México: Mujer indígena en libertad
5 diciembre 2007
Una presa de conciencia, madre de cinco hijos, ha sido excarcelada en México después de más de 18 meses en prisión.
Magdalena García Durán, una mujer indígena mazahua y vendedora ambulante, fue excarcelada el 22 de noviembre después de que los tribunales resolvieran que no había evidencias para justificar su detención y procesamiento por los delitos de que se le acusaban: secuestro y ataques a las vías de comunicación.
Tras su excarcelación, la activista dio las gracias a Amnistía Internacional, que ha hecho una amplia campaña en su favor.
Magdalena García estaba en prisión desde el 4 de mayo de 2006, fecha en que fue detenida arbitrariamente en San Salvador Atenco (estado de México), durante unas manifestaciones. Varios agentes de policía la sacaron a tirones de una furgoneta y le propinaron numerosos golpes y puntapiés. Luego la esposaron, le cubrieron la cabeza y la obligaron a tumbarse sobre otros detenidos en el interior de un vehículo que estaba esperando. Los agentes la amenazaron reiteradamente con matarla "como a un perro".
Tras seis días de detención, le informaron de los delitos que se le imputaban y fue procesada. Magdalena ha negado siempre las acusaciones y su abogada defensora ha presentado pruebas que demuestran que no participó en los delitos violentos de los que fue acusada.
La excarcelación de Magdalena García se ha producido tras una serie de amparos judiciales que recomendaban su puesta en libertad. El 11 de agosto de 2006, un juez federal concedió el amparo a la defensa, aunque la orden fue eludida y no se cumplió. El 7 de noviembre de 2006 se concedió un segundo amparo basándose en que no había pruebas suficientes, pero el juez estatal tampoco ordenó esta vez su excarcelación. En enero de 2007, una corte federal superior confirmó el primer amparo, aunque la orden fue eludida una vez más.
Amnistía Internacional cree que el prolongado encarcelamiento de Magdalena García tuvo motivación política y que estaba totalmente injustificado. Las autoridades no presentaron pruebas de los delitos de los que fue acusada y hay indicios de que las pocas pruebas disponibles fueron probablemente inventadas.
Amnistía Internacional le sigue preocupando la suerte de más de 150 personas que siguen procesadas tras las manifestaciones de San Salvador Atenco, así como la de 20 personas que continúan en prisión por los mismos delitos y basándose en las mismas pruebas que sirvieron de base para el encarcelamiento de Magdalena García Durán.
Magdalena García Durán, una mujer indígena mazahua y vendedora ambulante, fue excarcelada el 22 de noviembre después de que los tribunales resolvieran que no había evidencias para justificar su detención y procesamiento por los delitos de que se le acusaban: secuestro y ataques a las vías de comunicación.
Tras su excarcelación, la activista dio las gracias a Amnistía Internacional, que ha hecho una amplia campaña en su favor.
Magdalena García estaba en prisión desde el 4 de mayo de 2006, fecha en que fue detenida arbitrariamente en San Salvador Atenco (estado de México), durante unas manifestaciones. Varios agentes de policía la sacaron a tirones de una furgoneta y le propinaron numerosos golpes y puntapiés. Luego la esposaron, le cubrieron la cabeza y la obligaron a tumbarse sobre otros detenidos en el interior de un vehículo que estaba esperando. Los agentes la amenazaron reiteradamente con matarla "como a un perro".
Tras seis días de detención, le informaron de los delitos que se le imputaban y fue procesada. Magdalena ha negado siempre las acusaciones y su abogada defensora ha presentado pruebas que demuestran que no participó en los delitos violentos de los que fue acusada.
La excarcelación de Magdalena García se ha producido tras una serie de amparos judiciales que recomendaban su puesta en libertad. El 11 de agosto de 2006, un juez federal concedió el amparo a la defensa, aunque la orden fue eludida y no se cumplió. El 7 de noviembre de 2006 se concedió un segundo amparo basándose en que no había pruebas suficientes, pero el juez estatal tampoco ordenó esta vez su excarcelación. En enero de 2007, una corte federal superior confirmó el primer amparo, aunque la orden fue eludida una vez más.
Amnistía Internacional cree que el prolongado encarcelamiento de Magdalena García tuvo motivación política y que estaba totalmente injustificado. Las autoridades no presentaron pruebas de los delitos de los que fue acusada y hay indicios de que las pocas pruebas disponibles fueron probablemente inventadas.
Amnistía Internacional le sigue preocupando la suerte de más de 150 personas que siguen procesadas tras las manifestaciones de San Salvador Atenco, así como la de 20 personas que continúan en prisión por los mismos delitos y basándose en las mismas pruebas que sirvieron de base para el encarcelamiento de Magdalena García Durán.

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