Jestina Mukoko sigue detenida. Los líderes africanos guardan silencio.

Jestina Mukoko, directora de Proyecto Paz de Zimbabue, habla en Dublín (Irlanda) el 22 de mayo de 2008.

Jestina Mukoko, directora de Proyecto Paz de Zimbabue, habla en Dublín (Irlanda) el 22 de mayo de 2008.

© Proyecto Paz de Zimbabue


14 enero 2009

El 3 de diciembre de 2008, alrededor de las cinco de la mañana, agentes de seguridad del Estado armados sacaron de su domicilio a Jestina Mukoko, activista de derechos humanos zimbabuense. Jestina permaneció en paradero desconocido hasta el 23 de diciembre. En la actualidad, lleva más de un mes detenida.

Jestina Mukoko, directora de la organización de derechos humanos Proyecto Paz de Zimbabue, compareció ante un tribunal de Harare el miércoles tras haber sido torturada. Aún no se han presentado cargos en su contra.

Amnistía Internacional ha exigido su liberación inmediata e incondicional, y la de Broderick Takawira y Pascal Gonzo, también miembros de la citada organización. Se los considera a todos presos de conciencia.

Broderick Takawira y Pascal Gonzo fueron secuestrados cuando se encontraban en las oficinas del Proyecto Paz de Zimbabue –situadas en el barrio residencial Mount Pleasant de Harare– y unos seis hombres irrumpieron en el local.

Amnistía Internacional ha pedido una investigación sobre la detención arbitraria, la reclusión ilegítima y las torturas que, presuntamente, han sufrido estas tres personas a manos de las fuerzas de seguridad.

Tras su secuestro, Jestina Mukoko fue recluida e interrogada en diversos centros de detención no identificados. Durante los traslados de centro le vendaron los ojos y durante el periodo de reclusión la mantuvieron en régimen de aislamiento.

En los interrogatorios, la obligaron a poner los pies sobre la mesa, y le golpearon las plantas de los pies con un objeto de goma. En otras ocasiones, los interrogadores esparcieron grava por el suelo, y la obligaron a arrodillarse encima mientras la interrogaban.

Pese a las torturas, Jestina Mukoko negó con vehemencia las acusaciones de los interrogadores, según las cuales se dedicaba, junto con otras personas, a reclutar a jóvenes para entrenarlos militarmente con el fin de que se levantaran en armas contra el Estado.

Se cree que al menos 27 personas continúan detenidas tras la ola de secuestros que se inició a finales de octubre de 2008. En la mayoría de los casos, se negó durante mucho tiempo a las personas detenidas acceso a sus abogados y a sus familiares, así como a tratamiento médico.

En reiteradas ocasiones, el Estado ha desoído las órdenes de excarcelación dictadas por los tribunales, e inicialmente negó haber llevado a cabo las detenciones.

Se cree que estas detenciones forman parte de una estrategia más amplia de las fuerzas de seguridad y de otras autoridades del Estado de Zimbabue que tiene por objeto silenciar las críticas y la oposición política.

Según Simeon Mawanza, experto de Amnistía Internacional sobre Zimbabue, “la cumbre de la Unión Africana, que se celebrará el 26 de enero, brinda a los líderes africanos una oportunidad única para pronunciarse y expresar su solidaridad con el pueblo de Zimbabue, y no sólo con sus líderes".

Los líderes africanos no han expresado indignación contra las torturas presuntamente infligidas a estos defensores y defensoras de los derechos humanos, ni han exigido investigaciones sobre su secuestro, detención arbitraria y reclusión ilegal.

En ningún caso han criticado públicamente la persecución de las personas críticas con el gobierno, de los defensores y defensoras de los derechos humanos y de la oposición política.

"La ausencia de declaraciones de condena por parte de los líderes políticos ante lo que constituyen violaciones manifiestas de los tratados de derechos humanos ha contribuido significativamente a la perpetuación de la crisis de derechos humanos en Zimbabue", declaró Simeon Mawanza.

"Resulta decepcionante ver cómo, en numerosas ocasiones, los líderes africanos han dejado pasar la oportunidad de poner fin a la persecución contra los opositores al gobierno. Continúan haciendo oídos sordos a llamadas de socorro, y han decidido mostrarse impasibles, pese a las pruebas del enorme sufrimiento humano que padece Zimbabue".



Jestina Mukoko permanece recluida, junto con otras siete personas, en la prisión de máxima seguridad de Chikurubi, en Harare.

Para manifestar su solidaridad son Jestina Mukoko y con las demás personas detenidas, envíen tarjetas y cartas a la siguiente dirección:
Chikurubi Maximum Security Prison
Chikurubi Prison Complex,
Private Bag 7392 Greendale,
Harare,
Zimbabue 

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