Guinea-Bissau - Informe 2007 Amnistía Internacional

Human Rights in República de Guinea-Bissau

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Guinea-Bissau is now live »

Jefe del Estado: João Bernardo «Nino» Vieira
Jefe del gobierno: Aristides Gomes
Pena de muerte: abolicionista para todos los delitos
Estatuto de la Corte Penal Internacional: firmado

Las pésimas condiciones sociales y económicas continuaron amenazando la estabilidad política. Decenas de miles de personas se enfrentaron al hambre en el sur, mientras que los combates en la zona fronteriza septentrional desplazaron a miles de familias. Se restringió la libertad de expresión.

Información general

El país continuó siendo uno de los más pobres del mundo. En octubre, un informe del Programa de la ONU para el Desarrollo indicó que dos de cada tres personas vivían en la miseria extrema, y que la cuarta parte de la población infantil moría antes de cumplir cinco años.

A lo largo del año, el impago de salarios fue el detonante de frecuentes huelgas, convocadas por docentes, personal del ámbito de la salud y otros colectivos. En septiembre, la policía dispersó violentamente una manifestación de trabajadores en huelga.

Ese mismo mes se presentó en la Asamblea Nacional Popular un proyecto de ley que prohibía la práctica de la mutilación genital femenina. Sin embargo, al concluir el año no se había aprobado.

Conflicto y desplazamiento forzado

En marzo se produjo un enfrentamiento en el norte, a lo largo de la frontera con Senegal, entre el ejército y una facción del grupo separatista senegalés Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamancia (Mouvement des forces démocratiques de Casamance, MFDC). En torno a 20.000 personas, en su mayoría mujeres y menores, quedaron desplazadas tras los ataques que se lanzaron contra la ciudad de São Domingos y las localidades circundantes. Más de 2.000 se convirtieron en refugiados al cruzar la frontera con Senegal.

Según los informes, el MFDC colocó minas terrestres en la carretera principal y otros lugares. Un autobús que transportaba a personas que huían del conflicto golpeó un dispositivo explosivo, lo que causó la muerte de 11 de esas personas y heridas a otras 12. También se recibieron informes sin confirmar que hablaban de homicidios deliberados por parte del MFDC.

Libertades fundamentales

La libertad de expresión fue objeto de ataques. Periodistas y políticos sufrieron amenazas por informar sobre los combates que se producían a lo largo de la frontera septentrional y por criticar a las autoridades. Según los informes, al menos cuatro políticos fueron detenidos y recluidos brevemente. En marzo, soldados armados entraron en varias ocasiones en un hotel de São Domingos en el que se alojaban periodistas internacionales; al parecer pretendían detener a un corresponsal extranjero.

En abril, Marcelino Simões Lopes Cabral, ex ministro de Defensa, fue detenido en su casa de Bissau y permaneció recluido durante varios días por su presunta ayuda al dirigente del MFDC. No se presentaron cargos contra él. Había sido detenido con anterioridad, en 2003, por criticar al gobierno del momento.

En agosto, dos soldados, el comodoro Mohamed Laminé Sanhá y el teniente coronel Almane Alam Camará, fueron detenidos por presunta conspiración para matar al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Tres días después quedaron en libertad sin cargos. Desde 2000 habían sido detenidos en diversas ocasiones, y en todas ellas quedaron en libertad sin cargos tras pasar varios meses en prisión.

Escasez de alimentos

En el sur, decenas de miles de personas se enfrentaron al hambre tras la pérdida de la cosecha de arroz de 2005 a causa del aumento de la salinidad de los arrozales, situación que la irregularidad de las lluvias contribuyó a agravar. A esto hubo que sumarle la caída en el precio de los anacardos, la principal exportación del país. En mayo, el gobierno hizo un llamamiento para pedir ayuda, que comenzó a llegar en septiembre. Sin embargo, a pesar de que el gobierno estableció precios fijos, la mayor parte de la población ya no podía permitirse comprar arroz.

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