Niña de 13 años muerta por lapidación en Somalia

31 octubre 2008

La niña lapidada hasta la muerte en Somalia esta semana tenía 13 años, no 23, lo que desmiente las informaciones aparecidas anteriormente en los medios de comunicación. Estaba acusada de adulterio según la ley islámica.


Aisha Ibrahim Duhulow murió el lunes 27 de octubre a manos de un grupo de 50 hombres que la lapidaron hasta la muerte en un estadio del puerto meridional de Kismayo, ante un millar de espectadores. Varios de los periodistas somalíes que habían informado de que tenía 23 años han dicho a Amnistía Internacional que calcularon su edad por su aspecto físico.  

Dentro del estadio, miembros de la milicia abrieron fuego cuando algunos de los testigos del homicidio intentaron salvarle la vida, y mataron a disparos a un niño que presenciaba los hechos. Más tarde, y según los informes, un portavoz de Al Shabab se disculpó por la muerte del chico y afirmó que el miliciano que había disparado sería castigado.


En un momento de la lapidación, según han confirmado a Amnistía Internacional numerosos testigos, se ordenó a personal sanitario que comprobara si Aisha Ibrahim Duhulow, que estaba enterrada, seguía con vida. La desenterraron, declararon que aún vivía, y volvieron a colocarla en el agujero para continuar con la lapidación.


Aisha estaba acusada de adulterio, pero algunas fuentes han dicho a Amnistía Internacional que de hecho había sido violada por tres hombres y, que al intentar denunciar la violación a la milicia Al Shabab que controla Kismayo, fue acusada de adulterio y detenida. Ninguno de los hombres a los que acusó de violación fue detenido.


Aisha fue detenida por la milicia de las autoridades de Kismayo, una coalición de la milicia de Al Shabab y milicias de clan. Según los informes, durante el tiempo que permaneció detenida sufrió una gran angustia, y hay personas que afirman que llegó a desvariar.


Amnistía Internacional ha hecho campaña para poner fin al uso de la lapidación, un castigo que considera espeluznante y horrible. El homicidio de Aisha Ibrahim Duhulow demuestra la crueldad y la discriminación contra las mujeres inherentes a este castigo.