Se agudiza la crisis de desalojos para la población palestina
Niños y niñas junto a sus viviendas –en peligro de demolición– en Humsa (antes Hadidiya), valle del Jordán.
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Abdallah Hsein Bisharat (Abu Ahmad) con un maletín repleto de documentos y autos judiciales con órdenes y avisos de demolición y
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Señal en la que se ofrece alojamiento de alquiler en el asentamiento israelí de Ro'i, en las proximidades de las aldeas palestin
© Stop the Wall - Save the Jordan Valley Campaign
Asentamiento israelí de Beka’ot, cercano a Hadidiya/Humsa, valle del Jordán.
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Asentamiento israelí de Rotem, próximo a Wadi Milh, valle del Jordán.
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20 agosto 2007
El ejército israelí ha intensificado los esfuerzos para la expulsión de palestinos de la región del valle del Jordán en la Cisjordania ocupada, destruyendo sus hogares, restringiendo su circulación y limitando su acceso al agua. Las localidades de Humsa y Hadidiya, en el norte del valle del Jordán, se encuentran entre las afectadas: más de 100 personas, en su mayoría menores, corren el peligro de perder sus hogares y ser expulsadas de la zona.
El 13 de agosto de y por segunda vez el 23 de agosto 2007, el ejército israelí destruyó varias casas y corrales en Humsa. Las familias de Abdallah Hsein Bisharat y Ahmad Abdallah Bani Odeh quedaron sin hogar. La mayoría de las personas afectadas, en total más de 40, son menores de edad.
El pasado mes de abril, los habitantes de Hadidiya se vieron obligados a trasladarse a Humsa, aproximadamente a un kilómetro de distancia, cuando el ejército israelí amenazó con destruir sus viviendas. Las amenazas de destrucción y de nuevos desplazamientos continuaron. El ejército considera el área “zona militar cerrada”, destinada a prácticas de tiro para las fuerzas israelíes.
Los habitantes del lugar volvieron a levantar sus tiendas y corrales, pero viven con el temor de que las excavadoras del ejército vuelvan en cualquier momento. Entretanto, se les sigue negando el acceso al agua, y se restringe cada vez más su circulación mediante controles de seguridad y bloqueos de carreteras que les impiden utilizar las principales vías de tránsito por la zona.
El ejército israelí ha declarado la mayor parte del valle del Jordán “zona militar cerrada”, a la que se prohíbe acceder a la población palestina local. Sin embargo, los asentamientos israelíes (establecidos en violación del derecho internacional) continúan expandiéndose, y los colonos israelíes pueden circular libremente y utilizar enormes cantidades de agua.
Mientras en Humsa y Hadidiya cada casa está marcada para su destrucción y la población palestina tiene que transportar el agua para sus necesidades básicas desde una distancia de 20 kilómetros, los colonos israelíes disfrutan a unos cientos de metros de distancia de piscinas y huertos perfectamente irrigados.
En una visita a la zona en julio de 2007, Amnistía Internacional comprobó las penosas condiciones de vida que se imponen a la población palestina, sin agua corriente ni electricidad. Ya no pueden cultivar sus tierras, al carecer de agua para regar los cultivos.
La población palestina no podrá sobrevivir en esa zona si se le sigue negando el acceso al agua, pues su sustento proviene de la agricultura y el pastoreo de ovejas y cabras.
Más información
Israel y los Territorios Palestinos Ocupados: Soportando la ocupación. La población palestina, bajo sitio en Cisjordania (Informe, 4 de junio de 2007)Israel y los Territorios Palestinos Ocupados: Un camino a ninguna parte (Informe, 1 de diciembre de 2006)
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