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Represión violenta de la disidencia en Camerún

Las fuerzas de seguridad reprimen a manifestantes contra el incremento del coste de la vida y los bajos salarios en Camerún, febrero de 2008

Las fuerzas de seguridad reprimen a manifestantes contra el incremento del coste de la vida y los bajos salarios en Camerún, febrero de 2008

© Ligue Camerounaise des Droits Humains


29 enero 2009

Según un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional, el gobierno de Camerún emplea de forma habitual el homicidio y la tortura para reprimir la disidencia política.

Durante un periodo de 10 años de graves violaciones de derechos humanos, las fuerzas de seguridad de Camerún han hecho de forma habitual un uso excesivo e innecesario de la fuerza, y los perpetradores han quedado impunes prácticamente en la totalidad de los casos.

“En Camerún no se tolera la oposición política –afirmó Tawanda Hondora, director adjunto del Programa Regional de Amnistía Internacional para África–. Toda opinión disidente se reprime mediante la violencia o el abuso del sistema de justicia para acallar las voces críticas.”

A finales de febrero de 2008, las fuerzas de seguridad mataron a un centenar de civiles al menos durante las manifestaciones contra la constante subida del coste de la vida. Amnistía Internacional ha visto fotografías y recibido testimonios que parecen indicar que se disparó a quemarropa a algunas de las víctimas en lugar de intentar su detención.

“Las autoridades utilizan sistemáticamente los juicios injustos, la intimidación y el hostigamiento –incluidas amenazas de muerte– para acallar las críticas de políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas” afirmó Tawanda Hondora.

“La práctica de silenciar a los medios de comunicación es motivo de especial preocupación. Si se considera que un periodista critica excesivamente al gobierno, se procede a amordazarlo y a cerrar la emisora de radio o televisión.”

Al periodista Michel Mombio lo detuvieron en septiembre de 2008. Estuvo 10 días bajo custodia y después fue trasladado a la prisión central de la capital, Yaundé, y acusado de fraude y chantaje. En enero de 2009 seguía bajo custodia sin juicio.

Miembros de las fuerzas de seguridad agredieron a periodistas que informaban sobre unas protestas callejeras en febrero de 2008. Entre las víctimas había un operador de cámara de Canal 2 International, a quien golpearon y detuvieron, además de destrozarle la cámara. Los soldados lo obligaron a darles dinero para ponerlo en libertad.

Según el informe publicado por Amnistía Internacional (Cameroon: Impunity underpins persistent abuse), en Camerún las condiciones penitenciarias se caracterizan por el hacinamiento y la alimentación y la asistencia médica insuficientes. Con excesiva frecuencia se recluye a las personas menores de edad junto a personas adultas y no existe una separación adecuada entre hombres y mujeres, lo que da lugar a agresiones sexuales y otras formas de violencia y explotación.

Los informes recibidos indican que las prisiones están infestadas de ratas y cucarachas, y que algunos reclusos han recurrido a dormir en los aseos al no disponer de otro sitio donde descansar.

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