Los malos tratos bajo custodia son endémicos en Bosnia y Herzegovina

Celda en la prisión de Doboj.

Celda en la prisión de Doboj.

© Amnistía Internacional


6 febrero 2008

La policía y los guardias penitenciarios de Bosnia y Herzegovina infligen malos tratos a los reclusos con casi total impunidad, dice un nuevo informe de Amnistía Internacional.

Las entrevistas de Amnistía Internacional con reclusos han sacado a la luz una cultura de impunidad y un clima intimidatorio que impiden que la información sobre los malos tratos llegue a ser conocida más allá de los muros de las comisarías y las cárceles.         

“Las autoridades de Bosnia y Herzegovina no toman medidas para prevenir los malos tratos. A menudo las palizas no se denuncian ni se investigan, ya que las víctimas tienen temor a las represalias y, cuando se formula una denuncia, ésta no se investiga”, ha manifestado David Diaz-Jogeix, director adjunto del Programa Regional para Europa y Asia Central.

Amnistía Internacional insta a las autoridades a que transmitan el claro mensaje de que los malos tratos infligidos por funcionarios penitenciarios y por agentes de la policía no se tolerarán.                

El ciclo de malos tratos puede empezar en el momento de la detención y continuar en la comisaría de policía y, después de la condena, en la cárcel.
Durante su visita al país en junio de 2007, los delegados de Amnistía Internacional hablaron con personas internadas en lugares de reclusión, como comisarías y prisiones.

Como dijo un hombre detenido en Prijedor, en la República Srpska, una de las dos entidades territoriales que componen Bosnia y Herzegovina: “Me detuvieron, me trajeron a la comisaría... Empezaron a darme bofetadas y luego comenzaron a golpearme”.                  

En un vídeo grabado en octubre de 2006, se ve a un hombre uniformado, al parecer miembro de la policía del Cantón de Sarajevo, propinando repetidas patadas y golpes a un hombre joven cerca de lo que parece ser un vehículo policial.  El joven fue obligado a desnudarse mientras seguía recibiendo golpes y más tarde fue abandonado en estado inconsciente en las calles de Sarajevo.

Se han recibido denuncias según las cuales los guardias penitenciarios han golpeado con porras a presos recluidos en celdas de aislamiento.  Pese a ello, en los últimos años no se han iniciado acciones penales contra los guardias penitenciarios sospechosos de haber infligido malos tratos a los reclusos.                 

No existen sistemas eficaces para abordar la conducta indebida de la policía y ésta no parece estar dispuesta a actuar contra sí misma o es incapaz de hacerlo.  Los fiscales también son responsables de lo que ocurre en los lugares de detención. Según la ley, los fiscales deben iniciar una investigación penal siempre que sospechen que una persona puede haber sido víctima de malos tratos a manos de la policía. Sin embargo, estos procedimientos rara vez tienen lugar.

“Los actuales debates sobre la reforma de la policía deben abordar la cuestión de la falta de rendición de cuentas policial y las consecuencias que tiene esta situación para  los derechos humanos. También es necesario crear un sistema eficaz de supervisión de las prisiones”, ha afirmado David Diaz-Jogeix.

“Las autoridades deben garantizar que los fiscales inician una investigación pronta, independiente, imparcial y exhaustiva siempre que existan motivos para sospechar que la policía ha cometido un acto de tortura o malos tratos”.                

Bosnia y Herzegovina.“Es mejor callar”Malos tratos a manos de la policía y en las prisiones

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Índice: EUR 63/001/2008
Fecha de publicación: 7 febrero 2008
Categorías: Bosnia-herzegovina

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