Uzbekistán: abolición de la pena de muerte
11 enero 2008
La tendencia hacia la abolición total de la pena de muerte continúa: Uzbekistán se ha convertido en el último Estado, hasta el momento, que pone fin a las ejecuciones.
Desde el 1 de enero de 2008, Uzbekistán se ha convertido en el país número 135 del mundo que opta por abolir la pena de muerte en la ley o en la práctica. La pena capital se ha sustituido en la ley por la cadena perpetua o largas penas de prisión. Amnistía Internacional aplaude este paso hacia la erradicación de esta práctica cruel e inhumana.
Existe preocupación por el hecho de que, antes de la abolición de la pena de muerte, no se informaba a los familiares de las personas ejecutadas de la fecha y el lugar de ejecución y entierro. Amnistía Internacional insta a las autoridades uzbekas a cumplir con su compromiso, como Estado miembro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), de “facilitar al público información relativa a la aplicación de la pena de muerte”. Para ello, las autoridades deben garantizar que las familias de las personas ejecutadas reciben pleno acceso a dicha información y pueden recoger los efectos personales de sus familiares ejecutados.
Amnistía Internacional pide que los pocos territorios de la antigua Unión Soviética que aún mantienen la pena capital procedan a su plena abolición, convirtiendo así toda la región en una zona sin pena de muerte. El único país que sigue ejecutando a presos en Europa es Bielorrusia, donde la última ejecución de la que se ha tenido noticia se llevó a cabo en diciembre de 2007.
Desde el 1 de enero de 2008, Uzbekistán se ha convertido en el país número 135 del mundo que opta por abolir la pena de muerte en la ley o en la práctica. La pena capital se ha sustituido en la ley por la cadena perpetua o largas penas de prisión. Amnistía Internacional aplaude este paso hacia la erradicación de esta práctica cruel e inhumana.
Existe preocupación por el hecho de que, antes de la abolición de la pena de muerte, no se informaba a los familiares de las personas ejecutadas de la fecha y el lugar de ejecución y entierro. Amnistía Internacional insta a las autoridades uzbekas a cumplir con su compromiso, como Estado miembro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), de “facilitar al público información relativa a la aplicación de la pena de muerte”. Para ello, las autoridades deben garantizar que las familias de las personas ejecutadas reciben pleno acceso a dicha información y pueden recoger los efectos personales de sus familiares ejecutados.
Amnistía Internacional pide que los pocos territorios de la antigua Unión Soviética que aún mantienen la pena capital procedan a su plena abolición, convirtiendo así toda la región en una zona sin pena de muerte. El único país que sigue ejecutando a presos en Europa es Bielorrusia, donde la última ejecución de la que se ha tenido noticia se llevó a cabo en diciembre de 2007.

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