La muerte de un hombre revela la grave situación de los huérfanos adultos en Albania

Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

© Amnistía Internacional


Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

© Amnistía Internacional


Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

Imagen del estado en que se encuentra la residencia de la Escuela de Comercio de Vlora.

© Amnistía Internacional


18 febrero 2008

Renato Kaleshi, de 35 años, que se crió en orfanatos públicos en Albania, murió de neumonía el 12 de febrero en Vlora tras vivir durante años en condiciones miserables.

Las condiciones insalubres y degradantes en las que Renato Kaleshi vivió y murió son una clara muestra de que el Estado albanés no ha cumplido sus obligaciones legales de garantizar que las personas huérfanas, al llegar a la edad adulta, tienen acceso a una vivienda adecuada y a recibir ayuda y protección.

Renato Kaleshi era paralítico desde la niñez, al parecer como consecuencia de una caída que sufrió cuando estaba bajo la tutela del Estado en un orfanato, y desde 1993 necesitaba silla de ruedas para desplazarse. Padecía también una afección cardiaca. Durante los últimos 11 años vivió en miserables condiciones en la semiderruida residencia de la Escuela de Comercio de Vlora, junto con otros seis o siete adultos más, también huérfanos desde la niñez (huérfanos adultos).

El grupo vive en condiciones de pobreza extrema en el edificio, plagado de ratas, con olor a sumidero y con los cristales rotos. Los huérfanos adultos que habitan en él carecen de intimidad y comparten dos o tres habitaciones. También carecen de seguridad de tenencia: el inmueble es ahora propiedad privada y, según los informes, el propietario les ha dicho que deben desalojarlo. Las autoridades municipales, principales responsables de garantizarles un alojamiento adecuado alternativo, no lo han hecho en varias ocasiones anteriores.

La legislación albanesa garantiza a los huérfanos prioridad para conseguir vivienda y empleo al terminar su educación, a la edad de 18 años, a fin de protegerlos e integrarlos en la sociedad. El derecho a una vivienda adecuada también está garantizado por el derecho internacional, en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por Albania. El Estado albanés ha descuidado claramente estas obligaciones.

Otros 320 huérfanos adultos viven en condiciones similares en “guetos de huérfanos” de otras ciudades albanesas. A menudo son personas poco cualificadas y están desempleadas o realizan trabajos eventuales por poco dinero, sobreviviendo con una mínima ayuda estatal.

Estos adultos, que quedaron huérfanos de niños y se criaron al cuidado del Estado, no tienen posibilidades de alquilar o comprar una vivienda en el mercado. Las condiciones en que viven agravan el estigma y la exclusión social que es el sino de muchos de ellos, menoscabando su capacidad de crear hogares cálidos y estables para ellos y para sus hijos y haciéndolos vulnerables a la explotación.

Amnistía Internacional pide urgentemente a las autoridades de Vlora que cumplan con su obligación legal de proporcionar al resto de huérfanos adultos que viven en lo que fuera la Escuela de Comercio una vivienda adecuada. También pide a las autoridades centrales de Albania y a las municipales de todo el país que tomen medidas prioritarias para hacer realidad el derecho de los miembros más vulnerables de la sociedad, entre los que se encuentran los huérfanos adultos, a una vivienda adecuada.

Más información

Albania: “Sin un lugar al que poder llamar hogar” – Los huérfanos adultos y el derecho a la vivienda (Informe, Noviembre 2007)