Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

8 abril 2009

En Europa, la comunidad romaní sigue siendo objeto de discriminación masiva

En Europa, la comunidad romaní sigue siendo objeto de discriminación masiva

La comunidad romaní sufre discriminación masiva en toda Europa. Negados sus derechos a la vivienda, el empleo, la atención a la salud y la educación, sus miembros son a menudo víctimas de desalojos forzosos, ataques racistas y malos tratos por parte de la policía.

Los romaníes, que viven predominantemente al margen de la sociedad, son una de las comunidades más desfavorecidas de Europa. En algunos países se les impide conseguir la ciudadanía y los documentos personales necesarios para tener acceso a la seguridad social, la atención a la salud y otras prestaciones sociales.

Con frecuencia, a los niños y niñas romaníes se les envía a “escuelas especiales”, donde un plan de estudios reducido limita sus posibilidades de hacer desarrollar todo su potencial.

El 8 de abril es el Día Internacional del Pueblo Gitano, una celebración de la cultura romaní cuyo objetivo es sensibilizar sobre los problemas que sufre esta comunidad. Este día se viene conmemorando desde 1990 y llama la atención sobre la discriminación que sufren las comunidades romaní y gitana en todo el mundo.

Negación de una educación adecuada en la República Checa y Eslovaquia
En la República Checa continúa discriminándose a los romaníes. El sábado, una marcha contra esta comunidad convocada por manifestantes de extrema derecha en Prerov acabó con violentos enfrentamientos entre manifestantes y contramanifestantes.

Se calcula que en la República Checa viven unos 300.000 romaníes, menos del 3 por ciento de la población. El desempleo afecta especialmente a los romaníes checos, que según algunas fuentes suponen un tercio del total de las personas registradas como desempleadas en la República Checa. Los romaníes son también de los más vulnerables a los malos tratos policiales y otras formas de violencia por motivos raciales.

La Constitución de la República Checa garantiza el derecho a la enseñanza para todos los niños y niñas. Sin embargo, y a pesar de las medidas positivas tomadas en 2005, cuando se suprimió la categoría de “escuela especial” y se crearon medidas para facilitar la integración de los niños romaníes en el sistema educativo general, sigue habiendo discriminación y una exclusión intencionada de los niños romaníes de la enseñanza general.

Sigue dándose la práctica de separar a los niños y niñas romaníes escolarizándolos en colegios para niños con discapacidad mental, a pesar de que en noviembre de 2007 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la declaró discriminatoria e ilegal.

En Eslovaquia, un enorme número de niños y niñas romaníes son escolarizados indebidamente en “colegios especiales” para niños discapacitados, donde reciben una educación de menor nivel y tienen muy pocas oportunidades de encontrar empleo o acceder a la educación superior. Según estudios independientes, nada menos que el 80 por ciento del alumnado de los colegios especiales en Eslovaquia está formado por niños romaníes.

Pavlovce nad Uhom es una localidad del este de Eslovaquia situada a 10 kilómetros de la frontera con Ucrania. Más del 50 por ciento de sus 4.500 habitantes son romaníes. En la localidad hay dos escuelas de enseñanza primaria: una normal y otra especial para niños discapacitados.

En julio de 2008, casi dos tercios de los niños romaníes que cursaban estudios primarios en Pavlovce nad Uhom estaban segregados de hecho en la escuela especial, el 99,5 por ciento de cuyos aproximadamente 200 alumnos eran romaníes.


Discriminación en Italia
Desde 2007, las autoridades italianas han incrementado la adopción de medidas de “seguridad”, al parecer discriminatorias, que afectan desproporcionadamente a las minorías romaní y sinti.

En mayo de 2007 se firmaron acuerdos especiales entre el gobierno central y las autoridades locales de importantes ciudades, en virtud de los cuales el Ministerio del Interior transfería a estas autoridades algunas de sus competencias.

El objetivo era abordar lo que se consideraban amenazas para la seguridad, como las que se suponía que planteaba la presencia de comunidades romaníes y sintis en estas ciudades.

En mayo de 2008, el presidente del consejo de ministros, a través de un decreto, concedió durante un año poderes de excepción a los prefectos (representantes permanentes del gobierno nacional en un territorio) para solucionar la “emergencia nómada”, aplicando una ley de medidas de emergencia en caso de catástrofes naturales promulgada en 1992.

Estos poderes pueden utilizarse contra personas de cualquier nacionalidad consideradas “nómadas” y parecen afectar desproporcionadamente a romaníes y sintis.

Los prefectos pueden incumplir diversas leyes, incluidas las que confieren derechos a todas las personas en relación con los poderes de las autoridades. También pueden llevar a cabo un “censo” recogiendo información –huellas dactilares incluidas– exclusivamente de las personas consideradas “nómadas”, sean éstas italianas, de un país de la UE o de países no pertenecientes a la UE. El carácter discriminatorio de este “censo” ha planteado graves motivos de preocupación.

Durante al menos 10 años ha sido habitual el desalojo forzoso de comunidades romaníes, pero la frecuencia y el impacto de esta práctica parecen haber aumentado desde 2007.

Las comunidades afectadas son la romaní y la sinti, que viven en asentamientos no autorizados y, en algunos casos, otras que tienen la titularidad para vivir en asentamientos autorizados. Los romaníes y sintis que son ciudadanos italianos o de la UE se han visto igualmente afectados.

Muchos de los desalojos forzosos parecen haber vulnerado las normas internacionales de derechos humanos y las leyes nacionales pertinentes, que disponen que las personas amenazadas de desalojo deben contar con las debidas garantías procesales, incluida la posibilidad de obtener resarcimiento por vía judicial. Además, en muchos casos no se debatieron ni se propusieron a las comunidades soluciones de alojamiento alternativas, violando con ello las normas internacionales, a consecuencia de lo cual muchos romaníes y sintis han quedado sin hogar.

Muchos de ellos, obligados a buscar un techo en muy poco tiempo y en zonas no autorizadas, han sufrido reiterados desalojos forzosos.

A menudo, las medidas tomadas por las autoridades han ido acompañadas de un duro discurso antirromaní por parte de políticos locales y nacionales y del vilipendio de la comunidad romaní en los medios de comunicación.

Durante 2008, la estigmatización de los romaníes y los sintis contribuyó a un clima en el que los ataques contra grupos e individuos alcanzaron dimensiones sin precedentes. La comunidad romaní ha sido víctima de actos de violencia ciudadana multitudinaria, en los que sus miembros han sido agredidos física y verbalmente y sus asentamientos han sido incendiados.


Aumenta el sentimiento antirromaní en Hungría
Recientemente se han producido en Hungría una serie de agresiones contra romaníes.

Según informan los medios de comunicación, Robert Csorba, romaní de 27 años, y su hijo de cinco años, Robika, murieron el 23 de febrero en Tatarszentgyorgy, población situada a unos 40 kilómetros al sudeste de Budapest, al parecer abatidos a disparos cuando huían de su casa en llamas. Se sospecha que el incendio fue intencionado.

Según los informes, en un primer momento la policía local dijo en el lugar de los hechos que la causa del incendio había sido una avería eléctrica, a pesar de que los vecinos informaron de haber oído disparos y de que en la nieve habían aparecido casquillos de bala y manchas de sangre. Horas más tarde, la policía declaró que no había sido un accidente.

Según los informes, el 27 de febrero la Oficina Nacional de Investigación de Hungría anunció que podía no tratarse de un caso aislado, sino formar parte de un conjunto de agresiones similares, posiblemente perpetradas por el mismo grupo de personas. El jefe de este organismo, Attila Pet?fi, declaró que recientemente había habido siete agresiones similares contra romaníes, en las que habían muerto cuatro personas.

Según la policía nacional húngara, en 2008 hubo 16 ataques con armas contra viviendas romaníes, en los que murieron al menos cuatro romaníes.


Desalojos forzosos en Serbia
A los romaníes también se les niega el derecho a una vivienda adecuada. El 3 de abril, en Serbia, un grupo de romaníes, que vivían en un asentamiento ilegal en Novi Beograd, fueron desalojados por orden del alcalde de Belgrado.

Aproximadamente 250 romaníes, algunos de ellos desplazados internos de Kosovo, y entre los que había niños y niñas de corta edad, ancianos y enfermos, fueron desalojados de un asentamiento provisional. Según los informes, dos mujeres tuvieron que ser trasladadas al hospital con un cuadro de estrés.

Según la prensa, los bulldozers aparecieron acompañados de agentes de la policía para desmantelar el asentamiento a primera hora de la mañana, antes de que se presentara a la comunidad la notificación oficial del desalojo. Las improvisadas viviendas fueron reducidas a escombros ante la mirada de quienes hasta entonces habían vivido en ellas.

El asentamiento fue desmantelado para dejar sitio para una carretera de acceso a la sede de la Universiada 2009, que se celebrará en Belgrado este año.

Al parecer, el alcalde de Belgrado proporcionó a los romaníes unos contenedores como alojamiento alternativo provisional, pero unos 50 residentes del barrio donde habían sido ubicados los contenedores trataron de incendiar tres de ellos. Muchos de los romaníes desalojados pasaron cinco noches durmiendo al raso al carecer de un alojamiento alternativo.


Negación de una vivienda adecuada en Rumania
En agosto de 2004, más de un centenar de romaníes fueron desalojados de un edificio en Miercurea Ciuc, localidad situada en el condado de Harguita, de mayoría húngara. Las 12 familias viven ahora en un campo de 800m². En la valla que rodea la depuradora de aguas residuales cercana al campo hay señales que advierten del peligro tóxico.

Las autoridades proporcionaron a los romaníes ocho barracones de metal para vivir. Como no eran suficientes, los romaníes construyeron otras 14 casas de madera y otros materiales.

Las viviendas están conectadas al suministro de electricidad y agua de la depuradora. Cuando se les acaba la madera –el ayuntamiento les proporciona cierta cantidad–, los romaníes utilizan combustible sólido para calentar los barracones, que no ofrecen suficiente protección contra la lluvia y el frío. En invierno las condiciones meteorológicas son muy duras, con temperaturas que pueden llegar a 26 grados bajo cero.

El ayuntamiento proporciona transporte para trasladar a los niños a la escuela primaria, sólo para romaníes, situada al otro extremo de la localidad.

Según afirman romaníes de la zona, las condiciones en que viven son extremadamente insalubres, dada la proximidad de la depuradora de agua y el clima de la zona.

Se suponía que la ubicación de los romaníes en este lugar era una solución temporal, pero ya llevan viviendo allí más de cuatro años.

Otros romaníes desalojados del mismo edificio en 2004 decidieron que no querían ir a los barracones que les ofrecían y construyeron chozas cerca del vertedero, situado a una hora de la localidad andando. Allí las condiciones de vida son igualmente inadecuadas.

Varios romaníes han presentado una denuncia contra las autoridades, acusándolas de discriminación. La organización no gubernamental romaní CRISS (Centro Romaní de Intervención y Estudios Sociales, en colaboración con el Consejo Nacional para Combatir la Discriminación, documentó el caso en julio de 2005, efectuando numerosas visitas al lugar.

En aquel momento, el teniente de alcalde de Miercurea Ciuc dijo, según los informes, que no era un caso de discriminación y que, en todo caso, podía considerarse discriminación positiva, ya que a los romaníes trasladados cerca de la depuradora se les habían dado tierras gratis propiedad del Estado, además de conexión a la red de electricidad y el suministro de agua, que pagaban las autoridades locales.

El caso también ha aparecido en los medios de comunicación locales y nacionales, sin que hasta la fecha nada haya cambiado.


Devolución a Kosovo
Varios gobiernos de la UE tienen planes para la devolución de romaníes a Kosovo, donde pueden ser víctimas de gran discriminación. Está previsto que haya devoluciones desde Suiza, país con el cual se llegó a un acuerdo en febrero de 2009, Francia y la mayoría de los países nórdicos.

Está previsto que sean devueltas desde Alemania 18.500 personas: 3.500 albanos, 10.000 romaníes y 5.000 ashkalíes, goraníes, turcos y serbios.

Los romaníes, ashkalíes y egipcios huyeron de Kosovo al final de la guerra, en junio de 1999, por temor a ser perseguidos, incluso secuestrados. Otros romaníes se vieron obligados a huir en marzo de 2004, durante la violencia interétnica entre albanos y serbios, que también afectó a ashkalíes y egipcios.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informó en julio de 2008 que aproximadamente un millar de casos de violencia interétnica estaban sin resolver, en parte por el temor a sufrir intimidación y la falta de protección de los testigos.

Aunque la intensidad y la frecuencia de la violencia interétnica ha descendido, continúa la intimidación de bajo nivel, que afecta a personas de todas las etnias que regresan a lugares donde su etnia es minoritaria. La discriminación contra los romaníes es generalizada en aspectos como el acceso a la educación, la atención de la salud, el empleo y el derecho a una vivienda adecuada.

Si bien el gobierno ha elaborado un plan de actuación para integrar a las comunidades romaní, ashkalí y egipcia, y otro para integrar a los refugiados retornados, no ha aplicado ninguno de los dos. Decenas de miles de romaníes pueden ser devueltos en 2009.

Un funcionario de Kosovo dijo a Amnistía Internacional en febrero que Kosovo no tiene recursos ni capacidad para hacer frente a un retorno en masa.

Tal vez el peor caso de discriminación en Kosovo sea el de más de 200 familias que viven desde 1999 en campos situados en vertederos contaminados por plomo. A pesar de que en 2001 la Organización Mundial de la Salud y otros organismos informaron de que la contaminación por plomo en sangre de niños y adultos es una de las más altas del mundo, los romaníes siguen viviendo en estos campos.

Coincidiendo con las celebraciones de este año, 500 romaníes y ashkalíes residentes en los campos llevarán a cabo una vigilia con velas.

 

Más información

Una marcha a través de una localidad checa siembra el temor en la comunidad romaní (noticia, 6 de abril de 2009)
Desalojo forzoso de asentamiento romaní en Milán (noticia, 31 de marzo de 2009)
Europa se une contra la discriminación de la comunidad romaní (noticia, 26 de noviembre de 2008)

País

República Checa 
Hungría 
Italia 
Rumania 
Serbia 
Eslovaquia 

Región

Europa y Asia Central 

Tema

Discriminación 
Economic, Social and Cultural Rights 
Law Enforcement 
Medical And Health 
Refugees, Displaced People And Migrants 

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