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Las fuerzas de seguridad de Mauritania, culpables de tortura sistemática

Entrada a la prisión de Naïm, Mauritania, febrero de 2008.

Entrada a la prisión de Naïm, Mauritania, febrero de 2008.

© Amnistía Internacional


3 diciembre 2008

Según un nuevo informe de Amnistía Internacional, el gobierno de Mauritania es culpable de practicar la tortura sistemática.


En el documento –titulado en inglés, Mauritania: Torture at the heart of the state– se afirma que las fuerzas de seguridad mauritanas han adoptado la tortura como método preferido de investigación y represión.


El texto detalla los métodos de tortura e indica la situación exacta de algunos centros de tortura. También denuncia la participación de agentes marroquíes.


Muchas declaraciones de víctimas de tortura detallan con precisión quiénes fueron sus torturadores. Sin embargo, ninguno de los casos ha sido investigado ni se ha puesto a los responsables a disposición judicial.


El informe es el resultado de dos visitas de investigación que llevaron a Amnistía Internacional a Mauritania en febrero/marzo y en julio de 2008. Los representantes de Amnistía Internacional entrevistaron a numerosos presos y detenidos de las prisiones de Dar Naïm, en la capital, Nuakchot, y de Nuadibú, en el noroeste del país; también entrevistaron a ex detenidos.


“En Mauritania se utiliza la tortura contra todas las categorías de detenidos, sean presuntos islamistas, soldados acusados de participar en un golpe de Estado o simples delincuentes comunes, ha manifestado Gaëtan Mootoo, investigador de Amnistía Internacional sobre Mauritania que llevó a cabo las investigaciones en el país.


Los actos de tortura se repiten sucesivamente hasta que el detenido “confiesa”. Normalmente se llevan a cabo de noche y acompañados de un “ritual”. Los métodos de tortura habituales incluyen quemaduras con cigarrillos, descargas eléctricas, violencia sexual, arrancar pelo, y el “jaguar”, que consiste en colgar a la persona de una barra de hierro con las manos y los pies atados juntos, mientras se la golpea y tortura.

Entre los autores de estos actos de tortura y malos tratos hay agentes de policía, personal militar y guardas penitenciarios. También han participado a veces en los interrogatorios y en las torturas agentes de seguridad marroquíes, especialmente en investigaciones sobre actos de terrorismo.

Entre los lugares donde se lleva a cabo la tortura figuran la brigada primera de policía (situada frente al edificio de la Organización Mundial de la Salud), la escuela de policía de Nuakchot, cuarteles de la gendarmería, la sede del Estado Mayor del Ejército e instalaciones de la Marina.


Amnistía Internacional cuestiona también en el informe la presencia de agentes marroquíes en Mauritania. La organización no ha podido determinar la base legal de su presencia en el país. Un preso contó a Amnistía Internacional que los agentes marroquíes eran más violentos aún que sus colegas mauritanos.


Las condiciones de reclusión mismas constituyen a menudo trato cruel, inhumano y degradante.

Unos representantes de Amnistía Internacional que han visitado la prisión de Dar Naïm este año fueron recibidos con el increíble espectáculo de decenas de hombres apretados unos contra otros en una celda con un calor agobiante. Los presos no pueden salir de las celdas ni respirar aire fresco, a menudo durante meses o incluso años seguidos.


“En algunas prisiones, no podíamos entrar siquiera en las celdas debido al excesivo número de presos –ha contado Gaëtan Mootoo–. “El hedor de estas celdas, que estaban plagadas de bichos y llenas de moscas, era indescriptible.”


Antes de una visita de Amnistía Internacional se amenazó a los presos. Uno de ellos dijo: “Cuando nos comunicaron la visita de Amnistía Internacional, los guardias nos amenazaron. Dijeron que podíamos decir lo que quisiéramos, pero que lo lamentaríamos, porque los de Amnistía Internacional se iban a ir, pero nosotros íbamos a seguir allí con ellos”.


La policía, los fiscales, los jueces, todos, lamentablemente, consideran que las pruebas obtenidas con tortura son perfectamente admisibles y utilizan estas “confesiones” para declarar culpables a los acusados, a menudo sin ninguna otra prueba material.


“Los torturadores pueden perpetrar sus abusos sin problema pues saben que el sistema judicial va a mirar para otro lado –ha explicado Gaëtan Mootoo–. Es una abominación de la justicia.”

El uso sistemático de la tortura es el legado de varias décadas de autoritarismo en Mauritania. El país ha sufrido dos golpes de Estado militares desde 2005. En el más reciente, ocurrido en agosto de 2008, se detuvo al presidente y al primer ministro, elegidos democráticamente. El presidente continúa bajo arresto domiciliario, y el primer ministro ha sido trasladado a una prisión cercana a Nuakchot.


El nuevo gobierno militar dijo que iba a organizar unas elecciones libres y transparentes “a la mayor brevedad posible”, pero aún no se han convocado.


La Unión Africana ha suspendido la pertenencia de Mauritania a la organización, y varios Estados, como Francia y Estados Unidos, han congelado su ayuda no humanitaria al país.


Se han celebrado varias manifestaciones pacíficas en Mauritania para pedir la liberación del presidente y el restablecimiento del orden constitucional. Algunas fueron disueltas por la fuerza a principios de octubre de 2008. Previamente a la represión, el 30 de septiembre, el gobernador de Nuakchot había decidido suspender "todas las manifestaciones de naturaleza política en lugares públicos hasta nuevo aviso”.

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