Continuaron celebrándose varios juicios relacionados con casos de ataques a romaníes y se impusieron penas severas a algunos acusados. El gobierno siguió sin eliminar la segregación de los niños y niñas romaníes en el sistema educativo. Suscitó preocupación la modificación de la ley relativa al trato a las personas migrantes.
En julio, tras las elecciones al Parlamento celebradas en mayo, el presidente formó un nuevo gobierno de coalición de centro-derecha. En septiembre, el gobierno destituyó al comisionado nacional de derechos humanos. El puesto seguía vacante al finalizar el año.
En octubre, dos altos cargos del Ministerio de Educación, responsables de la integración de los niños y niñas romaníes en el sistema general de educación, dimitieron en señal de protesta por el hecho de que el gobierno no considerara una cuestión prioritaria la educación en condiciones de igualdad de los romaníes.
El Tribunal Supremo Administrativo resolvió disolver el Partido Obrero (Dělnická Strana), alegando que su programa incitaba al odio nacional, racial, étnico y social y suponía una amenaza para la democracia.
ArribaLos romaníes se enfrentaban a una hostilidad pública patente y estaban pendientes de celebrarse varios juicios por ataques contra miembros de esta comunidad. Continuaron sufriendo discriminación, incluida segregación en las escuelas y en la vivienda.
Persistía la segregación de los niños y niñas romaníes en escuelas para alumnado con “discapacidad mental leve”, y seguía habiendo escuelas y clases destinadas exclusivamente a romaníes. Tres años después de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que había confirmado la prohibición de educar a los niños y niñas romaníes en escuelas separadas y proporcionarles una educación de inferior calidad, el gobierno continuaba sin eliminar la discriminación en el sistema educativo del país.
En marzo, el Servicio Checo de Inspección de Escuelas reveló que el 35 por ciento de todos los menores de edad a quienes se había diagnosticado una “discapacidad mental leve” eran romaníes, y que en algunas regiones el porcentaje superaba el 50 por ciento.
En abril, el Defensor Público de los Derechos (el Defensor del Pueblo) reaccionó ante estos datos afirmando que “la consecuencia del método de evaluación aplicado a los niños romaníes por los psicólogos de los centros de asesoramiento escolar es su segregación del sistema de educación general, lo que les impide a su vez acceder a una educación de calidad”. Declaró también que resultaba discriminatorio que el 35 por ciento de los menores de edad a quienes se diagnosticaba discapacidad mental fueran romaníes.
El gobierno había aprobado en marzo un Plan Nacional de Acción para la Educación Inclusiva, pero no se abordaba en él la discriminación por origen étnico ni se incluía un calendario preciso para la eliminación de la segregación en las escuelas checas. El nuevo ministro de Educación aplazó la aplicación del plan y rechazó también introducir cambios en dos normativas ministeriales con vistas a suprimir algunas de las barreras discriminatorias a las que se enfrentaban los niños y niñas romaníes a la hora de acceder a escuelas no especiales.
Tras una visita efectuada a la República Checa en noviembre, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa afirmó que no se había producido prácticamente ningún cambio desde que, tres años antes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos resolviera que el país había discriminado a niños y niñas romaníes al educarlos en escuelas destinadas a niños con discapacidad mental. El 2 de diciembre, al analizar la aplicación de la sentencia, el Comité de Ministros del Consejo de Europa animó al gobierno a aplicar sin demora el Plan Nacional de Acción y a abordar la situación de los alumnos ingresados en escuelas que no les correspondían.
En septiembre, el Defensor del Pueblo concluyó que el municipio de Vítkovice (distrito de Ostrava) conculcaba gravemente la normativa legal en los casos de romaníes que solicitaban residencia permanente. El Defensor mostró su preocupación por la posibilidad de que los requisitos administrativos adicionales exigidos por algunos municipios a los romaníes cuando solicitaban domicilio permanente –como la obligación de mantener una entrevista con funcionarios– supusieran discriminación. La ONG Z§vůle Práva, que representaba a romaníes que solicitaban residencia permanente, había puesto los hechos en conocimiento del Defensor del Pueblo y, en 2009, había presentado una demanda civil contra el municipio por esta práctica. Al finalizar el año, la causa estaba todavía pendiente.
A pesar de haber expresado su pesar por las esterilizaciones forzadas practicadas en el pasado, el gobierno no introdujo cambios legislativos que garantizaran el consentimiento libre, previo e informado en los casos de esterilización. En octubre, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer recomendó al gobierno que revisara el plazo de prescripción (tres años) establecido para poder obtener indemnizaciones por esterilizaciones forzadas.
El Parlamento aprobó en diciembre una modificación de la Ley sobre la Estancia de Extranjeros. La nueva legislación, que ampliaba de 6 a 18 meses el tiempo máximo durante el que un inmigrante podía permanecer detenido, suscitó preocupación.
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