Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

7 diciembre 2009

Blog: Mi vida en un campo de trabajo chino

Blog: Mi vida en un campo de trabajo chino
Personas de todo el mundo participan esta semana en la acción Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional, enviando cartas y firmando peticiones para mostrar su solidaridad con personas que sufren abusos contra los derechos humanos.

El ex preso de conciencia Bu Dongwei pasó más de dos años en un campo de “reeducación por el trabajo” chino hasta que fue liberado en julio de 2008, tras la campaña llevada a cabo por Amnistía Internacional y sus simpatizantes.

Por Bu Dongwei
"Estaba trabajando en Pekín para una ONG estadounidense, en un proyecto financiado por el gobierno de ese país, cuando fui detenido y enviado a un campo de 'reeducación por el trabajo' debido a mi condición de practicante Falun Gong.

El 19 de mayo de 2006, seis o siete agentes de policía irrumpieron en mi domicilio y lo registraron en busca del libro Nine Commentaries on the Communist Party (Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista). No encontraron ese libro, pero sí varios ejemplares de publicaciones Falun Gong. Después fui conducido al centro de detención del distrito de Haidian, en Pekín.  

Me encerraron en una celda pequeña, de unos 20,5 metros cuadrados, con otras 30 o 35 personas, en ocasiones más de 40. Permanecí más de tres meses en el centro de detención antes de que me trasladaran al campo de trabajo.

No era la primera vez que me llevaban a este campo de trabajo. En 2000 me habían enviado allí durante un año por la misma razón.

La persecución en el campo de trabajo adopta varias formas: privación de las necesidades básicas, 'lavado de cerebro', no hay libertad para ir al cuarto de baño, no hay libertad para lavar ropa, comida pésima y condiciones de vida pésimas.

En el campo de trabajo de Tuanhe, en Pekín, se obliga a todos los seguidores de Falun Gong a escuchar repetidamente a los guardias insultar a los Falun Gong, a ver videos que calumnian a Falun Gong, a denunciar a Falun Gong y a entonar diariamente canciones que elogian al Partido Comunista. 

La alimentación forzada es un método de tortura que se utiliza a menudo en los campos de trabajo contra los practicantes Falun Gong, especialmente contra aquellos que inician huelgas de hambre en protesta por la persecución ilegal que sufren.

Un practicante Falun Gong, Yu Ming, al que conocí por primera vez en el campo de trabajo de Tuanhe en 2001, se encontraba en el campo por tercera vez. Sin embargo, en esta ocasión no llegué a verle porque se puso en huelga de hambre y lo recluyeron en una habitación especial, de dimensiones reducidas, con una cámara de video.

Un día un guardia me llevo a su oficina, pero se olvidó de apagar el monitor antes de que yo entrase. En la pantalla vi a Yu Ming amarrado a una pequeña cama en el centro de la habitación; cuatro detenidos que no eran Falun Gong estaban sentados a su alrededor.

Todos los días un doctor acudía a alimentar por la fuerza a Yu Ming. Permaneció más de seis meses amarrado a la cama antes de que lo trasladaran a otro campo de trabajo en abril de 2007.

Los guardias del campo dispusieron que algunos detenidos no Falun Gong viviesen con nosotros y les encomendaron nuestra vigilancia. Los guardias prometieron reducir las condenas de los detenidos no Falun Gong si 'trabajaban bien'. En el campo no se permite a los Falun Gong hablar entre ellos.

Trabajo obligatorio en los campos
La primera vez que estuve en el campo nos obligaban a envasar palillos para comer desechables en condiciones muy antihigiénicas. Todos los días teníamos que envasar entre 6.000 y 7.000 pares de palillos. Los palillos estaban esparcidos por el suelo de la pequeña habitación y la gente los pisaba a menudo. Algunos de esos palillos se destinan a la exportación.

En julio de 2009, estaba comiendo en una cafetería de Capitol Hill, en Washington DC, cuando reparé en que los palillos desechables estaban fabricados en China. No estoy seguro de que esos se hubiesen fabricado en campos de trabajo… pero nosotros hacíamos el mismo modelo.

La segunda vez que estuve en el campo se nos obligaba a empaquetar cajas de cartón y estábamos expuestos a pegamentos tóxicos sin protección suficiente.

Con la ayuda del gobierno estadounidense, el Parlamento Europeo, los gobiernos británico y alemán y Amnistía Internacional, entre otras entidades, mi hija y yo pudimos reunirnos con mi esposa en Estados Unidos, después de que me liberaran en julio de 2008.

Estoy muy agradecido a las personas que nos han ayudado a mi familia y a mí en los últimos dos años.

Hoy en día, millones de seguidores del movimiento Falun Gong siguen sufriendo persecución en la China continental. Muchos han perdido sus trabajos, sus casas y su libertad. Algunos han perdido hasta la vida sólo por la solidez de sus creencias.

Incluso cuando estaba en el campo de trabajo, pude percibir en la actitud de los guardias que recibían presiones del mundo exterior. Uno de ellos me dijo en una ocasión que las organizaciones internacionales de derechos humanos se interesaban por mí.

Sólo después de llegar a Estados Unidos supe que miembros de Amnistía Internacional de todo el mundo me habían escrito cientos, si no miles, de cartas. Las autoridades confiscaron todas las cartas, pero estoy convencido de que la presión de la sociedad internacional y, por supuesto, las cartas de la membresía de Amnistía Internacional, me ayudaron mucho.

Mi experiencia demuestra que la atención y la presión de la sociedad internacional pueden contribuir a mejorar las condiciones de las personas encarceladas. El Maratón de Envío de Cartas es una gran idea. La ciudadanía china está empezando a lanzar iniciativas similares en favor de las personas encarceladas en China. Te pido que colabores para poner fin a la persecución de diferentes personas. Debe ponerse –y se pondrá– fin a la injusticia con el esfuerzo concertado de todas las personas honestas y buenas."

Más información

El lugar de mi esposo no está en prisión (blog de Shaimaa, esposa de un activista de derechos humanos egipcio)
Mi yerno, el preso de conciencia (blog de Talib Yakubov, suegro de un activista de Uzbekistán)
Participa en la acción “Escribe por los derechos” de Amnistía Internacional

Tema

Activistas 
Detención 
Libertad de expresión 
Presos y presas de conciencia 
Tortura y malos tratos 

País

China 

Región

Asia y Oceanía 

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