Turkmenistán no cumple sus promesas en materia de derechos humanos
12 febrero 2009
En febrero de 2007 llegó al poder un nuevo gobierno en Turkmenistán, que prometió proteger y respetar los derechos humanos. Dos años más tarde, siguen arreciando en el país los acosos, las detenciones y los encarcelamientos por motivos políticos.
El presidente Gurbanguly Berdymukhamedov llegó al poder el 14 de febrero de 2007, tras la muerte del entonces presidente Saparmurad Niyazov, y en medio de la esperanza de que mejorara el espantoso historial de derechos humanos del país, caracterizado por la represión de cualquier forma de disidencia pacífica.
“Aunque el presidente Gurbanguly Berdymukhamedov anuló algunas de las políticas de su predecesor, todavía tiene que cumplir sus promesas de introducir reformas en materia de derechos humanos, y para ello debe, de inmediato, poner fin a las desapariciones forzadas, liberar a los presos de conciencia, acabar con la tortura y otros malos tratos y levantar las restricciones a la libertad de expresión, asociación y religión”, ha manifestado Nicola Duckworth, directora del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.
“Los periodistas, los activistas de la sociedad civil y las personas que practican determinadas religiones siguen siendo víctimas de acoso e intimidación por parte del nuevo gobierno.”
Un nuevo documento de Amnistía Internacional, Individuals continue to be at risk of violations in Turkmenistan, enumera numerosos casos de personas que están esperando que se haga justicia. Pese a que la situación de varias personas sobre cuyos casos ha actuado la comunidad internacional ha mejorado, las excarcelaciones se produjeron más frecuentemente por un indulto que por un proceso legal y transparente conforme a los principios y normas del derecho internacional.
“La lista de violaciones de derechos humanos es larga: represión de la disidencia, juicios injustos, exilio interno, desapariciones forzadas... Todas estas prácticas continúan dos años después de que el gobierno se comprometiera a mejorar la situación de los derechos humanos. A menos que tome medidas inmediatas, el gobierno actual apenas se distinguirá del anterior”, ha manifestado Nicola Duckworth.
En abril de 2008, las autoridades lanzaron una nueva oleada de represión que se enmarca en su política para silenciar a los activistas de la sociedad civil y negar la libertad de los medios de comunicación. Amnistía Internacional ha tenido noticias de supo de numerosos casos de acoso e intimidación a periodistas que cooperaban con medios de comunicación extranjeros que habían publicado información crítica respecto a las autoridades.
Amnistía Internacional ha pedido al presidente Gurbanguly Berdymukhamedov y a su gobierno que cumplan tanto las promesas que formularon como las obligaciones internacionales que han contraído.
El presidente Gurbanguly Berdymukhamedov llegó al poder el 14 de febrero de 2007, tras la muerte del entonces presidente Saparmurad Niyazov, y en medio de la esperanza de que mejorara el espantoso historial de derechos humanos del país, caracterizado por la represión de cualquier forma de disidencia pacífica.
“Aunque el presidente Gurbanguly Berdymukhamedov anuló algunas de las políticas de su predecesor, todavía tiene que cumplir sus promesas de introducir reformas en materia de derechos humanos, y para ello debe, de inmediato, poner fin a las desapariciones forzadas, liberar a los presos de conciencia, acabar con la tortura y otros malos tratos y levantar las restricciones a la libertad de expresión, asociación y religión”, ha manifestado Nicola Duckworth, directora del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.
“Los periodistas, los activistas de la sociedad civil y las personas que practican determinadas religiones siguen siendo víctimas de acoso e intimidación por parte del nuevo gobierno.”
Un nuevo documento de Amnistía Internacional, Individuals continue to be at risk of violations in Turkmenistan, enumera numerosos casos de personas que están esperando que se haga justicia. Pese a que la situación de varias personas sobre cuyos casos ha actuado la comunidad internacional ha mejorado, las excarcelaciones se produjeron más frecuentemente por un indulto que por un proceso legal y transparente conforme a los principios y normas del derecho internacional.
“La lista de violaciones de derechos humanos es larga: represión de la disidencia, juicios injustos, exilio interno, desapariciones forzadas... Todas estas prácticas continúan dos años después de que el gobierno se comprometiera a mejorar la situación de los derechos humanos. A menos que tome medidas inmediatas, el gobierno actual apenas se distinguirá del anterior”, ha manifestado Nicola Duckworth.
En abril de 2008, las autoridades lanzaron una nueva oleada de represión que se enmarca en su política para silenciar a los activistas de la sociedad civil y negar la libertad de los medios de comunicación. Amnistía Internacional ha tenido noticias de supo de numerosos casos de acoso e intimidación a periodistas que cooperaban con medios de comunicación extranjeros que habían publicado información crítica respecto a las autoridades.
Amnistía Internacional ha pedido al presidente Gurbanguly Berdymukhamedov y a su gobierno que cumplan tanto las promesas que formularon como las obligaciones internacionales que han contraído.


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