En medio de las protestas internacionales para conmemorar el 25º Día Internacional de los Desaparecidos (sábado 30 de agosto), Amnistía Internacional ha pedido al gobierno de Pakistán que revele la suerte y el paradero de centenares de personas desaparecidas.
Activistas de Amnistía Internacional se unieron a Amina Janjua, fundadora de Defensa de los Derechos Humanos -organización paquistaní que hace campaña por la liberación de las personas desaparecidas-, para manifestarse ante la Embajada de Pakistán en Londres. Corearon el lema "Justicia ya para los desaparecidos" y entregaron una petición. Esta manifestación marcó el inicio de una gira internacional realizada por Amina Janjua y respaldada por Amnistía Internacional.
Amina Janjua pedirá a gobiernos de todo el mundo que alcen la voz contra las desapariciones forzadas en Pakistán. Habla en nombre de 563 familias de personas desaparecidas. Conoce bien el dolor y el sufrimiento causados por esta práctica ilegal: su propio esposo, Masood Janjua, fue aprehendido en Pakistán hace más de tres años mientras viajaba en autobús a Peshawar. Las autoridades niegan haberlo detenido, y aseguran desconocer su paradero.
Amina Janjua viajará a Noruega, Suecia, Suiza, Alemania y Estados Unidos como parte de la gira para dar a conocer esta cuestión que afecta a Pakistán. Se unirá a Amnistía Internacional en la campaña para presionar a la nueva coalición de gobierno de Pakistán para que investigue todos los casos de desaparición forzada y garantice que se pone fin a esta práctica.
Información complementaria
El gobierno de Pakistán empezó a utilizar de manera habitual la práctica de las desapariciones forzadas después de unirse en 2001 a la "guerra contra el terror" encabezada por Estados Unidos. Centenares de personas sospechosas de mantener vínculos con actividades terroristas han sido detenidas arbitrariamente en el país y recluidas en centros secretos.
Estas personas, a las que se niega el acceso a abogados, familiares y tribunales, y que permanecen recluidas fuera de toda protección de la ley, son víctimas de desaparición forzada. La mayoría, si no todas, son sometidas a tortura y malos tratos. El gobierno, según los informes, ha negado reiteradamente todo conocimiento de su paradero, pese a los crecientes indicios -incluidas actas judiciales oficiales y declaraciones juradas- que señalan lo contrario.
Muchas de las personas aprehendidas en Pakistán fueron entregadas en secreto a las autoridades estadounidenses, a menudo a cambio de recompensas económicas, y terminaron en Guantánamo y en centros secretos de la CIA.
También han sido víctimas de desaparición forzada opositores políticos al gobierno de Pakistán, en especial miembros de los grupos nacionalistas paquistaníes sindi y baloche que piden una mayor autonomía. En el informe Negar lo innegable: desapariciones forzadas en Pakistán, recientemente publicado por Amnistía Internacional, se presentan pruebas de cómo las autoridades del gobierno obstaculizaron los intentos de encontrar a los desaparecidos.



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