Cientos de migrantes irregulares, incluidas personas cuyas solicitudes de asilo se habían rechazado, soportaron largos periodos de reclusión en penosas condiciones sólo por su condición de inmigrantes.
Continuaron las negociaciones entre dirigentes grecochipriotas y turcochipriotas sobre asuntos como el reparto del poder.
En noviembre entró en vigor una nueva legislación por la que se incorporaba al derecho nacional la directiva sobre retornos de la Unión Europea (UE), en medio de expresiones de preocupación por las personas que se consumían en centros de detención de inmigrantes. Fijaba en seis meses la duración máxima de la detención de inmigrantes previa a su expulsión, con prórrogas de hasta 18 meses en ciertas circunstancias.
El Parlamento promulgó en diciembre legislación que asignaba atribuciones a la Oficina del Comisionado de Administración (Defensor del Pueblo) para actuar como institución nacional de derechos humanos.
Top of pageLas personas migrantes, incluidos los solicitantes de asilo rechazados, permanecían largos periodos detenidas en pésimas condiciones sólo por su condición de inmigrantes. El uso de instalaciones inadecuadas –como los calabozos policiales de breve estancia y dos alas de la Prisión Central de Nicosia– también era motivo de preocupación. Según informaron algunas personas detenidas, su acceso a asistencia letrada y médica era escaso o nulo.
En diciembre, unas 200 personas se consumían en centros de detención de inmigrantes. Muchos no tenían perspectiva inmediata de expulsión de Chipre, por lo que su detención parecía arbitraria, innecesaria y, por tanto, ilegal. El Tribunal Supremo ordenó la liberación de algunos basándose en que su detención se había prolongado ilegalmente. Sin embargo, tras su puesta en libertad volvieron a ser detenidos de inmediato por los mismos motivos.
Estaba prevista la inauguración de un nuevo centro de detención de inmigrantes en la localidad de Mennoia, con capacidad para 276 personas, a principios de 2012. La UE había financiado el 30 por ciento de su construcción.
Hubo varias denuncias de malos tratos policiales a migrantes y solicitantes de asilo.
Las ONG internacionales pro derechos de los refugiados y migrantes expresaron su preocupación por el procesamiento del director ejecutivo de KISA, ONG de acción por la igualdad y contra el racismo, después de que las autoridades presentaran cargos penales contra él “por causar disturbios y participar en una asamblea ilegal”. Los cargos estaban relacionados con acontecimientos ocurridos en el Festival del Arco Iris, acto contra el racismo celebrado en Larnaca en noviembre de 2010, en el que, según informes, los participantes habían sido agredidos por miembros de una manifestación contra la inmigración. La vista judicial, programada para diciembre, se aplazó a febrero de 2012.
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