Lamentable investigación del ejército israelí sobre el homicidio de un cámara en Gaza
15 agosto 2008
Amnistía Internacional ha calificado de escandalosa la conclusión de la investigación del ejército israelí según la cual el disparo de un proyectil efectuado desde un tanque, que acabó con la vida del cámara de Reuters Fadel Shana, fue una decisión “sensata”. La supuesta investigación versaba sobre los homicidios del periodista y de otros tres civiles desarmados –entre los que había dos menores– ocurridos el 16 de abril de 2008.
La pretendida investigación del ejército ha carecido de todo signo de imparcialidad, por lo que Amnistía Internacional ha hecho un llamamiento para que se realice una investigación imparcial e independiente del homicidio. La organización ha afirmado que la conclusión a la que ha llegado el ejército no hará más que reforzar la impunidad que ha llevado a las fuerzas israelíes en Gaza a cometer tantos homicidios temerarios y desproporcionados de menores y de otros civiles desarmados.
Fadel Shana trabajaba para la agencia de noticias Reuters y viajaba en un vehículo claramente señalizado con la palabra “Press”. Al salir del auto, tanto él como su compañero llevaban chalecos antibalas con el distintivo de la prensa. Lo mató un tanque israelí al que estaba filmando. El tanque lanzó un proyectil contra Shana, que también impactó en civiles, incluidos niños, e hirió a su compañero y a otras personas a su alrededor.
Shana y dos niños, Ahmad Farajallah y Ghassan Khaled Abu ‘Ataiwi, murieron a consecuencia de los impactos de los dardos del proyectil. Amnistía Internacional ha explicado que las bombas de fragmentación, que son muy imprecisas y albergan en su interior hasta 5.000 dardos de acero de cinco centímetros de longitud conocidos como flechettes que se extienden por una zona del tamaño de un campo de fútbol, son letales y nunca deben utilizarse en zonas pobladas ni en sus alrededores.
En la carta que envió a Reuters, el procurador general militar israelí afirma que el personal del tanque no vio ningún distintivo en el vehículo y que pensó que Fadel Shana era un integrista que apuntaba con un misil.
"Habida cuenta de los sofisticados sistemas ópticos de los dos tanques israelíes, situados a menos de kilómetro y medio, y de que la zona es abierta y la visibilidad era muy buena a plena luz del día, resulta extremadamente difícil creer que los soldados no hubieran visto las palabras ‘TV-Press’ señalizadas claramente tanto en el chaleco antibalas azul de Fadal Shana como en el vehículo Mitsubishi de Reuters aparcado a su lado", declaró Donatella Rovera, del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
Casi nunca se llevan a cabo investigaciones independientes cuando las fuerzas israelíes matan a población civil desarmada. Incluso en los casos en que la indignación internacional obliga al procurador general militar a investigar un suceso de este tipo, el proceso es restringido y carece de independencia o imparcialidad. En esta ocasión, como en casi todas las demás, no se interrogó a ningún testigo.
No se ha realizado ninguna investigación adecuada de los homicidios de los otros 13 civiles desarmados, entre ellos ocho menores, ocurridos ese mismo día después de que grupos palestinos hubieran emboscado y matado a tres soldados israelíes.
Al no investigar estos homicidios ilegítimos ni hacer rendir cuentas a sus responsables, se niega la justicia a las víctimas y se fomentan los abusos. En último término también se están poniendo obstáculos a la posibilidad de encontrar una solución pacífica al conflicto, pues se transmite a la población palestina el mensaje de que les está vedada la justicia.
“Es incuestionable la necesidad de llevar a cabo una investigación plenamente independiente e imparcial de este homicidio”, manifestó Donatella Rovera.
Amnistía Internacional ha condenado reiteradamente el lanzamiento de cohetes y demás ataques de los grupos armados palestinos contra civiles israelíes, y ha pedido que se les ponga fin y que sus responsables sean procesados. No obstante, la organización ha señalado que estos ataques de grupos armados no justifican la impunidad de que goza el ejército israelí por los homicidios de civiles palestinos.
En los primeros seis meses de 2008, las fuerzas israelíes mataron a unos 400 palestinos, entre ellos a más de 50 menores. La mayoría murió en Gaza y al menos la mitad eran civiles desarmados.
En el mismo periodo murieron 25 israelíes, entre ellos 17 civiles, en ataques lanzados por grupos armados palestinos.
La pretendida investigación del ejército ha carecido de todo signo de imparcialidad, por lo que Amnistía Internacional ha hecho un llamamiento para que se realice una investigación imparcial e independiente del homicidio. La organización ha afirmado que la conclusión a la que ha llegado el ejército no hará más que reforzar la impunidad que ha llevado a las fuerzas israelíes en Gaza a cometer tantos homicidios temerarios y desproporcionados de menores y de otros civiles desarmados.
Fadel Shana trabajaba para la agencia de noticias Reuters y viajaba en un vehículo claramente señalizado con la palabra “Press”. Al salir del auto, tanto él como su compañero llevaban chalecos antibalas con el distintivo de la prensa. Lo mató un tanque israelí al que estaba filmando. El tanque lanzó un proyectil contra Shana, que también impactó en civiles, incluidos niños, e hirió a su compañero y a otras personas a su alrededor.
Shana y dos niños, Ahmad Farajallah y Ghassan Khaled Abu ‘Ataiwi, murieron a consecuencia de los impactos de los dardos del proyectil. Amnistía Internacional ha explicado que las bombas de fragmentación, que son muy imprecisas y albergan en su interior hasta 5.000 dardos de acero de cinco centímetros de longitud conocidos como flechettes que se extienden por una zona del tamaño de un campo de fútbol, son letales y nunca deben utilizarse en zonas pobladas ni en sus alrededores.
En la carta que envió a Reuters, el procurador general militar israelí afirma que el personal del tanque no vio ningún distintivo en el vehículo y que pensó que Fadel Shana era un integrista que apuntaba con un misil.
"Habida cuenta de los sofisticados sistemas ópticos de los dos tanques israelíes, situados a menos de kilómetro y medio, y de que la zona es abierta y la visibilidad era muy buena a plena luz del día, resulta extremadamente difícil creer que los soldados no hubieran visto las palabras ‘TV-Press’ señalizadas claramente tanto en el chaleco antibalas azul de Fadal Shana como en el vehículo Mitsubishi de Reuters aparcado a su lado", declaró Donatella Rovera, del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
Casi nunca se llevan a cabo investigaciones independientes cuando las fuerzas israelíes matan a población civil desarmada. Incluso en los casos en que la indignación internacional obliga al procurador general militar a investigar un suceso de este tipo, el proceso es restringido y carece de independencia o imparcialidad. En esta ocasión, como en casi todas las demás, no se interrogó a ningún testigo.
No se ha realizado ninguna investigación adecuada de los homicidios de los otros 13 civiles desarmados, entre ellos ocho menores, ocurridos ese mismo día después de que grupos palestinos hubieran emboscado y matado a tres soldados israelíes.
Al no investigar estos homicidios ilegítimos ni hacer rendir cuentas a sus responsables, se niega la justicia a las víctimas y se fomentan los abusos. En último término también se están poniendo obstáculos a la posibilidad de encontrar una solución pacífica al conflicto, pues se transmite a la población palestina el mensaje de que les está vedada la justicia.
“Es incuestionable la necesidad de llevar a cabo una investigación plenamente independiente e imparcial de este homicidio”, manifestó Donatella Rovera.
Amnistía Internacional ha condenado reiteradamente el lanzamiento de cohetes y demás ataques de los grupos armados palestinos contra civiles israelíes, y ha pedido que se les ponga fin y que sus responsables sean procesados. No obstante, la organización ha señalado que estos ataques de grupos armados no justifican la impunidad de que goza el ejército israelí por los homicidios de civiles palestinos.
En los primeros seis meses de 2008, las fuerzas israelíes mataron a unos 400 palestinos, entre ellos a más de 50 menores. La mayoría murió en Gaza y al menos la mitad eran civiles desarmados.
En el mismo periodo murieron 25 israelíes, entre ellos 17 civiles, en ataques lanzados por grupos armados palestinos.
Más información
Una población atrapada: castigo colectivo en Gaza (artículo, 12 de agosto de 2008)Llamamiento para que se investigue el homicidio de un cámara y otros civiles (noticia, 18 de abril de 2008)
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