Documento - Federación Rusa: Casos de violencia contra mujeres en el seno de la familia

AMNISTÍA INTERNACIONAL


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Índice AI: EUR 46/034/2003/s (Público)

Servicio de Noticias: 119/03

19 de mayo de 2003


Federación Rusa: Casos de violencia contra mujeres en el seno de la familia



Amnistía Internacional está haciendo campaña para prevenir la violencia contra las mujeres en el seno de la familia, con el fin de sensibilizar a la población de la Federación Rusa sobre este problema y de instar al gobierno a tomar medidas concretas para hacerle frente. La información que la organización ha recibido de víctimas de tales abusos indica que la policía muchas veces no registra esos casos debidamente y no lleva a cabo investigaciones exhaustivas sobre ellos, y que el sistema de justicia penal niega con frecuencia a las mujeres su derecho a la justicia. Los casos que exponemos a continuación ilustran el sufrimiento de las víctimas y las deficiencias de la policía y del sistema de justicia penal.


El caso de Katya V.


«Katya V.» (pseudónimo) se casó con su esposo «Evgenii» (pseudónimo) en 1982. Katya V. describe a su esposo como una persona de «carácter difícil», incluso cuando está sobrio. Evgenii es muy celoso, le grita, la insulta, la amenaza con matarla, la golpea y la echa de casa.


Mi esposo bebe sobre todo por la noche. No sólo eso: enciende la luz, el televisor, el estéreo, todo lo que encuentra, y empieza a «educarnos», a mí, a los niños, incluso al gato. Insulta a todo el mundo, me saca de la cama y me arrastra por toda la casa, para terminar obligándome a tener relaciones sexuales con él. Si intento resistirme, me golpea, me echa de casa, me insulta, me estrangula, me ata, me desgarra la ropa, me arranca el pelo; ha llegado a colgarme cabeza abajo por el balcón, agarrándome por las piernas, gritando que tengo que obedecerle.

Extracto de la declaración de Katya V. ante el tribunal de Siberia Occidental


Amnistía Internacional ha recibido informes que indican que:


  • mientras Evgenii trabajaba para la policía como guardia, Katya V. pidió ayuda en varias ocasiones a los jefes de su esposo. Éstos fueron a su casa y hablaron con él, pero todo fue en vano: sus promesas de cambiar de comportamiento duraban, en el mejor de los casos, un mes; después, los abusos comenzaban de nuevo e incluso empeoraban. En ocasiones, los jefes de Evgenii recogían a éste y lo llevaban al departamento de policía, donde tomaban una sauna juntos, bebían y descansaban. Después de eso, Evgenii volvía a casa todavía más agresivo y violento;


  • en una ocasión, Evgenii, tras consumir abundante alcohol, atacó a una mujer, a la que amenazó con una navaja. La mujer denunció el ataque, pero el fiscal archivó el caso por falta de pruebas. Finalmente Evgenii fue obligado a abandonar su trabajo con la policía, pero aquello coincidió con el fin de su contrato.

Tras muchos años de violencia y falta de atención seria de la policía, la madre de Katya acudió al Centro de Acogida local para pedir ayuda con el fin de que su hija pudiera divorciarse. Por aquel entonces, la propia Katya no sólo estaba aterrada por los abusos que sufría sino que apenas podía caminar, ya que Evgenii le había arrojado una máquina de coser que le había roto la pierna. Katya quería que su esposo fuera procesado. Sin embargo, el tribunal desestimó el caso, alegando que Katya no había rellenado correctamente los documentos necesarios. Esta decisión la hizo abandonar la idea de hacer que su esposo fuera procesado. En lugar de eso, obtuvo el divorcio y una parte de sus bienes y ahora vive separada de su él.


El caso de Tatiana G. (de 32 años)


A las once y media de la noche del 3 de octubre del 2002, mi esposo «Sergei» [pseudónimo] llegó a casa con su amigo «Andrei» [pseudónimo]. Mi hija ya estaba dormida, pero a mí me costó mucho dormirme esa noche, ya que oía a Sergei y a Andrei en la cocina, intentando llamar a algún sitio. Al cabo de un rato llegó un taxi a nuestra casa y Sergei y Andrei salieron, firmaron algo y pagaron. Entraron en la casa tres personas: Sergei, Andrei y una joven. Salí al pasillo y le pregunté a la joven quién era. Ella me respondió que la habían llamado y que había ido a «prestar un servicio» a los dos hombres. Le deseé buena suerte. Ella dijo que se marchaba y llamó a su empresa. Cuando se marchó, Sergei entró en mi habitación, me sacó de la cama y me arrastró a la cocina. Allí me dobló los brazos, me empujó contra el suelo y empezó a golpearme la cabeza contra el suelo. Dijo que él era el «zar y soberano» y que yo tenía que hacer lo que me dijera. Me obligó a repetir sus palabras, y siguió doblándome los brazos. Le pregunté: «¿quieres matarme?». Él respondió: «te voy a dejar en tal estado que querrás matarte tú misma. Necesitas que te golpeen y te golpeen. No eres más que un pedazo de carne. Si te mato no me castigarán».

Extractos de la declaración de «Tatiana G.» (pseudónimo) ante el tribunal de Siberia Occidental


Amnistía Internacional ha recibido informes que indican que:


  • el amigo de Sergei, Andrei, apenas hizo nada por intervenir mientras Sergei golpeaba a Tatiana. Tatiana ha declarado: «Andrei no me defendió. Estuvo allí todo el tiempo, y yo nunca habría pensado que alguien que trabaja de policía pudiera actuar de forma tan vil en una situación así»;


  • el 8 de octubre del 2002, la salud de Tatiana se deterioró a causa de los abusos infligidos por su esposo, y Tatiana acudió a la policía para denunciar el caso. La policía la envió a que le hicieran un examen forense. Sin embargo, cuando llegó al hospital le dijeron que no tenían sitio para ella. Le aconsejaron que se quedara en cama en su casa y que visitara a un especialista, cosa que hizo al día siguiente. Su estado se deterioró, y el 11 de octubre tuvo que ser llevada al hospital;


  • el policía que había enviado a Tatiana a que le hicieran un examen forense no esperó a ver los resultados y presentó al tribunal las pruebas sin ellos. Además, según los informes, falsificó la firma de Tatiana en un documento que decía que ella se negaba a someterse a un examen forense. A consecuencia de ello, el juez no supo que Tatiana estaba hospitalizada. Cuando ella regresó a casa del hospital, encontró una notificación que decía que el juicio había comenzado mientras ella estaba hospitalizada, pese a que se supone que las notificaciones judiciales se entregan en persona a las partes interesadas. En el juicio, el juez desestimó la denuncia de Tatiana porque el impreso se había rellenado incorrectamente. Diez días después, mientras Tatiana estaba aún en el hospital, el juez decidió archivar el caso porque había vencido el plazo para presentar una denuncia corregida.


Tras ser dada de alta del hospital, y con la ayuda de un centro de acogida local, Tatiana escribió al tribunal explicando por qué no había comparecido; también denunció el comportamiento del agente de policía al departamento de policía local. En el momento de redactar este informe, Tatiana está en espera de que el caso se presente ante el tribunal por segunda vez. Aún no ha recibido los resultados del examen forense.




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