El documento citado en esta página no está disponible en español.

Austria debe atajar el racismo policial

9 abril 2009

El racismo es una lacra de la policía y el sistema de justicia de Austria, según un informe de Amnistía Internacional.

Las nuevas investigaciones han revelado que los austriacos que no son de raza blanca corren mayor riesgo de ser considerados presuntos delincuentes y maltratados por la policía. Asimismo, tienen muchas menos probabilidades de conseguir que se investiguen con prontitud y de manera exhaustiva las presuntas injusticias de que son objeto.

“Un sistema de justicia de dos niveles en la práctica atenta contra el concepto de justicia. Los prejuicios y estereotipos sobre los extranjeros y los grupos étnicos y religiosos diferentes, comunes en la sociedad, no pueden tener cabida en las estructuras encargadas de hacer cumplir la ley”, ha afirmado John Dalhuisen, experto de Amnistía Internacional sobre Austria.

“Las autoridades austriacas deben enviar un mensaje claro a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y a la ciudadanía en general en el sentido de que los malos tratos a detenidos y los actos racistas están absolutamente prohibidos en todas las circunstancias y serán investigados y castigados como corresponda.”

Aunque no hay datos oficiales sobre la etnia de los denunciantes de maltrato policial, los que se conocen y el gran número de casos de los que Amnistía Internacional ha tenido noticia que afectan a miembros de comunidades étnicas revelan la existencia de racismo manifiesto en la ley.

La mayoría de las denuncias de maltrato policial presentadas por miembros de minorías étnicas no reciben la debida respuesta ni de la policía ni del sistema judicial. Las denuncias no se investigan adecuadamente, y raras veces se procesa a agentes de policía y se les imponen penas severas.
Las estadísticas sobre delincuencia revelan que en 2006 se presentaron 898 denuncias ante la fiscalía, pero sólo 20 casos llegaron a los tribunales.

Amnistía Internacional ha recibido testimonios de ciudadanos de diversos orígenes étnicos que habían experimentado discriminación y brutalidad policial.

A un hombre de origen polaco que había intentado mediar en una discusión entre un grupo de ciudadanos polacos en Viena, la policía le propinó patadas y puñetazos y lo tiró al suelo. Los cargos presentados contra el agente de policía responsable se retiraron.

A otro hombre, ciudadano de Gambia, agentes de policía lo llevaron a un almacén aislado y lo golpearon, después de un intento de expulsarlo del país.

“El impacto de las prácticas discriminatorias de la policía es tal que la sensación de injusticia no se limita a víctimas individuales, sino que se extiende contagiosamente por toda la minoría afectada, que acaba considerando que el hostigamiento va dirigido específicamente contra ella”, ha explicado John Dalhuisen.

Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades austriacas que garanticen que todas las denuncias de actos racistas cometidos por agentes encargados de hacer cumplir la ley se investigan debidamente para imponer las sanciones que corresponda. Asimismo, las autoridades deben garantizar la investigación y el enjuiciamiento efectivos de los delitos denunciados por ciudadanos extranjeros y miembros de minorías étnicas, especialmente los de posible motivación racista.

"Es hora de que los líderes políticos y los altos cargos policiales reconozcan la existencia de racismo en la policía. No puede haber confianza pública en la policía si los agentes que se sabe que han cometido graves violaciones de derechos humanos continúan en sus puestos”, ha manifestado John Dalhuisen.

 

MÁS INFORMACIÓN

Acabar con el racismo institucional en el sistema de justicia penal austriaco (llamamiento a la acción, 9 de abril de 2009)

Cómo puedes ayudar

AMNISTÍA INTERNACIONAL EN EL MUNDO