Documento - Siria: Matar al mensajero: Los periodistas, en el punto de mira de todas las partes en el conflicto de Siria

ÍNDICE 1. Introducción ............................................................................................................... 2

2. Violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos cometidas por las fuerzas estatales y progubernamentales ................................................................ 7

Escritores y periodistas locales ..................................................................................... 8

Periodistas ciudadanos y activistas de los medios de comunicación .............................. 14

Periodistas extranjeros ............................................................................................... 20

Detenciones y toma de rehenes ............................................................................... 21

El centro de medios de comunicación de Homs ......................................................... 26

3. Abusos cometidos por los grupos armados de oposición ............................................... 30

Homicidios ilegítimos ................................................................................................. 31

Secuestros y toma de rehenes .................................................................................... 33

La libertad de expresión y la ley en Siria ..................................................................... 39

El derecho internacional humanitario .......................................................................... 43

El derecho internacional de los derechos humanos ....................................................... 45

El derecho penal internacional .................................................................................... 48

A las autoridades sirias ............................................................................................. 49

A los grupos armados de oposición ............................................................................. 49

A la comunidad internacional ...................................................................................... 50

Al Consejo de Seguridad de la ONU ............................................................................ 50

Notas finales ................................................................................................................ 51

Matar al mensajero: Los periodistas, en el punto de mira de todas las partes en el conflicto de Siria

1. INTRODUCCIÓN

Escribir […] es delito, y si te atrapan te tratan como a cualquier otro delincuente. Miral Abdul Aziz Sheikha, periodista y escritor crítico con el gobierno, condenado in absentia a 18 años de prisión en mayo de 2012.

Tengo derecho a la libertad de expresión; no pueden matarme por ello. Yara Saleh, presentadora de un noticiario de la cadena progubernamental de televisión Al Ijbariya, secuestrada y torturada por un grupo armado de oposición afín al Ejército Sirio Libre en agosto de 2012.

Siria es el país más mortal del mundo para los periodistas.1 Tanto las fuerzas partidarias del gobierno como las contrarias a él han convertido a los profesionales de los medios de comunicación y a los “periodistas ciudadanos”2 en objeto específico de los mismos abusos que tan valientemente intentan ellos documentar en el amargo conflicto armado sirio, a saber: homicidios ilegítimos, tortura, desapariciones forzadas, secuestros e intimidación. Se sabe que, a decenas de periodistas, su valentía les ha costado la vida.3

Se cree que son más de 70.000 las personas muertas en Siria en los dos años transcurridos desde que las manifestaciones pacíficas en demanda de reformas tomaron la calle en marzo de 2011.4 Según la ONU, más de 1,3 millones más han salido del país, huyendo de la intensificación de la matanza, y alrededor de otros 4 millones se han visto desplazadas internamente.5 La población civil, incluidos los periodistas, es la que está pagando el precio más alto en un conflicto que se ha convertido en una guerra civil cada vez más sangrienta y que no parece tener fin.

Los periodistas ciudadanos de Siria han desempeñado un papel decisivo a la hora de garantizar que la información sobre los homicidios y abusos llega al mundo exterior. Han emitido una sucesión constante de vídeos y otras imágenes que ponen de manifiesto las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas del gobierno y las shabiha, milicias afines al gobierno que actúan junto con ellas, así como los abusos de los grupos armados de oposición. La repentina explosión de información de fuentes anteriormente desconocidas ha planteado muchas dificultades de verificación a las organizaciones de derechos humanos y los medios de comunicación internacionales. Sin embargo, sin los periodistas ciudadanos que informan desde sus barrios, a menudo con gran riesgo para su seguridad, es probable que el mundo exterior nunca hubiera tenido noticia de

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muchos de los abusos cometidos, incluidos crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

Desde el primer momento, el gobierno sirio ha utilizado varios métodos para ocultar su represión violenta de las protestas. En los primeros días del levantamiento, las fuerzas de seguridad disparaban contra las multitudes participantes en manifestaciones pacíficas y cortejos fúnebres, a la vez que el gobierno culpaba de ello a misteriosas bandas armadas, a las que acusaba de intentar difamar a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, los testigos hablaban de estrecha colaboración entre los francotiradores y otras fuerzas del gobierno.

Entonces el gobierno intentó reprimir el flujo de información procedente de los periodistas ciudadanos practicando detenciones masivas de personas a las que acusaba de difundir “información falsa o exagerada al extranjero”. También negaba el acceso de los medios de comunicación internacionales a las ciudades y pueblos directamente afectados por las protestas y el posterior conflicto.6 Se expulsó a algunos periodistas extranjeros.7 A otros que pretendían entrar en Siria se les denegó el visado o se les permitió la entrada con tan fuertes restricciones que les impedían informar de manera independiente o se lo obstaculizaban gravemente.8 Los periodistas internacionales designados para informar del conflicto iban entonces a las fronteras del país para hablar con los refugiados sirios que entraban en Turquía, Líbano y Jordania de los abusos de que habían sido testigos.

Cuando las protestas y su represión violenta degeneraron en un auténtico conflicto armado, que enfrentaba al gobierno y sus fuerzas armadas y de seguridad con una oposición compuesta de un dispar conjunto de grupos armados, los periodistas internacionales comenzaron a dirigirse a los grupos armados para que les facilitaran el acceso a las zonas donde las tropas del gobierno estaban bombardeando a la población civil. Algunos perdieron la vida en el intento. Tal fue el caso de la famosa corresponsal de guerra estadounidense Marie Colvin, de 56 años, reportera de la publicación británica Sunday Times, a quien mataron junto con el reportero gráfico francés Remi Ochlik, de 28 años, el 22 de febrero de 2012, cuando las fuerzas del gobierno bombardearon el centro provisional de medios de comunicación de Homs, donde habían buscado refugio (véase el capítulo 2).

La gran mayoría de las personas que han muerto informando de la guerra –al menos 46 desde marzo de 2011 hasta finales de abril de 2013, según la UNESCO–9 eran sirias. Algunas murieron al quedar atrapadas en bombardeos o tiroteos, pero se cree que al menos a 36 las mataron deliberadamente fuerzas del gobierno o de la oposición debido a su trabajo.10 Por ejemplo, según la información disponible, el presentador de la televisión pública Mohammed al-Sa’eed fue secuestrado en su casa, en Damasco, en julio de 2012 y ejecutado sumariamente por el grupo islamista armado Yabhat al Nusra. Ali Abbas,11 de 37 años, director de información nacional de la Agencia Árabe Siria de Noticias (SANA), fue asesinado, según informes, en agosto de 2012 en su casa, en el barrio de Ydeidat Artouz de Damasco, por miembros, se cree, de un grupo armado de oposición. ‘Abd al-Ghani Ka’ake,12 estudiante de secundaria de 18 años, murió de un disparo en la nuca cuando filmaba a las fuerzas de seguridad en el momento en que disparaban contra una manifestación junto a la plaza de Salah al Din de Alepo el 4 de mayo de 2012. Anteriormente, en septiembre de 2011, había sido detenido por los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea y, según la información recibida, torturado.

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El control estatal represivo de los medios de comunicación, la fuerte censura y el hostigamiento de la disidencia no son nuevos en Siria. A los periódicos, emisoras de radio y canales de televisión independientes no se les permite desarrollar libremente sus actividades en el país desde hace decenios. Durante el estado de excepción vigente ininterrumpidamente desde 1963 hasta abril de 2011, los periodistas podían ser detenidos y encarcelados por informar de una amplia variedad de asuntos considerados perjudiciales para la seguridad nacional, la primacía del gobernante partido Baás o el gobierno. La censura estatal impidió durante decenios la información o el debate públicos sobre muchas cuestiones, en especial sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad sirias, como el homicidio de más de 22 reclusos en la prisión militar de Saydnaya en julio de 2008. 13

En 2011, cuando las protestas cobraron impulso, el presidente Bachar el Asad dictó en agosto un nuevo decreto sobre los medios de comunicación con el que parecía querer contrarrestar las crecientes críticas internacionales a su gobierno y a los intentos de impedir el flujo de información sobre abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas armadas y de seguridad. Se dijo que el decreto tenía por objeto propugnar los principios de la libertad de expresión y el acceso de los medios de comunicación a la información en poder del Estado e impedir la imposición de penas de cárcel a los periodistas declarados culpables de traspasar los límites a que debían atenerse los medios de comunicación. Sin embargo, en la práctica no supuso apenas cambios. En virtud de ese decreto, sólo se permite la libertad de expresión si es “responsable” según el Ministerio de Información, si no comporta nada que el gobierno pueda interpretar como incitación a la violencia o a la división sectaria o como amenaza para la seguridad nacional y si no se tratan asuntos relacionados con las fuerzas armadas. Incluso cuando el presidente dictó el decreto, sus fuerzas de seguridad y sus servicios de inteligencia siguieron deteniendo y cometiendo abusos contra manifestantes que intentaban ejercer su derecho a la libertad de expresión y contra personas que pretendían sacar a la luz violaciones de derechos humanos.

A medida que los grupos armados de oposición han alcanzado la supremacía en varias partes del país, han ayudado a los periodistas internacionales a acceder a algunas de las principales zonas en conflicto, con frecuencia brindándoles protección. No obstante, algunos grupos armados de oposición han cometidos graves abusos, como golpear y matar delante de los corresponsales a soldados y partidarios del gobierno capturados, y han secuestrado o asesinado a periodistas considerados favorables al gobierno u hostiles con la oposición. Se han emprendido en Internet campañas de grupos armados de oposición contra periodistas a los que se califica de “shabiha de los medios de comunicación”, en las que se han publicado amenazas y se ha expresado contento por atentados contra esos periodistas. Como muestran varios casos descritos en el presente informe, algunos grupos armados de oposición podrían haber cometido crímenes de guerra, al convertir en objeto específico de sus ataques a periodistas cuyas opiniones consideran favorables al gobierno.

Los periodistas, tanto los profesionales como los ciudadanos, han desempeñado y continúan desempeñando una función decisiva a la hora de sacar a la luz la verdadera naturaleza y magnitud del conflicto y los abusos que ambos bandos están cometiendo. En el desempeño de esta función pueden perder la vida muchos más aún mientras continúan los combates. Al igual que muchos otros conflictos, el desatado en Siria hace que se planteen importantes cuestiones no sólo sobre la seguridad de los reporteros y sus fuentes, sino también sobre la ética periodística y el modo de observarla cuando se trabaja en condiciones tan difíciles. Por ejemplo, ¿es razonable considerar que los periodistas a los que se permite el acceso oficial a

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Siria conservan su independencia dada la restricción gubernamental de su libertad de circulación e información? Asimismo, ¿pueden los periodistas “integrados” en grupos armados de oposición informar libremente de lo que ven en el frente, al menos en tiempo real? ¿Es ético que los periodistas filmen o entrevisten a personas capturadas y difundan esa información públicamente? Estas cuestiones son importantes, pero en su mayor parte quedan fuera del alcance del presente informe, que trata del costo humano que han pagado los periodistas al intentar informar de la guerra y comunicar al mundo el sufrimiento de la población siria, no del cómo y el dónde del oficio de periodista ni de las cuestiones relativas a la ética, la seguridad y otros aspectos prácticos que se les plantean a los periodistas en el ejercicio de su profesión cuando informan sobre guerras.

Amnistía Internacional publica este informe para llamar la atención específicamente sobre los abusos contra los derechos humanos que sufren los periodistas y otras personas dedicadas a informar del conflicto de Siria. Tales personas representan sólo una parte minúscula del total de víctimas, pero sin su esfuerzo se sabría mucho menos del sufrimiento que soportan todas estas otras en Siria. Por este motivo, el mundo en general, así como las incontables víctimas de Siria, tienen que estarles muy agradecidos.

El presente informe está basado en entrevistas y otras labores de investigación llevadas a cabo dentro y fuera de la región desde que comenzaron las protestas en 2011. Se hizo trabajo de campo en Siria en agosto de 2012 y en marzo de 2013, así como en campos de refugiados sirios de Jordania en julio de 2012. No obstante, debido a la imposibilidad de acceder a gran parte de Siria, la mayoría de los periodistas profesionales, periodistas ciudadanos y activistas de los medios de comunicación que hablaron con Amnistía Internacional fueron entrevistados por Skype o por teléfono. También se hicieron entrevistas sobre la cuestión de los periodistas y la libertad de prensa a miembros de grupos armados de oposición, comités locales de coordinación y representantes de ONG activas en Siria. Se han eliminado los datos particulares de algunos de los casos descritos en el informe a fin de proteger la seguridad de las personas afectadas.

En este informe se llega a la conclusión de que, en su respuesta a las actividades pacíficas de los periodistas profesionales y los periodistas ciudadanos, así como en las restricciones que ha impuesto a los medios de comunicación en general, el gobierno sirio ha cometido graves violaciones del derecho internacional humanitario, o leyes de la guerra, así como de las normas de derechos humanos, incumpliendo con ello las obligaciones que ha contraído en virtud de tratados internacionales que Siria ha ratificado. Entre tales normas figuran las que enuncian el derecho a la libertad de opinión y de expresión, a saber: “Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones" y "[t]oda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección".14 Las autoridades sirias han violado también los derechos de los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación en relación con la prohibición de la tortura, las desapariciones forzadas y la detención arbitraria, derechos que los Estados no pueden suspender en ninguna circunstancia, ni siquiera durante conflictos armados. Además, en este informe se documentan violaciones del derecho internacional humanitario, cometidas contra periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación, que podrían constituir crímenes de

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guerra. Entre tales actos figuran ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, tortura, toma de rehenes y destrucción de viviendas y bienes.

Basándose en estas conclusiones, Amnistía Internacional pide al gobierno de Siria que, entre otras cosas, proceda a:

 Poner fin a la detención arbitraria de quienes expresan pacíficamente su oposición al gobierno, incluidos los periodistas y los activistas de los medios de comunicación.  Dejar en libertad de inmediato y sin condiciones a toda persona recluida únicamente por ejercer su derecho a la libertad de opinión, expresión, asociación y reunión, incluidos los periodistas y los activistas de los medios de comunicación.  Informar a las familias de personas en paradero desconocido de la suerte que han corrido éstas, incluso en el caso de las que han muerto, en que deben revelar las circunstancias de la muerte y el lugar de enterramiento.  Permitir el acceso legal e irrestricto al país a periodistas y observadores independientes de derechos humanos, como la comisión de investigación de la ONU. Amnistía Internacional pide a los grupos armados de oposición de Siria que, entre otras cosas, procedan a:  Condenar públicamente y desde el nivel máximo de liderazgo todos los abusos y violaciones del derecho internacional humanitario e indicar que tales actos están terminantemente prohibidos.  Dejar en libertad de inmediato y sin condiciones a toda persona recluida únicamente por ejercer su derecho a la libertad de opinión, expresión, asociación y reunión.  No volver a utilizar a nadie, incluidos los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación, como rehén. Amnistía Internacional pide además a la comunidad internacional que proceda a:  Establecer equipos internacionales conjuntos de investigación y enjuiciamiento para investigar los delitos de derecho internacional cometidos por todas las partes en el conflicto de Siria.  Garantizar que el Consejo de Seguridad de la ONU remite la situación en Siria a la fiscal de la Corte Penal Internacional.  Imponer y hacer cumplir un embargo internacional y completo de armas que impida transferir a Siria toda clase de armas, municiones y material, formación y personal militar, de seguridad y policial.  Además, todo Estado que esté considerando la posibilidad de suministrar armas a los grupos armados de oposición de Siria debe realizar previamente una rigurosa evaluación de los riesgos para los derechos humanos y establecer un sólido proceso de vigilancia que permita examinar detenidamente toda propuesta de transferencia de armas antes de su aprobación y detener rápidamente la transferencia si las armas se utilizan para cometer abusos contra los derechos humanos o violaciones del derecho internacional humanitario.

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2. VIOLACIONES DEL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO Y DE LOS DERECHOS HUMANOS COMETIDAS POR LAS FUERZAS ESTATALES Y PROGUBERNAMENTALES

Los periodistas y blogueros que han expresado opiniones disidentes han sido hostigados, cesados de cargos en el Gobierno, detenidos arbitrariamente y retenidos. Informe de la comisión de investigación internacional independiente sobre la situación en la República Árabe Siria, 22 de febrero de 2012.15

El estallido de las protestas a principios de 2011 y la determinación del gobierno de mantener un bloqueo de los medios de comunicación en toda información que difiriese de la ofrecida por los medios estatales dieron lugar a una renovada ofensiva contra los periodistas y escritores que habían expresado anteriormente opiniones disidentes. Además de la legislación vigente, que restringía la libertad de expresión y se utilizaba para procesar a periodistas, escritores y blogueros, en 2011 se introdujeron leyes nuevas con que facilitar a las autoridades sirias el silenciamiento de la creciente disidencia de los medios de medios de comunicación. Los casos descritos a continuación ponen de relieve las diversas formas en que las autoridades han violado los derechos de escritores, periodistas, blogueros y otros autores sirios y extranjeros en los dos últimos años.

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ESCRITORES Y PERIODISTAS LOCALES Son muchos los periodistas y escritores a quienes se ha denegado el permiso16 para trabajar como periodistas y se ha interrogado y detenido por su trabajo antes y después del comienzo de las protestas en 2011. Por ejemplo, Salameh Kaileh, nacido en 1955, es un escritor y periodista palestino de izquierdas que vivía y trabajaba en Siria desde 1981. Lo detuvieron en 1992 por su periodismo autónomo y lo condenaron a ocho años de prisión tras declararlo culpable en un juicio manifiestamente injusto ante el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado de “menoscabar los objetivos de la Revolución [baasista]: la unidad árabe, la libertad y el socialismo”. Continuó escribiendo tras quedar en libertad en 2000.

Tras el estallido de las protestas en Siria en marzo de 2011, sus escritos se centraron en la falta de reformas por parte del gobierno y en las contradicciones existentes en el seno de la oposición siria. En un artículo del periódico libanés Al Ajbar del 23 de febrero de 2012, Salameh Kaileh criticó la nueva Constitución, aprobada unos días antes, por considerarla “una distracción de la ferocidad de la violencia, los comicios y la destrucción” y “una versión reformada de la antigua”.17 Poco tiempo después, el 24 de abril, unos hombres vestidos de civil, que eran agentes de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea –una de las más temidas de las muchas agencias de inteligencia existentes–, irrumpieron en su casa, en el barrio de Barzeh de Damasco, y lo detuvieron. Contó a Amnistía Internacional que durante el allanamiento, los agentes confiscaron documentos, memorias USB y ordenadores portátiles. Lo llevaron a la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea próxima a la plaza de Umayyad de Damasco, donde le hicieron quedarse en ropa interior y dormir en una pequeña celda con alrededor de 35 hombres más. Describió así lo ocurrido:

El interrogador estaba claramente estresado, así que comenzó a golpearme. Utilizaba una vara de bambú para golpearme en las piernas, a la vez que repetía las mismas preguntas.

Me preguntaron por una publicación de la Coalición Izquierdista Siria que habían encontrado en mi piso y que creían que había editado yo. Les dije que no la editaba yo, que me preocupa mi reputación como periodista y por eso seguía todas las publicaciones sobre Siria, y que ese era el motivo de que la tuviera en mi casa. Me preguntaron también por un mensaje de correo electrónico que había enviado al periódico Al Ajbar con un artículo que esperaba que publicaran.

Explicó que en la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea le vendaron también los ojos y lo torturaron con la técnica conocida como falaqa (golpes en las plantas de los pies). Dijo que en una ocasión un agente de seguridad lo insultó y humilló por ser palestino.

El 3 de mayo, Salameh Kaileh fue trasladado a otra sección de dichos servicios, donde unos profesionales médicos lo remitieron en seguida a un hospital militar del barrio de Al Mezzeh de Damasco, tras confirmar que había sido torturado. Una semana después, lo llevaron a una sección oficial del Departamento de Inmigración. Unos funcionarios de este centro y de otras oficinas ministeriales lo interrogaron antes de expulsarlo a Jordania, el 14 de mayo de 2012.

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Salameh Kaileh muestra las lesiones que sufrió en la pierna bajo tortura, según afirma. @ Particular.

El periodista y escritor kurdo sirio Miral Abdul Aziz Sheikha estuvo alrededor de 7 semanas recluido en 2011, parte de ellas, 26 días, en régimen de incomunicación y aislamiento. ©

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Según Salameh Kaileh, donde más tortura sufrió fue en el hospital militar de Al Mezzeh:

Me pusieron en una sala donde había seis camas y alrededor de 11 pacientes. Los pacientes estaban atados de dos en dos o de tres en tres a la cama, tumbados y con los ojos y la cara tapados con la sábana […]

El personal del hospital no dejaba a nadie ir al baño; nos veíamos obligados a manchar la cama. Me golpearon duramente en la cama. Las cicatrices que tengo en el cuerpo son del tiempo que pasé en el hospital, no de la sección de los servicios de seguridad […] no era un hospital, sino un matadero. Estuve una semana entera en ese infierno.

Como tenía la cara cubierta cuando estuvo atado a la cama del hospital, Salameh Kaileh no sabe si fueron miembros de las fuerzas de seguridad o del personal médico los que lo torturaron. Amnistía Internacional ha documentado anteriormente abusos perpetrados contra pacientes heridos en al menos cuatro hospitales públicos por profesionales de la salud y personal de seguridad.18

Miral Abdul Aziz Sheikha (conocido también como Miral Biroreda), de 33 años y miembro de la minoría kurda siria, es un periodista y escritor de la gobernación de Al Hasakah, en el noreste de Siria. Ha escrito ampliamente sobre asuntos políticos, como el partido Baás y la cuestión kurda en Siria, particularmente durante las manifestaciones organizadas por los kurdos en Qamishli en 2004.19 En 2007 lo citaron en la Sección Palestina –famoso centro de detención e interrogatorio de los servicios de Inteligencia Militar en Damasco, donde Amnistía Internacional lleva muchos años documentando tortura y otros malos tratos–20 para interrogarlo acerca de su presunta colaboración con una revista sobre los derechos de los kurdos prohibida. Desde entonces carece de permiso para ejercer el periodismo en Siria.

Tras el comienzo de las protestas en 2011, Miral Abdul Aziz Sheikha continuó publicando artículos en varios sitios web y haciendo análisis para canales de televisión por satélite como Al Arabiya y Orient TV, así como para la revista estadounidense Newsweek. En una carta abierta al presidente Bachar el Asad, publicada el 6 de abril de 2011 en el sitio web “Instituto para el Diálogo Civilizado”,21 Miral Abdul Aziz Sheikha escribió:

¿Dónde está la dignidad de nuestro Estado? ¿En disparar contra civiles con balas reales en Deraa o en la detención y tortura de nuestros hijos? Estos actos son repetición de lo que se hizo contra los kurdos en Qamishli en 2004 y, antes de eso, contra la población de Hama. La dignidad del Estado dimana de la dignidad y libertad que permite a sus ciudadanos.

Además de escribir en favor de las protestas, Miral Abdul Aziz Sheikha participó en las “protestas

relámpago”, como él las llama, celebradas en Al Hasakah desde el 1 de agosto de 2011 hasta que lo detuvieron, ese mismo mes. Explicó lo siguiente a Amnistía Internacional:

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Engañábamos a los agentes de seguridad de Al Hasakah convocando la protesta en un lugar falso por Facebook. Cuando llegaban estábamos en otro sitio.

Miral Abdul Aziz Sheikha fue detenido en una protesta en el barrio de Howran de Al Hasakah el 26 de agosto de 2011 y llevado a una sección de los servicios de Seguridad Política, donde nada más llegar lo condujeron ante el jefe del departamento de investigación. Explicó:

Me dijo que me iban a sancionar por los 26 días que llevaba participando en las protestas relámpago. Luego me sacaron de allí y me tuvieron recluido en régimen de aislamiento durante 26 días exactamente.

Durante ese tiempo me golpeaban todos los días. Parecían saber mucho de lo que había escrito y me interrogaban sobre ello durante las palizas. Se concentraron en una carta abierta que había escrito a Bachar en abril de 2011 y en la que le preguntaba por qué no hacía reformas con la suficiente rapidez. Me dijeron: “Ha aplicado muchas reformas; ¿por qué no escribes sobre ellas?” Me preguntaron también por un artículo que escribí en 2009 y en el que dije que Bachar había vendido los Altos del Golán.22

Según informes médicos que Amnistía Internacional ha consultado, Miral Abdul Aziz Sheikha tiene un historial de enfermedad de las arterias coronarias y, pese a su juventud, ha sufrido ya un ataque cardíaco. Volvió a sufrir un fuerte dolor de pecho el 20 de septiembre, durante su detención en la sección de los servicios de Seguridad Política, pero no le permitieron tomar su medicación durante su reclusión en régimen de aislamiento, ni le ofrecieron tampoco otra.

Al día siguiente a su ataque de angina de pecho, le levantaron el régimen de aislamiento y comenzaron a interrogarlo. Dice que se centraron en su pertenencia a Amnistía Internacional y repitieron las mismas preguntas sobre lo que había escrito acerca del movimiento de oposición desde marzo de 2011. Lo dejaron en libertad el 13 de octubre de 2011 o hacia esa fecha, debido a su mala salud, y trasladaron su caso al Tribunal Penal de Al Hasakah. En febrero de 2012, estando en libertad, le realizaron unas exploraciones médicas que revelaron que padecía angina inestable de pecho y estaba expuesto a sufrir por ello una crisis cardiaca, y en abril de ese año se sometió con éxito a un tratamiento para su enfermedad.

En mayo de 2012, su abogado le dijo que había sido condenado in absentia a 18 años de prisión, por lo que Miral Abdul Aziz Sheikha comenzó a vivir en la clandestinidad hasta que huyó del país. Unos documentos judiciales conseguidos por Amnistía Internacional muestran que fue acusado en aplicación de los artículos 287 y 288 del Código Penal, relativos a los actos que “menoscaban el prestigio del Estado y el sentimiento nacional”; los artículos 307 y 308, acerca de cometer delitos que “menoscaban la unidad nacional” y escribir artículos “con objeto de incitar al sectarismo”, y el Decreto Legislativo Núm. 54 de 2011, que regula el derecho de manifestación pacífica.23 La condena de 18 años fue firmada por un juez de instrucción del Tribunal Penal de Al Hasakah.

El escritor y activista reformista kurdo Hussein ‘Essou, de 62 años, fue detenido el 2 de septiembre de 2011 por la noche por fuerzas de seguridad pertenecientes, se cree, a los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea de Al Hasakah. No se sabe nada de él desde entonces y se ignora su paradero, condiciones que constituyen desaparición forzada.24

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Los escritos de Hussein ‘Essou tratan de la cuestión kurda en Siria, y a menudo se critica en ellos a las autoridades sirias. En julio de 2011 condenó la detención de una destacada figura de la oposición, Nawaf al-Bashir, y en agosto de 2011 concedió entrevistas a France24 y al canal Orient durante una sentada de protesta organizada en Al Hasakah. Poco después, el 2 de septiembre, cuando se encontraba con unos amigos a los que había ido a visitar, un hombre que se identificó como miembro de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea lo telefoneó para decirle que lo estaban esperando en su casa y que volviera allí inmediatamente. Según la información disponible, Hussein ‘Essou respondió que estaba ocupado y esperó hasta la una de la madrugada para regresar a casa. Según testigos presenciales, fue detenido hacia las dos de la madrugada.

Hussein ‘Essou padece del corazón y necesita medicación periódica. Tras su detención, unos amigos suyos fueron a la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea de Al Hasakah para pedir que les permitieran entregarle su medicación. La información recibida indica que los funcionarios aceptaron la medicación pero nos les dejaron verlo.

En diciembre de 2011, Amnistía recibió información según la cual Hussein ‘Essou había sido trasladado a la sección de Damasco de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea, pero no ha podido confirmarlo. Las reiteradas peticiones presentadas por la familia de Hussein ‘Essou para que les permitan verlo o les proporcionen información sobre su paradero y su salud no han recibido respuesta. La familia ha presentado tres peticiones al fiscal general de Al Hasakah para que remitan a Hussein ‘Essou a un tribunal o lo dejen en libertad, pues lleva recluido más de 60 días, duración máxima de la detención sin juicio según la ley. Las peticiones se ha remitido, al parecer, al Comité de Seguridad para la Gobernación de Al Hasakah. De acuerdo con la información de que dispone Amnistía Internacional, la familia no ha recibido aún ninguna respuesta.

Ayad Sharbaji, periodista sirio de 38 años, fue redactor jefe de Shabablek,25 revista mensual de asuntos sociales, dirigida a la juventud siria, hasta su cierre. Las autoridades suspendieron la edición de Shabablek en cinco ocasiones distintas entre 2009 y 2011, pese a afirmar Ayad Sharbaji que tenía permiso para trabajar como periodista. Según Ayad Sharbaji, la publicación se suspendió a raíz de unos artículos donde se criticaba la corrupción en las universidades o la prohibición de Facebook de 2007 a 2011. Contó a Amnistía Internacional lo siguiente:

No nos atrevíamos a criticar al gobierno directamente antes de que estallara la revolución. Aunque la revista trataba sobre todo de asuntos de jóvenes, de vez en cuando incluíamos un artículo sobre Facebook o sobre la libertad en Internet. En ese momento era suficiente para provocar la reacción de las autoridades y que suspendieran la publicación de la revista. Tras la revolución, la reacción de las autoridades a la prensa y los medios de comunicación se volvió rapidísimamente mucho más feroz.

Tras las protestas de marzo de 2011, Shabablek sacó, en abril y mayo, sus dos últimas ediciones, antes de que Ayad Sharbaji se viera obligado a suspender la publicación definitivamente. Explicó lo siguiente a Amnistía Internacional:

Cuando estalló la revolución, mantuve la revista al margen de la política y dejé todo apoyo a la revolución sólo para Facebook. En abril de 2011 recibí un fax de la Corporación Siria de

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Radio y Televisión26 donde se indicaba cómo debía la revista enfocar la cuestión de las protestas, recomendando frases como “bandas terroristas”. En las ediciones de abril y mayo de la revista no se mencionaron en absoluto las protestas.

En mayo de 2011 recibí una llamada de la Corporación en la que me dijeron que fuera a sus oficinas de Damasco para una reunión con el director general, Majed Halima. Cuando llegué, me preguntó que por qué no escribía lo que querían que escribiera sobre las protestas. Le respondí que no quería meter la revista en política para evitar así que la cerraran.

Me advirtió que empezara a escribir sobre “terroristas armados” o se aseguraría de que se suspendiera la publicación de la revista. Respondí: “Que se suspenda”.

El Ministerio de Información anuló el permiso de periodista a Ayad Sharbaji en mayo de 2011, tras reiteradas advertencias sobre la cobertura de la revista a las protestas crecientes.

El 13 de julio de 2011 detuvieron a Ayad Sharbaji durante una protesta organizada en Damasco por destacados intelectuales y artistas sirios.27 Fue detenido junto con al menos 28 manifestantes más28 y recluido durante cuatro días en la sección de los servicios de Seguridad Criminal de Damasco. Afirma que allí lo golpearon a menudo, sobre todo en la cabeza y las piernas. Luego lo trasladaron al Tribunal Penal de Damasco, para responder de la acusación de manifestarse sin autorización.29 Tras asistir a tres sesiones judiciales y antes de que se dictara sentencia, Ayad Sharbaji, que estaba en libertad bajo fianza, comenzó a vivir en la clandestinidad.

En agosto de 2011, cuando estaba ya en la clandestinidad, unos desconocidos irrumpieron en la oficina de Shabablek de Damasco y rompieron muebles y se llevaron documentos.

El 24 de diciembre de 2011, Ayad Sharbaji escribió un artículo donde criticaba a las autoridades y lo publicó en Facebook.30 El 3 de enero de 2012, unos agentes de la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea del distrito de Al Mezzeh de Damasco irrumpieron en casa de sus padres y detuvieron a su hermano, Mahmoud Sharbaji. Ayad Sharbaji explicó:

Dijeron a mis padres: “Si queréis ver a Mahmoud otra vez, Ayad debe entregarse”. Mi hermano estuvo tres meses detenido en la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea. Cuando quedó en libertad me dijo que, durante su detención, cada vez que yo daba una entrevista lo sacaban de la celda y lo torturaban. Me contó que lo azotaban con cables eléctricos y lo golpeaban en palos de madera. Me resultó muy duro escucharlo.

Ayad Sharbaji, que ha huido ya de Siria con su familia, contó a Amnistía Internacional que había estado recibiendo amenazas desde finales de 2011. Afirma que algunas llegaban en notas enviadas a su casa, en Siria, y otras a través de Facebook o de mensajes SMS. Su juicio continúa, pues Ayad Sharbaji no tiene noticia de que se haya dictado sentencia, aunque ha recibido información no confirmada según la cual la causa se ha transferido al Tribunal Antiterrorista de Damasco.31

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EL CENTRO SIRIO PARA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN El Centro Sirio para los Medios de Comunicación y la Libertad de Expresión es un organismo no gubernamental, establecido en 2005 con el fin de vigilar y defender los derechos de los periodistas, blogueros y activistas de los medios de comunicación y la libertad de expresión en general en Siria. Desde 2006, las fuerzas del gobierno han irrumpido dos veces en su oficina, que ha sido cerrada en dos ocasiones, en junio de 2006 y en septiembre de 2009. Desarrolla sus actividades de manera no oficial desde que se creó, ya que las autoridades sirias se han negado reiteradamente a registrarlo o autorizarlo.

En un informe de noviembre de 2011, el Centro dijo que había documentado “109 casos de violaciones de derechos humanos cometidas contra 88 profesionales de los medios de comunicación entre febrero y octubre de 2011” por informar sobre el movimiento de protesta. El 16 de febrero de 2012, los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea volvieron a irrumpir en su oficina. Confiscaron ordenadores portátiles, teléfonos móviles y documentos y detuvieron al fundador del Centro, Mazen Darwish, y a 13 colegas suyos, así como a dos personas que se encontraban allí invitadas.

Según algunos de los detenidos, que quedaron en libertad posteriormente, todos los activistas fueron conducidos al principio a la sección de dichos servicios en Al Mezzeh, Damasco. Todas las mujeres y tres de los hombres fueron puestos en libertad más tarde. De estas personas, Bassam al-Ahmad, Ayham Ghazzoul, Juan Farso, Yara Badr, Sana Zitani, Mayada Khalil y Razan Ghazzawi fueron remitidos a un tribunal militar de Damasco.

Bassam al-Ahmed, que quedó en el libertad el 15 de mayo de 2012, contó a Amnistía Internacional que había pasado 33 días en la sección de Al Mezzeh junto con sus colegas Ayham Ghazzoul, Hani Zatani, Mansour Omari, Abd al-Rahman Hamada y Juan Farso. Todos quedaron luego bajo custodia de la Cuarta División Acorazada, unidad de élite del ejército, bajo el mando de facto de Maher el Asad, hermano del presidente sirio. Según Bassam al-Ahmed, allí los interrogaron y torturaron reiteradamente:

Estábamos recluidos junto con alrededor de 86 hombres más en una pequeña habitación de unos cuatro por cuatro metros. No había baño dentro. Los que volvían a ser llevados allí tras haber sido torturados no parecían ya humanos; parecían monstruos. Durante los interrogatorios nos golpeaban para que confesáramos nuestras actividades. Durante mis interrogatorios me preguntaron quién financiaba el Centro y qué tipo de trabajo hacíamos.

En la Cuarta División las condiciones eran terribles. La mayoría de los detenidos tenían algún tipo de enfermedad de la piel. Yo contraje sarna, y me vio un médico que me prescribió una medicina, pero los agentes nunca me la dieron.

Bassam al-Ahmed, Ayham Ghazzoul y Juan Farso comparecieron el 22 de abril de 2012 ante un tribunal militar, donde hablaron al juez de su tortura. Luego los trasladaron a la prisión de Adra, y el 15 de mayo de 2012 los dejaron finalmente en libertad. Ayham

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Ghazzoul fue detenido de nuevo en noviembre de 2012 y murió bajo custodia tres días más tarde. Es una de las más de mil personas de cuya muerte bajo custodia se ha tenido noticia desde marzo de 2011. Mansour Omari y Abd al-Rahman Hamada quedaron en libertad a principios de 2013. Mazen Darwish y dos de sus colegas – Hussein Ghareer y Hani Zetani– se encuentran recluidos en régimen de incomunicación en un lugar no confirmado.

Durante las sesiones ante el tribunal militar de algunos de los activistas puestos en libertad, el juez ordenó a los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea que presentaran a Mazen Darwish como testigo, pero no lo hicieron. En una sesión celebrada el 6 de agosto de 2012, el juez recibió una carta de dichos servicios donde se afirmaba que Mazen Darwish no podía asistir en calidad de testigo porque lo estaban transfiriendo a un tribunal militar secreto.

Según información recibida por Amnistía Internacional, estas sesiones judiciales secretas –conocidas como juicios militares de campo– están dirigidas por militares, y no se permite en ellas la participación de abogados ni testigos. La fecha de las sesiones también es secreta. No se puede recurrir contra la sentencia. En la carta recibida por el tribunal se afirmaba que el Centro desarrollaba sus actividades sin autorización, pero no se especificaba a qué cargos se enfrentaba Mazen Darwish.

PERIODISTAS CIUDADANOS Y ACTIVISTAS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha descrito así a los periodistas ciudadanos:

Al igual que sus homólogos profesionales, los periodistas ciudadanos emplean principios y normas periodísticos relacionados con cuestiones de credibilidad, precisión, fuentes, investigaciones, información y oportunidad. Se basan en mecanismos similares para establecer la autoridad, como los relatos de testigos presenciales, las fuentes, las citas, las imágenes, el vídeo y la reputación. La integración de sitios de medios de comunicación autoeditados alternativos (como blogs, sitios de uso compartido de vídeos y fotografías y microblogs) en los teléfonos móviles ha hecho posible la información y retransmisión instantánea, a veces incluso sin acceso a ordenador ni a Internet. Estas plataformas informativas sin editar, gratuitas e instantáneas cuestionan la capacidad del Estado o las empresas privadas para controlar el entorno de la información, a la vez que proporcionan a los activistas herramientas con que crear coaliciones nacionales y generar apoyo transnacional. Por ello, gran parte del periodismo ciudadano constituye activismo.

Los periodistas ciudadanos colaboran a menudo con medios informativos profesionales, aunque muchos suelen estar también impulsados por objetivos distintos de los de sus homólogos profesionales y tienden a interpretar más y a ser más subjetivos, con frecuencia rechazando explícitamente la norma de la objetividad. Esto tiene repercusiones en la configuración de los flujos de noticias, las agendas y opciones de formulación en el siglo XXI, a la vez que plantea también dificultades claras en la verificación de los datos, la precisión de la información y la definición de lo que es noticia. Los componentes básicos de la recogida de datos, información, publicación y

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difusión están potencialmente a disposición de cualquiera que tenga conexión a Internet o un teléfono móvil, pero en muchos países las leyes y reglamentos para la protección de la libertad de prensa son insuficientes o no se aplican con claridad en este nuevo ecosistema de medios de comunicación. Al igual que los periodistas independientes, los periodistas ciudadanos desarrollan sus actividades fuera del alcance de los mecanismos de protección organizativa de los periodistas tradicionales que trabajan para medios de información, lo que hace que sean vulnerables y estén expuestos a claras amenazas contra la seguridad.32

El número de periodistas ciudadanos aumentó considerablemente en Siria tras el estallido de las protestas populares en 2011. Su función resultó aún más decisiva al no autorizarse a los periodistas extranjeros visitar solos determinadas parte del país. Corriendo grandes riesgos, los periodistas ciudadanos han documentado y denunciado violaciones de derechos humanos cometidas por las autoridades sirias y, a veces, por grupos armados de oposición. Continúan realizando esta labor esencial.

Se cree que la vigilancia que mantienen las autoridades sirias sobre las telecomunicaciones – incluidos los mensajes de correo electrónico y el tráfico en Internet– utiliza avanzados sistemas. En octubre de 2011, la empresa estadounidense Blue Coat Systems confirmó que las autoridades sirias habían conseguido de alguna manera su programa informático de vigilancia a partir de productos enviados a otras partes en 2010.33 Según datos obtenidos por ciberactivistas, la vigilancia de las autoridades sirias estaba centrada en las redes sociales y los sitios para compartir vídeos,34 lo que reflejaba hasta qué punto consideraban a los periodistas ciudadanos y los activistas de los medios de comunicación una amenaza. Se ha hostigado reiteradamente, detenido, torturado y, en algunos casos, matado a personas que proporcionaban información, vídeos o imágenes a medios informativos locales y extranjeros. Cuando la situación en Siria degeneró en un conflicto armado interno,35 los periodistas ciudadanos y los activistas de los medios de comunicación comenzaron a correr mayor riesgo aún y encontraron más dificultades para documentar lo que sucedía. Los ataques de artillería de las autoridades y, posteriormente, los bombardeos aéreos, sumados a los puestos de control establecidos por el gobierno, hicieron que a los periodistas ciudadanos les resultara cada vez más difícil desplazarse por el país. Para facilitar la circulación de personas sin ser detectadas, los periodistas ciudadanos formaron redes con otros tipos de activistas, como los que prestaban ayuda humanitaria, y comenzaron a utilizar a menudo seudónimos. Algunos empezaron a viajar con grupos armados de oposición, incluida la principal estructura armada de oposición, el Ejército Sirio Libre, pero sin tomar parte en ningún momento en las hostilidades. De este modo podían documentar lo que pasaba en ciudades y pueblos a los que, de lo contrario, no tendrían acceso. La mayoría de los periodistas ciudadanos que se mencionan en este informe son hombres; no obstante, hay muchas mujeres sirias que hacen también periodismo ciudadano desde 2011, y algunas han sido también objeto de violaciones de derechos humanos dirigidas específicamente contra ellas. Por ejemplo, según Reporteros sin Fronteras,36 Fatima Khaled Saad, enfermera de 22 años, que comenzó a hacer periodismo ciudadano con el seudónimo de Farah al-Rayes, fue detenida en su casa, en Latakia, el 28 de junio de 2012, junto con su hermano y su padre, que quedaron en libertad poco después. Según Al Yazira, fue trasladada a la sede central de los servicios de Inteligencia Militar, en Damasco, el 17 julio.37 Posteriormente se recibió información contradictoria sobre la suerte que había corrido. La Red Siria de Derechos Humanos informó el 23 de octubre de 2012 de que había muerto bajo custodia al ser torturada, pero parece que un familiar suyo dijo a AFP que estaba todavía viva.38

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Aunque algunos periodistas ciudadanos sirios mencionados en el presente informe han viajado a veces con el Ejército Sirio Libre, se consideran autónomos y van desarmados. Por consiguiente, su condición de periodistas y civiles según el derecho internacional humanitario no se ve comprometida. En cambio, los miembros de grupos armados que registran sucesos, como homicidios, secuestros y otros abusos, pero participan también directamente en las hostilidades no reciben la misma protección que los periodistas según el derecho internacional humanitario.

Farzat Jarban murió tras ser detenido en una manifestación contra el gobierno en la localidad de Al Qusayr, gobernación de Homs, el 19 de noviembre de 2011. Filmaba manifestaciones para enviar las imágenes a diversos medios informativos de lengua árabe. Al día siguiente de su detención se encontró su cadáver en una carretera de Al Qusayr. Un vídeo que se grabó del cadáver mostraba marcas que parecían lesiones graves y leves.39

Un perito forense consultado por Amnistía Internacional dijo que en el vídeo se veían en el cadáver marcas de lesiones leves en forma de contusiones y rasguños en la frente y en la zona de la ceja izquierda. Añadió que los huesos faciales parecían deformados y que la nariz estaba aplastada por haberse presionado sobre ella. Señaló además que había una profunda herida circular en la cuenca del ojo derecho y una gran laceración irregular en la parte inferior derecha de la cara. Explicó que estas lesiones graves eran peores de lo que cabría esperar si la causa hubiera sido una paliza, incluso una muy fuerte, y apuntó la posibilidad de que hubieran sido causadas por arma de fuego o explosivos o por otras formas de trauma de alta energía.

Las imágenes solas no permiten determinar claramente si Farzan Jarban murió por tortura o fue ejecutado extrajudicialmente con arma de fuego o por cualquier otro medio.

‘Abd al-Ghani Ka’ake, estudiante de secundaria de 18 años, recibió un disparo en la nuca cuando filmaba a las fuerzas de seguridad mientras disparaban contra una manifestación junto a la glorieta de Salah al-Din, en Alepo, el 4 de mayo de 2012. Un testigo presencial dijo lo siguiente a Amnistía Internacional cuando visitó Alepo ese mes: Eran sobre la una menos cuarto de la tarde y acabábamos de llegar a la glorieta tras asistir a la oración del viernes en la mezquita cercana. Los miembros de las fuerzas [antidisturbios] de Hafedh al Nizam dispararon indiscriminadamente, y muchos manifestantes huyeron corriendo. ‘Abd al-Ghani seguía filmando. Estaba en medio de la carrera, frente a la escuela, y llevaba una sudadera de color azul brillante, que lo hacía destacar. Estaba filmando a las fuerzas de seguridad, y recibió un disparo en el cuello, efectuado desde un lugar alto, probablemente por un francotirador. Siguieron disparando contra nosotros mientras intentábamos rescatarlo. Una vez que conseguimos ponerlo en el automóvil, dispararon también contra éste cuando nos alejábamos. Murió poco después, justo cuanto llegábamos a un centro médico.

Esta descripción de lo ocurrido quedó corroborada por las de otros dos testigos que se encontraban cerca de ‘Abd al-Ghani Ka’ake cuando dispararon contra él.

Unos familiares de ‘Abd al-Ghani Ka’ake dijeron a Amnistía Internacional que ya había sido detenido anteriormente, el 8 de septiembre de 2011, por los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea y había pasado ocho semanas recluido pese a ser todavía menor de edad. Al final, lo habían dejado en libertad el 3 de noviembre, día en que cumplía los 19 años, y

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había dicho a su familia que lo habían torturado durante su reclusión en régimen de incomunicación.40

Ali Mahmoud Othman, periodista ciudadano de Homs, fue detenido en marzo de 2012 en la provincia de Alepo y continúa recluido en condiciones que constituyen desaparición forzada. Durante el asalto del ejército al barrio de Baba ‘Amr de Homs de febrero de 2012, Ali Mahmoud Othman formó parte de una red de activistas que se ocupaba del centro de medios de comunicación de Homs (véase infra) y proporcionaba imágenes e información a canales de televisión por satélite y medios informativos. A Ali Mahmoud Othman se le conocía también mucho por ayudar a entrar en Baba ‘Amr y facilitar la entrada y salida de Homs a periodistas extranjeros, entre ellos el británico Paul Conroy y la reportera francesa Edith Bouvier, a quienes ayudó cuando resultaron heridos en un bombardeo. Hablando de Ali Mahmoud Othman, Paul Conroy dijo a Amnistía Internacional:

Era uno de los activistas que hacían funcionar el centro de medios de comunicación. Llevaba a los periodistas al frente, a los hospitales de campaña o a cualquier parte donde pudieran tomar unas buenas imágenes.

Un activista sirio que trabajó con Ali Mahmoud Othman en Baba ‘Amr y que fue detenido poco antes que él dijo a Amnistía Internacional que las fuerzas del gobierno habían enviado a su compañero un mensaje de texto para hacerle ir a la reunión donde lo detuvieron. Amnistía Internacional fue informada de que al principio lo habían llevado a la sección de los servicios de Inteligencia Militar de Al Bab, en Alepo, para trasladarlo luego al centro de detención de Damasco conocido como Sección Palestina.

En abril de 2012, la televisión pública siria emitió unas imágenes de Ali Mahmoud Othman en las que el presentador de televisión Rafiq Lutuf le preguntaba por su participación en el movimiento de protesta de Homs y sus actividades en los medios de comunicación.41 Le preguntó por los distintos medios informativos y canales de televisión a los que había enviado imágenes y por qué creía que las protestas continuaban a pesar de las reformas supuestamente introducidas por el presidente El Asad. Activistas allegados a Ali Mahmoud Othman, así como el periodista británico Paul Conroy, criticaron públicamente la entrevista, porque creían que lo habían coaccionado para que la hiciera y para que diera respuestas ya preparadas, que le habían dictado las autoridades o la televisión pública.

Poco después de emitirse la entrevista, Rafiq Lutuf habló en la televisión pública siria de su encuentro con Ali Mahmoud Othman y de la importante función que el periodista ciudadano había desempeñado en la distribución de información e imágenes “falsas”.42 Dijo también que Ali Mahmoud Othman había accedido a que lo entrevistaran.

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El periodista ciudadano Ali Mahmoud Othman es víctima de desaparición forzada desde marzo de 2012. @Baba Amro News.

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Nadie ha sabido nada de Ali Mahmoud Othman desde la entrevista televisada. Se lo vio por última vez al final de mayo de 2012: un activista compañero suyo dijo a Amnistía Internacional que lo había visto en la sección de los servicios de Seguridad del Estado de Kafr Souseh, Damasco, pero no había podido hablar con él. Un familiar suyo que vive fuera de Siria dijo a Amnistía Internacional que, en noviembre de 2012, la familia había recibido información de fuentes oficiosas según la cual había sido trasladado a la prisión militar de triste fama de Saydnaya, cerca de Damasco, pero la organización no ha podido confirmarlo.

‘Abu 'Obaidah al-Idlibi’, de 20 años, es un periodista ciudadano de Al Dana, provincia de Idlib. Ha explicado a Amnistía Internacional que, además de dar entrevistas en la radio, ha filmado sucesos y publicado vídeos en YouTube. Fue detenido en mayo de 2012 y estuvo una semana recluido en la prisión central de Idlib tras ser descubierto fotografiando a las fuerzas de seguridad en la calle. Explicó:

Al principio me golpearon, pero había oído que a la gente que hace vídeos la castigan sacándole los ojos, así que negué ser periodista ciudadano. Me preguntaron reiteradamente que por qué estaba haciendo fotografías y con quién trabajaba. Hicieron también otras acusaciones contra mí, como: “¿Dónde están las armas que tenías?”. Seguí diciéndoles que no iba armado. Por suerte no tenía ningún vídeo guardado en el teléfono que llevaba, sólo imágenes de Bachar el Asad y algunas canciones nacionalistas que había puesto en el teléfono por si me paraban en un puesto de control. Cuando me registraron el teléfono y vieron esas imágenes se volvieron mucho menos desconfiados.

Según la información recibida, tras quedar en libertad ‘Abu 'Obaidah al-Idlibi’ escribió en Internet criticando la conducta de las milicias shabiha en Idlib. Dijo que poco después un grupo de hombres armados lo habían agredido en su oficina:

Fue en junio de 2012, cuando estaba en mi oficina. Irrumpieron unos hombres vestidos de civil y con la cara tapada. Me sujetaron a punta de pistola, poniéndome las armas en la cara, y me robaron todo el equipo. No dijeron mucho, aparte de hablar del informe que había publicado sobre ellos. Me dejaron en la oficina amenazándome: “A ver si haces otra foto”.

Mu’az al-Ta’ani, de 25 años y conocido como ‘Abu Ayas al-Hourani’, es periodista ciudadano y miembro de un comité local de coordinación de Deraa, en el suroeste de Siria. Comenzó a hacer periodismo ciudadano en mayo de 2011, cuando estudiaba en la Universidad de Tishreen, gobernación de Latakia. Dijo que había filmado manifestaciones, recogido y verificado nombres de personas muertas o heridas y difundido esta información entre organizaciones internacionales y medios informativos.

Al Yazira ha emitido imágenes filmadas de Mu’az al- Ta’ani informando desde Deraa como ‘Abu Ayas al- Hourani’ y se pueden ver en YouTube. Por ejemplo hay un vídeo43 –emitido al parecer en varios canales de televisión en agosto de 2012- en el que Mu’az al-Ta’ani informó sobre las familias desplazadas que huían de Deraa a Jordania.

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Mu’az al-Ta’ani grababa sus informes con el seudónimo de ‘Abu Ayas al-Hourani’ para impedir que las autoridades sirias lo identificaran; sin embargo, fue detenido y torturado por agentes de los servicios de Inteligencia Militar en enero de 2012. © Particular.

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Al principio, Mu’az al-Ta’ani desarrollaba estas actividades periodísticas en secreto y en el anonimato a fin de que las autoridades no lo detuvieran. Sin embargo, no tardó en conocerse su identidad, por lo que en enero de 2012 fue detenido y quedó recluido en una sección de los servicios de Inteligencia Militar de Latakia durante seis días, en el transcurso de los cuales lo torturaron. Contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

Primero me hicieron desnudarme. Los dos primeros días me azotaron con un látigo, sobre todo en los pies y la espalda. La tortura psicológica era insoportable. Me dijeron que había traicionado a mi país y me hicieron creer que iban a ahorcarme al final del interrogatorio.44

Mu’az al-Ta’ani quedó en libertad tras acceder a proporcionar a las autoridades información sobre las actividades de sus colegas en la Universidad de Tishreen. Tras dejarlo libre, lo obligaron a visitar la tumba del difunto presidente Hafez el Asad con un grupo de estudiantes. Según contó a Amnistía Internacional, posteriormente se mostró la visita en el canal de televisión Addounia y se publicó un fotografía suya poniendo flores en la tumba en diversos periódicos progubernamentales, como Al Thawrar.

Mu’az al-Ta’ani contó a Amnistía Internacional que, tras quedar en libertad, se había sentido incapaz de seguir en la Universidad de Tishreen, pues le parecía que los profesores vigilaban estrechamente sus actividades. Regresó a Deraa, donde continuó haciendo periodismo ciudadano y asistiendo a manifestaciones contra el gobierno. Dijo que las autoridades irrumpieron ocho veces en casa de sus padres en Deraa, hostigaron a la familia y, en una ocasión, cometieron abusos contra algunos de sus miembros. El 7 de marzo de 2012, durante uno de esos asaltos, las fuerzas de seguridad golpearon, al parecer, a la madre de Mu’az al-Ta’ani y a su hermana de 16 años. Explicó:

Golpearon a mi hermana menor y la encerraron sola en una de las habitaciones de la casa. Luego preguntaron a mi madre por mi paradero, y como no les decía dónde estaba escondido, la golpearon en la cabeza con la culata de un fusil hasta que se desmayó.

Fueron contra mi familia para hacerme flaquear, pero no lo lograron. Seguiré grabando y distribuyendo información, soportaré lo que han hecho y lo que hagan, porque creo que grabando sus crímenes defiendo mi país.

Mu’az al-Ta’ani dijo a Amnistía Internacional que al principio viajaba y trabajaba como periodista ciudadano independiente, pero que, cuando se intensificó el conflicto, se hizo activista de los medios de comunicación con un grupo armado afín al Ejército Sirio Libre.

En julio de 2012 no me quedó más remedio que trabajar con el Ejército Sirio Libre, porque así podía ir de un barrio a otro con su protección. Se volvió demasiado peligroso viajar solo. Trabajé como activista de los medios de comunicación con un grupo armado del Ejército Sirio Libre en Deraa. Aunque viajaba con el batallón, iba desarmado; hasta ahora mi única arma es mi cámara.

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'Adel Walid Kharsa, de 25 años, periodista ciudadano de Hama, localidad situada al norte de Damasco, comenzó a filmar manifestaciones y a informar para canales de televisión por satélite en junio de 2011, cuando estallaron las manifestaciones masivas en su gobernación. Enviaba informes a Al Yazira45 y a otros medios informativos con el seudónimo de ‘Abu Fidaa’ al-Hamawi’. Había estado viviendo en Emiratos Árabes Unidos, pero regresó a Siria en mayo de 2011. Según la información disponible, explicó lo siguiente a un contacto cercano a él: “Cuando mis hijos me pregunten qué hacía por la revolución, no quiero decirles que la veía desde Dubai. Quiero ir a ayudar de alguna manera.

En julio de 2011, las fuerzas de seguridad siria descubrieron su identidad, y ‘Adel Walid Kharsa comenzó entonces a recibir llamadas telefónicas de desconocidos que lo instaban a “arrepentirse” y a presentarse a las autoridades. Unos agentes de seguridad fueron a su barrio a preguntar por él y explicaron claramente que sabían que estaba informando sobre la respuesta del gobierno a las manifestaciones locales. El allanamiento de la casa de sus padres el 1 de agosto de 2011 hizo que decidiera ocultarse.

El 17 de agosto, cuando llevaba 16 días viviendo en la clandestinidad, fue detenido por los servicios de Seguridad del Estado y pasó cinco semanas recluido antes de quedar en libertad sin cargos. Fue detenido de nuevo, esta vez por los servicios de Inteligencia Militar, el 21 de octubre, cuando estuvo recluido en un centro de detención de los servicios de Seguridad del Estado en Damasco hasta el 9 de enero de 2012.

Según una persona allegada a ‘Adel Walid Kharsa, durante su detención lo torturaron, posiblemente para obligarlo a hacer una “confesión”. Al parecer, tras quedar en libertad dijo a un amigo: “Si te detienen, te pondrán un cuchillo en el cuello para obligarte a confesar, como me hicieron a mí.”

Cuando lo dejaron en libertad, ‘Adel Walid Kharsa dejó de hacer periodismo ciudadano. Lo mataron el 12 de septiembre de 2012. Su familia afirma que no se sabe si murió en un accidente de motocicleta o en un bombardeo.

PERIODISTAS EXTRANJEROS A partir de marzo de 2011, a medida que extendieron las protestas, las autoridades sirias aumentaron las restricciones a la concesión de visados a periodistas extranjeros y sometieron a estrecha vigilancia y, en algunos casos, expulsaron a los que estaban ya trabajando en Siria.

El 26 de marzo de 2011, por ejemplo, la agencia de noticias Reuters dijo que habían expulsado de Siria a su principal corresponsal, el jordano Khaled Yacoub Oweis, que trabajaba allí desde 2006. La agencia explicó en su declaración que un alto cargo del Ministerio de Información había dicho a Khaled Yacoub Oweis: “Se le ha retirado la acreditación y a va ser expulsado debido a sus noticias falsas y poco profesionales. Tiene que marcharse inmediatamente”.46

A veces, los visados que les concedían no permitían a los periodistas viajar libremente por el país, y a menudo les ponían “guardaespaldas” oficiales para que los acompañaran al barrio que a las autoridades les pareciera conveniente. Según un informe de la comisión de investigación internacional independiente publicado el 22 de febrero de 2012, los

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periodistas a los que se concedió el visado de conformidad con el protocolo firmado por la Liga de los Estados Árabes y el gobierno sirio en diciembre de 2011 tenían restringida la circulación, y los funcionarios del gobierno que los acompañaban “supervisaron los contactos que mantenían”.47

En abril de 2011, la cadena de televisión Al Yazira suspendió indefinidamente sus operaciones en Siria, pues, según la información disponible, su personal sufría severas restricciones y hostigamiento por parte de las autoridades y se le impedía reiteradamente la entrada en Deraa, donde habían estallado por primera vez las protestas.48

Tales restricciones, así como los ataques a periodistas sirios, hicieron que, entre marzo de 2011 y alrededor de diciembre de 2011, hubiera prácticamente un bloqueo informativo de los medios de comunicación convencionales en determinadas ciudades, especialmente en Deraa, Hama y Homs. Durante este periodo, la información de actualidad dependió en gran medida de los vídeos grabados y distribuidos por los activistas de los medios de comunicación y los periodistas ciudadanos.

A principios de 2012, los grupos armados de oposición comenzaron a ganar terreno en ciertas partes de Siria y los periodistas extranjeros consiguieron acceder por las fronteras turca y libanesa a las zonas bajo su control, como algunas partes de Homs y Alepo. Por consiguiente han entrado en Siria periodistas extranjeros de manera no oficial y con ayuda de combatientes de la oposición armada, a menudo corriendo un gran riesgo. Una vez dentro de Siria, estos periodistas han tenido que viajar con grupos armados de oposición o con periodistas ciudadanos y activistas de los medios de comunicación a fin de evitar los puestos de control del gobierno o de visitar determinados barrios.

DETENCIONES Y TOMA DE REHENES Dorothy Parvaz, periodista del servicio en inglés de Al Yazira, llegó a Siria el 29 de abril de 2011. De doble nacionalidad, iraní y canadiense, dijo a Amnistía Internacional que, debido a lo difícil que era conseguir un visado de periodista para Siria, había entrado en el país con su pasaporte iraní, con el que no necesitaba visado. Al escanearle el equipaje en el aeropuerto de Damasco vieron que llevaba un aparato de teléfono vía satélite y un dispositivo para conexión a Internet. Debido a ello le hicieron un registro y le encontraron un pasaporte estadounidense con permiso de residencia para Qatar. Contó a Amnistía Internacional lo siguiente:

Me preguntaron en seguida que si era espía y que si trabajaba para Israel. Me llevaron a una pequeña oficina del aeropuerto, donde me dijeron que me sentara y que no me moviera. Cuando llevaba un rato sentada en esa habitación, los guardias de seguridad me dijeron que iban a llevarme al hotel. Supe que era mentira. Entonces, unos hombres armados y vestidos de civil me hicieron subir en un automóvil fuera del aeropuerto. El automóvil estuvo circulando durante alrededor de 20 minutos.

Llevaron a Dorothy Parvaz a un recinto de seguridad desconocido, que se cree que estaba en Damasco, donde la pusieron en una celda.

Uno de los hombres armados me agarró del cabello y me llevó a una pequeña oficina dentro del edificio. Había manchas de sangre en el suelo y una litera con esposas enganchadas en

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los barrotes. Registraron mis cosas mientras les pregunta reiteradamente: “¿Por qué me tienen retenida? ¿Quiénes son ustedes? ¿Puedo llamar a mi familia?”.

Entonces me vendaron los ojos, me esposaron y me llevaron a mi primera celda. Había otra mujer en celda; lloraba y preguntaba que por qué la tenían recluida. Al cabo de unas dos horas me sacaron de la habitación para interrogarme. El interrogador repitió las mismas preguntas: “¿Quién es usted? ¿Qué está haciendo aquí?”. Les dije que trabajaba para Al Yazira y que no era espía, aunque parecía como si creyeran que ambas cosas eran lo mismo: me dijo que Al Yazira se había inventado noticias sobre las protestas. Después me llevaron a un patio, me vendaron otra vez los ojos, me esposaron y me empujaron contra un muro. Oía a gente gritando a todo mí alrededor. Pensé que me iban a ejecutar; quizá lo que querían era asustarme.

Me llevaron luego a la segunda celda, donde pasaría el resto de la noche. En esta celda, las paredes estaban todas manchadas de sangre [...] Un lado de la pared estaba embadurnado con la huella ensangrentada de la palma de una mano, que bajaba de la pared al suelo, como si, sangrando, el preso al final se hubiera desplomado.

Después me llevaron a una tercera zona de reclusión, una habitación que compartí con otra chica con quién no hablé. Estuve toda la noche oyendo a hombres gritar e implorar en otras celdas. Paró brevemente alrededor de la una de la madrugada, pero se reanudo otra vez alrededor de las cuatro.

Al día siguiente vendaron a Dorothy Parvaz los ojos y la sacaron de la celda para someterla a un interrogatorio, en el que hicieron de nuevo las mismas preguntas. Luego pasó dos noches más en la tercera celda y fue interrogada otras tres veces, aunque ya sin las esposas ni la venda en los ojos.

El 1 de mayo la obligaron a tomar un avión con destino a Irán. Allí salieron a recibirla unos funcionarios que la llevaron a la prisión iraní de triste fama de Evín, donde pasó 16 días antes de ser puesta en libertad y devuelta a Qatar el 18 de mayo de 2011.49

Sean McAllister, cineasta independiente británico, había estado filmando en secreto en Siria cuando lo detuvieron, junto con el activista sirio Jamal Jihad, a mediados de octubre de 2011 en Damasco. Contó a Amnistía Internacional que en 2011 había entrado varias veces en el país con un visado turístico para filmar para el canal de televisión Channel 4 y que había ido a reunirse con Jamal Jihad a una cafetería del hotel Fardose cuando los detuvieron.

Había dos hombres vestidos de civil guardando la puerta de la cafetería, y con ellos entró otro que parecía su jefe, pues era el único que llevaba ropa militar verde. El jefe fue primero al bar, y luego se acercó a nosotros con algunos otros hombres vestidos de civil; eran alrededor de 10 en total. Hablando en inglés, nos dijo que teníamos que acompañarlos, pero sin especificar a dónde. Jamal opuso al principio resistencia, pero lo redujeron y lo sacaron fuera, con lo que me quedé a solas con el jefe en la cafetería. Me preguntó que para qué me había reunido con Jamal. Le dije que estaba en Siria por negocios y Jamal me estaba ayudando. Era evidente que no me creyeron. Entonces salí con ellos del edificio, y había tres vehículos fuera. Me pusieron en el mismo automóvil que a Jamal y me vendaron los ojos cuando arrancó.

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El automóvil llevó a Sean McAllister y a Jamal Jihad a un edificio de seguridad no identificado. Sean McAllister dijo a Amnistía Internacional que al llegar lo hicieron subir varios tramos de escalera con los ojos aun vendados.

Al llegar arriba comencé a oír gritos. Me llevaron a una habitación vacía y me quitaron la venda de los ojos. Me dejaron solo. Luego entraron alrededor de cinco adolescentes vestidos de civil y comenzaron a hablar conmigo en árabe. No hacían más que decirme que hablara bien de Bachar, y era evidente que tenían información sobre mis actividades, porque mencionaron un bar al que iba habitualmente en Damasco.

Oí propinar una paliza a alguien en una habitación cercana. Seguía una pauta muy clara: primero oía el “pum” y luego un alarido. Con cada “pum”, los adolescentes levantaban las manos hacía mí como si fueran a golpearme, aunque ninguno lo hizo.

Sean McAllister contó a Amnistía Internacional que lo habían tenido alrededor de cuatro horas en esa habitación, antes de llevarlo a la oficina del general.

Comprendí que, por mi seguridad, lo mejor que podía hacer era decirle que era cineasta y que estaba en Siria para hacer rodar un encargo. Estaba enfadado, y me dijo: “Esta guerra no es por la libertad, esa gente son islamistas”. Me dijo también que la pena mínima de prisión por filmar sin permiso era de cuatro años”.

Según Sean McAllister, lo llevaron a un edificio vecino, donde estuvo alrededor de seis días antes de quedar en libertad. Dijo que durante ese tiempo lo interrogaron a diario, entre una y cuatro horas cada vez.

Las preguntas eran sobre lo que estaba haciendo en Siria, pero principalmente intentaban obtener de mí contactos y fuentes. No me maltrataban; no hacían más que ponerme el canal de televisión Addounia TV y decirme: “Mira esto; esto es la verdad”.

Jamal Jihad pasó alrededor de 30 días detenido y quedó luego en libertad. Posteriormente volvieron a detenerlo y a dejarlo en libertad. Dijo a Amnistía Internacional que había visto a Jamal Jihad dos veces bajo custodia. Explicó:

Durante todo el tiempo que estuve detenido no me pareció que fuera yo el verdadero objetivo, sino que en realidad andaban detrás de los activistas sirios.

Cuneyt Unal, cámara turco de la cadena televisión Al Hurra, que es propiedad del gobierno estadounidense, entró en Siria por Turquía en agosto de 2012, junto con su colega Bashar Fehmi Kadumi, periodista jordano de origen palestino. El 20 de agosto, cuando se dirigían por carretera a Alepo junto con la periodista japonesa Mika Yamamoto y un grupo armado de oposición afín al Ejército Sirio Libre, se vieron atrapados en medio de un enfrentamiento entre las fuerzas del gobierno y la oposición. Mika Yamamoto, de 45 años, murió, y parece que Bashar Fehmi Kadumi resultó herido. Según la información recibida, Cuneyt Unal arrastró a Bashar Fehmi Kadumi hasta un edifico de apartamentos vacío y marchó en busca de ayuda. Sin embargo, fue capturado por un grupo de personas que pertenecían, se cree, a las milicias shabiha y que lo entregaron a las autoridades sirias.

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Las autoridades no ofrecieron ninguna información sobre Cuneyt Unal hasta el 27 de agosto, cuando apareció en la cadena progubernamental de televisión Al Ijbariya haciendo una “confesión” en la que afirmó haber entrado en Siria con grupos armados.50 Entre las imágenes televisadas había una de alguien que parecía él portando un arma.

Cuneyt Unal quedó en libertad el 17 de noviembre de 2012. Dijo a Amnistía Internacional que lo había detenido un grupo de jóvenes vestidos de civil el 20 de agosto de 2012 y explicó:

Estaba a la salida del edificio donde había llevado a Bashar Fahmi Kaddumi, cuando apareció un joven que venía corriendo por la calle y me gritaba en árabe; entonces llamó a otros y vinieron algunos más. El grupo de muchachos me tapó la cabeza con mi camiseta, así que no vi quién más vino después. Esa gente me golpeó brutalmente en la calle antes de obligarme a subir a la parte trasera de una camioneta y salir de allí en ella. El viaje debió de durar unos 10 minutos.

Al principio llevaron a Cuneyt Unal a un edificio de seguridad desconocido, probablemente en Alepo, y lo tuvieron cuatro horas recluido allí, con los ojos vendados. Después lo llevaron a una prisión no identificada de Alepo, donde volvieron a torturarlo e interrogarlo en presencia de un intérprete de turco.

Me preguntaron reiteradamente: “¿Por qué has venido a Siria? ¿Con qué motivo? ¿Quién te ha enviado? ¿Eres miembro de los servicios de inteligencia turcos?” Aunque llevaba mi pasaporte y mi carné de prensa conmigo, no hacían más que decirme que había entrado en Siria ilegalmente y con grupos armados terroristas. Me golpearon continuamente durante el tiempo que estuve en esa prisión; lo hacían, con las piernas, con la culata del fusil o con lo que encontraran.

Con respecto a la presunta confesión en televisión, Cuneyt Unal contó a Amnistía Internacional que le habían dicho que leyera la declaración, que habían traducido del árabe al turco.

Al principio les dije que no la iba a leer, pero me golpearon hasta que accedí. El texto de la “confesión” tenía una parte sobre pertenecer a los servicios de inteligencia turcos, pero no leí ese trozo durante la grabación. Les dije que de todos modos nadie lo creería, porque soy periodista desde hace 25 años y todo el mundo lo sabe.

Cuneyt Unal dijo también a Amnistía Internacional que creía que la fotografía mostrada en la “confesión” televisada, en que aparecía llevando un arma, era una versión retocada de otra en la que se le veía con su cámara en el hombro derecho. Como Amnistía Internacional no ha tenido acceso a la fotografía original, no puede verificar esta explicación de manera independiente.

No se ha sabido nada de la suerte y el paradero de Bashar Fehmi Kadumi, y las autoridades niegan tenerlo detenido.51 Según Cuneyt Unal, el periodista estaba mal herido y en un estado crítico cuando él lo dejó para ir a buscar ayuda.

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El periodista Adem Özköse, de 34 años, y el cámara Hamit Coşkun, de 21, ambos turcos, entraron en Siria el 5 de marzo de 2012 para grabar un documental sobre la situación en el país. Cinco días después fueron secuestrados en Kafria, pueblo de la gobernación de Idlib, por miembros de una milicia shabiha, que los tuvieron recluidos en tres casas distintas hasta el 17 de marzo. Adem Özköse contó así a Amnistía Internacional lo sucedido:

Cuando nos llevaban de una casa a otra íbamos con la cara tapada, así que era difícil averiguar su ubicación. Dentro de las casas nos destapaban la cara y hablaban con nosotros normalmente. El trato era peor cuando íbamos de una casa a otra: nos despertaban de madrugada poniéndonos las armas en la cara y diciéndonos a gritos que nos moviéramos.

Una vez, uno de ellos nos dijo que su hermano estaba en manos de un grupo de oposición, que lo tenía retenido por ser shabiha. Me dijo: Os hemos capturado para negociar con el grupo a fin de que devuelva a mi hermano. Me contó también que habían capturado a otros 30 hombres, pero nosotros éramos los únicos turcos. No vimos a ninguno de esos supuestos 30 hombres. El número de nuestros captores variaba mucho. Los primeros días había alrededor de 60 hombres o así en las casas donde estábamos recluidos, pero otras veces solamente 10 o 15.

Nos preguntaron que qué estábamos haciendo en Siria y les dijimos que éramos periodistas. Al principio no nos creyeron e insultaron al primer ministro turco, Erdogan, pero luego supieron por la prensa que era cierto que éramos periodistas. Todos los días nos decían que iban a dejarnos en libertad ese día, pero no lo hacían. El 17 de marzo nos dijeron que venía a recogernos una delegación de Turquía, pero lo cierto es que nos llevaron a las autoridades sirias.

El 17 de marzo, llevaron a Adem Özköse y Hamit Coşkun a una comisaría de policía de Idlib. Al día siguiente los trasladaron a una prisión no identificada del barrio de Kafr Souseh de Damasco. Dijeron que en la comisaría los trataron bien, pero que en Kafr Souseh estuvieron recluidos en régimen de aislamiento, durmiendo en el suelo y sin poder ir al retrete más que tres veces al día y a horas determinadas. Adem Özköse explicó:

La habitación donde me pusieron medía alrededor de uno por dos metros y no había casi nada en ella. Teníamos horas fijas para utilizar el baño, pero algunos días no nos dejaban ir. Una vez me tuvieron 35 horas sin dejarme ir al baño. Aunque en esa prisión no nos torturaron, todos los días oíamos gritar a gente de otras celdas, aunque no sabíamos qué les pasaba.

En la prisión fuimos interrogados varias veces por funcionarios. Las preguntas eran sobre todo acerca de qué estábamos haciendo en Siria y de nuestra relación con las autoridades turcas. Un funcionario nos dijo que sabían que éramos periodistas, pero que nos tenían recluidos porque habíamos entrado ilegalmente.

El 19 de abril, las autoridades sirias negaron tener a los dos periodistas bajo custodia. Ambos quedaron en libertad a principios de mayo de 2012, tras unas negociaciones que mantuvieron, según informes, Turquía, Irán y Siria con la mediación de la ONG turca Fundación de Ayuda Humanitaria (IHH). IHH contó a Amnistía Internacional que había podido ver a los periodistas en presencia de un funcionario de la prisión. Durante esta visita

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se permitió a Adem Özköse y Hamit Coşkun hacer una rápida llamada telefónica a sus familias delante de IHH y del funcionario.52

RESPONSABILIDADES DE LOS PERIODISTAS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS Algunos periodistas extranjeros que han tenido acceso a prisiones administradas por las autoridades o por un grupo armado de oposición han entrevistado a personas recluidas o tomadas como rehenes. Según el derecho internacional humanitario, la toma de rehenes está siempre prohibida,53 y los individuos bajo custodia de grupos armados no estatales o de fuerzas del gobierno deben “ser protegidos en todo tiempo, especialmente contra todo acto de violencia o de intimidación, contra los insultos y la curiosidad pública. Están prohibidas las medidas de represalia contra ellos”.54 Aunque esta obligación jurídica es aplicable a los captores, los periodistas y demás personas deben asegurarse de que sus actos no contribuyan inadvertidamente a que se inflijan malos tratos o aumente de algún otro modo para los detenidos el riesgo de sufrir daño.

Amnistía Internacional ve con preocupación que las entrevistas con personas capturadas que se publican acaban teniendo a veces el mismo uso que las “confesiones” públicas o televisadas, en las que la información proporcionada por los detenidos, a menudo bajo coacción, puede ser utilizada como prueba contra ellos o contra otras personas presuntamente implicadas en delitos. Por ejemplo, algunos periodistas han entrevistado a hombres bajo custodia del gobierno sirio que han “confesado” ser miembros de grupos yihadistas. También han entrevistado a miembros de las fuerzas armadas sirias capturados por grupos armados y les han preguntado por su participación en el conflicto.

Amnistía Internacional insta a los periodistas que entren en Siria a que pongan el máximo cuidado en garantizar que las actividades periodísticas se llevan a cabo de manera que no aumenten el riesgo de ninguna persona detenida o capturada a sufrir tortura, trato degradante, juicio injusto y penas crueles.

EL CENTRO DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE HOMS A principios de febrero de 2012, las autoridades lanzaron un intenso ataque contra Baba ‘Amr, barrio del suroeste de la ciudad de Homs donde había grupos armados de oposición activos. El bombardeo de Homs aumentó considerablemente tras el veto de Rusia y China, el 4 de febrero, a un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria,55 y se prolongó varias semanas. El intenso bombardeo de barrios en su mayoría civiles restringió la entrada y salida de periodistas de la zona. Durante el sitio de Baba ‘Amr, los activistas de los medios de comunicación y los periodistas ciudadanos ayudaron a los periodistas extranjeros a desplazarse por la zona y establecer lo que se dio en el llamar el “centro de medios de comunicación” de Homs. Este centro temporal sirvió a los periodistas ciudadanos y los activistas de los medios de comunicación de base desde la que publicar imágenes e información en Internet y emitir noticias a los medios informativos extranjeros. Tal como lo describió Amnistía Internacional, el centro de medios de comunicación era una sala rectangular de la planta baja de una casa. La sala, de alrededor de siete por cuatro metros,

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estaba repleta de ordenadores portátiles conectados a una red inalámbrica que comunicaba con un transmisor por satélite de dos vías, instalado en el tejado de un edificio próximo. Algunos periodistas, con la corresponsal del Sunday Times Marie Colvin, el fotógrafo francés Rémi Ochlik y el periodista británico Paul Conroy, se quedaban a veces a dormir en una habitación de la parte posterior de la casa.

Las fuerzas del gobierno bombardearon la casa el 22 de febrero de 2012, matando a Marie Colvin y a Remi Ochlik, e hiriendo a Paul Conroy y a la reportera francesa Edith Bouvier, todos los cuales se encontraban alojados allí. Paul Conroy contó a Amnistía Internacional que la noche anterior al ataque, Marie Colvin había enviado a la CNN su último reportaje, en el que explicaba que la mayoría de las víctimas del bombardeo de Homs eran civiles, diciendo:

¡Qué horror! Alcanzaron a un niño de dos años […] estuvo respirando agitadamente con su barriguita hasta que murió. Es absolutamente mentira que vayan sólo a por terroristas […] No hay ningún objetivo militar aquí. 56

Paul Conroy añadió:

El 22 de febrero, Marie y yo teníamos pensado ir a un hospital de campaña con la ayuda de un activista sirio que estaba también en el centro de medios de comunicación. Pensábamos levantarnos y salir alrededor de las cinco de la mañana, pues sabíamos que los bombardeos empezaban sobre las seis y media, como todos los días, y entonces no era seguro salir de la casa.

A las cinco, el activista que tenía que ayudarnos ese día estaba aún dormido, así que volvimos a costarnos también nosotros y nos despertamos alrededor de una hora después por el ruido del bombardeo en el barrio. Fuimos en seguida a la sala principal, donde estaban Edith Bouvier y los demás.

Alrededor de las siete menos cuarto hubo dos fuertes explosiones, que sonaron a unos 100 metros de la casa, a la izquierda y a la derecha. Como un minuto después, hubo otras dos explosiones en torno a la casa, esta vez a unos 50 metros. Habíamos estado oyendo el zumbido constante de un vehículo aéreo no tripulado trazando círculos sobre el edificio durante días antes del ataque. Sonaba como una avispa dando vueltas al edificio, y posiblemente fuera un vehículo de vigilancia sin armas. Tengo experiencia militar,57 así que en cuanto cayeron los segundos proyectiles supe que nos iban a alcanzar. La técnica que estaban utilizando era lo que llamamos “horquillado de tiro” en el ejército […] Y así fue: unos 30 segundos después de la explosión cayó sobre la casa el primer proyectil de artillería, luego otros dos y finalmente el cuarto, que creemos que mató Marie y a Remi.

Los activistas del centro de medios de comunicación esperaron a que pararan los disparos de artillería y llegaran los combatientes de la oposición armada para trasladar a Paul Conroy y Edith Bouvier a un hospital de campaña. Los cadáveres de Marie Colvin y Remi Ochlik quedaron abandonados entre los escombros hasta la noche, cuando los activistas regresaron a por ellos junto con miembros del Ejército Sirio Libre.

Las autoridades sirias han negado que el ejército atacara deliberadamente el centro de medios de comunicación. En una declaración del 23 de febrero de 2012, el Ministerio de

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Asuntos Exteriores hizo hincapié en que los periodistas extranjeros debían respetar la legislación siria que regula el acceso de los periodistas y no entrar en “territorio sirio ilegalmente para acceder a lugares caóticos e inseguros”. Un portavoz del Ministerio añadió:

A nivel humano, expresamos nuestras condolencias a las instituciones de los medios comunicación y las familias de los periodistas muertos en territorio sirio [Rechazamos] todas las declaraciones en que se responsabiliza a Siria de la muerte de periodistas que se infiltraron en Siria por su cuenta y riesgo, sin conocimiento por parte de las autoridades sirias de su entrada y su paradero. 58

Paul Conroy cree que el centro provisional de medios de comunicación fue atacado deliberadamente por las autoridades sirias, que conocían su ubicación y su trabajo en ese momento. Afirmó:

La noche anterior al ataque, Marie y yo habíamos hecho entrevistas con el servicio internacional de la BBC y la CNN que se captaron en muchas partes. Creo que a las autoridades no les gustaba esto y querían ponerle fin.

El ministro sirio de Información, Adnan Mahmoud, dijo a AFP el 22 de febrero de 2012 que "las autoridades no tenían conocimiento de que los dos periodistas hubieran entrado en territorio sirio”.59

Como no tenía acceso a Siria en el momento del ataque, Amnistía Internacional no puede verificar si el edificio era o no el objetivo. Aunque no se atacara deliberadamente el centro de medios de comunicación, el reiterado uso de artillería poco precisa para bombardear barrios civiles de Homs constituye en sí mismo una violación grave de la prohibición, conforme al derecho internacional humanitario, de los ataques indiscriminados.

Al igual que otros civiles, los periodistas están protegidos contra los ataques según el derecho internacional humanitario. Asimismo, varios órganos de la ONU, como el Consejo de Seguridad, han condenado los ataques efectuados contra periodistas –incluido el que mató a Marie Colvin y Remi Ochlik–60 que estaban cumpliendo con sus obligaciones profesionales con respecto al conflicto armado y han insistido en que deben ser respetados y protegidos.61

EN PARADERO DESCONOCIDO EN SIRIA Hay varios periodistas extranjeros en paradero desconocido en Siria, pues no existe información confirmada sobre dónde están recluidos, quién los capturó ni qué suerte han corrido.

Entre ellos figura Austin Tice, periodista independiente estadounidense de 31 años, que está en paradero desconocido desde mediados de agosto de 2012. Entró en Siria por Turquía en mayo e informaba periódicamente para varios medios informativos, como el Washington Post, McClatchy y el servicio en inglés de Al Yazira. Según la información disponible, se encontraba cerca de Damasco cuando desapareció en circunstancias poco claras. El 28 de agosto, funcionarios de la embajada checa en Siria que supervisan intereses estadounidenses en el país dijeron que creían que estaba bajo custodia de fuerzas sirias. No se supo nada más hasta el 26 de septiembre de 2012, cuando se lo vio en un vídeo publicado en YouTube, donde parecía estar bajo custodia de unos

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desconocidos armados. El vídeo, colgado por un desconocido y distribuido posteriormente en un sitio progubernamental de una red social, es distinto de la mayoría de los que publican las fuerzas de la posición, y parece que, con él, quienes mantienen recluido al periodista intentan negar la responsabilidad de su reclusión.

James Foley, reportero independiente estadounidense de 39 años, fue secuestrado en Taftanaz, provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, el 22 de noviembre de 2012. Había entrado muchas veces en el país durante los meses anteriores a su secuestro para informar del conflicto. Sus reportajes se publicaban en varios medios informativos, como el sitio estadounidense de noticias en Internet Global Post y Agence France-Presse (AFP ). Según relatos de testigos presenciales proporcionados a su familia, James Foley se dirigía en un automóvil a la frontera truca para salir de Siria cuando unos desconocidos armados, que viajaban en un vehículo sin distintivo alguno, lo obligaron a detenerse. Se ignoran todavía la identidad y afiliación de los secuestradores, así como el paradero y la suerte del periodista. Su familia dijo a Amnistía Intencional que, por lo que sabían, James Foley no viajaba con ningún grupo armado de oposición, sino con un conductor sirio que era también su guía.

El 21 de enero de 2013, AFP dijo que había enviado una carta al ministro sirio de Información, Omran al-Zohabi, solicitando ayuda para encontrar a James Foley. La agencia explicó que el ministro había prometido hacer todo lo posible, pero que las “condiciones eran difíciles” en la región donde había desaparecido el periodista. Ningún grupo armado ha hecho nunca una declaración oficial sobre el secuestro de James Foley.

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3. ABUSOS COMETIDOS POR LOS GRUPOS ARMADOS DE OPOSICIÓN

El sheij lo llamó shabih tras inspeccionar su teléfono y declaró que debía ser ejecutado de acuerdo con la ley islámica. Yara Saleh, corresponsal, explicando a Amnistía Internacional por qué cree que a su colega Hatem Abu Yehyeh lo mató un grupo armado afín al Ejército Sirio Libre después de que fueran secuestrados

A medida que se ha intensificado el conflicto de Siria, el número y la magnitud de los abusos cometidos por grupos armados de oposición contra periodistas y profesionales de los medios de comunicación ha aumentado considerablemente. Amnistía Internacional ha registrado al menos 17 casos de ataques efectuados deliberadamente por estos grupos contra periodistas y profesionales de los medios de comunicación –incluidos ataques contra edificios donde trabajaban– porque parecían estar aliados con las autoridades sirias o haber hecho reportajes favorables al gobierno. Los periodistas que trabajan para medios informativos afines al Estado y las autoridades sirias, como SANA, Al Ijbariya, Press TV, Al Alam y Addounia, están especialmente expuestos a ser objeto de amenazas, hostigamiento, secuestro e incluso homicidio a manos de grupos armados de oposición. También se han atacado centros de medios de comunicación considerados partidarios del gobierno. Por ejemplo, el 6 de agosto de 2012 explotó una bomba en la sede de la televisión pública siria en Damasco y resultaron heridas al menos tres personas. El ministro de Información, Omran al-Zoabi, dijo en la televisión pública siria que el “desesperado y cobarde ataque” iba dirigido contra los medios de comunicación nacionales. Ningún grupo se responsabilizó de la colocación de la bomba dentro del edificio.62

Algunos grupos armados de oposición, afiliados por lo general al Ejército Sirio Libre, han lanzado campañas en Internet en las que tachan a determinados periodistas de “shabiha de los medios de comunicación”, dando a entender con ello que están vinculados a las milicias leales al presidente El Asad. Algunos grupos de Facebook y usuarios de Twitter han identificado a periodistas a los que consideran “shabiha de los medios de comunicación” colgando vídeos de reportajes o extractos del trabajo de los periodistas como prueba. Algunos usuarios de Facebook y Twitter han publicado amenazas contra estos periodistas, dirigidas directamente a sus cuentas personales o expresadas por medio de una declaración pública. Los grupos armados de oposición se han valido también de redes sociales como Facebook,

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Twitter y YouTube para atribuirse la responsabilidad de ataques contra periodistas a los que tachaban de “shabiha de los medios de comunicación”.

Por ejemplo, Hussain Mortada, corresponsal libanés, jefe de la oficina de Damasco de Al ‘Alam News Network, canal público iraní de noticias en árabe, había emitido reportajes hostiles con oposición siria.63 Dijo a Amnistía Internacional que llevaba meses recibiendo amenazas antes de resultar herido, el 26 de septiembre de 2012, en un ataque de francotiradores, en el que también mataron a Maya Nasser (véase infra).64 Explicó que, tras la emisión de sus reportajes o noticias en televisión, solía recibir llamadas telefónicas o mensajes de texto o de correo electrónico anónimos. En las páginas de Facebook de varios grupos de oposición se le califica de “shabih de los medios de comunicación”. Hussain Mortada había resultado ya herido 10 días antes, el 16 de septiembre, en el ataque de un grupo armado, cuando se dirigía con cuatro colegas al campo de refugiados palestinos de Yarmouk, en Damasco, y se vio atrapado en medio de un enfrentamiento entre el ejército y combatientes de la oposición armada. Contó a Amnistía Internacional que después lo había llamado un hombre y le había dicho: “La próxima vez te agarraremos”. Ninguna brigada ni grupo se ha atribuido el ataque del 26 de septiembre. Sin embargo, el 30 de septiembre, una cuenta de Twitter a nombre de “Ejército Sirio Libre” y con más de 140.000 seguidores publicó una fotografía de Hussain Mortada entrevistado en la cama de un hospital con el pie: El perro iraní Hussain Mortada, corresponsal de la cadena de televisión Al Alam, tras ser atacado por los héroes del Ejército Sirio Libre. La próxima vez será mejor, si Dios quiere.65

HOMICIDIOS ILEGÍTIMOS Los grupos armados de oposición han matado al menos a 1266 periodistas en ataques dirigidos específicamente contra ellos o contra sedes de medios de comunicación.

El 27 de junio de 2012, un grupo armado desconocido asaltó la sede de la cadena privada y progubernamental de televisión Al Ijbariya en Damasco y mató a tres periodistas: Mohammad Shamma, Sami Abu Amin y Zaid al-Kihil.67 Según informes, también murieron en el ataque cuatro trabajadores de los servicios de seguridad. La cadena ha emitido durante todo el conflicto programas en los que se culpa de la violencia a los “terroristas” y se muestran “confesiones” de presuntos disidentes que parecen forzadas. Ha emitido también declaraciones, hechas aparentemente bajo coacción, en las que se califica de “traidores” a personas que han criticado al gobierno sirio.

Según el derecho internacional humanitario, en un conflicto armado sólo son ataques legítimos los dirigidos contra combatientes y contra objetivos militares. Se consideran objetivos militares únicamente los bienes que formen parte de manera efectiva de la acción militar y cuya destrucción comporte una ventaja militar clara. De acuerdo con la información de que dispone Amnistía Internacional, la cadena de televisión Al Ijbariya es un bien civil y no se ha utilizado con ningún fin militar. En cualquier caso, los periodistas y demás profesionales de los medios de comunicación son civiles y deben se protegidos de todo ataque dirigido específica y deliberadamente contra ellos.

Entre las personas que han sido objeto de ataques dirigidos específicamente contra ellas por su trabajo en los medios de comunicación figuraba Maya Nasser. Corresponsal sirio de 33 años de Press TV –canal público iraní de televisión por satélite en inglés, de conocida afinidad con el gobierno sirio–, murió por disparos el 26 de septiembre de 2012 en la plaza

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de Umayyad de Damasco, cuando informaba en directo tras la explosión de una bomba en el cuartel general del ejército sirio. Era conocido entre los grupos de oposición por sus críticas a ésta y por viajar con el ejército sirio.

Un supervisor de Press TV contó a Amnistía Internacional que Maya Nasser había recibido amenazas por teléfono y en Twitter durante las semanas anteriores a su homicidio. Parece que había manifestado en Twitter y en su blog que temía por su vida. En una entrada del blog del 2 de julio de 2012, escribió: “En conclusión, mi gente está muriendo y yo sigo en la cola esperando mi turno”.68 En una conversación que mantuvo el 17 septiembre con otro usuario de Twitter, Maya Nasser escribió: “No he dicho nada en lo que no crea […] por otro lado mi familia y yo hemos recibido reiteradas amenazas de asesinato”.69

Hussain Mortada, colega de Maya Nasser que resultó herido por los disparos en el mismo incidente (véase supra), contó a Amnistía Internacional que el periodista llevaba un chaleco antibalas cuando lo mataron, pero que recibió dos balas en el cuello. Press TV explicó a Amnistía Internacional que en los informes médicos se determinaba que lo había matado el primer disparo en el cuello. Hussain Mortada dijo que Maya Nasser y él habían ido a la plaza de Umayyad en un automóvil que conducía un cámara y que no los acompañaban las fuerzas armadas sirias. Cuando llegaron había explotado una segunda bomba. Hussain Mortada explicó:

Cuando llegué a la plaza había disparos esporádicos de los grupos armados, pero no habían comenzado los enfrentamientos, porque el ejército sitio estaba todavía tomando posiciones en distintas partes en torno a la plaza. Los disparos estaban a unos 100 metros de nosotros, y el ejército se encontraba a 20 metros aproximadamente. Maya y yo estábamos todavía informando en una entrada de la plaza cuando nos dispararon.

El Consejo Militar del Ejército Sirio Libre para Damasco y su periferia70 se atribuyó el doble atentado con explosivos de la plaza de Umayyad, pero del homicidio de Maya Nasser no se responsabilizó ningún grupo. No obstante, grupos y páginas de Facebook afines a la oposición siria y el Ejército Sirio Libre publicaron noticias de celebración de la “eliminación del shabih de los medios de comunicación Maya Nasser”.71

Mohamad al-Sa’eed, presentador de la televisión pública siria, fue secuestrado en su casa, en Damasco, el 19 de julio de 2012 por Yabhat al Nusra, grupo armado de oposición yihadista. En una declaración publicada en su sitio web el 3 de agosto de 2012, el grupo anunció:

Por la voluntad que Dios ha conferido a los muyahidín de Yabhat al Nusra, lo héroes del este del Al Guta secuestraron el 19 de julio de 2012 al shabih de los medios de comunicación Mohamad al-Sa’eed y, tras interrogarlo, lo mataron. Mohamad al-Sa’eed era presentador del canal público sirio de televisión por satélite y llevaba el programa “Charla de la Ciudad”.

Esta operación debe servir de lección a todos los que apoyan al régimen, para que se arrepientan ante Dios, porque las espadas de los muyahidín los decapitarán a todos y limpiarán Siria de su perversidad.72

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La declaración iba acompañada de una fotografía de Mohamad al-Sa’eed, con aspecto frágil y asustado, sentado en el suelo en un lugar desconocido. De acuerdo con la información de que dispone Amnistía Internacional, el grupo armado no devolvió su cadáver.

Ha habido varios casos de periodistas de alguno de los principales canales sirios considerados partidarios de las autoridades sirias, contra los que han disparado cerca de sus casas desconocidos armados. Estos atentados parecen haber sido precisos y selectivos.

Uno de estos casos es el de Bassel Tawfiq Yousef, periodista sirio de la televisión pública, nacido 1971 y a quien mataron el 21 de noviembre de 2012. Unos individuos armados dispararon contra él cuando salía de su casa, en el barrio de Tadamon de Damasco. El 22 de noviembre, un cuenta de Twitter llamada “El Ejército Libre” publicó: “Urgente: liquidado el shabih Bassel Tawfiq Yousef en Tadamon”.73 Este mensaje apareció también en una página de Facebook afín al Ejército Sirio Libre.74 Aunque ninguno se atribuyó directamente el homicidio, varios grupos armados de oposición más publicaron mensajes parecidos en Internet. Por ejemplo, un grupo llamado Batallones del Mártir Abd al-Razaq Abd al-Malik, afiliado al Ejército Sirio Libre y activo en la periferia de Damasco, publicó en su página de Facebook un mensaje que decía: “Liquidado en Tadamon a Bassel Tawfiq Yousef, el shabih, mentiroso profesional, cuentista y delincuente”.75 La televisión pública siria anunció posteriormente que a Bassel Tawfiq Yousef lo había matado un “grupo terrorista vinculado a Al Qaeda”.76

SANA afirmó también que, además de Ali Abbas77 (véase la introducción), su cámara, Haider al-Sumudi, de 45 años, había muerto a la puerta de su casa, en Kafr Souseh, barrio periférico de Damasco, por disparos efectuados por unos desconocidos el 22 de diciembre de 2012. Según informes, el 4 de diciembre, unos desconocidos habían matado a tiros a la puerta de su casa, en Tadamon, otro barrio periférico de Damasco, a otro reportero, Naji As’ad, que trabajaba en el periódico afín al gobierno Tishreen.

El 2 de marzo de 2013 se descubrió el cadáver del activista de los medios de comunicación Abdallah al-Yassine a la entrada de un pequeño hospital, en una zona de Alepo controlada por la oposición- Abdallah al-Yassine, que era activista de la oposición, había sido traductor y guía de varios periodistas extranjeros en Alepo antes de que lo mataran. Un delegado de Amnistía Internacional que vio su cadáver cuando lo encontraron señaló que le habían disparado en la nuca. El tamaño de la herida de entrada de la bala indicaba que habían disparado contra él a corta distancia. El presunto autor del homicidio es el líder de uno de los muchos grupos armados de oposición activos en Alepo. Según la información disponible, debido a ello fue capturado por Yabhat al Nusra. Amnistía Internacional ignora la suerte que corrió posteriormente.

SECUESTROS Y TOMA DE REHENES En varios casos que Amnistía Internacional ha documentado, los grupos armados de oposición ha tomado como rehenes a periodistas, a los han prometido entregar sanos y salvos si las autoridades atienden determinadas demandas. Utilizar a personas capturadas como rehenes o causarles algún daño constituye una violación del derecho internacional humanitario, aplicable a todas las partes en los conflictos armados (véase el capítulo 4).

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El 11 de agosto de 2012, un equipo de Al Ijbariya salió de la oficina de la cadena de televisión en el centro de Damasco para cubrir una noticia en Al Tal, barrio periférico del norte de la capital. Lo formaban la presentadora de noticias Yara Saleh, el cámara Abdullah Tubara, el ayudante de cámara Hatem Abu Yehyeh y el conductor Hussam Imad. Según Yara Saleh, llevaban recorridos ya unos 200 metros dentro de Al Tal cuando un grupo armado de oposición afiliado al Ejército Sirio Libre los obligó a detener la camioneta y los secuestró a punta de pistola. Estuvieron cautivos del grupo seis días, recluidos en distintas casas de Al Tal, sin contacto con el mundo exterior. Según la información recogida por Amnistía Internacional, los cuatro fueron torturados.

El ejército sirio liberó a Yara Saleh y Abdullah Tubara tras unos enfrentamientos con el grupo que los había secuestrado. Hussam Imad continuó cautivo, pero escapó al día siguiente, saltando, al parecer, por una ventana. Según algunas fuentes, a Hatem Abu Yehyeh lo mataron el primer día de su secuestro. No se ha devuelto ni se ha encontrado su cadáver.

Dos días después de secuestro, aparecieron en YouTube dos vídeos que mostraban al grupo armado afín al Ejército Sirio Libre con el equipo de Al Ijbariya en su poder. En el primero,78 se ve a Yara Saleh, Abdullah Tubara y Hussam Imad sentados en un sofá. Un miembro del grupo lee la siguiente declaración:

Esta es una declaración del Ejército Sirio Libre en Al Tal. Cuando el equipo de Al Ijbariya entró por carretera en Al Tal el 11 de agosto por la mañana, el Ejército Sirio Libre lo salvó de los bombardeos a que las bandas de Al Asad están sometiendo en la actualidad Al Tal.

Tras la llegada del equipo de Al Ijbariya, llevamos a su cámara a hacer un recorrido para que grabara la destrucción causada por los bombardeos. El cámara Hatem Abu Yehyeh resultó muerto a causa de los bombardeos indiscriminados, al igual que dos miembros del Ejército Sirio Libre que estaban allí protegiéndolo. El resto del equipo se encuentra bien, y seguimos esforzándonos para que puedan regresar con sus familias en condiciones de seguridad.

La declaración continúa con una lista de las demandas del grupo. En el segundo vídeo,79 que parece haber sido grabado a la vez que el otro y ser continuación suya, se ve al equipo presentándose. Un desconocido dice a Yara Saleh que dirija un mensaje al público. Ella responde:

Al público, me gustaría decir que tenemos que saber más de lo que está pasando antes de juzgar nada. Y a mis padres, me gustaría decir a mi madre que estoy muy bien.

A Abdullah Tubara le hacen la misma pregunta, y responde:

Vine a Al Tal a grabar imágenes, a ver si estaba a salvo o libre de bandas. Descubrimos que eran las bandas de Al Asad las que estaban bombardeando a los civiles. Estas buenas personas nos salvaron de los bombardeos […] me gustaría darles las gracias y agradecerles su buen trato. Durante nuestro recorrido con ellas, vimos que todos los objetivos de los bombardeos eran zonas civiles.

El desconocido pregunta entonces a Abdullah Tubara cómo mataron a su colega Hatem Abu Yehyeh. Abdullah Tubara replica:

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[Fue] en el bombardeo que hubo durante el recorrido, cuando estábamos grabando imágenes. Se llama Hatem Abu Yehyeh.

Sin embargo, según los miembros del equipo supervivientes, Hatem Abu Yehyeh fue ejecutado sumariamente por el grupo armado el primer día de su cautividad. Yara Saleh se lo reiteró a Amnistía Internacional. Dijo que cuando estaban cautivos los llevaron ante un hombre vestido con el traje blanco tradicional islámico, un sheij (clérigo musulmán), creía, que condenó a Hatem Abu Yehyeh a muerte conforme a la ley islámica. Yara al-Saleh explicó a Amnistía Internacional que creía que el sheij tomó esta decisión tras inspeccionar el teléfono de Hatem Abu Yehyeh y ver una fotografía de la bandera oficial siria y, posiblemente, otra de Hatem Abu Yehyeh vestido de militar durante su servicio militar obligatorio.

Al parecer, vendaron a Hussam Imad y Hatem Abu Yehyeh los ojos y los llevaron fuera del edifico donde tenían recluido al equipo. Yara Saleh dijo que Abdullah Tubara y ella se habían quedado dentro, pero que habían oído disparos fuera antes de que trajeran de nuevo a Hussam Imad solo. Hussam Imad dijo posteriormente a sus colegas y a la prensa y demás medios de comunicación que, tras los disparos, uno de los hombres le había quitado la venda de los ojos para enseñarle el cadáver de Hatem Abu Yehyeh. Un portavoz de Al Ijbariya dijo a Amnistía Internacional que aún no habían encontrado el cadáver de Hatem Abu Yehyeh.

La organización ha entrevistado anteriormente a miembros de grupos armados de oposición que han descrito “juicios” sumarios presididos por clérigos musulmanes. Aunque tales procedimientos varían de unos grupos armados a otros, en varios casos los entrevistados explicaron que si el sheij tiene motivos para sospechar que la persona capturada está implicada en homicidios, se la ejecuta. Un miembro del Batallón Faoruq de Homs, grupo afiliado al Ejército Sirio Libre, contó a Amnistía Internacional que la decisión de sheij está basada en información obtenida durante interrogatorios y que si no hay nada que indique que la persona está implicada en asesinatos, entonces se la utiliza como rehén, a menudo para intercambiarla por alguien bajo custodia de las autoridades sirias.80

Yara Saleh describió así el trato dispensado a sus colegas y a ella por el grupo que los había capturado:

El primer día de nuestra captura, golpearon a mis colegas, que tenían las manos atadas. Abofetearon a Hussam muchas veces. El lunes 13 de agosto nos llevaron a otro sitio. En el nuevo edifico había

un hombre al que llamaban ‘Abu Waleed’. Ese hombre golpeó a Hussam en el pecho tan fuerte, que estuvo tres días sin poder comer ni beber bien. Durante estas palizas no hacían más que preguntarnos: “¿Por qué difundís mentiras sobre la revolución?”

A Abdullah también lo golpearon mucho, con las manos y con un cinturón. Al final de los dos primeros días de reclusión, Abdullah tenía toda la ropa desgarrada a causa de los tirones y

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Yara Saleh, Abdullah Tubara y Hussam Imad fueron coaccionados para que dieran respuestas dictadas previamente en un vídeo que sus secuestradores publicaron en YouTube. Fuente: grupo afiliado al Ejército Sirio Libre.

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las palizas. Le llevaron una camisa blanca para que se la pusiera antes de grabar nuestras declaraciones. Es la camiseta blanca con que se le ve en el vídeo que el grupo publicó en Internet.

Yara Saleh contó a Amnistía Internacional que a ella no la trataban igual que a sus colegas. Explicó:

El primer día, cuando nos capturaron, me abofetearon. Ese mismo día, cuando nos llevaron a la primera casa, pregunté que se podía ir a baño. Uno hombre me dijo que no y me empujó con fuerza, por lo que me golpeé con la pared que tenía detrás y me caí al suelo.

Después, hacían todo lo posible para no tocarme, porque me consideraban una mujer sucia. Me trajeron un hiyab y una yalabiya [traje largo tradicional de las mujeres], porque les parecía que iba destapada e indecente. No me permitían alzar la voz ni levantar la vista, y en varias ocasiones me llamaron indecente.

Yara Saleh contó a Amnistía Internacional que el 14 de agosto un hombre al que llamaban Abu Suleiman había intentado violarla. Lo explicó así:

Me llevó sola a otra habitación e intentó molestarme. Le rogué que me viera como a una hermana. Me dijo que tenía necesidades. Entonces oímos cerca el ruido de enfrentamientos, y otro de los hombres armados lo llamó, así que me dejó sola. Me dijo que debía estar agradecida porque me estuvieran tratando como a un rehén y no como a una “concubina”.81

Amnistía Internacional registró otras formas de tortura y malos tratos. Por ejemplo, a Abdullah Tubara, miembro de la minoría cristiana de Siria, sus secuestradores lo obligaban a rezar las oraciones musulmanas cada vez que ellos lo hacían.

Yara Saleh dijo que desde su secuestro recibía amenazas anónimas, entre ellas una de unos hombres que dijeron por teléfono a un familiar suyo: “La encontraremos otra vez y la cortaremos en pedazos”. Dijo también que, como consecuencia de las especulaciones a cerca de lo que le había ocurrido durante su secuestro, sufría estigma social, pero recalcó que iba a seguir con su trabajo en Al Ijbariya:

Supe que como periodista encontraría dificultades. También supe, en cuanto me liberaron, que volvería a trabajar. Tengo derecho a tener una opinión distinta de lo que ellos piensan. Tengo derecho a la libertad de expresión; no pueden matarme por ello. La periodista ucraniana Anhar Kochneva, de 40 años, fue secuestrada el 9 de octubre de 2012 por un grupo armado de oposición desconocido, afiliado, se cree, al Ejército Sirio Libre. Una persona amiga suya dijo a Amnistía Internacional que Anhar Kochneva iba periódicamente a Siria, pues es también propietaria de una agencia de viajes.82 Desde enero de 2012 vivía allí; ayudaba los periodistas rusos y a menudo ella misma hacia comentarios sobre el conflicto en entrevistas para el canal público de noticias por satélite en inglés Russia Today y el canal de televisión

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Anhar Kochneva fue secuestrada por un grupo armado afiliado al Ejército Sirio Libre en octubre de 2012. El grupo publicó dos vídeos de ella en Internet durante su secuestro. ©YouTube Channel Homs Revo.

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partidario del gobierno sirio Addounia TV. Se sabía que era contraria al movimiento de oposición de Siria. En una entrevista con Addounia TV de septiembre de 2011 dijo que la oposición política formaba parte de un plan estadounidense de 10 años dirigido a cambiar el régimen en Siria.83 Solía calificar a los grupos armados de oposición de “terroristas” y hacia hincapié en que había combatientes extranjeros en ellos.84

El 6 de noviembre de 2012, en un vídeo publicado en YouTube por un grupo llamado Revolución Siria en Homs, se vio a Anhar Kochneva viva, bajo custodia de un grupo desconocido. En el vídeo decía: “Me llamo Anhar. Estoy en Homs. Ruego a las embajadas ucraniana y rusa y a las autoridades sirias que atiendan las demandas de mis captores”. El mismo grupo colgó otro vídeo en YouTube el 28 de noviembre. Esta vez, Anhar Kochneva hizo una aparente “confesión”, en la que afirmaba haber entrado en Siria con el falso pretexto de que era periodista y con una tarjeta falsa de identificación de prensa.85

El 7 de diciembre, el grupo armado de posición que la tenía secuestrada dijo en una declaración que las autoridades ucranianas y rusas tenían hasta el 13 de diciembre para atender sus demandas si no querían que la mataran.86 No se hicieron públicas esas demandas, pero, según la información publicada en los medios de comunicación, el grupo pedía 50 millones de dólares estadounidenses por Anhar Kochneva,87 cantidad que se redujo luego a 300.000 dólares.88 El 11 de marzo de 2013 se supo que Anhar Kochneva había escapado de sus captores.89

Mus’ab al-Hamadi, de 32 años, es un conocido activista de los medios de comunicación y miembro del Comité de Coordinación Local de Hama. Ha participado mucho en actividades de recogida de información y publicación de vídeos de abusos cometidos por las fuerzas del gobierno sirio y ha concedido entrevistas a diversos medios de noticias. Contó a Amnistía Internacional que, aún siendo partidario de la oposición, informaba también de abusos cometidos por grupos armados afines a ella. Por ejemplo, el 11 de enero de 2013, publicó un artículo en la página de Facebook de un periódico afín al Comité Local de Coordinación en el que criticaba a los rebeldes por “obedecer a sus líderes a ciegas […] incluso si los jefes les ordenaban matar a un hombre absuelto, lo hacían sin vacilar”.90 Dijo que, alrededor de esa fecha, había publicado un reportaje anónimo en un foro del Comité en Internet en el que criticaba a un grupo armado de oposición por haber tomado una casa civil para instalar en ella su base. Contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

Al batallón que había ocupado la casa de un abogado se le conoce como Batallón de los Halcones de la Selva.91 En el reportaje que publiqué en Internet lo llamé shabiha, porque actuaba igual que las shabiha del gobierno. Aunque había publicado el reportaje de manera anónima, descubrieron que era mío, y el 13 de enero de 2013 el batallón envió a cuatro hombres que dijeron que su coronel quería verme. Sabía de qué se trataba porque los hombres se encararon conmigo y me dijeron: “Nos has llamado shabiha”.

Fuimos en un vehículo a Karm al Zaytoun, a la prisión misma del batallón. Les dije que me llevaran al Consejo Militar establecido por el Ejército Sirio Libre en Hama, pero me llevaron a su prisión.

Al principio me pusieron en una celda con alrededor de siete hombres más, que decían que eran shabiha, pero no era verdad: es posible que algunos fueran shabiha, pero los demás

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eran civiles. Reconocí a un alawita de 80 años a quien conocía de Hama; no era un shabih. Alrededor de diez minutos después me sacaron de la celda. Dijeron que sabían que estaba con la oposición y no era miembro de las shabiha, y me subieron al piso de arriba a tomar te con ellos.

Arriba vi al capitán. Es conocido en la zona, porque trabajaba en la sección de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea. Todavía tenía la mentalidad del régimen. Me dijo: “Aún no te he cazado; espera y verás”.

Les dije que tenía que ir al baño, así que uno de los hombres vino conmigo a los escombros que había fuera de la casa. Al rato le dije que tenía que ir otra vez al baño; esta vez vino conmigo otro hombre. Cuando estábamos fuera, eché a correr. Comenzó a disparar contra mí, pero me adentré en los campos y seguí corriendo.

Es esencial que los grupos armados de oposición de Siria, que controlan ya considerables zonas del país, reconozcan la importancia de cumplir con las obligaciones que les impone el derecho internacional humanitario y se comprometan a respetar los derechos humanos y tomar de inmediato medidas para poner fin a la comisión de graves abusos como los descritos en este apartado.

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4. MARCO JURÍDICO

La libertad del periodista está garantizada por la ley, y sus opiniones no han de ser motivo para determinar su libertad, excepto dentro de los límites de la ley. Decreto Legislativo Núm. 108, dictado por el presidente Bachar el Asad el 29 de agosto de 201192

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA LEY EN SIRIA La libertad de expresión y los medios de comunicación llevan mucho tiempo sujetos a estrictas restricciones en la ley y en la práctica en Siria. La nueva Constitución que entró en vigor el 27 de febrero de 2012 prevé, en teoría, la libertad de expresión y de prensa; sin embargo, varias leyes introducidas desde 1963 y otras más recientes promulgadas tras el inicio de levantamiento restringen este derecho. Las violaciones del derecho a la libertad de expresión se hicieron aún más flagrantes y generalizadas tras el estallido de las protestas populares en 2011.

Durante el estado de excepción vigente entre 1963 y 2011,93 la Ley de Emergencia restringía gravemente una amplia variedad de libertades y derechos humanos, en particular el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión, y hacía que los periodista fueran objeto de manera habitual de intimidaciones, detención y severas penas si se atrevían a expresar opiniones independientes o discrepaban con las autoridades en sus reportajes. El 21 de abril de 2011, casi cinco semanas después del inicio de las protestas, el presidente El Asad dictó el Decreto 161, que puso fin al estado de excepción.94

En su artículo 3, la Ley de Emergencia designaba al primer ministro gobernador del país conforme a ley marcial al declararse el estado de excepción. Asimismo, designaba adjunto suyo al ministro del Interior. La Ley confería poderes extraordinarios tanto al gobernador marcial como a su adjunto, entre ellos la capacidad de remitir a los tribunales militares a toda persona que incumpliera las normas establecidas por la Ley de Emergencia, incluidas las restricciones a la prensa. El artículo 4 de la Ley de Emergencia permitía al gobernador marcial y a su adjunto imponer restricciones a las libertades de las personas en materia de reuniones, residencia, viaje y paso por lugares específicos o en determinados momentos; ordenar la detención preventiva de toda persona sospechosa de amenazar la seguridad y el orden públicos; autorizar la investigación de personas y lugares en cualquier momento, y designar a cualquier persona para cualquier tarea.

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Mucho después de la revocación de la Ley de Emergencia, se siguen imponiendo fuertes restricciones a la libertad de opinión y expresión y deteniendo e investigando a personas como se hacía durante el estado de excepción. Millares de personas han sido víctimas de detención arbitraria desde que se anuló la Ley. Muchas han sufrido tortura u otros malos tratos, lo que ha contribuido a las más de 1.000 muertes bajo custodia de que se ha tenido noticia desde 2011.

El artículo 4.b de la Ley de Emergencia permitía a las autoridades inspeccionar las cartas y todos los tipos de comunicación, así como los periódicos, folletos, archivos, dibujos, publicaciones y material de radiotelevisión, y todos los métodos de expresión, propaganda y publicidad. Especificaba que tal inspección debía realizarse antes de la publicación del material en cuestión, y las autoridades podían regular tal material, confiscarlo, suspenderlo, anular el privilegio de publicarlo y cerrar su lugar de impresión. El artículo 4.g prescribía una sanción para los infractores de estas normas: pena de hasta tres años de prisión, multa de 3.000 libras sirias o ambas cosas.

Más de dos años después de la revocación de la Ley de Emergencia, Amnistía Internacional ha entrevistado a personas que estuvieron recluidas y que cuentan que las obligaron a revelar la contraseña de sus cuentas de redes sociales, como Facebook y el correo electrónico, sin enseñarles una autorización judicial.

Sin embargo, en virtud de otras leyes aprobadas durante los muchos años en que estuvo en vigor el estado de excepción se han incorporado a la legislación ordinaria poderes arbitrarios como los que confería la Ley de Emergencia. Por ejemplo, la Ley de Protección de la Revolución impone restricciones al derecho a la libertad de expresión y criminaliza toda expresión de crítica u oposición a “las metas de la revolución”.95 Su artículo 3.a prohíbe los actos considerados hostiles a la implementación del sistema socialista en Siria, tanto si se llevan a cabo actuando, hablando o escribiendo como por cualquier otro de medio expresión o publicación.

Once meses después de la revocación de la Ley de Emergencia se aprobó una nueva Constitución tras celebrarse, el 26 de febrero de 2012, un referéndum público que gran parte de la oposición calificó de “farsa”. La nueva Constitución96 fija un límite de dos mandatos de siete años a los futuros presidentes, pero que no se aplica con carácter retroactivo, por lo que el presidente Bachar el Asad puede continuar en el cargo 14 años más. Asimismo, se eliminan en ella la referencia a la naturaleza “socialista” de Siria y el monopolio del gobernante Partido Baás Socialista Árabe sobre la vida política de Siria, que estaba reconocido en el artículo 8 de la Constitución anterior.97

Sin embargo, la nueva Constitución contiene todavía artículos de significado similar a los de la de 1973 y que afectan a la libertad de expresión.

En ambas constituciones hay artículos que protegen la libertad de expresión y de prensa y en las dos se califica la libertad de “derecho sagrado”. El artículo 42 de la nueva Constitución y el artículo 38 de la antigua comienzan con la frase: “todo ciudadano tendrá derecho a expresar libre y abiertamente sus opiniones con palabras, por escrito y por todos los demás medios de expresión”. Sin embargo, en la nueva se ha eliminado la referencia al “derecho a

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participar en la supervisión y la crítica constructiva de manera que proteja el buen estado de la estructura interna y nacionalista y refuerce el sistema socialista”.

El artículo 37 de la nueva Constitución garantiza la confidencialidad de la correspondencia postal, las telecomunicaciones y la radio y otras formas de comunicación, y el artículo 43 dispone que el Estado garantizará la libertad de la prensa, la impresión y la publicación, y los medios de comunicación y su independencia de acuerdo con la ley. Además, otros artículos de la nueva Constitución reconocen el derecho de la ciudadanía a reunirse y a manifestarse pacíficamente.

Sin embargo, estas garantías constitucionales se ven menoscabadas por leyes existentes, como algunas disposiciones del Código Penal sirio de 1949 y sus reformas.98 Las autoridades sirias se han valido de estas disposiciones para hostigar a periodistas y a otras personas que ejercían su derecho a la libertad de opinión, expresión y asociación y para restringir arbitrariamente su trabajo.

El Código Penal sanciona con la cárcel a toda persona culpable de “menoscabar los sentimientos nacionales o provocar conflictos raciales y sectarios” en guerra o si se espera ésta (artículo 285).99 La misma pena se aplica a toda persona culpable de difundir información a sabiendas de que es falsa o exagerada, que pueda afectar a la moral de la nación (artículo 286).100

El artículo 287 prevé una pena de al menos seis meses de prisión para toda persona declarada culpable de “emitir en el extranjero noticias falsas que puedan perjudicar la reputación del Estado”. El artículo 278 pena con la cárcel a toda persona que haya “realizado actos o hecho declaraciones escritas o pronunciado discursos no aprobados por el gobierno y que pongan en peligro el Estado o perjudiquen su relación con un país extranjero, o que lo dejen expuesto a actos hostiles”. El artículo 307 dispone que “todo acto [cometido ], todo escrito [redactado] y todo discurso [pronunciado] cuya intención o resultado sea provocar conflictos sectarios o raciales o fomentar conflictos entre las sectas y otros elementos de la nación se castigará con una pena de entre seis meses y dos años de prisión”. 101

El 28 de agosto de 2011, a los cinco meses del estallido de las protestas populares, el presidente Bachar el Asad dictó el Decreto Legislativo Núm. 108,102 por el que se promulgaba la nueva Ley de Medios de Comunicación, que parecía otorgar mayores libertades a los periodistas y los medios informativos. La nueva ley, en la que se establecía un Consejo de Medios de Comunicación de ámbito nacional para supervisar sus disposiciones, introdujo unas cuantas reformas superficiales, a la vez que mantenía la prohibición de publicar información sobre diversos temas impuesta a los medios informativos y de noticias e introducía imprecisas disposiciones que cabía interpretar de manera muy general para restringir arbitrariamente la libertad de expresión. La Ley de Medios de Comunicación anuló la Ley de Material Impreso de 2001.103 Asimismo, revocó el Decreto Legislativo Núm. 26, relativo a Internet, que se había dictado 14 de febrero de 2011, unos días después de que el gobierno levantara la prohibición de la red social Facebook al cabo de cuatro años.104

Los artículos 2 y 3 de la nueva Ley de Medios de Comunicación reconocen el derecho de éstos a desarrollar sus actividades libremente y sin restricciones y el derecho de los

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ciudadanos sirios a acceder a información sobre los asuntos públicos. El artículo 3 reconoce también que la libertad de expresión está garantizada por la Constitución siria, la Declaración Universal de Derechos Humanos y diversos tratados internacionales que Siria ha ratificado. Sin embargo, el mismo artículo dispone que los medios de comunicación deben desarrollar sus actividades basándose en “los valores patrióticos y nacionales de la sociedad siria y la responsabilidad de difundir el conocimiento y la expresión del interés del pueblo y la protección de la identidad nacional”. La Ley no explica en qué consisten esos valores patrióticos y nacionales, el interés del pueblo y la identidad nacional.

Asimismo, el artículo 4 de la Ley establece que los medios de comunicación deben “respetar la libertad de expresión, que debe ejercerse con conciencia y responsabilidad”, sin aclarar a qué se refiere con “conciencia y responsabilidad”.

Los artículos 12 y 60 prohíben a los medios de comunicación impresos, audiovisuales y de Internet publicar “todo contenido que pueda afectar a la unidad nacional y a la seguridad nacional o dañar las religiones [el islam, el cristianismo y el judaísmo] o las creencias religiosas o provocar tensiones sectarias”. También prohíben a las instituciones de medios de comunicación publicar “todo contenido que pueda instigar a la comisión de delitos y actos de violencia y terrorismo y que incite al odio y el racismo”. La Ley de Medios de Comunicación prohíbe también publicar información sobre el ejército y las fuerzas armadas, con excepción de la emitida por el ejército y las fuerzas armadas que se permita publicar, así como publicar contenido que perjudique a los “símbolos del Estado”.

La prohibición de contenidos anteriormente indicada se aplica no sólo a los propietarios de sitios web, sino también a quienes publican declaraciones y comentarios en ellos, según el artículo 60 de la Ley.

El artículo 79 sanciona a quienes violen las prohibiciones establecidas en el artículo 12 con las penas prescritas en otras leyes existentes. Tal disposición implica que las penas de prisión y multas que prescribe el Código Penal para las personas declaradas culpables de “menoscabar el sentimiento nacional”, “provocar conflictos raciales y sectarios” y “difundir noticias falsas” seguirán aplicándose a los periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación.

El artículo 99 establece que todo delito no mencionado en la Ley de Medios de Comunicación recibirá la pena dispuesta en el Código Penal, lo que deja expuestos a los periodistas y demás personas que trabajen en los medios de comunicación o que hagan declaraciones a éstos a las imprecisas y generales disposiciones en que suele basarse la formulación de cargos contra periodistas (véase supra).

La Ley de Medios de Comunicación prohíbe también la detención de periodistas y el registro de su persona o su oficina por la presunta comisión de delitos sin informar a la Unión de Periodistas o al Consejo de Medios de Comunicación para que designen a un representante que esté presente en la detención y el registro.105

La Ley prohíbe también a los periodistas y los medios informativos recibir “donativos o ayuda o cualesquiera otras ventajas de cualquier parte directa o indirectamente”. Responsabiliza a los redactores jefe, periodistas y portavoces de los actos que constituyan una infracción de la

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Ley y les impone multas de hasta un millón de libras (alrededor de 14.000 dólares estadounidenses).106

En su informe del 22 de febrero de 2012, la comisión de investigación internacional independiente criticó la Ley por no haberse modificado en ella “la vaga definición de los delitos tipificados en los artículos 285 a 287 del Código Penal, a los que se ha venido recurriendo desde hace tiempo para castigar y silenciar a disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas críticos”.107 De hecho, las autoridades sirias continúan utilizando estos artículos, así como los artículos 307, 308 y 336,108 para procesar a periodistas, entre ellos algunos de los mencionados en el presente informe.

Además de imponer restricciones al trabajo de los periodistas, la Ley de Medios de Comunicación limita también la concesión de permisos a los medios. Por ejemplo, los artículos 39 y 41 establecen que para tener derecho a solicitar permiso para editar publicaciones periódicas y para ser redactor jefe de ellas se debe haber tenido la nacionalidad siria durante al menos cinco años. La Ley discrimina, por tanto, a las personas que no la tienen, incluidos los centenares de miles de refugiados palestinos y kurdos apátridas que llevan toda la vida viviendo en Siria. Los mismos artículos especifican que para tener derecho a solicitar el permiso y a ser redactor jefe hay que tener una licenciatura universitaria, con lo que se discrimina a las numerosas personas no han querido o no han podido cursar estudios universitarios.

El 8 de febrero de 2012, el presidente dictó el Decreto Legislativo Núm. 17, por el que se promulgaba la Ley de Regulación de la Comunicación por Red y contra la Ciberdelincuencia, en la que se tipifican delitos muy generales que restringen la libertad de expresión en Internet.109 Al igual que la Ley de Medios de Comunicación de 2011, este decreto legislativo obliga a los proveedores de servicios de Internet a grabar las declaraciones y el tráfico de comunicación durante el periodo que determine el órgano gubernamental encargado de las actividades en Internet para que las autoridades sirias puedan identificar a los usuarios.110 Asimismo, autoriza a la policía a inspeccionar los ordenadores y los programas conectados a los dispositivos de la persona sospechosa “cualquiera que sea su posición dentro los límites de ubicación asignados al sospechoso”. 111 Con ello parece permitirse a las autoridades entrar en los locales y confiscar el equipo digital de los sospechosos.

En resumen, a pesar de haberse levantado el estado de excepción en abril de 2011, la legislación siria continúa restringiendo gravemente la prensa y se presta a ser utilizada para violar el derecho a la libertad de opinión, expresión, asociación y reunión de periodistas concretos, por medios como la detención, juicio y encarcelamiento de quien intente ejercer pacíficamente tal derecho si las autoridades consideran que lo hace de manera inaceptable.

EL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO El derecho internacional humanitario contiene las normas y los principios destinados a proteger principalmente a quienes no participan en las hostilidades, en especial a la población civil, pero también a ciertos combatientes, como los que están heridos o han sido capturados (y por tanto están fuera de combate). Establece normas de conducta humana y restringe los medios y métodos para llevar a cabo las operaciones militares. Su objetivo principal es limitar, en la medida de lo posible, el sufrimiento humano en tiempos de conflicto armado. En Siria hay un conflicto armado no internacional desde principios de

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2012, y todas las partes en él están obligadas, por tanto, a cumplir las normas aplicables del derecho internacional humanitario.

Siria es Estado Parte en los cuatro Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 y en su Protocolo Adicional relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I). El artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra se aplica a todas las partes en conflictos armados no internacionales. Muchas de las normas específicas incluidas en estos y otros tratados de derecho internacional humanitario forman parte del derecho internacional humanitario consuetudinario aplicable a los conflictos armados no internacionales y son, por tanto, vinculantes para todas las partes en este conflicto, en especial para las fuerzas armadas y de seguridad del gobierno sirio y los grupos armados no estatales.112 Las violaciones de estas normas pueden constituir crímenes de guerra.

Según el derecho internacional humanitario, en las zonas de conflicto armado los periodistas deben ser respetados y protegidos siempre que no participen directamente en las hostilidades.113

Una norma fundamental del derecho internacional humanitario es que las partes en un conflicto deberán distinguir en todo momento “entre personas civiles y combatientes”, sobre todo en el sentido de que “los ataques sólo podrán dirigirse contra combatientes” y “los civiles no deben ser atacados”.114 Con arreglo a una norma similar, las partes deben distinguir entre “bienes de carácter civil” y “objetivos militares”. Estas normas forman parte de un principio fundamental: el principio de “distinción”.

A efectos de la distinción, toda persona que no sea miembro de las fuerzas armadas de ninguna de las partes en el conflicto es civil, y la población civil abarca a toda persona que no sea combatiente.115 (En el presente informe, Amnistía Internacional utiliza los términos “civiles”, “periodistas ciudadanos” y “periodistas” en el sentido de personas que no toman parte directa en las hostilidades.) Como los demás civiles, los periodistas están protegidos contra los ataques salvo que tomen parte directa en las hostilidades y durante el tiempo en que lo hagan.116 En este informe se determina que tanto las autoridades sirias como los grupos armados de oposición no estatales han dejado reiteradamente de establecer la distinción jurídica necesaria entre periodistas y combatientes.

Son bienes de carácter civil todos los objetos (es decir, edificios, estructuras, lugares y demás bienes y entornos físicos) que no son “objetivos militares”. Los objetivos militares “se limitan a aquellos bienes que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización contribuyan eficazmente a la acción militar y cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización ofrezca, en las circunstancias del caso, una ventaja militar definida”.117 Por consiguiente, los lugares asociados a medios de comunicación como los estudios de televisión y las emisoras de radio, las oficinas de periódicos y agencia de noticias, etc. son bienes civiles y gozan de protección contra los ataques, salvo que se conviertan en objetivos militares porque se cumplen temporalmente todos los criterios para ser objetivo militar recién descritos y durante el tiempo en que se hayan convertido en tales.118 Incluso si los periodistas y los bienes de medios de comunicación se dedican a emitir propaganda en favor de las autoridades o de la oposición, tal actividad no constituye una contribución efectiva a la acción militar y no puede justificar, según el derecho internacional humanitario, un ataque armado.

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Los ataques intencionados contra personas civiles que no participan directamente en las hostilidades, o contra bienes civiles (especialmente contra bienes médicos, religiosos o culturales, en el caso de los conflictos no internacionales) constituyen crímenes de guerra.119 El principio de distinción también engloba la norma específica según la cual “quedan prohibidos los actos o las amenazas de violencia cuya finalidad principal sea aterrorizar a la población civil”.120

La consecuencia lógica del principio de distinción es que “quedan prohibidos los ataques indiscriminados”.121 Se entiende por ataques indiscriminados aquellos que se dirigen contra objetivos militares y población civil o bienes de carácter civil sin hacer distinción, ya sea porque el ataque no está dirigido contra un objetivo militar concreto o porque se emplean métodos o medios de combate que no permiten dirigir el ataque contra un objetivo militar concreto o que tienen efectos que no es posible limitar según exige el derecho internacional humanitario.122

El derecho internacional humanitario también prohíbe los ataques desproporcionados, es decir, lanzar un ataque “cuando sea de prever que cause incidentalmente muertos y heridos entre la población civil, daños a bienes de carácter civil o ambas cosas, que sean excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa prevista”.123 Lanzar intencionadamente un ataque indiscriminado que cause muertos o heridos entre la población civil o un ataque desproporcionado (dicho de otro modo, a sabiendas de que el ataque causará incidentalmente un número excesivo de muertos o heridos civiles, o de daños en bienes de carácter civil) constituye un crimen de guerra.124

El derecho internacional humanitario aplicable a los conflictos no internacionales también establece garantías fundamentales tanto para la población civil como para los luchadores o combatientes que han sido capturados, están heridos o, por algún otro motivo, no están en situación de luchar (están “fuera de combate”). Estas normas son especialmente importantes para la protección de las personas en poder de grupos armados, para los que los tratados de derechos humanos no son jurídicamente vinculantes. Entre dichas garantías, el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949 y el derecho internacional humanitario consuetudinario incluyen las siguientes normas: se prohíbe el asesinato; deberá tratarse a las personas con humanidad; queda prohibida la discriminación en la aplicación de las salvaguardias del derecho internacional humanitario, y quedan prohibidos los actos de tortura, los tratos crueles e inhumanos y los atentados contra la dignidad personal (en particular los tratos humillantes y degradantes), así como la desaparición forzada, la toma de rehenes y la detención arbitraria. Ninguna persona podrá ser declarada culpable o condenada a menos que se celebre un juicio justo con todas las garantías judiciales básicas. Quedan también prohibidos los castigos colectivos.125 Dependiendo de la norma en concreto, muchos o la totalidad de los actos que vulneran estas normas también constituirán crímenes de guerra.126

EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS El derecho internacional de los derechos humanos, incluidos los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, es aplicable tanto en tiempo de paz como durante los

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conflictos armados, y es legalmente vinculante para los Estados, sus fuerzas armadas y otros actores. Establece el derecho de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos a obtener un resarcimiento, que incluya verdad, justicia y reparación.

Siria es Estado Parte en algunos de los principales tratados internacionales de derechos humanos, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC); la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, y la Convención sobre los Derechos del Niño y su Protocolo Facultativo sobre la participación de los niños en los conflictos armados. Siria está sujeta jurídicamente a las obligaciones contraídas con arreglo a estos tratados internacionales, así como a las normas pertinentes del derecho internacional consuetudinario.

Tanto la Corte Internacional de Justicia como el Comité de Derechos Humanos de la ONU han afirmado que el derecho internacional de los derechos humanos se aplica tanto durante los conflictos armados como en tiempos de paz. Algunos tratados, como el PIDCP, permiten suspender temporalmente algunas (no todas) disposiciones específicas –es decir, algunos aspectos de algunos derechos pueden modificarse en su aplicación o limitarse– en situaciones de conflicto armado y otras emergencias, pero sólo en la medida estrictamente requerida por las exigencias de la situación concreta y sin ejercer discriminación.127 Siria no ha suspendido oficialmente las obligaciones contraídas en virtud del PIDCP u otros tratados de derechos humanos

Las conclusiones del presente informe demuestran que las autoridades sirias han violado sistemáticamente el artículo 19 del PIDCP, según el cual “[n]adie podrá ser molestado a causa de sus opiniones" y toda persona tiene derecho a “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección".

Para este informe resultan también especialmente importantes las obligaciones internacionales contraídas por Siria en virtud del derecho internacional de los derechos humanos en relación con el derecho a la vida, la prohibición de la tortura y otros malos tratos, la prohibición de la desaparición forzada y la prohibición de la detención arbitraria.128 Estos derechos no pueden suspenderse en ninguna circunstancia

Ciertas violaciones de derechos humanos, como la tortura y la desaparición forzada, constituyen delitos de derecho internacional, y los Estados están obligados a tipificarlas como delitos en su legislación nacional. Los Estados también tienen la obligación de llevar ante la justicia a los autores de estas y otras violaciones graves de derechos humanos, como las ejecuciones extrajudiciales.

Además de ser Estado Parte en el PIDCP, Siria se adhirió a la Convención contra la Tortura el 19 de agosto de 2004. Por consiguiente, las autoridades del país están obligadas a prevenir la tortura, investigar los casos en los que existan motivos razonables para sospechar que se

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han cometido actos de tortura y otros malos tratos, llevar a los responsables ante la justicia y proporcionar reparación a las víctimas.

La legislación siria no establece una prohibición absoluta de la tortura, como exige el artículo 1 de la Convención contra la Tortura, aunque sí contiene algunas disposiciones de protección frente a la tortura u otros malos tratos. El artículo 53.2 de la nueva Constitución siria dispone: “No se podrá torturar o tratar de manera humillante a nadie, y la ley definirá el castigo para quienes lo hagan”. El Código Penal establece: “[t]odo aquel que, en su deseo de obtener una confesión por un delito o información sobre él, maltrate a una persona con un grado de fuerza no permitido por la ley” podrá ser condenado a entre tres meses y tres años de prisión. Esta definición del delito de tortura no coincide en absoluto con el modo en que se define en el derecho internacional.

Amnistía Internacional no tienen conocimiento de que las autoridades sirias hayan iniciado con prontitud una investigación exhaustiva, independiente e imparcial sobre alguno de los casos de tortura de que se ha tenido noticia desde marzo de 2011. Tampoco sabe que se haya procesado a nadie por haber ordenado o administrado presuntamente torturas. De los numerosos casos de muerte bajo custodia de que se ha tenido noticia desde mediados de marzo de 2011, Amnistía Internacional sólo sabe de dos en que las autoridades hayan anunciado la apertura de una investigación, y en ambos ésta parece haber adolecido de graves deficiencias.129

Además, la legislación siria otorga en la práctica a los miembros de las fuerzas de seguridad inmunidad frente al procesamiento. Desde 1950 se concede a los miembros de los servicios de Inteligencia Militar y de los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea inmunidad procesal por los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, salvo cuando existe una orden del “mando general del ejército y las fuerzas armadas” que anule dicha inmunidad.130 En 1969 se concedió inmunidad a los miembros de los servicios de Seguridad del Estado por los delitos cometidos en el ejercido de sus funciones excepto cuando su director dicta una orden.131 En 2008 se otorgó a los agentes de los servicios de Seguridad Política, la policía y aduanas inmunidad similar a la concedida a los miembros de los servicios de Inteligencia Militar y a los servicios de inteligencia de la Fuerza Aérea, con la misma excepción para los casos en los que el “mando general del ejército y las fuerzas armadas” dicte una orden.132 En otras palabras, no puede abrirse ninguna causa contra miembros de los servicios de seguridad mientras sus superiores o mandos militares no concedan un permiso especial.

La tortura y otros malos tratos se dan sobre todo durante la detención previa al juicio, especialmente durante la reclusión en régimen de incomunicación. En tanto que Estado Parte en el PIDCP, Siria tiene la obligación de impedir la detención y reclusión arbitrarias y de dar a toda persona privada de libertad una posibilidad real de impugnar la legalidad de su detención ante un tribunal.133 Debe garantizar que se informa sin demora a las personas recluidas de todos los cargos presentados contra ellas. Las personas acusadas formalmente deben comparecer ante las autoridades judiciales en un plazo razonable. Los artículos 104.1 y 104.2 del Código de Procedimiento Penal sirio establecen un plazo de 24 horas como límite para hacer comparecer a un sospechoso ante una autoridad judicial; el incumplimiento de este plazo otorga legalmente a la persona detenida el derecho a la libertad inmediata. Según el artículo 105 de ese mismo código, si el detenido permanece bajo custodia más de 24 horas sin haber comparecido ante un juez, la autoridad que lo mantiene bajo custodia

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está actuando arbitrariamente y puede ser procesada por el delito de privación de la libertad personal, punible con una pena de entre uno y tres años de cárcel, conforme establece el artículo 358 del Código Penal. De igual modo, según el artículo 72.2 del Código, los sospechosos tienen garantizado el derecho a ponerse en contacto con sus abogados en cualquier momento y en privado, salvo en los casos de espionaje. En Siria se incumplen de manera habitual todas estas disposiciones de protección.

EL DERECHO PENAL INTERNACIONAL A las personas, ya sean civiles o militares, puede imputárseles responsabilidad penal por ciertas violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Por consiguiente, incluso a los agentes no estatales y los miembros de grupos armados pueden imputárseles responsabilidad penal por los delitos de derecho internacional que ordenen cometer o comentan.

Las vulneraciones graves de los Convenios de Ginebra y del Protocolo Adicional I y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario constituyen crímenes de guerra. Estos crímenes están tipificados en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. La lista de crímenes de guerra que figura en su artículo 8 es básicamente un reflejo del derecho internacional consuetudinario existente en el momento de la aprobación del Estatuto de Roma, pero no es exhaustiva, pues hay varios crímenes de guerra importantes no incluidos en ella.

Con arreglo al Estatuto de Roma, determinados actos dirigidos contra la población civil como parte de un ataque generalizado o sistemático y de una política estatal u organizativa constituyen crímenes de lesa humanidad. Entre tales actos están el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación o traslado forzoso de población, la encarcelación u otra privación grave de la libertad física en contravención de normas fundamentales de derecho internacional, la tortura, la violación y otros delitos sexuales, y la desaparición forzada. Todos los gobiernos tienen la obligación de investigar y enjuiciar los crímenes de lesa humanidad134 mediante, entre otras vías, el ejercicio de la jurisdicción universal sobre esos crímenes.135

Amnistía Internacional ha recibido con satisfacción la decisión de la comisión de investigación internacional independiente de depositar en manos de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos información que podría servir para la realización de “investigaciones fiables en un futuro por parte de las autoridades competentes”. Entre tales autoridades figuran la policía nacional y los fiscales. Sin embarbo, sólo debe proporcionarse información si se dan garantías de juicio justo y sin pena de muerte.

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5. RECOMENDACIONES Dada la variedad de abusos contra los derechos humanos a que han sometido tanto las fuerzas de gobierno como las de la oposición a periodistas ciudadanos y profesionales y a otros trabajadores y activistas de los medios de comunicación, Amnistía Internacional formula las recomendaciones siguientes:

A LAS AUTORIDADES SIRIAS  Poner fin a la detención arbitraria de personas que expresan pacíficamente su oposición al gobierno ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación, incluidos los periodistas y los activistas de los medios de comunicación.

 Dejar en libertad de inmediato y sin condiciones a toda persona recluida únicamente por ejercer su derecho a la libertad de opinión, expresión, asociación y reunión, incluidos los periodistas y los activistas de los medios de comunicación.

 Poner fin al uso sistemático de la tortura y otros malos tratos contra personas detenidas y a las prácticas, como la detención secreta y en régimen de incomunicación, que facilitan la tortura.

 Poner fin al uso de confesiones o interrogatorios televisados o forzados.

 Poner fin a las desapariciones forzadas, informar a las familias de las personas detenidas del paradero de éstas y aclarar la suerte de las que estén en paradero desconocido, incluidas las que hayan muerto, en cuyo caso deben revelar las circunstancias de la muerte y el lugar de enterramiento.

 Permitir a los periodistas y los observadores independientes de derechos humanos, incluida la comisión de investigación de la ONU, el acceso legal y sin restricciones a Siria para que puedan informar de la situación en el país sin correr riesgos adicionales ni poner a otras personas en situación de riesgo.

A LOS GRUPOS ARMADOS DE OPOSICIÓN  Reconocer públicamente su obligación jurídica de observar plenamente el derecho internacional humanitario y contraer el compromiso público de respetar los derechos humanos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los tratados internacionales de derechos humanos y el derecho internacional consuetudinario.

 Condenar públicamente, desde los niveles superiores de liderazgo, todos los abusos contra los derechos humanos y todas las violaciones del derecho internacional humanitario, en particular los cometidos contra civiles (incluidos los periodistas) y contra miembros de las fuerzas de seguridad capturados, entre ellos las ejecuciones sumarias, los homicidios ilegítimos, los secuestros, la toma de rehenes, la tortura y otros malos tratos, y las penas que constituyan tortura y otros malos tratos, y dictar órdenes a los miembros de los grupos armados de oposición prohibiendo tales actos estrictamente y en todas las circunstancias.

 Informar a las familias de personas en paradero desconocido de la suerte que han corrido éstas, incluso en el caso de las que han muerto, en que deben revelar las circunstancias de la muerte y el lugar de enterramiento.

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 Dejar en libertad de inmediato y sin condiciones a todo civil (incluidos los periodistas, los profesionales de los medios de comunicación y periodistas ciudadanos) recluido únicamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión o en razón de su religión o su etnia, y dejar de utilizar a las personas capturadas como rehenes.

 Separar de sus fuerzas a todo integrante de ellas que parezca estar implicado en violaciones del derecho internacional humanitario.

A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL En una situación tan grave, la obligación de proteger los derechos humanos de la población siria recae ya en la comunidad internacional. En particular, la comunidad internacional debe:

 Aceptar la responsabilidad compartida de investigar y enjuiciar los delitos de derecho internacional cometidos por todas las partes en el conflicto. En particular, los Estados deben tratar de ejercer la jurisdicción universal sobre estos delitos celebrando juicios justos ante sus tribunales nacionales sin recurrir a la pena de muerte.

 Como parte de esta responsabilidad compartida, establecer equipos internacionales conjuntos de investigación y procesamiento para investigar los delitos de derecho internacional cometidos por todas las partes en el conflicto de Siria, con el fin de mejorar la efectividad de la investigación, aumentar las oportunidades de detención y coordinar los procesamientos.

 En ausencia de un embargo de armas de la ONU, detener de inmediato las transferencias al gobierno sirio de todo tipo de armas, municiones y material, formación y personal militar, de seguridad y policial.

 Todo Estado que esté considerando la posibilidad de suministrar armas a los grupos armados de oposición de Siria debe realizar previamente una rigurosa evaluación de los riesgos para los derechos humanos y establecer un sólido proceso de vigilancia que permita examinar detenidamente toda propuesta de transferencia de armas antes de su aprobación y detener rápidamente la transferencia si las armas se utilizan para cometer abusos contra los derechos humanos o violaciones del derecho internacional humanitario.

AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU  Remitir la situación de Siria a la fiscal de la Corte Penal Internacional para que investigue los delitos de derecho internacional, incluidos los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.

 Imponer de inmediato un embargo de armas a Siria, con el fin de impedir totalmente el suministro de armas, municiones y material militar, de seguridad y policial a las fuerzas del gobierno, y establecer un mecanismo efectivo para vigilar su cumplimiento.

 Aplicar una congelación de activos al presidente Bachar el Asad, sus allegados y demás personas que puedan estar implicadas en actividades que supongan ordenar o cometer delitos de derecho internacional.

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NOTAS FINALES

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1 Según organizaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa como el Comité para la Protección de los Periodistas y Reporteros sin Fronteras, desde 2011 han muerto en Siria realizando su trabajo más periodistas que en cualquier otro país del mundo. 2 Los periodistas ciudadanos son personas que, sin ser profesionales de los medios de comunicación, reúnen datos, informan y difunden información en sitios web de redes sociales y a medios informativos locales y extranjeros. 3 El número de periodistas y periodistas ciudadanos muertos en Siria desde 2011 oscila entre 44, según el Comité para la Protección de los Periodistas, y más de 100, según el Centro de Doha para la Libertad de los Medios de Comunicación (DCMF). Esta diferencia podría deberse a que algunas actividades de los periodistas ciudadanos pueden considerarse también como activismo, por lo que parte de las víctimas han sido calificadas de periodistas ciudadanos por una organización y de activistas por la otra, que no los ha incluido por ello en la cifra de periodistas y periodistas ciudadanos muertos. 4 La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó el 2 de enero de 2013 de que, según sus investigaciones, entre el 15 de marzo del 2010 y el 30 de noviembre de 2012 habían muerto 59.648 personas, y con las nuevas muertes ocurridas posteriormente la cifra había aumentado a más 60.000. En el primer trimestre de 2013 se ha tenido noticia de muchos homicidios más. 5 El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha informado de que, a fecha de 18 de abril de 2013, el número total de personas de su competencia llegadas a los países vecinos y a Egipto ascendía a 1.349.356. El oficial regional de información pública del ACNUR, Reem Alsalem, dijo el 4 de abril de 2013 que “cabría afirmar con seguridad que [hay] alrededor de cuatro millones” de personas desplazadas internamente. 6 El gobierno negó también el acceso al país a la comisión internacional independiente de investigación sobre Siria establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en agosto de 2011 y a una misión anterior creada por el Consejo para investigar las denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas en el país. Véase Informe de Amnistía Internacional 2012, “Siria”. 7 Por ejemplo, en marzo de 2011, el Ministerio de Información sirio retiró la acreditación de prensa al corresponsal de Reuters, Khaled Yacoub Oweis, jordano radicado en Damasco desde 2006, y ordenó su expulsión inmediata por considerar que informaba de “noticias falsas y poco profesionales”. Véase Reuters, Syria withdraws accreditation of Reuters correspondent, 26 de marzo de 2011, consultado en http://www.reuters.com/article/2011/03/26/syria-reuters-idUSLDE72P0AM20110326 8 Véase, por ejemplo, Channel 4 News, Q&A: How foreign journalists operate in Syria, 2 de abril de 2013, consultado en http://blogs.channel4.com/alex-thomsons-view/qa-foreign-journalists-operate-syria/4592 9 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), homicidios de periodistas en Siria http://www.unesco.org/new/es/communication-and-information/freedom-of-expression/press-freedom/unesco-condemns-killing-of- journalists/countries/syria/ 10 Comité para la Protección de los Periodistas, http://www.cpj.org/killed/mideast/syria/ 11 Véase el capítulo 3, “Abusos cometidos por los grupos armados de oposición”. 12 Véase el capítulo 2, “Violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos cometidas por las fuerzas estatales y progubernamentales”. 13 Amnistía Internacional, Syria must reveal the truth about 2008 prison disappearances, 5 de julio de 2010, http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/report/syria-must-reveal-truth-about-2008-prison-disappearances-2010-07-02 14 Artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. 15 http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-69_sp.pdf 16 En Siria, los periodistas tienen que solicitar un permiso para trabajar legalmente, de acuerdo con la Ley de Prensa de 2001. http://www.freedomhouse.org/report/freedom-press/2011/syria 17 “Syria and the New Constitution: The End of Reform?”, por Salameh Kaileh, http://english.al-akhbar.com/content/syria-and-new- constitution-end-reform 18 Amnistía Internacional, Salud en crisis: ataques del gobierno sirio contra heridos y profesionales de la salud, Índice: MDE 24/059/2011, 25 de octubre de 2011, http://www.amnesty.org/es/library/asset/MDE24/059/2011/es/dd43342e-85da-411f-b50b- a9cbddf2d1bb/mde240592011es.pdf 19 En 2004 estallaron manifestaciones masivas contra el gobierno en Qamishli, ciudad de mayoría kurda del noreste de Siria. Las fuerzas del gobierno las sofocaron en seguida recurriendo a la violencia.. Las manifestaciones tuvieron su origen en unos disturbios ocurridos durante un partido de fútbol y en los que murieron al menos seis personas. Véase Amnistía Internacional, Syria: Kurds in the Syrian Arab Republic one year after the March 2004 events, Índice: MDE 24/002/2005, 10 de marzo de 2005, http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE24/002/2005/en 20 Véase Amnistía Internacional, Syria: Briefing to the Committee against Torture, Índice: MDE 24/008/2010, 20 de abril de 2010, http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE24/008/2010/en

21 Mu’asasat al-Hiwar al-Mutamedin. 22 Israel ocupa el territorio sirio de los Altos del Golán desde la guerra de 1967. 23 SANA, Decrees on Ending State of Emergency, Abolishing SSSC, Regulating Right to Peaceful Demonstration, 21 de abril de 2011, http://sana.sy/eng/21/2011/04/21/342711.htm 24 Véase la Acción Urgente de Amnistía Internacional Siria: Riesgo de tortura de escritor sirio detenido, Índice: MDE 24/055/2011, 15 de septiembre de 2011, http://www.amnesty.org/es/library/info/MDE24/055/2011 25 https://www.facebook.com/pages/SHABABLEK-MAGAZINE/96258764848 26 La Organización General de Radio y Televisión es un organismo estatal, dependiente del Ministerio de Información sirio. Administra los canales de la televisión pública siria, dos terrestres y uno por satélite, así como las emisoras de radio estatales. Figura en la lista de entidades sancionables de Estados Unidos desde mayo de 2012. http://www.treasury.gov/press-center/press-releases/Pages/tg1443.aspx 27 El 13 de julio de 2011, alrededor de 200 actores, escritores e intelectuales protagonizaron una protesta en el barrio de Midan de Damasco. Según la información recibida, hasta 30 personas fueron detenidas en la protesta, entre ellas la activista y guionista Rima Flihan. 28 http://news.xinhuanet.com/english2010/world/2011-07/16/c_13989634.htm 29 En Decreto Legislativo Núm. 54, dictado el 15 de mayo de 2011 por el Ministerio del Interior, contenía una nueva normativa sobre las manifestaciones pacíficas, que incluía, entre otras, la disposición de que todas las manifestaciones debían estar autorizadas. 30 https://www.facebook.com/notes/eiad-charbaji/%D9%81%D8%B6%D9%8A%D8%AD%D8%A9-%D8%A8%D8%A7%D9%84%D8%AF %D9%84%D8%A7%D8%A6%D9%84-%D9%88%D8%A7%D9%84%D9%88%D8%AB%D8%A7%D8%A6%D9%82- %D9%85%D9%86-%D8%A3%D8%B5%D8%AF%D8%B1-%D8%A8%D9%8A%D8%A7%D9%86-%D8%AA %D8%A8%D9%86%D9%8A-%D8%AA%D9%81%D8%AC%D9%8A%D8%B1%D8%A7%D8%AA-%D8%AF %D9%85%D8%B4%D9%82/10151072238775015 31 El Tribunal Antiterrorista se estableció en septiembre de 2012, en virtud de una ley de julio de 2012 contra el terrorismo. Véase SANA, Minister of Justice Inaugurates Anti-terrorism Court in Damascus, 30 de septiembre de 2012, http://sana.sy/eng/21/2012/09/30/444488.htm 32 De la descripción de la sesión sobre periodismo ciudadano de la evaluación de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información de la UNESCO al cabo de 10 años, celebrada el 27 de febrero de 2013, http://www.unesco-ci.org/cmscore/events/30-citizen-journalism, consultado en http://www.unesco-ci.org/cmscore/events/30-citizen-journalism 33 The Bureau of Investigative Journalism, US technology used to censor the Internet in Syria claim experts, 23 de octubre de 2011, http://www.thebureauinvestigates.com/2011/10/23/us-technology-used-to-censor-the-internet-in-syria/ . Blue Coat negó haber suministrado tecnología al gobierno sirio, pero posteriormente reconoció que parecían haber llegado a Siria productos embarcados con destino a Dubai para su entrega al gobierno iraquí. Véase Wall Street Journal, “U.S. Firm Acknowledges Syria Uses Its Gear to Block Web”, 29 de octubre de 2011, http://online.wsj.com/article/SB10001424052970203687504577001911398596328.html 34 Censura en Siria, http://arturo.filasto.net/syria-censorship/ 35 El Comité Internacional de la Cruz Roja manifestó en julio de 2012 que los combates habían alcanzado en Siria el grado de conflicto armado no internacional. 36 http://en.rsf.org/syria-number-of-citizen-journalists-01-06-2012,42715.html http://en.rsf.org/syria-number-of-citizen-journalists-01-06- 2012,42715.html 37 http://www.aljazeera.net/mob/c54c246c-3a58-42e6-8ebc-076c30f509ce/f560f992-9f47-429e-8e9d- 7f2883577106 http://www.aljazeera.net/mob/c54c246c-3a58-42e6-8ebc-076c30f509ce/f560f992-9f47-429e-8e9d-7f2883577106 38 http://en.rsf.org/syria-media-workers-under-constant-06-11-2012,43642.html http://en.rsf.org/syria-media-workers-under-constant-06- 11-2012,43642.html 39 http://www.youtube.com/watch?v=BbyDJ3w0PoE 40 Véase Amnistía Internacional, Syria: All-out repression: Purging dissent in Aleppo, Syria, Índice: MDE 24/061/2012, 1 de agosto de 2012, http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE24/061/2012/en 41 http://www.youtube.com/watch?v=4b6d1lt0nAg 42 http://www.youtube.com/watch?v=4b6d1lt0nAg 43 http://www.youtube.com/watch?v=XSnRkWr0Lf8 44 Entrevista por Skype con ‘Abu Ayas al-Hourani’, enero de 2013.

45 http://www.youtube.com/watch?v=n0Y6k3sAoP0 46 Reuters, “Syria withdraws accreditation of Reuters correspondent”, 26 de marzo de 2011 http://www.reuters.com/article/2011/03/26/us-syria-reuters-idUSTRE72P1TD20110326 47 Informe de la comisión de investigación internacional independiente sobre la situación en la República Árabe Siria, 22 de febrero de 2012: “A finales de diciembre de 2011, de conformidad con el protocolo de la Liga de los Estados Árabes, el gobierno reanudó la concesión de visados de corta duración a determinados periodistas extranjeros. Los funcionarios del Gobierno que acompañaban a estos periodistas limitaron con frecuencia su circulación por el país y supervisaron los contactos que mantenían”. http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-69_sp.pdf 48 Comité para la Protección de los Periodistas, Al-Jazeera suspends Syria bureau; attacks on Lebanon crew, 27 de abril de 2011, http://cpj.org/2011/04/al-jazeera-suspends-syria-bureau-attacks-on-lebano.php 49 Dorothy Parvaz ha escrito también en Al Yazira sobre su experiencia en prisión en Siria, Dorothy Parvaz: Inside Syria's secret prisons, 18 de mayo de 2011, http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2011/05/2011518184325620380.html 50 http://www.youtube.com/watch?v=qCKbWXRvfCg 51 Periódico Al Thawra, “Ministerio de Información sirio: el periodista palestino Bashar Fahmi Kaddumi no está con nosotros, y pedimos a sus secuestradores que lo liberen”, 5 de septiembre de 2012, en árabe http://thawra.alwehda.gov.sy/_archive.asp? FileName=69784095220120904235822 52 Conversación telefónica del 11 de mayo de 2012. 53 Artículo 3 del los Convenios de Ginebra, que contiene una prohibición de la toma de rehenes. 54 Artículo 2 del Convenio relativo al trato debido a los prisioneros de guerra, Ginebra, 27 de julio de 1929, http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdmyg.htm 55 El 4 de febrero de 2012, la Federación Rusa y China vetaron un proyecto de resolución el Consejo de Seguridad en el que se expresaba profunda preocupación por el deterioro de la situación en Siria, así como por la muerte de miles de personas. Condenaba las violaciones graves y generalizadas de derechos humanos y “ todos los actos de violencia, independientemente de quién los haya cometido”, a la vez que exigía al gobierno sirio aplicar “sin dilación” los elementos del plan establecido por la Liga de los Estados Árabes el 22 de enero de 2012. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/2012/77 56 http://www.youtube.com/watch?v=nww7rRSq0x8 57 Paul Conroy fue soldado en la Real Artillería británica de 1980 a 1987. 58 SANA, Foreign Ministry Calls on Foreign Journalists to Respect Journalistic Work Laws in Syria and Not Enter It Illegally, 23 de febrero de 2012, http://sana.sy/eng/21/2012/02/23/402195.htm 59 AFP, West slams Syria over killing of journalists, 22 de febrero de 2012, http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hlbRvdqbhalpacSVLD3w0_cZJi0g? docId=CNG.6a5a10bf108ecd20e9fc217e139f19bc.741 60 http://www.unesco.org/new/en/media-services/single view/news/director_general_condemns_attack_on_media_centre_in_homs_syria/ 61 Véase, por ejemplo, la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU, relativa a la protección de los periodistas en los conflictos armados, disponible en http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/RES/1738%20%282006%29 62 BBC, “Syria TV 'hit by bomb attack' in Damascus”, 6 de agosto de 2012, http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-19145431 63 http://www.youtube.com/watch?v=C53MvmlpDCY 64 Tras el ataque del 26 de septiembre, Hussain Mortada se marchó de Siria para recibir tratamiento médico en Líbano e Irán. Ha regresado ya a Siria y tiene intención de reanudar su trabajo en cuanto pueda. 65 http://www.youtube.com/watch?v=BDpAFIEyJTs&feature=related 66 Según datos corroborados de Reporteros sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas y la UNESCO. 67 SANA, “Armed Terrorist Group Attacks al-Ikhbariya TV Channel, Three Journalists Martyred”, 27 de junio de 2012, http://sana.sy/eng/337/2012/06/27/427931.htm 68 http://syriapolitics.blogspot.co.uk/2012/07/night-in-damascus.html#!/2012/07/night-in-damascus.html 69 https://twitter.com/nasermaya/status/247790099813781504 70 http://www.fsa-dam.com/main/1671 71 https://www.facebook.com/HomsumAlhnaien/posts/427894347272723

72 http://www.as-ansar.com/vb/showthread.php?t=67569 73 https://twitter.com/Army_Free/statuses/271674746125565952 74 https://www.facebook.com/permalink.php?id=453773951300191&story_fbid=527894517221467 75 https://www.facebook.com/shaheed1abdalrazzak/posts/174513456026206 76 http://www.dc4mf.org/en/content/state-tv-journalist-killed-syria 77 http://sana.sy/eng/337/2012/08/11/435946.htm 78 http://www.youtube.com/watch?v=r9NlugK8trg&feature=player_embedded 79 http://www.youtube.com/watch?v=imJFuOKMflQ 80 Entrevista con un miembro del Batallón Farouq realizada en Jordania, julio de 2012. 81 Yariya en árabe. 82 Entrevista telefónica del 18 de diciembre de 2012. 83 http://www.youtube.com/watch?v=neIa5_m6vqo 84 http://www.youtube.com/watch?v=RNmOvqgKSZk 85 http://www.youtube.com/watch?v=NdI5i6dxtzI&feature=plcp 86 https://www.facebook.com/photo.php? fbid=145551898925262&set=a.108133172667135.17617.100004113583443&type=1&theater 87 Voice of Russia, Ukrainian journalist life threatened in Syria, 10 de diciembre de 2012, http://english.ruvr.ru/2012_12_10/Voice-of- Russia-Journalist-Life-Threatened-in-Syria/ 88 Korrespondent.net, Боевики снизили сумму выкупа за жизнь Анхар Кочневой до $300 тыс, деньги надо собрать в течение недели, 16 de enero de 2013, http://korrespondent.net/ukraine/events/1477474-boeviki-snizili-summu-vykupa-za-zhizn-anhar- kochnevoj-do-300-tys-dengi-nado-sobrat-v-techenie-nede 89 TV-Novosti, ‘If you were a man, we’d kill you’: Captive journalist tells RT how she escaped Syrian rebels, 13 de marzo de 2012, http://rt.com/news/kochneva-syria-escape-interview-224/ 90 https://www.facebook.com/notes/%D8%B7%D9%84%D8%B9%D9%86%D8%A7-%D8%B9%D8%A7%D9%84%D8%AD %D8%B1%D9%8A%D8%A9-%D8%AC%D8%B1%D9%8A%D8%AF%D8%A9-%D9%84%D8%AC%D8%A7%D9%86- %D8%A7%D9%84%D8%AA%D9%86%D8%B3%D9%8A%D9%82-%D8%A7%D9%84%D9%85%D8%AD%D9%84%D9%8A %D8%A9/%D9%85%D8%B4%D8%A7%D9%87%D8%AF%D8%A7%D8%AA-%D9%85%D8%A4%D9%84%D9%85%D8%A9- %D9%85%D9%86-%D9%82%D9%84%D8%A8-%D8%A7%D9%84%D8%AB%D9%88%D8%B1%D8%A9/560150603996979 91 Katibat Suqoor al-Ghab, véase: http://www.youtube.com/watch?v=E552-he0RqE 92 http://www.syriaonline.sy/details.php?t=syria&id=1845 93 La Ley de Emergencia, promulgada por el Decreto Legislativo Núm. 51 con fecha de 22 de noviembre de 1962, permitía declarar el estado de excepción durante un estado de guerra o en situaciones con riesgo de provocar una guerra o durante disturbios internos en la totalidad de territorio sirio o en parte de él. 94 SANA, “Decrees, laws and decisions issued in 2011”, 1 de enero de 2012, http://sana.sy/eng/361/2012/01/01/pr-391574.htm; consultado por última vez por Amnistía Internacional el 5 de marzo de 2013. 95 La Ley de Protección de la Revolución se promulgó por medio del Decreto Legislativo Núm. 6 de 1965. 96 Se puede consultar una traducción al inglés de la nueva Constitución en: http://www.ilo.org/dyn/natlex/docs/ELECTRONIC/91436/106031/F-931434246/constitution2.pdf consultado por última vez por Amnistía Internacional el 17 de abril de 2013. 97 La Constitución Permanente del Estado, promulgada el 13 de marzo de 1973. 98 Se promulgó por medio del Decreto Legislativo Núm. 148, de 22 de junio de 1949. Se ha reformado varias veces, las últimas en enero y agosto de 2011 y en enero de 2012. 99 Artículo 285. 100 Artículo 286. Si la persona cree que la información falsa o exagerada es cierta, entonces el artículo 286.2 prevé una pena reducida de tres meses de prisión.

101 Artículo 308 del Código Penal: 1. Toda persona que pertenezca a una asociación establecida con el fin mencionado en el artículo anterior recibirá la misma pena. 2. Si el infractor desempeña un cargo en la asociación, la condena mínima de prisión será de un año, y la multa, de al menos 100 liras. Además, se disolverá la asociación y se confiscarán sus activos de conformidad con los artículos 109 y 69. 102 http://www.sana-syria.com/eng/361/2011/08/29/366490.htm 103 En 2001 se aprobó, en virtud del Decreto Legislativo Núm. 50, la Ley de Material Impreso, que restringía considerablemente la libertad para escribir sobre asuntos considerados delicados para el gobierno y la publicación de información “inexacta”. Los periodistas procesados en virtud de la Ley se enfrentaban a entre uno y tres años de cárcel y una cuantiosa multa. La Ley disponía también que los periodistas debían solicitar un permiso del primer ministro para ejercer su profesión legalmente en el país. Por ultimo, el artículo 28.c de la Ley facultaba al ministro de Información para retirar al periodista el carné de prensa si se negaba a revelar la identidad de una fuente oficial de información. El artículo 29 prohibía la publicación de artículos y noticias que se considerase que menoscababan la “seguridad nacional y la unidad social”. A las evidentes restricciones jurídicas impuestas por la Ley de Material Impreso a los medios de comunicación impresos, se sumó en 2005 una reforma de la Ley en virtud de la cual ésta se hizo aplicable también a las publicaciones electrónicas, por lo que los directores de medios de comunicación electrónicos debían tener 25 años de edad como mínimo, ser ciudadanos sirios y residir en Siria, y no ser empleados de ningún gobierno extranjero. 104 http://www.reuters.com/article/2007/11/23/us-syria-facebook-idUSOWE37285020071123 y http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/08/syria-facebook-unbanned-people 105 Según el artículo 101 de la Ley de Medios de Comunicación. 106 Según el tipo de conversión de abril de 2013. 107 http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-69_sp.pdf 108 Al artículo 336 del Código Penal, reformado por el Decreto Legislativo Núm. 110 de 2011, dispone: Toda multitud congregada en procesiones en vías públicas o en lugares abiertos al público se considerará concentración para disturbios y será sancionada con una pena de entre un mes y un año de prisión y una multa de 50.000 libras sirias. http://www.ilo.org/dyn/natlex/natlex_browse.details? p_lang=en&p_isn=90201 109 http://sana.sy/ara/2/2012/02/09/399498.htm 110 Según el artículo 61 de la Ley de Medios de Comunicación. 111 Artículo 26.c de la Ley de Regulación de la Comunicación por Red y contra la Ciberdelincuencia. https://syria.hacktivist.me/?p=52 112 Estudio de la Cruz Roja, El derecho internacional humanitario consuetudinario, Volumen 1: Normas, J-M Henckaerts y L Doswald- Beck, ed., 2005 (“Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario”). 113 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 34; véase también el Protocolo I, artículo 79. 114 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 1; véanse también el Protocolo I, artículo 48, y el Protocolo II, artículo 12.2. 115 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 5; véase también el Protocolo I, artículo 50. 116 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 6; véanse también el Protocolo II, artículo 13.3, y el Protocolo I, artículo 51.3. 117 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, normas 8 y 9; Protocolo I, artículo 52. 118 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 10. 119 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 156. Véase también el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI), artículos 8.2.b.i e ii y 8.2.e.i, ii, iv y xii. Véase también la argumentación en Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, p. 31. 120 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 2; véanse también el Protocolo I, artículo 51.2, y el Protocolo II, artículo 12.2. 121 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 11; Protocolo I, artículo 51.4. 122 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 12; Protocolo I, artículo 51.4.a. 123 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 14; Protocolo I, artículos 51.5.b y 57. 124 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, Norma 156, pp. 677-680. 125 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, normas 87 a 105. 126 Estudio del CICR sobre el DIH consuetudinario, norma 156, pp. 667-682. 127 Corte Internacional de Justicia, Legal Consequences of the Construction of a Wall in the Occupied Palestinian Territories, 9 de julio de 2004, párr. 104; Comité de Derechos Humanos, Observación general 31, párr. 11.

128 PIDCP, artículos 2, 6, 7 y 9. 129 Véanse los casos de Hamza Ali al-Khateeb y Sakher Hallak en el informe de Amnistía Internacional Detenciones letales: Muertes bajo custodia durante las protestas populares en Siria (MDE 24/035/2011), de julio de 2011. 130 Decreto Legislativo Núm. 61. de 27 de febrero de 1950, artículo 53. 131 Decreto Legislativo Núm. 14. de 25 de enero de 1969, artículo 16. 132 Decreto Legislativo Núm. 69. de 30 de septiembre de 2008, artículo 1. 133 Artículo 9 del PIDCP. 134 Véase, por ejemplo, ONU, Principios de cooperación internacional en la identificación, detención, extradición y castigo de los culpables de crímenes de guerra, o de crímenes de lesa humanidad (Principios de Cooperación Internacional de la ONU, 1973), adoptados por la Asamblea General en la resolución 3074 (XXVIII) de 3 de diciembre de 1973, párr. 1: “Los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, dondequiera y cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido, serán objeto de una investigación, y las personas contra las que existen pruebas de culpabilidad en la comisión de tales crímenes serán buscadas, detenidas, enjuiciadas y, en caso de ser declaradas culpables, castigadas”. Véase también, Estatuto de Roma, preámbulo: “es deber de todo Estado ejercer su jurisdicción penal contra los responsables de crímenes internacionales”. 135 Véase Amnistía Internacional, Universal Jurisdiction: the duty of states to enact and implement legislation, cap. 5, “Crimes against humanity: the legal basis for universal jurisdiction”, Índice: IOR 53/008/2001, 31 de agosto de 2001, http://www.amnesty.org/en/library/info/IOR53/002/2001/en

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