Los niños y niñas desaparecidos en El Salvador

28 marzo 2008

Dieciséis años después del final del conflicto armado en El Salvador, sigue sin conocerse el paradero de centenares de niños y niñas desaparecidos durante el conflicto.

En El Salvador se ha declarado el 29 de marzo “día dedicado a los niños y niñas desaparecidos durante el conflicto armado”. Sin embargo, el gobierno no ha hecho lo suficiente para reunir a los niños y niñas desaparecidos con sus familiares, a pesar de una resolución internacional que le obliga a hacerlo.

Debido en gran parte al trabajo de una organización local de derechos humanos, se ha localizado a unos 330 niños y niñas de los más de 700 que desaparecieron durante el conflicto (1980-1992). Sigue sin conocerse el paradero de los demás.

Las hermanas Ernestina y Erlinda Serrano Cruz, de 7 y 3 años respectivamente, son dos de estas víctimas. El ejército salvadoreño las capturó el 2 de junio de 1982. Después de la guerra, la madre de las niñas presentó una denuncia en relación con su secuestro.

En 2005, tras años de discusiones y esfuerzos infructuosos para localizar a las hermanas Serrano Cruz, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló que las autoridades salvadoreñas habían violado los derechos humanos de las niñas al no investigar su desaparición.

La Corte ordenó al gobierno que adoptara una serie de medidas para facilitar la búsqueda de personas desaparecidas, incluida la creación de una comisión nacional, una base de datos de ADN y una base de datos en Internet. Tres años después de la resolución, se han cumplido muy pocas de estas obligaciones.

A Amnistía Internacional le preocupa la falta de voluntad política de avanzar en el caso. La organización ha pedido a las autoridades salvadoreñas que adopten medidas para investigar totalmente los casos de niños y niñas desaparecidos, incluido el de las hermanas Serrano Cruz. El fiscal general y el presidente de la República, entre otras autoridades, deben facilitar la búsqueda minuciosa de las víctimas e identificar a los responsables de las desapariciones.

Hasta que el gobierno no cumpla estas obligaciones, los familiares de los niños y niñas desaparecidos en El Salvador seguirán privados de la justicia que merecen.