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Hamás lanzó una mortífera campaña mientras la guerra asolaba Gaza

 Víctima herida en un ataque de Hamás

Víctima herida en un ataque de Hamás

© Amnistía Internacional


12 febrero 2009

Desde finales de diciembre del año pasado, combatientes de Hamás han matado a tiros, al menos, a una veintena de hombres. Según indicios puestos en conocimiento de Amnistía Internacional, en el mismo período, varias decenas más han recibido disparos en las piernas, han sido brutalmente golpeados, lo que les ha ocasionado múltiples fracturas y otras lesiones, o se le ha sometido a otras torturas o malos tratos.

La mortífera campaña de Hamás tuvo lugar durante y tras la ofensiva militar israelí en la que murieron 1.300 personas palestinas, la mayoría de ellas, civiles. La campaña comenzó poco después del inicio de la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza que comenzó a finales de diciembre de 2008 y se prolongó durante tres semanas, y prosiguió tras el alto el fuego que entró en vigor el 18 de enero de 2009.

Entre los objetivos se incluyen ex reclusos, acusados de "colaborar" con el ejército israelí, que se fugaron de la prisión central de Gaza el 28 de diciembre de 2008 cuando fue bombardeada por las fuerzas israelíes. Otros objetivos eran ex miembros de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y otros activistas del partido Fatah.

La mayoría de las víctimas fueron secuestradas en sus domicilios; posteriormente, las dejaron tiradas –muertas o heridas– en zonas aisladas, o aparecieron muertas en el depósito de uno de los hospitales de Gaza. Otras murieron de un disparo en los hospitales en los que estaban recibiendo atención médica por las lesiones que habían sufrido durante el bombardeo israelí de la prisión central de Gaza.

Los autores de estas agresiones no ocultaban las armas que llevaban ni trataban de pasar desapercibidos, más bien al contrario, se comportaban de una manera despreocupada y segura, casi jactanciosa.

En enero, un equipo de investigación de Amnistía Internacional permaneció en Gaza durante dos semanas reuniendo indicios de abusos llevados a cabo en el contexto del conflicto en Gaza y sur de Israel. Entre los casos investigados por Amnistía Internacional se encuentran los homicidios deliberados de tres hermanos de la familia Abu Ashbiyeh: Atef, Mohammed y Mahmoud, procedentes de Jabalia (norte de Gaza).

Los tres murieron en 24 horas tras fugarse de la prisión central de Gaza. Uno de los hermanos, Mahmoud, de 24 años de edad, llegó al domicilio familiar el 28 de diciembre a media tarde, pero, una hora más tarde, se presentaron en la casa un grupo de hombres armados y se lo llevaron. Su cadáver, que presentaba lesiones en el abdomen y en la cabeza, fue encontrado horas más tarde en el depósito del hospital de Kamal Adwan en Beit Lahiya (norte de Gaza).

Al día siguiente, fueron encontrados en el depósito del hospital de Al Shifa, en la ciudad de Gaza, los cadáveres de sus dos hermanos, Mohammed, de 26 años de edad, y Atef, de 39, ambos con heridas de bala en la cabeza, el pecho y el abdomen.

Los tres habían permanecido recluidos desde marzo de 2008 y se los había acusado de "colaborar" con el ejército israelí. Al principio, habían estado recluidos en el tristemente famoso centro de detención de Al Mashtal, dirigido por la Fuerza de Seguridad Interna (aunque previamente lo había dirigido la milicia armada de Hamás, las Brigadas Izz Al Din Al Qassam), situado al norte de la ciudad de Gaza.

Así como los acusados de "colaborar" con el ejército israelí, otros reclusos de la prisión central de Gaza fueron hallados muertos con heridas de bala horas después de que la prisión fuese bombardeada por fuerzas israelíes y los reclusos se fugasen. Entre ellos se encontraban Nasser Mohammed Mhanna, de 34 años de edad y padre de seis hijos, y un jefe de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, milicia armada de Fatah.

Nasser Mohammed Mhanna había permanecido recluido desde agosto de 2008 y estaba cumpliendo una pena de dos años de prisión, acusado de participar en el intento de asesinato del depuesto primer ministro de Hamás, Ismail Haniyeh. El 28 de diciembre de 2008 por la tarde, su cadáver fue hallado en la calle Al Nafaq, en las afueras de la ciudad de Gaza. Le habían disparado a quemarropa en la cabeza y en un ojo.

No hay ninguna duda de que a las personas mencionadas supra, así como a otras muchas víctimas, las secuestraron, mataron, dispararon y torturaron las fuerzas y milicias de Hamás –puesto que son los únicos a quienes se permite actuar con tal grado de libertad por toda Gaza–.

"Hamás debe poner fin a la campaña de secuestros, homicidios deliberados e ilegítimos, tortura y amenazas de muerte en la que, desde finales de diciembre de 2008, participan sus fuerzas y milicias", ha afirmado Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional sobre Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, quien volvió de Gaza la semana pasada.

"Deben consentir en la creación de una comisión nacional de expertos, independiente, imparcial y no partidista que investigue los abusos contra los derechos humanos cometidos desde diciembre de 2008 por sus fuerzas y milicias, así como por cualquiera de las partes, y comprometerse a cooperar con esta comisión y permitirle que cumpla con su labor."

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