Documento - Iran: End arbitrary house arrests of Mousavi, Karroubi, and Rahnavard; Free all prisoners of conscience

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL

DECLARACIÓN PÚBLICA CONJUNTA

13 de febrero de 2013

Irán: Poner fin al arresto domiciliario arbitrario de Mousavi, Karroubi y Rahnavard y liberar a todos los presos de conciencia

(Beirut, Londres, París, 13 de febrero de 2013) – Las autoridades iraníes deben poner fin de inmediato al arresto domiciliario arbitrario de dos ex candidatos presidenciales, Mehdi Karroubi y Mir Hossein Mousavi, y de la esposa de este último, Zahra Rahnavard, escritora y activista política; además, deben dejar de acosar o detener sin causa a las dos hijas de la pareja y al hijo de Mehdi Karroubi. Así lo han manifestado Shirin Ebadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz, y seis destacadas organizaciones de derechos humanos.

Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, la Federación Internacional de los Derechos Humanos, la Liga Iraní para la Defensa de los Derechos Humanos y Reporteros sin Fronteras han firmado hoy un llamamiento conjunto.

El 14 de febrero de 2011, los dos ex candidatos presidenciales fueron puestos bajo arresto domiciliario junto con Zahra Rahnavard y la esposa de Karroubi, Fatemeh Karroubi, por agentes de los servicios de seguridad e inteligencia tras haber convocado manifestaciones para respaldar los levantamientos populares de la “primavera árabe” en toda la región. Zahra y Narges Mousavi, hijas de Mir Hossein Mousavi y Zahra Rahnavard, y Mohammad Hossein Karroubi, hijo de Mehdi Karroubi, fueron detenidos el lunes 11 de febrero de 2013, dos días antes del segundo aniversario de la detención arbitraria de sus padres. Quedaron en libertad ese mismo día.

“Desde hace ya dos años, las autoridades iraníes están privando a estas figuras de la oposición de sus derechos más fundamentales sin justificación legal alguna y sin un remedio efectivo”, ha manifestado Shirin Ebadi. “Ellos y sus familias no deberían soportar ni un día más estas condiciones abusivas y totalmente injustificables.”

Mir Hossein Mousavi, ex primer ministro, y Mehdi Karroubi, ex presidente del Parlamento iraní, habían sido candidatos presidenciales en las elecciones de 2009 en las que el presidente en ejercicio, Mahmud Ahmadineyad, fue declarado vencedor en circunstancias controvertidas. El anuncio de la victoria de Ahmadineyad desató enormes protestas en Teherán y otras ciudades, que las autoridades reprimieron violentamente y que fueron seguidas por detenciones y juicios mediáticos de periodistas, personas críticas con el gobierno y activistas de oposición vinculados a las campañas de Mousavi y Karroubi. Tras las elecciones, las autoridades vigilaron y controlaron estrictamente los movimientos de Karroubi, Mousavi y sus esposas, y suspendieron la publicación de los periódicos de los candidatos presidenciales, Etemad-e Melli y Kalameyeh Sabz. A mediados de febrero de 2011, tras su llamamiento conjunto a la población iraní para que se manifestara en apoyo a las protestas pro reformistas en Egipto y Túnez, los dos hombres y sus esposas fueron puestos bajo arresto domiciliario sin orden judicial.

Fatemeh Karroubi fue posteriormente liberada del arresto domiciliario, pero las tres destacadas figuras de la oposición permanecen aisladas del mundo exterior y no pueden reunirse ni comunicarse regularmente con otros miembros de sus familias.

Altos cargos iraníes han dado versiones diversas sobre esta medida contra las figuras de la oposición. En noviembre de 2011, Mohammad Javad Larijani, secretario general del Consejo Superior de Derechos Humanos, dijo que los detenidos habían realizado “actividades ilegales” y habían incitado a la violencia. También dijo que en Irán no se podía poner a nadie bajo arresto domiciliario “sin juicio y sin una orden judicial”, y que en breve se informaría a la opinión pública sobre los cargos contra los detenidos. Más de un año después, en el transcurso del cual no se presentaron cargos, el jefe de policía de Irán, Esmaeel Ahmadi Moghaddam, dijo el 25 de diciembre de 2012 que el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei, había aprobado la detención de las figuras de la oposición antes de que se llevara a cabo su “arresto domiciliario”.

Pese a estas declaraciones, las autoridades iraníes, incluido el poder judicial, no han proporcionado ninguna justificación legal para la prolongada reclusión bajo arresto domiciliario de estas figuras de la oposición.

Los organismos de la ONU han pedido reiteradamente al gobierno iraní que ponga en libertad a estas tres personas, y han declarado que su detención es arbitraria e ilegal.

El 11 de febrero, tres relatores especiales de la ONU pidieron la liberación inmediata de Mir Hossein Mousavi, Mehdi Karroubi, sus familiares y cientos de presos de conciencia que permanecen encarcelados por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de opinión y expresión o de asociación y reunión.

En agosto de 2012, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria, órgano compuesto por cinco expertos independientes que actúa bajo el mandato del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, emitió una opinión según la cual esta detención “es arbitraria (y, por lo tanto, está prohibida)”, y recomendó que el gobierno iraní liberara de inmediato a los detenidos y los indemnizara por su privación indebida de libertad. En septiembre de 2011, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias emprendió investigaciones urgentes para determinar la suerte corrida por estas figuras de la oposición, cuyo paradero se desconocía en ese momento.

Otros cargos y organismos de la ONU, como el secretario general, el relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán, el Consejo de Derechos Humanos y la Asamblea General, también han calificado los arrestos domiciliarios de detención arbitraria y han pedido la liberación inmediata de los detenidos.

“Si las autoridades tenían pruebas que demostraban que estas figuras de la oposición habían cometido un delito grave, deberían haber acusado a estas personas y haberlas juzgado en procedimientos justos y transparentes hace mucho tiempo”, ha manifestado Shirin Ebadi. “El que no lo hayan hecho durante dos años indica claramente que no tienen esas pruebas y que el prolongado arresto domiciliario de estos tres opositores es de motivación política.”

Mientras Irán se prepara para la celebración de nuevas elecciones presidenciales el 14 de junio de 2013, cientos de figuras de la oposición y críticos del gobierno, así como periodistas, estudiantes, abogados y otros defensores y defensoras de los derechos humanos, continúan encarcelados. Muchos fueron detenidos en la oleada de represión emprendida por el gobierno tras las elecciones de 2009, y fueron condenados tras juicios televisados en los que aparecieron “confesando” “delitos” vagamente definidos contra la seguridad nacional, como apoyar una “revolución de terciopelo”. Desde el 26 de enero, las fuerzas de seguridad e inteligencia de Irán han emprendido una nueva oleada de detenciones contra periodistas acusados de mantener “vínculos” con medios de comunicación extranjeros, aparentemente en un esfuerzo por silenciar la disidencia antes de las elecciones presidenciales.

“Treinta y cuatro años después del establecimiento de una República Islámica basada en los principios de libertad y justicia, las cárceles de Irán están hoy desbordadas con cientos de presos políticos, incluidos presos de conciencia, muchos de ellos ciudadanos y ciudadanas iraníes corrientes cuyo único ‘delito’ ha sido hablar abiertamente”, ha manifestado Shirin Ebadi.

Shirin Ebadi y las seis organizaciones de derechos humanos han pedido a las autoridades iraníes que pongan en libertad inmediata e incondicional a todas las personas que se encuentren detenidas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, reunión o asociación, y que cooperen con los organismos de derechos humanos de la ONU con el fin de mejorar la actual situación de los derechos humanos en Irán.

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