Guinea-Bissau - Informe 2010 Amnistia Internacional

Human Rights in República de Guinea-Bissau

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Guinea-Bissau is now live »

Jefe del Estado
Malam Bacai Sanhá (sustituyó en septiembre a Raimundo Pereira,
Jefe del gobierno
Carlos Gomes Júnior
Pena de muerte
abolicionista para todos los delitos
Población
1,6 millones
Esperanza de vida
47,5 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m)
207/186 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada
64,6 por ciento

La muerte de personalidades políticas y militares, incluido el presidente João Bernardo “Nino” Vieira en marzo, agravaron la ya frágil situación política. Las elecciones celebradas en junio restablecieron cierto grado de estabilidad. Las fuerzas armadas se inmiscuyeron en la labor del poder ejecutivo y el poder judicial y cometieron con impunidad graves violaciones de derechos humanos, como homicidios ilegítimos, tortura y otros malos tratos, detenciones y reclusiones arbitrarias. Defensores y defensoras de los derechos humanos y otras personas recibieron amenazas de muerte.

Información general

La demora en la designación de un nuevo gobierno tras las elecciones de noviembre de 2008 aumentó la tensión política. Según informes, el narcotráfico estaba en la raíz de la inestabilidad y los homicidios políticos y en las tensiones entre las autoridades civiles y militares. En enero se nombró finalmente un nuevo gobierno.

Según se afirmó, guardias presidenciales conocidos como “Aguentas”, fuerza creada por el fallecido presidente João Bernardo “Nino” Vieira durante la guerra civil de 1998-1999, intentaron matar en enero al jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, general Tagme na Waie, al parecer porque había ordenado la disolución de los Aguentas. En marzo, el general Tagme na Waie murió en un atentado con bomba. Algunos soldados acusaron al presidente Vieira de ordenar el homicidio y horas más tarde lo mataron a él. El presidente de la Asamblea Nacional Popular tomó posesión como presidente provisional del país hasta la celebración de elecciones presidenciales. No se investigó adecuadamente ninguno de estos dos homicidios.

Antes de las elecciones presidenciales de junio, miembros de las fuerzas armadas mataron a políticos cercanos al fallecido presidente Vieira, entre ellos un candidato a la presidencia. También detuvieron arbitrariamente y golpearon a algunos parlamentarios y ex ministros. Otros políticos huyeron del país o pasaron a la clandestinidad.

Las elecciones de junio se celebraron en un clima de miedo y censura. Malam Bacai Sanhá, candidato del gobernante Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), ganó las elecciones después de una segunda vuelta celebrada en julio. Tomó posesión de su cargo en septiembre.

En agosto, Guinea-Bissau se adhirió al Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y en septiembre firmó el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Homicidios ilegítimos

En marzo y junio, miembros de las fuerzas armadas mataron con impunidad y de manera ilegítima a personalidades políticas y militares. Pese a las promesas del nuevo presidente, no se llevó a cabo investigación alguna sobre los homicidios.

  • El 4 de junio, Hélder Proença, ex ministro de Defensa, murió junto con su conductor y su guardaespaldas en una emboscada tendida por soldados, a unos 40 kilómetros de la capital, Bissau. Las fuerzas armadas lo acusaron de planear y organizar una conspiración para derrocar el gobierno y matar al primer ministro y al jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas en funciones. Dos horas más tarde, Baciro Dabó, ex ministro de Administración Territorial y candidato a la presidencia, murió en su casa por disparos efectuados por un grupo de alrededor de una docena de soldados.

Detención y reclusión arbitrarias

Efectivos militares detuvieron arbitrariamente y recluyeron a civiles y a otros militares a los que acusaron de conspirar contra el gobierno. Las detenciones se llevaron a cabo sin órdenes judiciales. Los detenidos estuvieron recluidos sin cargos ni juicio en instalaciones militares durante semanas o meses, superando el límite de 48 horas prescrito por la ley. Cinco soldados acusados del homicidio del jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas en marzo fueron detenidos poco después del homicidio, pero estuvieron varios meses sin ser puestos a disposición de un juez para legalizar su detención. Al terminar el año no habían sido juzgados.

Los políticos detenidos en junio quedaron en libertad sin cargos ni juicio unos dos meses después. Uno de ellos era Faustino Fadut Imbali, ex primer ministro, que fue detenido en su casa por soldados sin orden judicial el 5 de junio. En el momento de la detención lo golpearon, y después lo llevaron al cuartel general de las fuerzas armadas, donde volvieron a propinarle golpes.

Tortura y otros malos tratos

La mayoría de las personas detenidas en marzo y junio fueron torturadas mientras estaban bajo custodia militar, incluidos los cinco soldados detenidos en relación con el homicidio del general Tagme na Waie, según la Liga Guineana de Derechos Humanos (LGDH). Además, personas que criticaron a las fuerzas armadas fueron torturadas o sufrieron otras formas de malos tratos mientras estaban bajo custodia. No se llevó a cabo investigación alguna sobre estos incidentes ni se puso a disposición judicial a los responsables.

  • Pedro Infanda, abogado, fue detenido arbitrariamente por soldados el 23 de marzo, horas después de celebrar una conferencia de prensa durante la cual declaró que un cliente suyo creía que el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas en funciones no era competente para desempeñar el cargo. Pedro Infanda fue llevado al cuartel militar de Amura, en Bissau, donde lo torturaron los primeros cuatro días de su detención. Lo golpearon con un palo y otros objetos, y sufrió graves heridas en la espalda para las que necesitó tratamiento intensivo en un hospital.
  • El 1 de abril, a la una de la madrugada, cuatro soldados se presentaron en el domicilio de Francisco José Fadul, presidente del Tribunal de Cuentas, y lo golpearon con las culatas de sus fusiles, causándole cortes en la cabeza y en un brazo. Tuvo que recibir tratamiento intensivo en un hospital. Su esposa también fue golpeada, pero no sufrió lesiones de gravedad. Dos días antes del ataque, Francisco José Fadul había criticado públicamente el comportamiento de las fuerzas armadas y había pedido al gobierno que exigiera responsabilidades a los militares por la corrupción y por la muerte del presidente Vieira y el general Tagme na Waie.

Amenazas contra la integridad física

Miembros de la LGDH recibieron amenazas por criticar a los militares. No se enjuició a nadie por formular las amenazas.

  • En agosto, el entonces procurador general afirmó que estaba recibiendo amenazas de muerte, por lo que se veía obligado a dormir lejos de su domicilio.

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