Caos en el sistema de salud de Zimbabue
Manifestación de profesionales de la salud para denunciar la práctica paralización del sistema, Harare, 18 de noviembre de 2008.
© Asociación de Médicos pro Derechos Humanos de Zimbabue
Manifestación de profesionales de la salud para denunciar la práctica paralización del sistema, Harare, 18 de noviembre de 2008.
© Asociación de Médicos pro Derechos Humanos de Zimbabue
Manifestación de profesionales de la salud para denunciar la práctica paralización del sistema, Harare, 18 de noviembre de 2008.
© Asociación de Médicos pro Derechos Humanos de Zimbabue
21 noviembre 2008
Mientras los partidos políticos discuten entre sí la forma que debería adoptar el nuevo gobierno, el sistema de salud de Zimbabue está al borde del caos total.
Un brote de cólera está afectando a 9 de las 10 provincias de Zimbabue y los principales hospitales no facilitan asistencia médica a las personas que lo necesitan.
Los principales hospitales del país, como el central de Harare, el de Parirenyatwa y el United Bulawayo, apenas funcionan y se han cerrado incluso algunas salas.
En la zona metropolitana de Harare se han cerrado dos clínicas de maternidad públicas. Muchos hospitales de distrito y clínicas municipales se encuentran cerrados o funcionan al mínimo de su capacidad.
La facultad de medicina de la Universidad de Zimbabue se cerró de manera indefinida el 17 de noviembre.
La escasez de medicamentos y de suministros médicos, las deficiencias de los equipos, la huida de cerebros y una infraestructura en ruinas han paralizado el sistema de salud. Esta situación ha provocado que los zimbabuenses de a pie no tengan acceso a asistencia médica básica.
Unas 3.000 mujeres dan a luz cada mes en los hospitales públicos de Harare. Entre 250 y 300 tienen necesidad de que les practiquen una cesárea de urgencia.
Al haberse cerrado los servicios de maternidad de los hospitales de Harare y Parirenyatwa, a muchas mujeres pobres se les niega la posibilidad de que les practiquen una cesárea de urgencia. La mayoría de los hospitales privados cobran ahora sus servicios en dólares estadounidenses, lo que comporta que estén fuera del alcance de la mayoría de la población.
El brote de cólera sigue siendo la causa de centenares de muertes que podrían haberse evitado.
El periódico de titularidad estatal The Herald ha informado de que en Beitbridge, distrito situado en la provincia de Matabelelandia Meridional, 45 personas han muerto en los últimos siete días como consecuencia del brote de cólera.
La imposibilidad de contener y tratar la epidemia es consecuencia de un inadecuado suministro de agua potable segura y de unos sistemas de saneamiento inoperativos, lo que obliga a menudo a los habitantes de Zimbabue a vivir rodeados de aguas residuales.
El 18 de noviembre, según los informes, policías antidisturbios fuertemente armados impidieron a un grupo de profesionales de la salud presentar una petición al ministro de Salud y Protección de la Infancia. Los profesionales de la salud pedían al gobierno que adoptara medidas urgentes que posibilitaran de nuevo una asistencia médica accesible y asequible.
Al no poder presentar la petición, se vieron obligados a manifestar su protesta dentro del recinto del hospital de Parirenyatwa. Al cabo de cuatro horas, la policía accedió al recinto hospitalario y los dispersó por la fuerza, agrediendo a varios de ellos.
“A Amnistía Internacional le preocupa que los políticos zimbabuenses sigan enzarzados en su juego político cuando el país se está hundiendo en el caos. Es trágico que decenas de zimbabuenses mueran todos los días por enfermedades evitables mientras los políticos se preocupan más de sus problemas que de acabar con el sufrimiento de la población”, ha señalado Erwin van der Borght, director del Programa Regional para África de Amnistía Internacional.
Un brote de cólera está afectando a 9 de las 10 provincias de Zimbabue y los principales hospitales no facilitan asistencia médica a las personas que lo necesitan.
Los principales hospitales del país, como el central de Harare, el de Parirenyatwa y el United Bulawayo, apenas funcionan y se han cerrado incluso algunas salas.
En la zona metropolitana de Harare se han cerrado dos clínicas de maternidad públicas. Muchos hospitales de distrito y clínicas municipales se encuentran cerrados o funcionan al mínimo de su capacidad.
La facultad de medicina de la Universidad de Zimbabue se cerró de manera indefinida el 17 de noviembre.
La escasez de medicamentos y de suministros médicos, las deficiencias de los equipos, la huida de cerebros y una infraestructura en ruinas han paralizado el sistema de salud. Esta situación ha provocado que los zimbabuenses de a pie no tengan acceso a asistencia médica básica.
Unas 3.000 mujeres dan a luz cada mes en los hospitales públicos de Harare. Entre 250 y 300 tienen necesidad de que les practiquen una cesárea de urgencia.
Al haberse cerrado los servicios de maternidad de los hospitales de Harare y Parirenyatwa, a muchas mujeres pobres se les niega la posibilidad de que les practiquen una cesárea de urgencia. La mayoría de los hospitales privados cobran ahora sus servicios en dólares estadounidenses, lo que comporta que estén fuera del alcance de la mayoría de la población.
El brote de cólera sigue siendo la causa de centenares de muertes que podrían haberse evitado.
El periódico de titularidad estatal The Herald ha informado de que en Beitbridge, distrito situado en la provincia de Matabelelandia Meridional, 45 personas han muerto en los últimos siete días como consecuencia del brote de cólera.
La imposibilidad de contener y tratar la epidemia es consecuencia de un inadecuado suministro de agua potable segura y de unos sistemas de saneamiento inoperativos, lo que obliga a menudo a los habitantes de Zimbabue a vivir rodeados de aguas residuales.
El 18 de noviembre, según los informes, policías antidisturbios fuertemente armados impidieron a un grupo de profesionales de la salud presentar una petición al ministro de Salud y Protección de la Infancia. Los profesionales de la salud pedían al gobierno que adoptara medidas urgentes que posibilitaran de nuevo una asistencia médica accesible y asequible.
Al no poder presentar la petición, se vieron obligados a manifestar su protesta dentro del recinto del hospital de Parirenyatwa. Al cabo de cuatro horas, la policía accedió al recinto hospitalario y los dispersó por la fuerza, agrediendo a varios de ellos.
“A Amnistía Internacional le preocupa que los políticos zimbabuenses sigan enzarzados en su juego político cuando el país se está hundiendo en el caos. Es trágico que decenas de zimbabuenses mueran todos los días por enfermedades evitables mientras los políticos se preocupan más de sus problemas que de acabar con el sufrimiento de la población”, ha señalado Erwin van der Borght, director del Programa Regional para África de Amnistía Internacional.





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