de combate F-16 su casa, en el distrito de Al Zaytoun de la ciudad de Gaza.

Ataques contra bienes de carácter civil

Las fuerzas israelíes atacaron hospitales, a personal médico y ambulancias, así como centros de ayuda humanitaria, como edificios del Organismo de Obras Públicas y Socorro de la ONU para los refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA). Al menos 15 de los 27 hospitales de Gaza sufrieron daños, en algunos casos muy extensos; alrededor de 30 ambulancias fueron alcanzadas por proyectiles y 16 trabajadores de la salud murieron. Amnistía Internacional no encontró indicios de que Hamás o activistas armados utilizaran los hospitales para ocultarse o para realizar ataques, y las autoridades israelíes no ofrecieron ningún dato que lo demostrara.

  • Tres paramédicos –Anas Fadhel Naim, Yaser Kamal Shbeir y Rafat Abd al Al– murieron el 4 de enero en la ciudad de Gaza al ser alcanzados por un misil israelí cuando se acercaban caminando a dos hombres heridos. También murió un niño de 12 años, Omar Ahmad al Baradee, que iba mostrándoles el camino.
  • El 17 de enero, hacia las seis de la mañana, explotó un proyectil de artillería con fósforo blanco en la escuela primaria del UNRWA en Beit Lahia, donde habían buscado refugio más de 1.500 personas. Murieron dos niños, Muhammad al Ashqar y su hermano Bilal, de cinco y siete años, respectivamente. Más de una docena de civiles refugiados en la escuela resultaron heridos.

Uso de civiles como “escudos humanos”

En varias ocasiones, los soldados israelíes utilizaron a civiles palestinos, incluidos niños, como “escudos humanos” durante operaciones militares o los obligaron a realizar tareas peligrosas. También lanzaron ataques desde las inmediaciones de casas habitadas.

  • El 5 de enero, las fuerzas israelíes retuvieron a Yousef Abu Ida; su esposa, Leila, y sus nueve hijos en su casa, en Hay al Salam, en el este de Yabalia, para utilizarlos como “escudos humanos” durante dos días, mientras usaban la vivienda como posición militar. Luego obligaron a la familia a salir de la casa y destruyeron ésta.

Asistencia humanitaria bloqueada

Las fuerzas israelíes bloquearon deliberadamente u obstaculizaron por otros medios la ayuda de emergencia y la asistencia humanitaria. También atacaron convoyes y centros de distribución de ayuda humanitaria, así como a personal médico, lo que obligó al UNRWA y al Comité Internacional de la Cruz Roja a reducir sus operaciones en Gaza durante la ofensiva.

  • Varios miembros de la familia Al Sammouni murieron desangrados en los días siguientes a un ataque efectuado el 5 de enero contra su casa, en el barrio de Al Zaytoun de la ciudad de Gaza, por no permitir el ejército israelí que llegaran allí ambulancias ni nadie más para socorrerlos. Los niños y niñas de la familia pasaron tres días tendidos junto a los cadáveres de sus parientes, sin comida ni agua. En total perecieron 29 miembros de la familia Al Sammouni.

Bloqueo de Gaza: crisis humanitaria

La persistencia del bloqueo militar israelí de Gaza, en vigor desde junio de 2007, agravó la crisis humanitaria que sufría el territorio. Debido al desempleo masivo, la pobreza extrema, la inseguridad alimentaria y el aumento del precio de los alimentos causado por la escasez, cuatro de cada cinco habitantes de Gaza dependían de la ayuda humanitaria. La magnitud del bloqueo y las declaraciones de las autoridades israelíes acerca de su finalidad revelaban que era una forma de castigo colectivo impuesto a la población de Gaza, lo que constituía una violación flagrante del derecho internacional.

La operación “Plomo Fundido” hizo que la crisis adquiriera proporciones catastróficas. Cuando terminó, el bloqueo obstaculizó o impidió las iniciativas de reconstrucción. Debido a ello se deterioraron aún más los servicios de suministro de agua y saneamiento; aumentaron los cortes de energía eléctrica, lo que causó graves problemas durante el caluroso verano y en las instituciones públicas y de salud; se incrementó el hacinamiento en las escuelas; aumentaron las dificultades para un sistema de salud ya sobrecargado que se esforzaba por atender con sus instalaciones dañadas el aumento de la demanda, y se redujeron casi por completo las oportunidades de recuperación económica. Israel continuó negando a los agricultores el acceso a sus tierras si estaban a menos de 500 metros de la frontera entre Gaza e Israel y prohibiendo la pesca a más de tres millas náuticas de la costa.

Algunas de las personas atrapadas en Gaza sufrían enfermedades graves para las que necesitaban recibir atención médica fuera de allí, o eran estudiantes y trabajadores que tenían que salir del territorio para cursar estudios universitarios u ocupar puestos de trabajo en Cisjordania o en otros países.

  • Samir al Nadim murió el 1 de noviembre tras demorarse 22 días su salida de Gaza para someterse a una operación de corazón. Cuando las autoridades israelíes le permitieron por fin salir, el 29 de octubre, estaba inconsciente y conectado a un respirador. Murió de insuficiencia cardiaca en un hospital de Nablús, en Cisjordania.

Restricciones en Cisjordania

La valla/muro israelí de 700 kilómetros de longitud que separaba en Cisjordania a muchos palestinos de sus tierras, sus lugares de trabajo y sus familiares, sumada a los largos toques de queda, los alrededor de 600 controles de seguridad, los bloqueos de carreteras y otros obstáculos de la política israelí de clausuras, continuó restringiendo la capacidad de la población palestina para acceder a servicios básicos, incluidos los centros educativos y de salud.

Derecho al agua

Incumpliendo sus obligaciones como potencia ocupante, Israel continuó negando a la población palestina de los Territorios Palestinos Ocupados el acceso a agua segura suficiente, lo que dificultaba el desarrollo social y económico y comportaba amenazas para la salud. El consumo palestino de agua apenas llegaba a los 70 litros por persona al día, volumen muy inferior al mínimo de 100 litros diarios recomendado por la Organización Mundial de la Salud. El consumo diario israelí per cápita era cuatro veces mayor. El ejército israelí destruyó reiteradamente cisternas para la recogida de agua de lluvia utilizadas por los palestinos de Cisjordania con el pretexto de que se habían construido sin permiso.

Desalojos forzosos

Las fuerzas israelíes sometieron a desalojos forzosos a familias palestinas y demolieron sus casas, particularmente en Jerusalén Oriental, por considerar que carecían de los permisos necesarios, que se denegaban sistemáticamente a los palestinos. Al mismo tiempo se permitía la ampliación de los asentamientos israelíes en tierras palestinas confiscadas ilegalmente. También se sometía específicamente a desalojos forzosos a la población beduina del Néguev.

Uso excesivo de la fuerza

Las fuerzas israelíes hicieron uso excesivo de la fuerza contra civiles palestinos, causando numerosas lesiones y algunas muertes. Las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno, balas metálicas revestidas de caucho y munición real, a menudo en situaciones que no representaban una amenaza grave para ellas ni para otras personas.

  • El 17 de abril, Bassem Abu Rahmeh fue alcanzado por un bote israelí de gas lacrimógeno proyectado a gran velocidad. El impacto le causó una hemorragia interna, que lo mató rápidamente. Estaba participando en la protesta semanal del pueblo de Bilin contra la valla/muro de seguridad, que separaba la población de sus tierras de cultivo. Unas imágenes de vídeo mostraron que Bassem Abu Rahmeh iba desarmado y no representaba ninguna amenaza. El ejército israelí dijo que estaba investigando su muerte.

Sistema de justicia militar

Detenciones sin juicio

El número de palestinos recluidos en prisiones israelíes sin cargos ni juicio se redujo de 564 a 278 de enero a diciembre.

  • Hamdi al Tamari, estudiante palestino detenido el 18 de diciembre de 2008, cuando tenía 16 años, continuó sometido a detención administrativa sin cargos en la prisión de Ofer, cerca de Ramallah, Cisjordania, hasta el 14 de diciembre, cuando quedó en libertad. Había sido detenido a punta de pistola por soldados israelíes en su casa, en Belén, y, según su familia, durante la detención había recibido patadas, golpes y otros malos tratos.

Juicios injustos

Se siguió interrogando a palestinos de los Territorios Palestinos Ocupados, incluidos menores de edad, sin la presencia de un abogado y juzgándolos ante tribunales militares, en vez de civiles, donde sufrían otras violaciones de su derecho a un juicio justo.

Condiciones de reclusión: negación de visitas de familiares

Se siguieron negando las visitas de familiares a unos 900 presos palestinos, en algunos casos por tercer año consecutivo, por no permitirse a los habitantes de Gaza viajar a Israel desde la imposición del bloqueo.

Tortura y otros malos tratos

Continuaron recibiéndose informes de tortura y otros malos tratos infligidos a palestinos por el Servicio General de Seguridad. Al parecer, se utilizaban métodos como golpear a la víctima, impedirle dormir y obligarla a permanecer durante mucho tiempo en posturas de tensión. La legislación interna israelí seguía previendo la “necesidad” como posible justificación de la tortura.

Impunidad

La impunidad siguió siendo la norma en el caso de los soldados, la policía y otras fuerzas de seguridad y los colonos israelíes que sometían a palestinos a abusos graves contra los derechos humanos, incluidos homicidios ilegítimos. La violencia de los colonos contra palestinos adoptaba formas como propinarles palizas, arrojarles piedras y causar daños en sus cultivos y sus viviendas. En los raros casos en que personal de seguridad israelí era declarado culpable de tales abusos, las penas eran sumamente leves.

  • En junio, la fiscalía retiró un acta de procesamiento dictada contra Zeev Braude, residente en el asentamiento de Kiryat Arba, en Hebrón, a pesar de que había sido filmado en el momento de disparar, el 4 de diciembre de 2008, contra dos palestinos, Hosni Matriya y su padre, Abed al Hai, de 67 años, a los que hirió de gravedad.

Presos y presas de conciencia: objeción de conciencia en Israel

Al menos seis objetores de conciencia israelíes fueron encarcelados en 2009 por negarse a ingresar en el ejército israelí porque se oponían a la ocupación militar de los territorios palestinos o a las acciones del ejército en Gaza. Se sometió a creciente hostigamiento a ONG israelíes que apoyaban a los objetores de conciencia.

  • El 29 de octubre se impuso a una mujer, Or Ben David, su primera condena de prisión de 20 días por negarse a cumplir el servicio militar. Ingresó de nuevo en prisión al final del año, tras imponérsele dos condenas más.

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