¿Qué es una persona refugiada?

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Una persona refugiada es alguien que ha huido de su país porque allí sufría abusos contra los derechos humanos por ser quien es o creer en lo cree y cuyo gobierno no puede o no va a brindarle protección. Debido a ello, se ve obligada a solicitar protección internacional. Entre los derechos de las personas refugiadas figuran:

  • la protección para no ser devueltas a un país donde estén expuestas a sufrir persecución;
  • la protección frente a la discriminación;
  • la protección frente a la imposición de penas por entrar ilegalmente en un país;
  • el derecho al trabajo, la vivienda y la educación;
  • el derecho a la libertad de circulación;
  • el derecho a tener documentos de identidad y de viaje.

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¿Qué es una persona solicitante de asilo?

Una persona solicitante de asilo es alguien que ha abandonado su país en busca de protección pero aún no ha sido reconocida como refugiada. Según el artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en caso de persecución, “toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

Amnistía Internacional trabaja para garantizar que las personas solicitantes de asilo:

  • no tienen prohibida la entrada en un país para solicitar asilo;
  • no son devueltas a países donde estén expuestas a sufrir graves abusos contra los derechos humanos;
  • tienen acceso a procedimientos de asilo justos y efectivos;
  • tienen acceso a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para solicitar asistencia, si procede;
  • no son detenidas ilegal ni arbitrariamente.

Amnistía Internacional no se opone a la devolución de personas solicitantes de asilo rechazadas si en un procedimiento de asilo justo y satisfactorio se determina que no tienen necesidad de protección internacional y si su devolución se lleva a cabo con seguridad y dignidad.

¿Qué es una persona migrante?

Las personas migrantes van de un país a otro, normalmente para buscar trabajo, aunque pueden tener otras razones para hacerlo, como reunirse con familiares. Algunas migran voluntariamente, mientras que otras se ven obligadas a marcharse por dificultades económicas u otros problemas. Las personas que migran pueden hacerlo de manera “regular”, con permiso legal para trabajar y vivir en el país al que van, o de manera “irregular”, sin permiso del país donde quieren vivir y trabajar.

Con independencia de su situación en el país donde estén, tanto las personas migrantes regulares como las irregulares tienen derechos humanos, entre ellos los derechos a no sufrir esclavitud ni servidumbre, a no ser detenidas arbitrariamente, a no sufrir explotación ni trabajo forzado, a la libertad de reunión, a que sus hijos e hijas reciban una educación y a la igualdad de acceso a los tribunales y al trabajo. Estos derechos están recogidos en la Convención sobre los Derechos de los Migrantes, de 1990, así como en otros tratados de derechos humanos.

Más información:

Greece: irregular migrants and asylum-seekers routinely detained in substandard conditions

Detención, abusos y negación del derecho al trabajo en Malaisia para los refugiados

Vivir en las sombras. Una introducción a los derechos humanos de las personas migrantes

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