Documento - Bielorrusia: Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso de Helsinki condenan ejecuciones
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: EUR 49/001/2008 (público)
Fecha: 6 de febrero de 2008
Bielorrusia: Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso de
Helsinki condenan ejecuciones
Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso de Helsinki condenan
las recientes ejecuciones de Syarhey Marozaw, Ihar Danchanka y
Valery Harbaty (Valerii Gorbatii). Los tres ejecutados habían sido
declarados culpables de delitos graves cometidos en la región de
Gomel entre 1990 y 2004 y el 1 de diciembre de 2006 el Tribunal
Supremo los condenó a muerte por fusilamiento. El 9 de octubre de
2007, Syarhey Marozaw, jefe de la banda, y su ayudante Ihar
Danchanka, fueron juzgados por otros delitos y condenados de nuevo
a muerte. Ambos juicios se celebraron en el centro de detención
preventiva de Minsk, donde estaban recluidos los hombres; las
actuaciones se llevaron a cabo a puerta cerrada con el centro de
detención rodeado por las fuerzas de seguridad. El secretario del
Tribunal supremo informó de las ejecuciones a la agencia de
noticias BelaPAN en febrero de 2008. Uno de los abogados del
caso informó asimismo de que se habían entregado documentos que
certificaban la muerte de Syarhey Marozaw a la oficina del registro
de distrito en Gomel, donde estaba inscrito el fallecido.
El 11 de diciembre, Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso
de Helsinki escribieron a Alyaksandr Lukashenka, instándole a que
declarase una suspensión de las ejecuciones y, el 19 de diciembre,
Amnistía Internacional pidió al presidente que conmutara las penas
de muerte impuestas a estos tres hombres.
El 18 de diciembre, la Asamblea General de la ONU aprobó una
resolución en la que pidió a todos los Estados que mantenían aún la
pena de muerte que decretasen una suspensión de las ejecuciones con
vistas a abolir la pena de muerte. Además, instó a los Estados,
incluido Bielorrusia, a que respetasen las normas internacionales
que establecen salvaguardias que garantizan la protección de los
derechos de los condenados a muerte, facilitasen al secretario
general información sobre el uso de la pena capital y restringieran
progresivamente el uso de esta pena y redujeran el número de
delitos por los que puede ser impuesta.
Se ha puesto de relieve a las autoridades bielorrusas que el
relator especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre
ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias ha declarado
que es esencial la transparencia cuando se aplica la pena de
muerte, y que el secreto sobre los ejecutados viola las normas de
derechos humanos.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU señaló, en relación con la
comunicación número 887/1999, sobre una condena a muerte en
Bielorrusia, que "el secreto total que rodeó la fecha de la
ejecución y el lugar del entierro y la negativa a entregar el
cadáver para que fuera posible sepultarlo tuvo por efecto intimidar
o castigar a las familias dejándolas deliberadamente en un estado
de incertidumbre y aflicción mental. El Comité considera que el
hecho de que las autoridades no informaran inicialmente a la autora
[la madre del preso] de la fecha prevista para la ejecución de su
hijo y el hecho de que persistieran en no informarla sobre el lugar
en que había sido sepultado equivalen a un trato inhumano de la
autora, que viola el artículo 7 del Pacto [prohibición de la
tortura y de los tratos inhumanos]."
Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso de Helsinki instan a
las autoridades bielorrusas a que informen de inmediato a las
familias de Syarhey Marozaw, Ihar Danchanka y Valery Harbaty de las
fechas y lugares de ejecución y entierro, y a que las permitan
recoger los restos de los presos, así como sus efectos
personales.
Amnistía Internacional y el Comité Bielorruso de Helsinki se oponen
a la pena de muerte en todos los casos sin excepción. La pena de
muerte es la negación máxima de los derechos humanos, el asesinato
premeditado y a sangre fría de un ser humano por el Estado en
nombre de la justicia. Viola el derecho a la vida proclamado en el
artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y es la
pena cruel, inhumana y degradante por excelencia. Ningún estudio
científico ha logrado encontrar pruebas convincentes de que la pena
de muerte sirva para disuadir del delito con más eficacia que otras
penas. Las conclusiones del estudio más reciente sobre la relación
entre la pena de muerte y los índices de homicidio, realizado por
la ONU en 1988 y actualizado en el 2002, decían que no era prudente
aceptar la hipótesis de que la pena capital disuadiera del
asesinato en una medida ligeramente superior a la amenaza y la
aplicación de la pena, presuntamente inferior, de cadena
perpetua.
Información general
Bielorrusia es el único país de Europa y de la ex Unión Soviética
en el que se siguen llevando a cabo ejecuciones. En noviembre, la
prensa informó de la ejecución de Alyaksandr Syarheychyk.
Bielorrusia mantiene la pena de muerte para el "asesinato
premeditado con agravantes" y otros 12 delitos en tiempo de paz.
Hasta la fecha no se dispone de cifras del número de ejecuciones
realizadas en el 2007. La ejecución se lleva a cabo de un disparo
en la nuca y no se comunica oficialmente ni al condenado ni a sus
familiares la fecha prevista para la ejecución, ni se informa a los
familiares del lugar donde se entierra el cuerpo.
Si desean más información, pónganse en contacto con
Heather McGill, investigadora del Programa de Europa y Asia
Central, Amnistía Internacional, tel..: +44 20 7413 5687
Dzmitry Markusheuski, director de programa del Comité Bielorruso de
Helsinki, tel.: +375 29 7095702
Documento público
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