Las fuerzas policiales de Zimbabue detienen y agreden a manifestantes de la oposición
Morgan Tsvangirai, uno de los dirigentes del Movimiento por el Cambio Democrático, habla a los participantes en la concentración celebrada en las afueras de Harare, Zimbabue, el 23 de enero de 2008.
© Particular
Simpatizantes del Movimiento por el Cambio Democrático, en Harare, Zimbabue, el 23 de enero de 2008.
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La policía dispersa de forma violenta a los simpatizantes del Movimiento por el Cambio Democrático en Harare, Zimbabue, el 23 de enero de 2008.
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24 enero 2008
Fuerzas policiales agredieron a varios simpatizantes del partido
político de oposición en Zimbabue, cuando se dirigían a una
concentración en las afueras de Harare el miércoles pasado. La policía
utilizó gas lacrimógeno contra los manifestantes que se desplazaban
desde el centro de la ciudad hasta el lugar elegido para la
concentración, organizada por el Movimiento por el Cambio Democrático
(MDC).
La concentración del MDC en el Glamis Stadium contaba con la autorización del tribunal de primera instancia. Según los informes, entre 1.000 y 3.000 simpatizantes del MDC asistieron a ella.
The Herald, diario oficial del gobierno, citaba a Wayne Bvudzijena, portavoz y subdirector general de la policía, confirmando la detención de 15 personas. Entre ellas se encontraban Elias Mudzuri, secretario de organización del MDC, dos de sus guardaespaldas y otras doce personas. Más tarde, Mudzuri y sus guardaespaldas junto con otras tres personas ajenas al evento, quedaron en libertad.
Agentes de la famosa Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue habían detenido en su casa a Morgan Tsvangirai, dirigente de una de las facciones del MDC a eso de las 4 de la madrugada. Tsvangirai permaneció retenido unas cuatro horas y después fue puesto en libertad sin cargos. Otros dos representantes del MDC, Ian Makone y Denis Murira, también fueron detenidos y puestos en libertad.
La policía anunció que la manifestación planeada se prohibió el lunes (21 de enero), a pesar de que se había autorizado dos semanas antes. El MDC recurrió contra la prohibición y, el miércoles, el tribunal de primera instancia falló que los simpatizantes del MDC podían celebrar la concentración en el Glamis Stadium, pero no marchar por Harare.
Sin embargo, según los informes, cuando los manifestantes se disponían a entrar en el estadio fueron intimidados de forma violenta por agentes policiales, que lanzaron gas lacrimógeno, y agredieron y detuvieron a las personas que se dirigían a la concentración. Los hechos se produjeron pese a una orden del tribunal de primera instancia según la cual “[la policía] no debía interferir en la reunión prohibiéndola, interrumpiéndola, bloqueándola o llevando a cabo cualquier acto calculado para impedir su curso”.
A Amnistía Internacional le preocupa profundamente el hostigamiento y la intimidación a los que el gobierno de Zimbabue somete de forma continua a los dirigentes del MDC. En marzo de 2007, Tsvangirai y unas 50 personas más, entre ellas dirigentes del MDC y de la sociedad civil, fueron detenidos y les propinaron palizas. Algunas fueron torturadas.
La policía detiene reiteradamente y golpea a los defensores y defensoras de derechos humanos y a los activistas del MDC que se manifiestan pacíficamente. Los detenidos a menudo sufren malos tratos y no tienen acceso a un abogado, comida o medicinas.
La Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue es especialmente brutal en su trato a miembros del MDC y activistas de la sociedad civil contrarios a las políticas del gobierno. Amnistía Internacional ha comprobado que hay indicios de tortura y malos tratos contra activistas bajo custodia de los agentes de la Brigada de Orden Público.
Las fuerzas policiales de Zimbabue siguen aplicando con parcialidad la Ley de Orden Público y Seguridad (POSA), permitiendo que los miembros del partido gobernante, Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), disfruten plenamente de su derecho de reunión y asociación pacíficas y restringiendo severamente las actividades del MDC, de los defensores de derechos humanos y de las personas consideradas opositores al presidente Robert Mugabe.
"El gobierno debe permitir la celebración de protestas pacíficas y garantizar la seguridad de todos los manifestantes pacíficos y de todas las personas detenidas por la policía", ha dicho Simeon Mawanza, investigador de Amnistía Internacional sobre Zimbabue.
La concentración del MDC en el Glamis Stadium contaba con la autorización del tribunal de primera instancia. Según los informes, entre 1.000 y 3.000 simpatizantes del MDC asistieron a ella.
The Herald, diario oficial del gobierno, citaba a Wayne Bvudzijena, portavoz y subdirector general de la policía, confirmando la detención de 15 personas. Entre ellas se encontraban Elias Mudzuri, secretario de organización del MDC, dos de sus guardaespaldas y otras doce personas. Más tarde, Mudzuri y sus guardaespaldas junto con otras tres personas ajenas al evento, quedaron en libertad.
Agentes de la famosa Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue habían detenido en su casa a Morgan Tsvangirai, dirigente de una de las facciones del MDC a eso de las 4 de la madrugada. Tsvangirai permaneció retenido unas cuatro horas y después fue puesto en libertad sin cargos. Otros dos representantes del MDC, Ian Makone y Denis Murira, también fueron detenidos y puestos en libertad.
La policía anunció que la manifestación planeada se prohibió el lunes (21 de enero), a pesar de que se había autorizado dos semanas antes. El MDC recurrió contra la prohibición y, el miércoles, el tribunal de primera instancia falló que los simpatizantes del MDC podían celebrar la concentración en el Glamis Stadium, pero no marchar por Harare.
Sin embargo, según los informes, cuando los manifestantes se disponían a entrar en el estadio fueron intimidados de forma violenta por agentes policiales, que lanzaron gas lacrimógeno, y agredieron y detuvieron a las personas que se dirigían a la concentración. Los hechos se produjeron pese a una orden del tribunal de primera instancia según la cual “[la policía] no debía interferir en la reunión prohibiéndola, interrumpiéndola, bloqueándola o llevando a cabo cualquier acto calculado para impedir su curso”.
A Amnistía Internacional le preocupa profundamente el hostigamiento y la intimidación a los que el gobierno de Zimbabue somete de forma continua a los dirigentes del MDC. En marzo de 2007, Tsvangirai y unas 50 personas más, entre ellas dirigentes del MDC y de la sociedad civil, fueron detenidos y les propinaron palizas. Algunas fueron torturadas.
La policía detiene reiteradamente y golpea a los defensores y defensoras de derechos humanos y a los activistas del MDC que se manifiestan pacíficamente. Los detenidos a menudo sufren malos tratos y no tienen acceso a un abogado, comida o medicinas.
La Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue es especialmente brutal en su trato a miembros del MDC y activistas de la sociedad civil contrarios a las políticas del gobierno. Amnistía Internacional ha comprobado que hay indicios de tortura y malos tratos contra activistas bajo custodia de los agentes de la Brigada de Orden Público.
Las fuerzas policiales de Zimbabue siguen aplicando con parcialidad la Ley de Orden Público y Seguridad (POSA), permitiendo que los miembros del partido gobernante, Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), disfruten plenamente de su derecho de reunión y asociación pacíficas y restringiendo severamente las actividades del MDC, de los defensores de derechos humanos y de las personas consideradas opositores al presidente Robert Mugabe.
"El gobierno debe permitir la celebración de protestas pacíficas y garantizar la seguridad de todos los manifestantes pacíficos y de todas las personas detenidas por la policía", ha dicho Simeon Mawanza, investigador de Amnistía Internacional sobre Zimbabue.



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