Aumentaron las amenazas a la libertad de expresión. Miles de personas fueron desalojadas por la fuerza y miles continuaban bajo la amenaza de desalojo forzoso. El sistema de justicia penal funcionaba con lentitud, y en las cárceles se daban condiciones de hacinamiento y escasez de recursos. La violencia contra las mujeres seguía siendo un fenómeno generalizado.
En enero, el presidente Mills inauguró la Comisión de Revisión de la Constitución, encargada de realizar consultas públicas sobre la Constitución de 1992. La Comisión recibió más de 60.000 propuestas durante el año.
En febrero, marzo y abril, la violencia entre comunidades en el distrito de Bunkpurugu/Yunyoo, Región Norte, se saldó con la muerte de al menos cinco personas y el incendio de más de 300 casas. Miles de personas huyeron de sus hogares, y algunas pasaron a Togo. Al menos cinco personas murieron y varias casas fueron quemadas en mayo al reanudarse la violencia entre comunidades en Bawku, Región Oriental Superior. La violencia permanente impedía a los residentes de la zona llevar a cabo sus actividades agrícolas y comerciales habituales, lo que causó escasez de alimentos; unas 2.000 familias necesitaron ayuda alimentaria.
ArribaAumentaron las amenazas a la libertad de expresión. Al menos seis personas fueron detenidas, recluidas o enjuiciadas por “causar temor y pánico”.
La detención bajo custodia policial se prolongaba con frecuencia durante periodos de duración superior a la permitida por la ley. Los calabozos policiales adolecían de condiciones de hacinamiento e insalubridad, y a menudo los detenidos dependían de sus familiares para recibir agua y alimentos.
El acceso a asistencia letrada gratuita era inadecuado, y algunos presos pasaban más de 10 años en espera de juicio, aunque la proporción de presos preventivos comenzó a descender. Las cárceles estaban abarrotadas y carecían de recursos.
ArribaDiecisiete personas fueron condenadas a muerte por ahorcamiento, todas ellas por asesinato. Al terminar el año, 123 personas estaban condenadas a la pena capital, entre ellas 3 mujeres. No se llevó a cabo ninguna ejecución.
ArribaMiles de personas fueron desalojadas por la fuerza de sus hogares. Los desalojos se llevaron a cabo sin consulta previa adecuada, sin aviso ni indemnización apropiados y sin alojamiento alternativo. Miles de personas seguían bajo la amenaza de desalojo forzoso.