El gobierno de Irán debe permitir que se conmemoren pacíficamente los sucesos del 18 Tir

9 julio 2009

El jueves día 9 de julio es el décimo aniversario de la brutal represión de las protestas lideradas por estudiantes a manos de las fuerzas de seguridad de Irán, que se saldaron con la muerte de al menos un estudiante y la tortura y malos tratos infligidos a otras personas. Está previsto que sean manifestaciones de conmemoración de los sucesos del 18 Tir, que toman su nombre de la fecha del calendario persa.

Amnistía Internacional ha instado al gobierno iraní a garantizar que se permitirá que todas las personas que deseen recordar a las víctimas de la represión de 1999 puedan hacerlo de forma pacífica. En concreto, la organización pide al gobierno que se abstenga de utilizar a la milicia Basij para mantener el orden en las manifestaciones. El llamamiento se produce tras haber atacado y matado esa milicia a manifestantes que cuestionaban el controvertido resultado oficial de las elecciones presidenciales del mes pasado y dado el historial de abusos cometidos por este cuerpo de las fuerzas de seguridad que no rinde cuentas de sus actos.

Los sucesos del 18 Tir de 1999 se desencadenaron cuando los estudiantes se reunieron para protestar contra el cierre decretado por la magistratura del diario Salam. Aunque la protesta era pacífica, la policía disparó gas lacrimógeno contra los estudiantes, que fueron atacados por miembros de la milicia Ansar-e Hezbollah, auspiciada por el Estado.

Junto con la policía, miembros de la milicia Ansar-e Hezbollah irrumpieron en residencias estudiantiles de Amir Abad, Teherán, golpeando y maltratando a los estudiantes y destrozando sus bienes. Murió, al menos, un estudiante.

El ataque contra los estudiantes provocó protestas y manifestaciones generalizadas y cientos, sino miles de personas, fueron detenidas en Teherán y en otros centros. La mayoría quedaron en libertad al cabo de dos meses, pero otras permanecieron recluidas durante largos periodos de tiempo.

Decenas de estudiantes fueron torturados en Towhid, por aquel entonces una prisión del Ministerio de Información. Los golpearon, les pegaron en los pies con cables de metal, los colgaron por las extremidades y, en un caso al menos, obligaron a un detenido a meter la cabeza en un retrete lleno de excrementos, lo que provocó que casi se ahogara.

Se los obligó a firmar "confesiones" y, por lo menos, 14 personas fueron condenadas a penas de prisión y cuatro, a la pena de muerte, aunque estas cuatro condenas fueron anuladas posteriormente. Más tarde, una de estas cuatro personas murió en circunstancias sospechosas mientras se encontraba bajo custodia.

Los informes provenientes de Irán en este momento, mientras el gobierno sigue reprimiendo las protestas relativas a la controvertida elección presidencial del 12 de junio, recuerdan cada vez más lo sucedido en 1991 en Towhid.

Según informes, estudiantes y otros manifestantes detenidos por las fuerzas de seguridad iraníes han sido trasladados a los sótanos del Ministerio del Interior en Teherán, donde han sido torturados y se les han denegado cuidados médicos.

Al menos, 2.000 personas han sido detenidas en todo el país por protestar contra el resultado oficial de las elecciones y las autoridades han admitido que han muerto al menos 21 personas, aunque la cifra real puede ser considerablemente más elevada. Cientos de personas han resultado heridas.

Según algunas fuentes, entre las personas detenidas, había algunas que habían tratado de conseguir tratamiento médico por las lesiones causadas por los Basij y otras fuerzas del gobierno.

El gobierno ha anunciado que los manifestantes serán juzgados ante "un tribunal especial", si bien no ha revelado de qué tribunal se trata o qué procedimientos utilizará, por lo que se teme que muchas personas puedan ser condenadas a severas penas de prisión y, tal vez, a la pena de muerte sobre la base de "confesiones" extraídas bajo tortura y en juicios sin las debidas garantías.

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