"Los interrogadores me escupían, me insultaban y me daban patadas. Lo hacían porque yo había negado la información que me habían presentado." - Ex detenido torturado por el DRS en 2005
Continúan cometiéndose con impunidad actos de tortura y otros malos tratos en Argelia contra personas sospechosas de tener información sobre terrorismo.
El Departamento de Información y Seguridad (DRS, por sus siglas en francés), conocido comúnmente como Seguridad Militar, es un servicio de inteligencia perteneciente a las fuerzas armadas y especializado en lucha antiterrorista que actúa con gran secretismo.
El DRS recluye sistemáticamente a personas sospechosas en lugares secretos de detención, y sus familias no reciben ninguna información sobre su paradero, en ocasiones durante meses. Mientras permanecen recluidos por el DRS, los detenidos no tienen contacto con el mundo exterior, y se reciben continuos informes de tortura y otros malos tratos.
Las declaraciones obtenidas por el DRS se utilizan frecuentemente en los juicios para lograr que se dicten sentencias condenatorias por delitos relacionados con terrorismo, mientras que las denuncias de tortura u otros malos tratos bajo custodia del DRS nunca se investigan.
Algunos de los métodos de tortura empleados son las palizas, las descargas eléctricas, la ingestión forzada de agua sucia, orina o productos químicos, y la suspensión de los detenidos del techo.
La mayoría de las personas detenidas no tienen acceso a un abogado la primera vez que comparecen ante un juez.
Ninguna institución civil supervisa eficazmente las prácticas del DRS. Los fiscales no hacen cumplir las salvaguardias consagradas por la legislación argelina y, al parecer, no son informados de las detenciones que efectúa el DRS.
El DRS está especializado en la reclusión y el interrogatorio de las personas sospechosas de tener información sobre actividades terroristas, debido a sus presuntos vínculos con grupos armados en Argelia o con redes terroristas internacionales en el extranjero.
Las autoridades argelinas aplican medidas contra el terrorismo desde hace más de un decenio y se han convertido en un aliado primordial de Estados Unidos y de otros gobiernos en la "guerra contra el terror". Hoy en día, la "guerra contra el terror" sirve de excusa en Argelia para seguir cometiendo abusos.
Los gobiernos extranjeros han de emprender más acciones para contribuir a acabar con la tortura y los malos tratos en Argelia al tiempo que se refuerza la cooperación en materia de seguridad. Por el contrario, no deben devolver a Argelia a ninguna persona que pueda quedar expuesta a sufrir tortura o malos tratos, con independencia de que las autoridades argelinas hayan ofrecido “garantías diplomáticas” según las cuales no se torturará ni maltratará a las personas devueltas.
El gobierno de Argelia debe poner fin a las detenciones y reclusiones realizadas por el DRS y ha de garantizar que todas las personas detenidas accedan sin demora a asistencia letrada.
Las autoridades argelinas también deben derogar las leyes de amnistía que conceden impunidad a los miembros de las fuerzas de seguridad y que incluso penalizan las críticas contra los agentes estatales con años de prisión. Ya no pueden interponerse denuncias contra las fuerzas de seguridad, independientemente de los delitos que éstas hayan cometido.

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