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Libia debe finalizar campaña de desapariciones forzadas en Nafusa

Muchos habitantes de Nafusa han huido a campos en Dehiba, al otro lado de la frontera con Túnez.

Muchos habitantes de Nafusa han huido a campos en Dehiba, al otro lado de la frontera con Túnez.

© Amnistía Internacional


27 mayo 2011

 

Con motivo de la presentación de un nuevo informe sobre el empeoramiento de la situación en la región occidental de Libia, Amnistía Internacional ha afirmado hoy que decenas de personas han desaparecido de la zona de las montañas de Nafusa, al parecer a manos de fuerzas leales al coronel Gadafi.

Libya: Disappearances in the besieged Nafusa Mountain as thousands seek safety in Tunisia describe varios casos de personas que han desaparecido y que, según se cree, han sido trasladadas a Trípoli desde las montañas de Nafusa, una zona sitiada y atacada por las fuerzas leales al coronel Gadafi desde principios de marzo de 2011.

“Es indignante que las familias de estos hombres no tengan ni la más remota idea de lo que les ha ocurrido”, ha manifestado Amnistía Internacional.

“Teniendo en cuenta lo que sabemos acerca del trato que dan las autoridades de Trípoli a los presos, hay razones de sobra para temer por su seguridad y bienestar.”

Los habitantes de Nafusa creen que los soldados han perseguido a quienes consideraban que participaban en protestas, apoyaban a la oposición, u organizaban el envío de suministros a la región sitiada.

Familiares de personas detenidas por fuerzas del coronel Gadafi contaron a Amnistía Internacional que las detenciones se produjeron cuando iban a comprar artículos básicos. Posteriormente, algunas de esas personas aparecieron en la televisión estatal libia “confesando” que habían recibido presiones para actuar contra el interés superior del país, pero la mayoría simplemente ha desaparecido.

Un hombre de 37 años procedente de la ciudad de Nalut, que había participado en protestas pacíficas desapareció a primeros de marzo, tras ir con un familiar y un amigo a buscar piezas de repuesto para su automóvil.

Su familia le llamó por teléfono una y otra vez hasta que finalmente contestó y dijo apresuradamente: “Voy a Trípoli, cuida a los niños”. Su teléfono ha permanecido apagado desde entonces. Su familia cree que está recluido en la prisión de Ain Zara, en Trípoli.

La organización ha pedido a las autoridades de Trípoli la inmediata puesta en libertad de todas las personas detenidas únicamente por protestar de forma pacífica, y que garanticen que todo combatiente, confirmado o sospechoso, recibe un trato humano acorde con las disposiciones del derecho internacional.

En marzo, Amnistía Internacional documentó una campaña de desapariciones forzadas de opositores al coronel Gadafi en el este de Libia.

Amnistía Internacional también pidió a Trípoli el cese de los bombardeos indiscriminados lanzados casi a diario por fuerzas leales a Gadafi contra zonas de las montañas de Nafusa, incluido el uso de cohetes Grad, que son en sí mismos armas indiscriminadas.

A comienzos de abril, tropas de Gadafi rodearon la ciudad de Al Qalaa y la bombardearon con cohetes Grad. Según los informes, bombardearon el hospital y la mezquita, destruyeron granjas y mataron ganado.

La organización afirmó que era preciso que todas las partes en conflicto garantizasen urgentemente el paso seguro de organizaciones humanitarias a la zona, puesto que la situación de las personas que vivían allí era cada vez más difícil.

Personas que habían huido de la zona hacia Túnez contaron a Amnistía Internacional que escaseaban los alimentos, especialmente los productos frescos y la leche infantil.

Afirmaron que se estaban quedando sin agua, ya que las fuerzas de Gadafi habían destruido deliberadamente algunos pozos, y que los principales, situados en zonas controladas por fuerzas de Gadafi, estaban dañados.

“Las autoridades de Trípoli no pueden pretender que la población de las montañas de Nafusa se rinda obligándola a pasar hambre”, ha declarado Amnistía Internacional.

“Deben levantar de inmediato las restricciones impuestas al acceso al agua, la electricidad, el combustible y otros productos básicos.”

El informe se basa en gran medida en una visita de investigación realizada a Túnez del 6 al 20 de abril de 2011, en la que Amnistía Internacional entrevistó a personas que habían huido de la región de Nafusa.

 

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