Abrumadora votación en la ONU en favor del desarrollo de un Tratado sobre el Comercio de Armas
4 noviembre 2008
El viernes 31 de octubre, 147 países votaron abrumadoramente en la ONU para seguir avanzado en la labor de desarrollar las bases fundamentales de un Tratado sobre el Comercio de Armas. Tan sólo dos países, Estados Unidos y Zimbabue, votaron en contra.
"Con esta gran votación, el mundo está más cerca de conseguir un Tratado sobre el Comercio de Armas que se base en el respeto a los derechos humanos –declaró Brian Wood, de Amnistía Internacional–. Es la única forma en que un tratado de este tipo puede detener realmente la carnicería generalizada y los abusos cometidos por la violencia armada. Sin embargo, hay todavía personas escépticas y personas que se oponen a este Tratado".
Las organizaciones que participan en la campaña Armas bajo Control, Amnistía Internacional, la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras y Oxfam Internacional, acogieron con satisfacción la votación, pero pidieron a los gobiernos que actúen sin pérdida de tiempo para que se haga avanzar el proceso y garantizar así la elaboración de un tratado sólido que se base en el derecho internacional de los derechos humanos, en el derecho internacional humanitario y en el desarrollo sostenible.
Es muy posible que en la Asamblea General que tendrá lugar en diciembre se vuelva a observar un consenso general creciente en favor del Tratado. El número de votos a favor del tratado fue especialmente significativo en África, América central y del Sur y Europa, lo que indica que tanto los países seriamente afectados por la violencia armada, como los principales países exportadores exigen un mayor control en el comercio de armas.
Doce Estados de Oriente Medio se abstuvieron. Sólo votaron en contra de la resolución del Tratado sobre el Comercio de Armas Estados Unidos y Zimbabue, lo que, en palabras de Brian Wood, indica "que le dan la espalda a la inmensa mayoría al adoptar sin ningún tipo de escrúpulos una postura contraria a un tratado que salvaría tantas vidas y medios de vida".
Cada día, más de un millar de personas mueren directamente a consecuencia de las armas de fuego, y muchos miles más lo hacen indirectamente a consecuencia de la violencia armada o son expulsadas de sus hogares o sus tierras, violadas, torturadas o mutiladas. Desde que comenzó el proceso en la ONU, en diciembre de 2006, unas 700.000 personas han muerto directamente por armas de fuego, lo cual muestra la urgente necesidad de contar con un Tratado sobre el Comercio de Armas.
Amnistía Internacional invitó a dos oficiales militares de alto rango a llevar a cabo una sesión informativa en la sede de la ONU en Nueva York. Se trataba del general de brigada retirado Mujahid Alam, de Pakistán, que estuvo al servicio de la ONU en la República Democrática del Congo y en Kosovo, y del teniente coronel John Ochai, de Nigeria, que fue jefe de operaciones de la misión de paz de la Unión Africana en Darfur, Sudán.
El general de brigada retirado Alam contó a los funcionarios de la ONU: "El estudio de la situación en la República Democrática del Congo demuestra que las violaciones de los embargos de armamento son frecuentes y continuos. El aspecto que más influye en la proliferación ilegal de armas pequeñas y de armas ligeras es la complicidad de los gobiernos de la región”.
"Aunque a veces es necesario que la ONU imponga embargos de armamento, los embargos ni se respetarán ni se podrán hacer cumplir a menos que exista un Tratado sobre el Comercio de Armas efectivo y que se establezcan normas comunes."
La nueva decisión tomada por la ONU es que se deben considerar como parte esencial de cualquier Tratado los principios recogidos en la Carta de la ONU y otras obligaciones contraídas por los Estados. La ONU convocará un máximo de seis reuniones con todos los Estados, lo que se denomina un Grupo de Trabajo de composición abierta, para debatir el ámbito potencial de actuación y los principios de un Tratado sobre el Comercio de Armas.
"Con esta gran votación, el mundo está más cerca de conseguir un Tratado sobre el Comercio de Armas que se base en el respeto a los derechos humanos –declaró Brian Wood, de Amnistía Internacional–. Es la única forma en que un tratado de este tipo puede detener realmente la carnicería generalizada y los abusos cometidos por la violencia armada. Sin embargo, hay todavía personas escépticas y personas que se oponen a este Tratado".
Las organizaciones que participan en la campaña Armas bajo Control, Amnistía Internacional, la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras y Oxfam Internacional, acogieron con satisfacción la votación, pero pidieron a los gobiernos que actúen sin pérdida de tiempo para que se haga avanzar el proceso y garantizar así la elaboración de un tratado sólido que se base en el derecho internacional de los derechos humanos, en el derecho internacional humanitario y en el desarrollo sostenible.
Es muy posible que en la Asamblea General que tendrá lugar en diciembre se vuelva a observar un consenso general creciente en favor del Tratado. El número de votos a favor del tratado fue especialmente significativo en África, América central y del Sur y Europa, lo que indica que tanto los países seriamente afectados por la violencia armada, como los principales países exportadores exigen un mayor control en el comercio de armas.
Doce Estados de Oriente Medio se abstuvieron. Sólo votaron en contra de la resolución del Tratado sobre el Comercio de Armas Estados Unidos y Zimbabue, lo que, en palabras de Brian Wood, indica "que le dan la espalda a la inmensa mayoría al adoptar sin ningún tipo de escrúpulos una postura contraria a un tratado que salvaría tantas vidas y medios de vida".
Cada día, más de un millar de personas mueren directamente a consecuencia de las armas de fuego, y muchos miles más lo hacen indirectamente a consecuencia de la violencia armada o son expulsadas de sus hogares o sus tierras, violadas, torturadas o mutiladas. Desde que comenzó el proceso en la ONU, en diciembre de 2006, unas 700.000 personas han muerto directamente por armas de fuego, lo cual muestra la urgente necesidad de contar con un Tratado sobre el Comercio de Armas.
Amnistía Internacional invitó a dos oficiales militares de alto rango a llevar a cabo una sesión informativa en la sede de la ONU en Nueva York. Se trataba del general de brigada retirado Mujahid Alam, de Pakistán, que estuvo al servicio de la ONU en la República Democrática del Congo y en Kosovo, y del teniente coronel John Ochai, de Nigeria, que fue jefe de operaciones de la misión de paz de la Unión Africana en Darfur, Sudán.
El general de brigada retirado Alam contó a los funcionarios de la ONU: "El estudio de la situación en la República Democrática del Congo demuestra que las violaciones de los embargos de armamento son frecuentes y continuos. El aspecto que más influye en la proliferación ilegal de armas pequeñas y de armas ligeras es la complicidad de los gobiernos de la región”.
"Aunque a veces es necesario que la ONU imponga embargos de armamento, los embargos ni se respetarán ni se podrán hacer cumplir a menos que exista un Tratado sobre el Comercio de Armas efectivo y que se establezcan normas comunes."
La nueva decisión tomada por la ONU es que se deben considerar como parte esencial de cualquier Tratado los principios recogidos en la Carta de la ONU y otras obligaciones contraídas por los Estados. La ONU convocará un máximo de seis reuniones con todos los Estados, lo que se denomina un Grupo de Trabajo de composición abierta, para debatir el ámbito potencial de actuación y los principios de un Tratado sobre el Comercio de Armas.


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