Austria - Informe 2008 Amnistia Internacional

Human Rights in República de Austria

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Austria is now live »

Jefe del Estado : Heinz Fischer
Jefe del gobierno : Alfred Gusenbauer (sustituyó a Wolfgang Schüssel en enero)
Pena de muerte : abolicionista para todos los delitos
PoblaciÓn : 8,2 millones
Esperanza de vida : 79,4 años
Mortalidad infantil (<5 años) (h/m) : 6/5 por cada 1.000

Se detuvo sistemáticamente a las personas que solicitaban asilo y se expulsó a personas migrantes sin tener en consideración sus vínculos familiares y su vida privada. El sistema de vigilancia de los lugares de detención no era ni independiente ni exhaustivo. En todo el país, las personas bajo custodia policial no obtenían reparación adecuada en casos de muerte o malos tratos.

Personas refugiadas y solicitantes de asilo

Debido a los cambios legislativos, las personas solicitantes de asilo dejaron de tener acceso al Tribunal Administrativo, lo que redujo significativamente la protección de sus derechos humanos.

La Ley de Policía de Inmigración de 2005, que no se ajustaba a las normas internacionales, permitía a las autoridades continuar deteniendo sistemáticamente a las personas solicitantes de asilo a su llegada, sin tener en cuenta su edad, estado de salud o vínculos familiares, lo que violaba su derecho a la vida privada y familiar. En muchos casos, la detención fue prolongada, desproporcionada e ilegal. Las duras condiciones de detención también equivalían a malos tratos, y los solicitantes de asilo no tenían acceso inmediato ni regular a representación letrada.

Entre las personas detenidas en espera de expulsión había menores de edad –lo que violaba la Convención sobre los Derechos del Niño– y personas traumatizadas por sus experiencias.

  • Un hombre discapacitado de origen moldavo, que había abandonado su país huyendo de la delincuencia organizada, permaneció detenido durante tres meses antes de que finalmente se le concediera asilo.
  • Un ciudadano ruso permaneció cinco meses detenido en espera de su expulsión, a pesar de encontrarse muy enfermo. Entre otros síntomas sufría dolores en la cabeza y en el pecho.

Fuerzas policiales y de seguridad

En noviembre, el Comité de Derechos Humanos de la ONU expresó su preocupación por el hecho de que las autoridades austriacas hubieran impuesto penas leves en casos de muerte y malos tratos bajo custodia. El Comité recomendó que un organismo ajeno al Ministerio del Interior investigase esos casos con prontitud, imparcialidad e independencia. El Código Penal austriaco no reconocía el delito de tortura, tal y como lo define la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

  • El 11 de septiembre de 2007, la autoridad disciplinaria encargada de resolver las apelaciones confirmó que no se había suspendido del servicio a cuatro agentes de policía declarados culpables de delitos constitutivos de tortura, y ordenó que se redujeran las multas que se les habían impuesto, de cantidades equivalentes a entre uno y cinco meses de salario. El 7 de abril de 2006, los agentes habían trasladado al ciudadano gambiano Bakary J. a un almacén vacío de Viena donde le infligieron graves malos tratos, incluido un simulacro de ejecución. Los agentes afirmaron que Bakary J. había resultado herido cuando intentaba escapar. Al final del año, Bakary J. no había obtenido reparación.

Comercio de armas

Seguían existiendo lagunas jurídicas en el control de las transferencias de armas, y no había ningún sistema de vigilancia o control del uso de las armas después de su entrega. La Ley sobre Material Bélico seguía careciendo de garantías y transparencia suficientes. En particular, los criterios para la prohibición de transferencias de armas dejaban un margen de discreción preocupante, que podía dar lugar a que se exportasen armas a responsables de abusos graves y persistentes contra los derechos humanos.

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