Japón debe aplicar una moratoria sobre la pena de muerte
15 septiembre 2008
Tres hombres fueron ejecutados en Japón el jueves pasado, 11 de septiembre de 2008. Amnistía Internacional ha pedido al gobierno que aplique de inmediato una moratoria sobre las ejecuciones.
Tras el ahorcamiento de Mantani Yoshiyuki (de 68 años), Yamamoto Mineteru (de 68) e Hirano Isamu (de 61), la organización de derechos humanos ha pedido al nuevo ministro japonés de Justicia, Yasuoka Okiharu, que vuelva a examinar de forma exhaustiva e inmediata la política del país sobre la pena de muerte.
Con las últimas ejecuciones son ya 13 las llevadas a cabo en Japón en 2008. Esta es la primera tanda de ejecuciones que tienen lugar desde que el ministro de Justicia Yasuoka Okiharu tomara posesión de su cargo el 2 de agosto 2008. Son una prueba mas de que Japón pretende seguir aprobando la potestad del Estado para quitar la vida.
Actualmente hay alrededor de 102 personas condenadas a muerte en Japón. Las autoridades penitenciarias llevan a cabo las ejecuciones por ahorcamiento, normalmente en secreto. Los funcionarios informan de la ejecución a los condenados sólo unas horas antes de que tenga lugar, y a los familiares de la víctima se les comunica una vez llevada a cabo.
En Japón, los condenados a muerte pueden estar años, e incluso decenios, esperando la ejecución una vez concluido el proceso de apelación. Tal práctica hace que estas personas vivan con temor constante a ser ejecutadas.
Durante la revisión que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU realizó en mayo de 2008 sobre la sitiuación de esos derechos en Japón, se expresó especial preocupación por la cuestión de la pena de muerte en ese país. Varios Estados instaron a Japón a aplicar una moratoria sobre las ejecuciones conforme a lo que establece la resolución 62/149 de la Asamblea General de la ONU, donde se exhorta a todos los Estados que todavía mantienen la pena de muerte a que establezcan una moratoria de las ejecuciones, con miras a abolir la pena de muerte.
Tras el ahorcamiento de Mantani Yoshiyuki (de 68 años), Yamamoto Mineteru (de 68) e Hirano Isamu (de 61), la organización de derechos humanos ha pedido al nuevo ministro japonés de Justicia, Yasuoka Okiharu, que vuelva a examinar de forma exhaustiva e inmediata la política del país sobre la pena de muerte.
Con las últimas ejecuciones son ya 13 las llevadas a cabo en Japón en 2008. Esta es la primera tanda de ejecuciones que tienen lugar desde que el ministro de Justicia Yasuoka Okiharu tomara posesión de su cargo el 2 de agosto 2008. Son una prueba mas de que Japón pretende seguir aprobando la potestad del Estado para quitar la vida.
Actualmente hay alrededor de 102 personas condenadas a muerte en Japón. Las autoridades penitenciarias llevan a cabo las ejecuciones por ahorcamiento, normalmente en secreto. Los funcionarios informan de la ejecución a los condenados sólo unas horas antes de que tenga lugar, y a los familiares de la víctima se les comunica una vez llevada a cabo.
En Japón, los condenados a muerte pueden estar años, e incluso decenios, esperando la ejecución una vez concluido el proceso de apelación. Tal práctica hace que estas personas vivan con temor constante a ser ejecutadas.
Durante la revisión que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU realizó en mayo de 2008 sobre la sitiuación de esos derechos en Japón, se expresó especial preocupación por la cuestión de la pena de muerte en ese país. Varios Estados instaron a Japón a aplicar una moratoria sobre las ejecuciones conforme a lo que establece la resolución 62/149 de la Asamblea General de la ONU, donde se exhorta a todos los Estados que todavía mantienen la pena de muerte a que establezcan una moratoria de las ejecuciones, con miras a abolir la pena de muerte.
Delicious
Digg
Facebook
Technorati