Eritrea

Human Rights in Estado de Eritrea

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Eritrea is now live »

Jefe del Estado y del gobierno Isaias Afewerki
Pena de muerte abolicionista en la práctica
Población 5 millones
Esperanza de vida 56,6 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/f) 79/72 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada 60,5 por ciento

El gobierno impedía las actividades del periodismo independiente, los partidos de oposición, las organizaciones religiosas no registradas oficialmente y prácticamente toda actividad de la sociedad civil. Hasta 1.200 solicitantes de asilo eritreos devueltos desde Egipto y otros países fueron detenidos a su llegada a Eritrea. Además, miles de presos de conciencia y presos políticos continuaban recluidos después de llevar años en la cárcel. Las condiciones de reclusión eran duras. Presuntos disidentes, desertores y personas que eludían el servicio militar obligatorio y otras personas críticas con el gobierno y sus familias eran castigados y hostigados. El gobierno reaccionaba con desdén a toda crítica por motivos de derechos humanos.

Información general

Casi la mitad de la población continuaba insuficientemente alimentada y dependía de la ayuda alimentaria internacional, incluidos más de 85.000 niños y niñas que sufrían malnutrición.

La Comisión de Fronteras Eritrea-Etiopía concluyó su mandato en octubre a pesar de que Etiopía no aplicó su dictamen, y el Consejo de Seguridad de la ONU retiró la Misión de la ONU en Etiopía y Eritrea (MINUEE) debido a la obstrucción por parte de Eritrea de sus operaciones en la frontera entre Eritrea y Etiopía.

De febrero a abril, Eritrea intensificó su presencia militar en la zona en litigio desde hacía tiempo de Ras Doumeira, en la frontera de Eritrea con Yibuti, y Yibuti afirmó que Eritrea había invadido su territorio. En junio estalló un conflicto armado de pequeñas proporciones entre los dos países. Según los informes, al menos 35 soldados murieron y 50 resultaron heridos.

Eritrea albergaba a la rama de Asmara de la Alianza para la Nueva Liberación de Somalia, escindida de una rama de la Alianza con base en Yibuti. Eritrea actuó como proveedor y punto de tránsito para armas y municiones que se vendían en los mercados de armamento de Somalia.

Partidos de oposición eritreos en el exilio seguían activos en Etiopía y otros países de África, Europa y América del Norte.

"Diez periodistas detenidos en 2001 continuaban recluidos en régimen de incomunicación sin cargos. Según los informes, al menos uno...murió en la cárcel..."

Libertad de religión

Más de 2.000 miembros de religiones minoritarias no registradas oficialmente, incluidas las confesiones pentecostales y evangélicas, que habían sido prohibidas por el gobierno en 2002, continuaban recluidos en régimen de incomunicación sin cargos ni juicio. Muchos fueron detenidos en 2008. También continuaban detenidas algunas personas críticas con el gobierno y pertenecientes a religiones registradas oficialmente, como el islam y la Iglesia Ortodoxa Eritrea. Amnistía Internacional consideraba que todas las personas privadas de libertad únicamente por su afiliación o práctica religiosa eran presos de conciencia.

  • Abune Antonios, patriarca de la Iglesia Ortodoxa Eritrea, detenido en enero de 2006, continuaba en detención secreta, luego de un periodo de arresto domiciliario, por criticar la intervención del gobierno en asuntos eclesiásticos y la detención de tres sacerdotes ortodoxos. Había sido sustituido anteriormente por un patriarca designado por el gobierno. Su salud seguía siendo delicada y según los informes se le negaba atención médica adecuada para la diabetes que padecía.
  • El 13 y 14 de agosto, al menos 40 clérigos musulmanes y doctores de la ley islámica del grupo étnico saho fueron detenidos por soldados en Asmara y otras ciudades. Estaban recluidos sin cargos, en régimen de incomunicación, en lugares no revelados y corrían riesgo de tortura.
  • El pastor Ogbamichael Teklehaimanot, de la Iglesia Kale Hiwot, detenido en octubre de 2007, continuaba recluido. Había estado sometido previamente a 10 meses de reclusión en régimen de aislamiento y trabajos forzados en el campamento militar de Sawa.
  • En febrero quedaron en libertad 10 miembros de la Iglesia del Evangelio Completo que llevaban cinco años encarcelados.

Presos de conciencia y otras personas detenidas por motivos políticos

El gobierno no toleraba la disidencia pacífica e imponía restricciones a la libertad de expresión, reunión y asociación. Familiares de personas detenidas afirmaron que ninguna forma de comunicación internacional estaba a salvo de la vigilancia del gobierno y de las posteriores represalias, lo que acentuaba las dificultades para supervisar a detenidos individuales, sobre todo aquellos a quienes se creía recluidos en detención secreta.

Se suponía que continuaban recluidas sin cargos ni juicio las personas detenidas por motivos políticos, en algunos casos desde 2001 o antes, acusadas de apoyar a grupos armados de oposición en el exilio, incluidas facciones del Frente de Liberación de Eritrea. Entre los presos de conciencia se contaban personas que habían eludido el servicio militar, desertores del ejército y solicitantes de asilo rechazados que habían sido devueltos a Eritrea.

  • Se creía que centenares de ex altos cargos, periodistas independientes y funcionarios civiles detenidos en septiembre de 2001 continuaban recluidos en régimen de incomunicación después de más de siete años. Entre ellos figuraban 11 ex ministros y veteranos detenidos por pedir reformas en el gobierno. Según los informes, algunos habían muerto bajo custodia como consecuencia de la dureza de las condiciones de reclusión.
  • Aster Yohannes, esposa del preso de conciencia Petros Solomon, continuaba recluida en régimen de incomunicación sin cargos ni juicio. Había sido detenida en 2003 a su regreso de Estados Unidos, adonde había viajado para visitar a sus hijos.

Libertad de expresión: periodistas

El gobierno impedía toda actividad periodística independiente y privada. En Eritrea no funcionaba una prensa privada desde 2001.

  • Diez periodistas detenidos en 2001 continuaban recluidos en régimen de incomunicación sin cargos. Según los informes, al menos uno, Fessahaye Yohannes (conocido como «Joshua»), murió en la cárcel en enero de 2007. El gobierno no respondió a las preguntas que se le formularon al respecto.
  • Daniel Kibrom, periodista de Eri TV, emisora de propiedad estatal, cumplía una condena de cinco años de trabajos forzados por tratar de cruzar la frontera de Etiopía. Estaba recluido en un campo penitenciario desde octubre de 2006.

Personas refugiadas y solicitantes de asilo

Egipto, Sudán, Alemania, Suecia y Reino Unido devolvían a personas refugiadas y solicitantes de asilo eritreas desde noviembre de 2007. Estas devoluciones pasaban por alto la suerte de retornados anteriores que habían sido detenidos arbitrariamente y torturados, y hacían caso omiso de las directrices del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que recomendaban con firmeza no devolver a ninguna persona a Eritrea debido al deficiente historial de este país en materia de derechos humanos.

  • Las autoridades egipcias realizaron una devolución masiva de ciudadanos eritreos de Egipto a Eritrea en el primer semestre de 2008. Hasta 1.200 solicitantes de asilo rechazados fueron devueltos de Egipto a Eritrea, donde los detuvieron y recluyeron a su llegada. Corrían grave riesgo de tortura y otros malos tratos. Aunque algunas mujeres embarazadas y mujeres con niños quedaron en libertad después de pasar varias semanas bajo custodia, la mayoría de las personas devueltas fueron trasladadas a la remota prisión de Wia y otras instalaciones militares y continuaban privadas de libertad al terminar el año. Las autoridades egipcias devolvieron a otro grupo de más de 20 solicitantes de asilo eritreos a finales de diciembre, mientras que cientos seguían corriendo el riesgo de ser devueltos desde Egipto.
  • El 14 de mayo, las autoridades de inmigración de Alemania devolvieron a Eritrea a los solicitantes de asilo Yonas Haile Mehari y Petros Aforki Mulugeta. Los dos fueron detenidos a su llegada, continuaban recluidos –Yonas Haile Mehari en régimen de incomunicación– y corrían grave riesgo de sufrir tortura y otros malos tratos.
  • Unos 700 ciudadanos eritreos que habían huido de Eritrea a Sudán y después a Libia, entre los que había 60 mujeres y 30 niños, estaban recluidos en centros de detención de Mistarah, Libia, y otros lugares con la amenaza de ser devueltos a Eritrea.

Reclutamiento militar

El servicio nacional era obligatorio para los hombres de entre 18 y 40 años y las mujeres de entre 18 y al menos 27 años. Tenía una duración inicial de 18 meses, incluía seis meses de servicio militar y frecuentes trabajos forzados, podía prorrogarse indefinidamente, y una vez concluido debían cumplirse obligaciones en la reserva. Gran parte de la población adulta estaba afectada por el servicio obligatorio.

Algunos jóvenes de 17 años de edad debían inscribirse en el servicio nacional para el año siguiente y se les negaban los permisos de salida para que no pudieran abandonar el país.

Habitualmente, a quienes eludían el servicio militar los recluían y los castigaban atándolos en posturas dolorosas. El encarcelamiento, por orden de los jefes militares, podía ampliarse indefinidamente. No había exención del servicio militar para los objetores de conciencia.

Tortura y otros malos tratos

Las condiciones de reclusión en Eritrea seguían siendo duras y los presos sufrían a menudo tortura y otros malos tratos. Un método de castigo habitual del que se había tenido noticia en los años anteriores consistía en amarrar a los detenidos en posturas dolorosas como el «helicóptero» y el «ocho». Se exponía con frecuencia a los presos al sol durante periodos prolongados, o se los encerraba en contenedores metálicos para el transporte de mercancías, lo que aumentaba los extremos de calor y frío. Muchas personas estaban recluidas en cárceles secretas y algunas en prisiones de seguridad como Karchele, en Asmara. Muchos presos estaban recluidos en celdas subterráneas abarrotadas y sin acceso a la luz del día. Las condiciones eran de falta de higiene y humedad, y no había agua para lavarse o limpiar. Los presos estaban mal alimentados y se les proporcionaba agua no limpia para beber. Rara vez disponían de asistencia médica.

  • En febrero, fuentes locales informaron de la muerte en prisión del dirigente musulmán Taha Mohammed Nur, cofundador del Frente de Liberación de Eritrea.
  • Teklesenbet Gebreab Kiflom, miembro de la Iglesia del Evangelio Completo, evangélica, murió en la prisión militar de Wia en octubre, según los informes, tras serle negado tratamiento para la malaria. Se recibieron informes sobre la muerte de otro cristiano evangélico, Azib Simon, en circunstancias similares en junio.

Informes de Amnistía Internacional

Egipto: Viajes mortales por el desierto (20 agosto 2008)
Eritrea: Siete años después de las detenciones masivas, es preciso recordar a los presos de conciencia (en inglés, 18 septiembre 2008)
Egipto: Amnistía Internacional pide que el presidente ponga fin a los vuelos con destino a posibles torturas en Eritrea (20 junio 2008)
Libia: Amnistía Internacional previene contra la expulsión de personas de nacionalidad eritrea (11 julio 2008)

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