Hogares palestinos en peligro en el territorio ocupado de Cisjordania

Naima Bisharat, de Hadidiya, durante una demolición, 11 de marzo de 2008

Naima Bisharat, de Hadidiya, durante una demolición, 11 de marzo de 2008

© Amnistía Internacional


Asentamiento israelí de Ro'i, próximo a Hadidiya/Humsa, valle del Jordán

Asentamiento israelí de Ro'i, próximo a Hadidiya/Humsa, valle del Jordán

© Amnistía Internacional


8 junio 2009

Cinco familias del pueblo cisjordano de Hadidiya corren peligro inminente de ser desalojadas. Al menos otras 12 se enfrentan a órdenes de desalojo y demolición en la zona del valle del Jordán.

Más de 150 personas en total, muchas de ellas menores de edad, están expuestas a perder su casa y ser desalojadas de la zona.

El jueves por la mañana, el ejército israelí destruyó las viviendas de 18 familias palestinas y los corrales para sus animales domésticos en el pueblo cercano de Ras al Ahmar. En el pueblo residían más de 130 personas, muchas de ellas niños y niñas.

Los soldados confiscaron además un depósito de agua, así como un tractor y un remolque que utilizaban los habitantes para traer agua de lugares situados a varios kilómetros de allí, ya que no tenían permiso para acceder a los pozos locales. Los habitantes de la aldea se encuentran ahora sin refugio y sin una fuente de agua en una estación muy calurosa.

Muchas de estas familias han visto en los últimos años cómo destruían su hogar en múltiples ocasiones, y todas se enfrentan a la perspectiva de un desplazamiento mayor porque el ejército israelí ha declarado la zona, como la mayoría del valle del Jordán, “zona militar cerrada” a la población palestina local.

Mientras que estas comunidades palestinas siguen sufriendo acoso y persecución para que abandonen sus tierras, los asentamientos israelíes cercanos, establecidos en contravención del derecho internacional, continúan su expansión.

Cerca de Ras al-Ahmar y Hadidiya existen tres asentamientos israelíes que consumen cantidades ingentes de agua para sus granjas agrícolas en continua expansión. El asentamiento de Hemdat, establecido en 1997, tiene “edificios grandes y hermosos con tejados rojos” construidos por el Ministerio de Vivienda israelí, y el asentamiento de Ro’i hasta tiene piscina.

Sucesivos gobiernos israelíes de todo el espectro político han respaldado la construcción y expansión de asentamientos ilegales en los Territorios Palestinos Ocupados. Con el último gobierno del primer ministro Olmert, la expansión de los asentamientos se multiplicó por siete, especialmente tras la Conferencia de Annapolis en noviembre de 2007, en teoría celebrada para reanudar el proceso de paz.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su intervención del jueves en El Cairo como parte de su gira por Oriente Medio, reiteró su llamamiento a Israel para que deje de construir asentamientos en los Territorios Palestinos Ocupados. Amnistía Internacional acogió con satisfacción este llamamiento.

“El gobierno del presidente Obama debe poner en marcha mecanismos concretos para garantizar el cumplimiento oportuno de este compromiso y el fin de las demoliciones de hogares palestinos, cada vez más frecuentes” afirmó Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional sobre Israel y los Territorios Palestinos Ocupados.

Amnistía Internacional defiende la retirada de todos los asentamientos en el territorio ocupado de Cisjordania. La política israelí de asentamientos constituye una violación flagrante del derecho internacional. Además, la apropiación de tierras para construir asentamientos, carreteras de circunvalación y otras infraestructuras relacionadas, así como la asignación discriminatoria de recursos esenciales, como el agua, han tenido consecuencias desastrosas para los derechos fundamentales de la población palestina local.

El ejército y las autoridades israelíes utilizan desde hace tiempo la demolición de casas, así como la negación del acceso a las tierras y el agua, para obligar a la población palestina a abandonar las tierras. En Hadidiya, Ras al Ahmar y otros lugares del valle del Jordán, después de cada demolición las familias reconstruyen sus hogares, bien en el mismo lugar o en las inmediaciones, aunque cada vez encuentran más dificultades para sobrevivir en la zona.

El ejército israelí cada vez hace mayores esfuerzos para obligar a las comunidades palestinas a marcharse de amplias zonas del valle del Jordán. Además de la demolición periódica de casas y corrales pertenecientes a la población palestina, aplica otros métodos para expulsar a los habitantes de la zona.

El ejército de Israel les niega el acceso al agua, restringe progresivamente su libertad de circulación y confisca sus animales, que son su principal medio de subsistencia.

A pesar de su aislamiento, los habitantes están decididos a continuar en la zona, donde viven desde mucho tiempo antes de que el ejército Israelí ocupara los Territorios Palestinos Ocupados en 1967, y acogen con satisfacción la ayuda y la presión internacional ejercida sobre las autoridades israelíes para protestar contra las demoliciones. Sin embargo, el riesgo que corren aumenta a medida que disminuye la atención internacional, por lo que es esencial renovar la acción internacional.

Más información

Israel y los Territorios Palestinos Ocupados: Demolición de viviendas / Desalojo forzoso / Acceso al agua (Acción Urgente, 5 de junio de 2009)
Casas palestinas demolidas sin aviso (noticia, 11 de marzo de 2008)
Palestinian villagers' homes under threat (noticia, 30 de julio de 2007)