Documento - Los derechos humanos son clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Por Salil Shetty.

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Los derechos humanos son clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio


Índice AI:POL 39/003/2010


POR SALIL SHETTY


Hawa se puso de parto a primeras horas de la noche del 18 de marzo de 2008 en un pueblo del distrito de Koinadugu, en el norte de Sierra Leona. Acudió a la clínica local para dar a luz, pero había complicaciones graves y la trabajadora de salud local le aconsejó ir al hospital de Kabala, que se encuentra a unos 16 kilómetros de distancia, donde podría recibir asistencia especializada.


Pero surgieron más problemas. El centro de salud no disponía de ningún vehículo ni de teléfono o radio para llamar a uno, con lo que Hawa dependía de sí misma para llegar al hospital. Su familia comenzó inmediatamente a recaudar dinero para pagar el transporte y a buscar una forma de llevarla al hospital. Pero no pudieron encontrar ningún automóvil y pronto fue demasiado tarde. Hawa falleció a las 2.30 de la madrugada. Los gemelos nacieron muertos.


Por desgracia, la historia de Hawa es demasiado habitual en Sierra Leona, país con una de las tasas de mortalidad materna más elevadas del mundo. Miles de mujeres mueren en circunstancias similares cada año.


Todavía recuperándose de una guerra civil de efectos devastadores, el sistema de salud de Sierra Leona tiene grandes dificultades para satisfacer hasta las necesidades más básicas. Las mujeres son las que se llevan la peor parte. Se enfrentan a discriminación, violencia y a una falta de educación y apoyo que afectan directamente a uno de los derechos humanos más fundamentales: el derecho a la salud.


Como el resto de los miembros de Naciones Unidas, en el año 2000 el gobierno de Sierra Leona se comprometió a mejorar la salud materna como uno de sus Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los ODM representan una promesa sin precedentes para resolver la pobreza global: ocho objetivos que se deben haber alcanzado en 2015 y que abordan una amplia gama de problemas que van desde la pobreza extrema y la salud a la educación y el nivel de vida.


Sin embargo, diez años después de su establecimiento, el futuro de los ODM es incierto. La ONU ha emitido una advertencia clara al afirmar que muchas de las metas no se cumplirán a tiempo a menos que los esfuerzos se aceleren radicalmente. Incluso los cálculos más conservadores estiman que se está dejando en la estacada a más de mil millones de personas.


El trabajo de Amnistía Internacional a lo largo de los años ha mostrado cómo la discriminación y la exclusión a menudo pueden causar o exacerbar muchos de los problemas que los ODM pretenden resolver. En los países ricos y también en los países en desarrollo, las personas vulnerables que viven en los márgenes de la sociedad a menudo sufren violaciones de sus derechos a una vivienda adecuada, salud, agua, saneamiento y educación, entre otros. A menudo quedan fuera de las consultas sobre asuntos que les afectan directamente o se les ignora cuando intentan hacer oír su voz. Como Amnistía Internacional también ha demostrado, la igualdad y la inclusión son esenciales para mejorar las cosas.


Al cabo de diez años, merece la pena reflexionar sobre dónde nos encontramos y a dónde nos debemos dirigir para alcanzar los ODM. Las personas que fijaron los ODM establecieron las metas originales como un punto de partida para avanzar. La intención siempre fue que los Estados establecieran sus propias metas individuales, adaptadas a sus contextos nacionales pero dentro del marco de los ODM. Correspondía a los Estados decidir si querían hacerlo. Por desgracia, la mayoría de los países han elegido no actuar.


Sin embargo, algunos países han adoptado metas que superan a los ODM. Por ejemplo, países latinoamericanos y caribeños han ampliado sus compromisos en materia de educación para incluir la educación secundaria. En África y el Sur de Asia, Kenia, Sudáfrica y Sri Lanka, se adoptaron metas más ambiciosas que las fijadas en los ODM en relación con el acceso al agua y los servicios de saneamiento. Perú ha dado pasos para eliminar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres más pobres para acceder a la salud y Nepal ha estudiado cómo mejorar la atención a la salud materna.


Estos países han demostrado que es posible adaptar los ODM para abordar algunas de sus necesidades más apremiantes y apuntalar los derechos de algunos de sus ciudadanos más vulnerables. El resto del mundo debería estar trabajando para hacer lo mismo.


Ahora tenemos una oportunidad para garantizar que el impulso político generado alrededor de los ODM puede ser utilizado como un catalizador para conseguir el cambio mucho más profundo y a más largo plazo que necesitan las personas que viven en la pobreza.


Pero esto sólo puede lograrse si este mes, en la Cumbre sobre los Objetivos del Milenio, los líderes mundiales se comprometen a defender y respetar los derechos humanos de las personas que más apoyo necesitan. La discriminación contra las mujeres y la exclusión de las personas marginadas deben abordarse en todos los esfuerzos para alcanzar los ODM, si pretendemos que sean eficaces.


Para lograrlo, todos los gobiernos deben evaluar con honradez el progreso que han realizado hacia la consecución de los ODM. Deben trabajar para poner fin a la discriminación y promover la igualdad y la participación, garantizando que los esfuerzos para alcanzar los ODM son inclusivos y tendentes a poner fin a la discriminación, garantizan la igualdad de género y otorgan prioridad a los grupos en situación más desventajosa.


Por último, deben recordar que la Declaración del Milenio –de la que se derivan los ODM– prometió esforzarse para garantizar la protección y promoción de todos los derechos humanos, civiles, culturales, económicos, sociales y políticos, para todas las personas.


Este mes, cuando los miembros de la ONU se reúnen para reflexionar sobre el progreso realizado en la consecución de los ODM, poco ha cambiado para los habitantes del distrito de Koinadugu. Sierra Leona ha introducido recientemente asistencia médica gratuita para las mujeres embarazadas, pero las promesas del gobierno han tardado mucho en llegar a las áreas rurales. Muchas mujeres todavía no disponen de atención obstétrica pre-natal o de urgencia; además, la clínica sigue estando demasiado lejos y carece de lo más imprescindible. Para las mujeres de las áreas rurales la ayuda aún es escasa y débil la esperanza de que las cosas mejoren pronto. Ayudar a que eso cambie, depende de nosotros.

Salil Shetty – secretario general de Amnistía Internacional


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