Adolescentes israelíes encarcelados por negarse a servir en el ejército

Tamar Katz, de 19 años de edad

Tamar Katz, de 19 años de edad

© Shministim


Raz Bar-David Varon, de 18 años

Raz Bar-David Varon, de 18 años

© Shministim


Yuval Oron-Ofir, de 19 años

Yuval Oron-Ofir, de 19 años

© Shministim


18 diciembre 2008

Activistas por la paz de Israel y otras partes del mundo participan en un día de acción para instar a las autoridades israelíes a devolver la libertad a dos muchachas y un muchacho que han sido encarcelados por negarse a servir en el ejército por motivos de conciencia.

Tamar Katz, Raz Bar-David Varon y Yuval Oron-Ofir son tres objetores de conciencia que cumplen su tercera pena de cárcel. Al menos seis adolescentes más, de ambos sexos, han sido encarcelados durante los últimos meses por negarse a alistarse y al menos dos más, ambas mujeres, corren un riesgo inminente de que las encarcelen.

Estas personas se niegan a servir en el ejército debido a su oposición a la presencia militar de Israel en los Territorios Palestinos Ocupados y a las prácticas del ejército israelí en dicha región. Consideran que, al alistarse, participarían en la comisión de abusos contra los derechos humanos con los que no desean tener vinculación alguna.

Amnistía Internacional ha unido su voz a la campaña. La organización considera que estos adolescentes son presos y presas de conciencia y pide su libertad inmediata y sin condiciones.

Tamar Katz, de 19 años, ya lleva 50 días recluida, cumpliendo su tercera pena de prisión. En la declaración en la que se negó a prestar el servicio militar, Tamar manifestó lo siguiente:

No estoy dispuesta a ser parte de un ejército de ocupación [...]. No estoy dispuesta a convertirme en una de las personas que empuñan un arma apuntada indiscriminadamente a civiles de Palestina, y no creo que tales acciones puedan provocar más cambio que el aumento interminable del antagonismo y la violencia en nuestra región.

Como castigo por negarse a vestir uniforme militar en prisión, Tamar ha sido sometida a régimen de aislamiento y privada de visitas de sus familiares.
 
El día de su arresto, la joven Raz Bar-David Varon, de 18 años, que también cumple su tercer condena, dijo:

He visto cómo este ejército ha llevado a cabo demoliciones y ha tiroteado y humillado a personas a las que yo no conocía [...]. Me duele cuando la gente palestina es sometida a ataques tan brutales, y me duele después cuando, debido a ello, vuelven su odio contra mí. No nací para servir como militar que ocupa otras tierras [...]. Mi deber es negarme.

Yuval Oron-Ofir, de 19 años, fue encarcelado por tercera vez el 14 de diciembre. Yuval explicó sus motivos para negarse a alistarse:

Hay otra vía, que no es la de la guerra. Es el camino del diálogo, de la comprensión [...] de la paz. Por eso no me uniré a un ejército cuyas acciones no puedo apoyar y cuya conducta no puedo justificar.

Por lo general, los y las adolescentes que se niegan a alistarse por no querer encontrarse en una situación en la cual puedan contribuir a la comisión de abusos contra los derechos humanos o participar en ella reciben penas de varios meses de prisión.

En Israel no existe un servicio civil alternativo que se pueda cumplir en lugar del servicio militar y, aunque en el ejército hay un “comité de conciencia”, sólo se suele exonerar del servicio a quienes se niegan a prestarlo por motivos religiosos. Las personas que declaran públicamente que no están dispuestas a alistarse por motivos de conciencia –ya sea porque son pacifistas o porque se oponen a las prácticas del ejército israelí en los Territorios Palestinos Ocupados– suelen ser encarceladas.

Al mismo tiempo, los soldados israelíes que cometen graves violaciones de derechos humanos, incluidos crímenes de guerra como el homicidio ilegítimo de civiles inermes, el bombardeo imprudente de zonas residenciales densamente pobladas o la destrucción arbitraria de viviendas, disfrutan sistemáticamente de impunidad.

“Esta política transmite un mensaje incorrecto a la sociedad israelí y, en especial, a la juventud –dice Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional encargada de Israel y los Territorios Palestinos Ocupados–. Todas las personas que sean objetoras de conciencia deben tener la oportunidad de presentar los motivos de su objeción a un órgano decisorio de carácter imparcial e independiente.”

“Amnistía Internacional insta a las autoridades israelíes a garantizar que se establece un órgano de este tipo y, mientras tanto, devolver la libertad de inmediato y sin condiciones a las y los objetores de conciencia actualmente en prisión y no encarcelar a ninguna persona más por este motivo.”