Siete miembros de una minoría religiosa podrían ser ejecutados en Irán
10 julio 2009
Siete miembros de la minoría religiosa bahaí de Irán podrían ser ejecutados si son condenados a muerte el sábado 11 de julio.
Está previsto que los siete comparezcan ante la Sección 28 del Tribunal Revolucionario de Teherán, donde es probable que se los acuse de mofsed fil arz (corrupción en la tierra), además de "espionaje para Israel”, “insultos a santidades religiosas” y “propaganda contra el sistema”.
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades iraníes que pongan en libertad a los siete miembros de la minoría bahaí, a quienes considera presos de conciencia.
Los siete fueron detenidos en marzo y mayo de 2008. En mayo de 2009 se informó a sus familias de que se los acusaba también de mofsed fil arz, delito por el que puede imponerse la pena de muerte. Sus abogados no han podido visitarlos nunca desde su detención, aunque sí se les ha permitido recibir visitas de familiares.
Los siete son miembros de un grupo que gestiona los asuntos religiosos y administrativos de la comunidad bahaí de Irán. Se encuentran recluidos en la Sección 209 de la prisión de Evín, que depende del Ministerio de Información.
Agentes del Ministerio de Información detuvieron a seis de ellos, líderes del grupo: Fariba Kamalabadi Taefi, Jamaloddin Khanjani, Afif Naeimi, Saeid Rezaie, Behrouz Tavakkoli y Vahid Tizfahm, tras irrumpir en sus casas el 14 de mayo de 2008.
La séptima persona, Mahvash Sabet, que desempeña la función de secretaria del grupo, fue detenida el 5 de marzo de 2008. Fariba Kamalabadi Taefi, Behrouz Tavakkoli y Jamaloddin Khanjani ya habían sido detenidos anteriormente por sus actividades en favor de la comunidad bahaí.
La fe bahaí fue fundada hace unos 150 años en Irán y desde entonces se ha propagado por el mundo. Desde el establecimiento de la República Islámica de Irán en 1979, la comunidad bahaí ha sufrido sistemáticamente hostigamiento y persecución.
Actualmente hay más de 300.000 bahaíes en Irán, pero la Constitución iraní no reconoce su religión, sino sólo el islam, el cristianismo, el judaísmo y el zoroastrismo. Los bahaíes están sujetos en Irán a leyes y reglamentos discriminatorios, que violan su derecho a practicar su religión libremente.
Las autoridades iraníes también niegan a los bahaíes el derecho en pie de igualdad a la educación, al trabajo y a un nivel de vida digno, al restringirles el acceso al empleo y a subsidios como las pensiones. No se les permite reunirse, celebrar ceremonias religiosas ni practicar su religión en comunidad. Desde la elección de presidente Ahmadineyad en 2005 se ha detenido a decenas de bahaíes.
Los miembros de la comunidad bahaí de Irán juran lealtad al Estado y niegan participar en actos subversivos contra el gobierno, lo cual afirman que va en contra de su religión. La comunidad bahaí internacional cree que las acusaciones de espiar para Israel que se vierten desde hace años contra la comunidad bahaí en Irán se deben simplemente al hecho de que el Centro Mundial Bahaí esté en Israel.
La organización también ha pedido a las autoridades iraníes que retiren los cargos contra estas siete personas, que se aseguren de que no sufren torturas u otros malos tratos y que garanticen el acceso regular a sus familias, a abogados de su elección y cualquier tratamiento médico que puedan necesitar.
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